{"id":1150,"date":"2020-05-27T21:26:33","date_gmt":"2020-05-28T02:26:33","guid":{"rendered":"http:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/?p=1150"},"modified":"2024-06-26T13:39:12","modified_gmt":"2024-06-26T16:39:12","slug":"vinculos-familiares-en-cuarentena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/vinculos-familiares-en-cuarentena\/","title":{"rendered":"V\u00ednculos familiares en cuarentena"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">C\u00f3mo cuidar de la sobresaturaci\u00f3n de las relaciones humanas<\/h3>\n\n\n\n<p>Es m\u00e1s f\u00e1cil querer a quien nos quiere y ayudar a quien nos ayuda. Una conclusi\u00f3n de sentido com\u00fan pero tambi\u00e9n de un cap\u00edtulo que dentro de la psicolog\u00eda se conoce como altruismo rec\u00edproco, cuya idea m\u00e1s central, simple y pol\u00e9mica al mismo tiempo, es que el amor a los dem\u00e1s est\u00e1 basado en el amor a uno mismo. M\u00e1s a\u00fan, queremos a quien nos da placer; y cuando sentimos y decimos el \u201cte amo\u201d es porque esa persona constituye una gran, gran fuente de placer para nosotros. Hoy los v\u00ednculos afectivos, incluso los m\u00e1s intensos y cercanos, se ven modificados por el confinamiento que los sobresatura.<\/p>\n\n\n\n<p>Los seres humanos establecemos v\u00ednculos complejos con nuestros pares, de varios tipos, intensidades, duraciones. As\u00ed, tenemos diferentes t\u00e9rminos, a veces muy confusos, para etiquetar nuestras relaciones: amigo, conocido, buen amigo o mal amigo, un buen conocido, pareja, novia, amigo con derecho, amigovio\u2026 todos intentos de captar la esencia de los lazos entre personas. Los seres humanos no somos para nada los \u00fanicos animales que formamos v\u00ednculos, alianzas, amigos y enemigos, pero s\u00ed somos los \u00fanicos que pensamos en ellos de manera consciente, les damos nombres y nos ponemos rom\u00e1nticos con las categor\u00edas que nosotros mismos hemos inventado. La psicolog\u00eda, y la ciencia en general sin romanticismos y muy fr\u00edamente, nos dejan algunas ense\u00f1anzas s\u00ed muy pragm\u00e1ticas, a fin de mantener y mejorar los nexos con los dem\u00e1s, especialmente en un momento como el del confinamiento social que estamos atravesando.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Las personas que queremos son una fuente de reforzamiento positivo<\/h4>\n\n\n\n<p>Los reforzadores positivos son est\u00edmulos que tienen la capacidad de operar sobre nuestro sistema hed\u00f3nico, activando las \u00e1reas cerebrales relacionadas con el placer. Los m\u00e1s primitivos se hallan biol\u00f3gicamente determinados, como la comida, el agua y el sexo. A partir de ellos, los seres humanos hemos construido una cantidad casi infinita de otros reforzadores positivos, los cuales siguen en crecimiento. As\u00ed, por ejemplo, la ropa, una computadora, un libro, una serie, un paseo en coche son todos ejemplos de reforzadores positivos. Los reforzadores var\u00edan mucho entre personas, de modo tal que lo que para uno resulta potentemente reforzante, para otro puede ser indiferente. Pero todos, o casi todos, tenemos alguna persona que nos resulta reforzante; no la misma, por suerte\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Dada nuestra naturaleza social, la mera presencia, compa\u00f1\u00eda y atenci\u00f3n de los dem\u00e1s se ha convertido en una fuente cr\u00edtica de reforzamiento positivo, muy poderoso. Cuando una persona quiere a otra, lo hace porque esa persona representa una fuente de placer, afecto, amor, compa\u00f1\u00eda, ayuda, divertimiento o cualquier otro potencial valor positivo reforzante. Se trata de una idea poco rom\u00e1ntica, incluso desagradable para muchos; pero la base de los v\u00ednculos humanos afectivos no son otra cosa m\u00e1s que una extensi\u00f3n del amor a uno mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensemos en el siguiente ejemplo: soy una mam\u00e1 (o un pap\u00e1) jugando con mis hijos, a los cuales adoro con todo mi ser. Voy a la repisa por unas galletitas dulces para comer con ellos y me doy con el chasco de que s\u00f3lo quedan unas pocas, no alcanzan para todos. \u00bfQu\u00e9 hago? Obviamente, se las doy a mis hijos y yo busco alguna alternativa menos apetitiva para saciar mi hambre; sin duda. Los veo disfrutar a ellos y con eso, me sobra a m\u00ed. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si, opuestamente, yo tomo las galletitas y delante de ellos las como mirando sus caritas deseosas? El sentimiento de malestar y culpa ser\u00eda tremendo, no lo podr\u00eda soportar. \u00bfQu\u00e9 suceder\u00eda si yo no tuviera esos sentimientos de empat\u00eda con mis hijos, si lo que a ellos les sucede a m\u00ed me fuera indiferente? \u00bfQu\u00e9 tal, por ejemplo, si el que desea esas galletitas fuera un compa\u00f1ero de trabajo con el cual me llevo muy mal y tolero de mala gana s\u00f3lo porque compartimos un ambiente laboral?<\/p>\n\n\n\n<p>En esta capacidad de sentir lo que los otros sienten, sufrir porque los otros sufren y disfrutar con el placer de los dem\u00e1s radica uno de los pilares m\u00e1s constitutivos del lazo social, parte de nuestra naturaleza como especie y en gran medida, responsable de nuestro \u00e9xito evolutivo. Podemos vibrar con las emociones de los dem\u00e1s con tan solo mirar a sus rostros, tecnolog\u00eda de comunicaci\u00f3n de punta de la selecci\u00f3n natural.<\/p>\n\n\n\n<p>A todos nos resultan reforzadores positivos nuestros hijos, nuestras parejas y amigos, al menos la mayor\u00eda de la veces si hemos construido con ellos un v\u00ednculo sano. En general, otros v\u00ednculos familiares, como con nuestros padres, hermanos y familia ampliada tambi\u00e9n suelen mantenerse como reforzadores positivos. El \u00e1mbito puede extenderse de maneras muy variadas, hacia los compa\u00f1eros de trabajo o vecinos, todo ya depende mucho del caso individual. Las relaciones de pareja son una de las m\u00e1s especiales para los seres humanos pues condensan en un solo individuo una gran fuente de placer, en muchos sentidos; sexual, de ayuda mutua, compa\u00f1\u00eda. La persona a la que amamos se convierte en una fuente poderosa de reforzamiento positivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Un v\u00ednculo sano es rec\u00edproco o mutuo; vale decir, se basa en la bidireccionalidad del intercambio de reforzadores positivos. En la reciprocidad se completa el c\u00edrculo de las relaciones humanas basadas en el afecto positivo; <em>\u201cyo soy una fuente de placer para vos y vos lo sos para m\u00ed\u201d<\/em>; <em>\u201ccuando yo estoy contento, vos tambi\u00e9n lo est\u00e1s y por ende, tu alegr\u00eda me pone contento nuevamente\u201d<\/em>. Tal vez no haya ejemplo m\u00e1s ilustrativo de este proceso de placer rec\u00edproco que el de las relaciones sexuales: disfrutamos besando, tocando, acariciando al otro y especialmente, viendo que el otro disfruta, goza; eso nos excita m\u00e1s, y nuestro placer hace que el compa\u00f1ero\/a sienta m\u00e1s placer a\u00fan; se trata de un c\u00edrculo virtuoso de placer rec\u00edproco. Justamente, la falta de reciprocidad es una de las marcas distintivas de las relaciones humanas patol\u00f3gicas que conllevan sufrimiento, pero esto ya no es tema del art\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que, en s\u00edntesis, los otros seres humanos, particularmente nuestra pareja y c\u00edrculo m\u00e1s \u00edntimo, operan como intensos reforzadores positivos que nos dan placer\u2026 al menos, en cierta medida.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La saciedad<\/h4>\n\n\n\n<p>Si me gusta la tecnolog\u00eda y me compro un tel\u00e9fono celular nuevo, muy probablemente pase mis primeras horas libres pegado al dispositivo, el cual se ha convertido ahora en un interesante reforzador positivo. Si me encanta comer milanesas con pur\u00e9 de un restaurante en particular, muy probablemente disfrute mucho la comida si voy a almorzar ah\u00ed una vez cada tanto en la semana; pero si voy todos los d\u00edas, al cabo de un corto tiempo habr\u00e9 perdido parte o todo el gusto por esa comida. Esto se denomina <strong><em>saciedad<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Casi cualquier cosa se puede tornar aburrida o incluso desagradable si se sobreutiliza, si se consume en exceso. Dicho t\u00e9cnicamente, la saciedad es un proceso por el cual un est\u00edmulo apetitivo pierde su poder reforzante por presentarse en exceso, durante un lapso largo de manera ininterrumpida. Por supuesto, esto vale para las relaciones sociales, incluso las m\u00e1s \u00edntimas como las que mantenemos con nuestras parejas o las m\u00e1s tiernas, como las que llevamos con nuestros hijos\u2026 s\u00ed, con ellos tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n de confinamiento que vivimos conduce f\u00e1cilmente a la saciedad del efecto reforzante positivo que normalmente operan nuestros seres queridos. As\u00ed, si estar con mi pareja es agradable, permanecer juntos muchas horas hace que se pierda parte del placer, y todo el tiempo, todo el d\u00eda, puede tornarlo incluso aversivo. Y dado que los v\u00ednculos operan de modo rec\u00edproco, lo que me pasa a m\u00ed, tambi\u00e9n le pasa a \u00e9l o ella. Claro est\u00e1, los procesos de interacci\u00f3n humana valen tanto para los afectos positivos, que hemos discutido m\u00e1s arriba, como para los negativos. De este modo, si me canso, me pongo de mal humor o me enojo, esto inevitablemente se lo transmito a las personas que est\u00e1n conmigo. En una situaci\u00f3n de cuarentena, tal vez yo no sea ya el agradable y simp\u00e1tico reforzador positivo que acostumbro ser para mi familia. Tanto porque ellos est\u00e1n saciados de m\u00ed como yo de ellos, ya no soy el papi juguet\u00f3n ni el marido tierno. Las emociones negativas tambi\u00e9n forman parte del v\u00ednculo mutuo, se expresan, se reciben y se empatizan sin ning\u00fan tipo de consciencia muchas veces. As\u00ed es que se crea un clima social negativo, todos estamos mal y todos nos contagiamos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El efecto de saciedad puede convertir un amor tierno y agradable en un fastidio cr\u00f3nico y recalcitrante que corroe la relaci\u00f3n, genera enojos y peleas.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Contraste<\/h4>\n\n\n\n<p>El efecto <strong><em>contraste <\/em><\/strong>se refiere a la diversidad de reacci\u00f3n producto de las diferencias en la intensidad de la estimulaci\u00f3n. En t\u00e9rminos m\u00e1s sencillos, percibimos y reaccionamos en funci\u00f3n de las diferencias. As\u00ed, por ejemplo, percibimos algo como fr\u00edo o caliente de acuerdo al estado previo en el que nos encontramos; si en la calle hay 2 grados, al entrar a una vivienda con temperatura de 15\u00ba, sentiremos calor; en cambio, si en la calle hay 38 grados, al entrar a la vivienda con 15\u00ba sentiremos fr\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>La capacidad de percibir contrastes representa una de nuestras funciones m\u00e1s valiosas en t\u00e9rminos adaptativos pues nos permite distinguir diferencias sutiles en casi cualquier \u00e1mbito de la vida cotidiana. Los ejemplos no se refieren s\u00f3lo a la percepci\u00f3n de temperaturas o colores sino que tambi\u00e9n incluyen los \u00e1mbitos m\u00e1s cr\u00edticos de la vida humana como por ejemplo, los matices en el trato que recibimos de los dem\u00e1s. De este modo, si nuestras parejas est\u00e1n ligeramente de un humor cambiado respecto del habitual, lo notamos y reaccionamos ante ello: \u201c\u00bfqu\u00e9 te pasa hoy? Est\u00e1s raro\u2026\u201d, surge como uno de los comentarios m\u00e1s comunes ante la percepci\u00f3n de un cambio sutil del humor del otro.<\/p>\n\n\n\n<p>El efecto contraste resulta particularmente importante en la percepci\u00f3n del placer. El valor apetitivo de un reforzador radica en que var\u00eda, aumenta, disminuye o cambia. As\u00ed como la comida es m\u00e1s apetitiva cuando combinamos diferentes platos y sabores, los otros humanos nos resultan m\u00e1s divertidos cuando los variamos, experimentando distintos tratos y tonos emocionales de la misma persona o por entrar en contacto con varias.<\/p>\n\n\n\n<p>Obviamente, el encierro en el cual vivimos disminuye fuertemente los contrastes, generando as\u00ed un sentimiento subjetivo de aburrimiento, de tedio. Particularmente, esto tambi\u00e9n aplica al trato con las personas que convivo, pues ellas se encuentran presentes todo el tiempo, las mismas personas, todos los d\u00edas, uno tras otro. Recordemos, de paso, que para ellos tambi\u00e9n yo estoy omnipresente, sin contrastes, y por ende, disminuyo mi capacidad de gatillar estados emocionales positivos.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">\u00bfC\u00f3mo manejar los problemas interpersonales derivados?<\/h4>\n\n\n\n<p>Si bien no hay una soluci\u00f3n definitiva al problema de la saciedad y ausencia de contraste en los v\u00ednculos durante la actual situaci\u00f3n de confinamiento, s\u00ed es posible sugerir algunas pautas para su disminuci\u00f3n y manejo.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Primero, conocer, saber y tener presente los fen\u00f3menos descriptos. Estamos en una situaci\u00f3n at\u00edpica, contranatural; la cual lleva a pensamientos, emociones y conductas que no son habituales. Lo que experimentemos en el lapso que dure la cuarentena no deber\u00eda ser tomado como algo representativo de los v\u00ednculos, no deber\u00edamos sacar conclusiones ni tomar decisiones definitivas basadas en lo que nos sucede en un per\u00edodo tan at\u00edpico de nuestras vidas. Ante circunstancias at\u00edpicas y extraordinarias, tambi\u00e9n reaccionamos de manera at\u00edpica y extraordinaria. As\u00ed pues, lo que pasa en la cuarentena, se queda en la cuarentena.  <\/li>\n\n\n\n<li>Segundo, busquemos disminuir la saciedad. Incluso si vivimos en  ambientes peque\u00f1os con otras personas, procuremos no pasar todo el d\u00eda  haciendo actividades compartidas, sino que contrariamente, dediquemos  parte de nuestro tiempo a llevar a cabo algunas tareas en solitario o  con otras personas a trav\u00e9s de medios digitales como videoconferencias.  Si estamos muchas horas en ambientes comunes, podemos incluso tratar de  ubicarnos en lugares diferentes, de espaldas al otro durante algunas  horas, de modo de disminuir el sentimiento de omnipresencia. <br>La distancia emocional es sana, implica que una persona pueda ser parte  de un grupo como su familia; pero teniendo a su vez valor como  individuo que posee gustos e intereses diferentes al resto. En virtud de  ello, particularmente, no es cierto que distanciarse dentro del hogar  es una se\u00f1al de falta de afecto; contrariamente, puede de hecho  potenciar los afectos positivos haciendo que la otra persona renueve su  poder reforzante.  <\/li>\n\n\n\n<li>Podemos incursionar en actividades novedosas dentro del hogar, como por  ejemplo, usar juegos de mesa, preparar comidas que no hemos probado,  aprender a tocar un instrumento musical, hacer una clase de gimnasia,  bailar con nuestras parejas, realizar actividades manuales como origami\u2026  todo esto aunque pensemos que no nos gusta. Incluso si una de estas  actividades no resulta tan agradable como esper\u00e1bamos, s\u00ed podr\u00e1 realzar,  por contraste, el efecto reforzante de las otras.  <\/li>\n\n\n\n<li>Mantenernos ocupados, en general, con actividades que despierten nuestro  inter\u00e9s, favorece que estemos concentrados y saquemos el foco de los  dem\u00e1s y por ende, tambi\u00e9n har\u00e1 que disminuya la saciedad.  <\/li>\n\n\n\n<li>Repartirse algunas tareas de la casa para impedir el aburrimiento de  hacer siempre lo mismo (turnarse para cocinar, por ejemplo) y tambi\u00e9n la  sensaci\u00f3n de injusticia que genera cuando uno hace m\u00e1s que el otro, eso  seguramente provoca enojo. Si tienen ni\u00f1os, ser\u00eda ideal que la pareja  se reparta momentos con los ni\u00f1os as\u00ed el otro descansa. Intentar tener  momentos solos en pareja, por ejemplo intentando que los ni\u00f1os duerman  un rato antes y disponer de ese tiempo para descansar, ver una serie e  incluso intimar.  <\/li>\n\n\n\n<li>Ser asertivos. Esto implica expresar clara y respetuosamente a los dem\u00e1s  lo que pensamos y sentimos; decirlo sin agresi\u00f3n. Particularmente, NO  esperar que los dem\u00e1s sepan lo que yo siento o espero de ellos sin que  yo lo haya mencionado; menos a\u00fan que act\u00faen como yo espero. Una  comunicaci\u00f3n asertiva constituye una de las bases de los v\u00ednculos sanos. <\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Poner l\u00edmites es fundamental, a veces dif\u00edcil, pero necesario para el mantenimiento de nexos sanos y estables. No debo ser incondicional para los dem\u00e1s ni esperar que los dem\u00e1s sean incondicionales para m\u00ed, todos tenemos y ponemos condiciones. Contrariamente a muchos mitos difundidos culturalmente, las relaciones humanas sanas no son incondicionales, sino que se asientan m\u00e1s en el respeto mutuo de cuidar al otro y a m\u00ed mismo. Dar el mensaje de que yo voy a permanecer y amar a los dem\u00e1s bajo cualquier circunstancia e independientemente de lo que ellos hagan o c\u00f3mo me traten, conduce al abuso de confianza y falta de respeto. Es acertada la frase: <em>\u201cNo se valora  lo que no se teme perder\u201d<\/em>. Si no trat\u00e1s bien a los dem\u00e1s, sean tus amigos, pareja o familiares; tal vez ellos pueden alejarse de vos. Opuestamente, mostrar a los dem\u00e1s que yo condiciono mi cari\u00f1o al buen trato y la reciprocidad, lleva a v\u00ednculos sanos, respetuosos, amables.<br>El rol de los l\u00edmites, especialmente en las parejas, es un tema muy importante y sobre el cual existe mucha desinformaci\u00f3n y confusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Las personas con las que convivimos suelen representar nuestros afectos m\u00e1s potentes, m\u00e1s pasionales y m\u00e1s tiernos. Por este motivo, resulta tan importante cuidar estas relaciones aplicando la racionalidad que deriva de las leyes de la psicolog\u00eda. Lejos de deteriorar los lazos afectivos, alg\u00fan grado de distanciamiento emocional y puesta de l\u00edmites, producen v\u00ednculos m\u00e1s sanos, m\u00e1s estables y especialmente, m\u00e1s duraderos a largo plazo. Nos encontramos en un buen momento para revalorizar una de las frases Albert Ellis, t\u00edtulo de un libro:<em> \u201cla cabeza sobre el coraz\u00f3n en el amor\u201d<\/em>. Un amor sano es un amor rec\u00edproco, respetuoso, con l\u00edmites y medidas; un amor racional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right art-firma\">Por: Lic. Ariel Minici y Lic. Carmela Rivadeneira<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-font-size is-style-outline is-style-outline--1\" style=\"font-size:16px\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color wp-element-button\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/vinculos-familiares-en-cuarentena.pdf\" style=\"color:#b90000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">descargar este art\u00edculo <i class=\"fa fa-file-pdf\" style=\"font-size:20px;\"><\/i><\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00f3mo cuidar de la sobresaturaci\u00f3n de las relaciones humanas Es m\u00e1s f\u00e1cil querer a quien&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1156,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[446,16],"tags":[338,448,442,444,134,375,355,398,447,38],"class_list":["post-1150","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-revista-39","category-tecnicos-y-de-tratamiento","tag-cognicion-social","tag-contraste","tag-coronavirus","tag-cuarentena","tag-emocion","tag-habilidades-sociales","tag-habitos-saludables","tag-relaciones-interpersonales","tag-saciedad","tag-sociabilidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1150","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1150"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1150\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2522,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1150\/revisions\/2522"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1156"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1150"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1150"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1150"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}