{"id":1161,"date":"2020-07-16T19:44:05","date_gmt":"2020-07-17T00:44:05","guid":{"rendered":"http:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/?p=1161"},"modified":"2024-06-26T13:44:46","modified_gmt":"2024-06-26T16:44:46","slug":"preocupaciones-sanas-y-patologicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/preocupaciones-sanas-y-patologicas\/","title":{"rendered":"Preocupaciones \u00bfsanas? y patol\u00f3gicas"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La preocupaci\u00f3n como conducta de evitaci\u00f3n y su relaci\u00f3n con el TAG<\/h2>\n\n\n\n<p>La preocupaci\u00f3n es un fen\u00f3meno universal, todos nos preocupamos en mayor o menor medida. Ahora bien \u00bfEs sano preocuparse? \u00bfExiste algo as\u00ed como una preocupaci\u00f3n \u201csana\u201d? Y si es as\u00ed, \u00bfcu\u00e1ndo es sano y cu\u00e1ndo no? \u00bfHay una forma de demarcar con claridad el l\u00edmite entre la preocupaci\u00f3n sana y la patol\u00f3gica? Y para empezar, ante todo, \u00bfqu\u00e9 es preocuparse?<\/p>\n\n\n\n<p>La preocupaci\u00f3n es un fen\u00f3meno mental universal experimentado en forma de frases, vale decir, las preocupaciones son predominantemente una cadena verbal que nos decimos a nosotros mismos. Nos hablamos a nosotros mismos pero, claro est\u00e1, no todo di\u00e1logo interno es una preocupaci\u00f3n. Por ejemplo, podr\u00edamos recordar alg\u00fan d\u00eda agradable de nuestras vidas, como cuando tomamos unas vacaciones, reproducir en nuestra memoria parte de los di\u00e1logos que sostuvimos con amigos mientras camin\u00e1bamos por una playa, y concluir con una frase tal como <em>\u201cqu\u00e9 lindos momentos, espero que vuelvan pronto y si no, ya habr\u00e1 otros, ya ver\u00e9\u201d<\/em>. Punto, no hay preocupaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, si en lugar de terminar en ese momento, mi cerebro contin\u00faa <em>\u201c\u2026 \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda hacer para volver a viajar al exterior? Tal vez este no sea un buen momento, si gasto ahorros en un viaje ahora, voy a tener menos para comprarme un coche en un a\u00f1o\u2026 podr\u00eda trabajar unas horas extras\u2026 calculo\u2026 si trabajo una hora m\u00e1s por d\u00eda, a fin de mes tendr\u00e9 10000 pesos m\u00e1s\u2026tal vez con eso pueda pagar un viaje\u201d<\/em>; estamos ac\u00e1 frente a un ejemplo m\u00e1s claro de planificaci\u00f3n, normal, sana; una autoverbalizaci\u00f3n que me ayuda a tomar una decisi\u00f3n realista, esto es, elegir entre viajar o comprarme un coche o trabajar m\u00e1s para tal vez cumplir ambas metas. En este sentido, las frases que yo utilizo constituyen una suerte de laboratorio mental en el cual podemos jugar con diferentes escenarios imaginados, probar alternativas y ensayar conductas, observar sus resultados, valorar pros y contras; todo esto sin tomar ning\u00fan riesgo pues sucede enteramente en mi conciencia. Se trata tan solo de una forma de resolver problemas; en algunas ocasiones a este tipo de di\u00e1logo interno se lo denomina preocupaci\u00f3n \u201csana\u201d, enfatizando as\u00ed su cualidad realista y de orientaci\u00f3n a la soluci\u00f3n de problemas. Al mismo tiempo, la idea de una \u201cpreocupaci\u00f3n sana\u201d ya nos marca que, por oposici\u00f3n, hay ocasiones en que tal di\u00e1logo interno puede tornarse patol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, mi pensamiento puede quiz\u00e1 deslizarse hacia un laberinto m\u00e1s enredado: <em>\u201cno puede ser que trabaje tanto\u2026 si al final, despu\u00e9s de trabajar tanto no me pagan\u2026\u00bfY si me compro el auto y lo choco? El seguro s\u00ed me tiene que pagar, pero no es lo mismo\u2026 un auto chocado\u2026 \u00bfy si yo me lastimo?\u2026 \u00a1o lastimo a alguien! Debe ser terrible atropellar a alguien as\u00ed que voy a aprender a manejar bien para estar seguro de que no voy a atropellar a nadie\u2026 pero si se te cruza alguien o si se te tiran abajo del auto a prop\u00f3sito para sacarte dinero y acusarte\u2026hasta preso pod\u00e9s terminar\u2026 \u00bfy si termino preso? \u00bfPreso? Por Dios, mi familia\u2026\u201d<\/em> Y con esto nos ubicamos ya claramente en el campo de la preocupaci\u00f3n patol\u00f3gica que tanto y a tantos enferma.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-01.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2308\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La preocupaci\u00f3n es un sistema de evitaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>De modo general, la preocupaci\u00f3n siempre es un sistema de evitaci\u00f3n de eventos negativos futuros posibles. En este sentido, preocuparse es anticiparse verbalmente a un potencial problema e impedirlo, coartar incluso su misma posibilidad de ocurrencia. Todo esto, en un sentido muy sano y normal, tiene lugar en un teatro mental en el cual observamos diferentes cursos de acci\u00f3n y sus posibles consecuencias, valoramos obst\u00e1culos e imaginamos maneras de sortearlos. As\u00ed, por ejemplo, yo tengo que llegar puntual a un turno m\u00e9dico importante, en un lugar c\u00e9ntrico de la ciudad al cual no suelo acudir. Pienso y averiguo si al lugar llega el subte o tengo que tomar un colectivo, tomo en cuenta el horario de viaje pues s\u00e9 que en algunos momentos hay mucho tr\u00e1nsito, puedo incluso consultar el peri\u00f3dico para informarme si ese d\u00eda hay programada alguna manifestaci\u00f3n en la zona. As\u00ed, si mi c\u00e1lculo concluye con que salga una hora antes, tal vez me diga <em>\u201cbueno, salgo con una hora y un cuarto, como para ir tranquilo, si llego temprano me llevo algo para leer mientras espero\u201d<\/em>. En el sentido descripto, \u00bfes el autodi\u00e1logo anterior una preocupaci\u00f3n? Seguramente consiste en una anticipaci\u00f3n a eventuales inconvenientes realistas, pues parto del conocimiento verificado de algunos aspectos del tr\u00e1nsito en mi ciudad. As\u00ed, resultar\u00eda m\u00e1s justo definir ese tipo de pensamiento como una programaci\u00f3n que me libera de potenciales fastidios f\u00e1cilmente previsibles, en este sentido es un di\u00e1logo que me autoinstruye con pasos conductuales; no es estrictamente una preocupaci\u00f3n o al menos, no lo es en sentido patol\u00f3gico. Este tipo de fen\u00f3meno cognitivo recorre nuestras mentes de modo cotidiano, incluso varias veces por d\u00eda, sin que lo notemos ni, menos a\u00fan, lo experimentemos como un problema.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, no hay nada de patol\u00f3gico en el fen\u00f3meno pues se trata de la identificaci\u00f3n de un potencial problema real, con consecuencias negativas tambi\u00e9n reales. De este modo, como proceso cognitivo, anticipa correctamente \u2013mentalmente- el posible escenario negativo y nos orienta a soluciones, tambi\u00e9n muy realistas. Muy \u00fatil, en realidad, excepcional cuando reflexionamos acerca de su valor adaptativo y de c\u00f3mo ha podido contribuir a nuestra supervivencia como especie y \u00e9xito relativo en relaci\u00f3n con otras. No existe nada ni parecido en ning\u00fan otro organismo. Aunque, obviamente, esta capacidad de prever de modo flexible  futuros y probables obst\u00e1culos es subsidiaria del lenguaje, el cual es la aut\u00e9ntica octava maravilla de la evoluci\u00f3n, una herramienta vers\u00e1til y de prop\u00f3sitos m\u00faltiples. De todos modos, y como nadie sabe bien de qu\u00e9 forma evolucion\u00f3 el lenguaje, tambi\u00e9n deber\u00edamos considerar la hip\u00f3tesis de que el ensayo mental de soluciones ante futuras eventualidades fuese una de las fuerzas que ayud\u00f3 a forjarlo. Pero esto es otro tema\u2026<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-02.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2309\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>As\u00ed las cosas, la \u201cpreocupaci\u00f3n sana\u201d es un sistema de evitaci\u00f3n de eventuales problemas venideros, pues esos problemas se encuentran anclados en la realidad, es decir, un an\u00e1lisis racional les otorga cierta probabilidad de ocurrencia. Asimismo, los derroteros mentales de nuestra preocupaci\u00f3n constituyen estrategias potencialmente eficaces para evitar que sucedan. En este punto, vale la pena plantearse si deber\u00edamos llamar \u201cpreocupaci\u00f3n\u201d a tal fen\u00f3meno cognitivo, efectuando la aclaraci\u00f3n de que es sana. Tal vez, no, pues la el vocablo preocupaci\u00f3n convoca espont\u00e1neamente cierta imagen patol\u00f3gica vinculada a la ansiedad, el sufrimiento y la disfuncionalidad; hablar de autodi\u00e1logo o planificaci\u00f3n, probablemente hace m\u00e1s justicia a la brillante herramienta de adaptabilidad que representa. Aparte, como veremos a continuaci\u00f3n, s\u00ed existe otro escenario donde indudablemente las preocupaciones son tales, preocupaciones patol\u00f3gicas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las preocupaciones patol\u00f3gicas<\/h2>\n\n\n\n<p>Marta se preocupa excesivamente por su salud, pasa horas pensando en que se puede enfermar ella o alguno de sus seres queridos. Su hijo le dice que le duele la cabeza, lo cual dispara un di\u00e1logo interno como el siguiente: <em>\u201c\u00bfqu\u00e9 ser\u00e1?\u2026 un tumor\u2026 no, es muy chico para tener un tumor, \u00bfle pasar\u00eda algo m\u00e1s?\u2026 pero s\u00ed, el c\u00e1ncer infantil existe\u2026 yo no conozco a nadie\u2026 pero no es imposible\u2026\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Joaqu\u00edn trabaja en la venta de herramientas industriales. Claramente, tiene un trabajo estable hace a\u00f1os, gana mucho m\u00e1s que el promedio de los hombres de su edad, su ingreso le ha permitido mantener muy bien a sus hijos, de 10 y 12 a\u00f1os, e incluso tener dinero ahorrado e invertido; no obstante, pasa varias horas al d\u00eda pensando <em>\u201c\u00bfy si me quedara sin trabajo? \u00bfqu\u00e9 hago?\u2026 el departamento es nuestro as\u00ed que techo tenemos pero\u2026 bueno, por eso tengo que ahorrar, ahorrar m\u00e1s\u2026 s\u00ed, para estar seguro, si yo guardo 500 d\u00f3lares todos los meses\u2026 pero igual, si me quedo sin trabajo, \u00bfcu\u00e1nto puedo aguantar con los ahorros? Aparte, si tengo que tocar un d\u00f3lar de los que ahorr\u00e9 con tanto esfuerzo, me vuelvo loco\u2026 y los chicos, un padre que no trabaja\u2026 \u00bfc\u00f3mo me van a ver?\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos hacer una lista con miles de variantes de preocupaciones como las mencionadas, este tipo de casos son muy frecuentes en el consultorio de los psic\u00f3logos cognitivo-conductuales.<\/p>\n\n\n\n<p>La preocupaci\u00f3n patol\u00f3gica tambi\u00e9n es un fen\u00f3meno ling\u00fc\u00edstico, quien se preocupa de modo patol\u00f3gico se habla a s\u00ed mismo. En los ejemplos anteriores hemos plasmado un t\u00edpico di\u00e1logo interno patol\u00f3gico, pero estrictamente no hemos sido fieles al guion textual del mismo. En verdad, si uno pudiera externamente leer o escuchar lo que hay en la mente de estas personas, probablemente no lo entender\u00eda, pues, t\u00edpicamente, quien lo padece experimenta m\u00e1s frecuentemente un discurso entrecortado, fragmentado, mal organizado, con frases inconclusas que se sobreponen unas a otras, palabras sueltas, de vez en cuando intercaladas con algunas im\u00e1genes de tipo predominantemente visuales, que aparecen en la consciencia y r\u00e1pidamente son interferidas y borradas por la cadena verbal. As\u00ed, por ejemplo, nuestro padre de familia, Joaqu\u00edn, tendr\u00eda una secuencia tal vez como esta <em>\u201chijos chicos sin trabajar\u2026 padre\u2026 no\u2026no\u2026 los ahorros pero no\u2026.\u201d<\/em>, aqu\u00ed aparecer\u00eda un atisbo de imagen mental visual de s\u00ed mismo sentado en casa sin trabajar, empobrecido y avejentado, la cual durar\u00eda unos breves instantes, desvaneci\u00e9ndose frente al discurso verbal: <em>\u201cno\u2026 sin trabajo\u2026\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La preocupaci\u00f3n patol\u00f3gica tambi\u00e9n es un mecanismo de evitaci\u00f3n, pero \u00bfde qu\u00e9? \u00bfQu\u00e9 evita o pretende evitar la preocupaci\u00f3n patol\u00f3gica? Pues bien, en primer lugar, deber\u00edamos recordar que la preocupaci\u00f3n patol\u00f3gica parte de la identificaci\u00f3n y clasificaci\u00f3n inadecuada de las potenciales fuentes de peligro. Esto es, los potenciales sucesos negativos realistas cuya evitaci\u00f3n ten\u00eda por objeto la preocupaci\u00f3n sana son ahora sucesos negativos NO realistas. En otras palabras, quien padece de preocupaciones patol\u00f3gicas no piensa en situaciones ancladas en la realidad sino que se halla enfocado en problemas imaginarios, relacionados con acontecimientos da\u00f1inos, s\u00ed posibles pero muy poco probables. Y este es uno de los motivos por los cuales la preocupaci\u00f3n se torna patol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, si lo que tratamos de prevenir es un hecho que en el mundo real no sucede, nos encontramos frente a algo que simplemente no se puede prevenir. Naturalmente, quien lo padece no es consciente de esto y, por lo tanto, busca f\u00fatilmente lo que no existe. Ahora bien, no existe en el mundo real, pero s\u00ed existe en su mundo mental.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien padece preocupaciones patol\u00f3gicas lleva un conjunto de temores no realistas arraigados, los cuales adoptan no s\u00f3lo una forma verbal sino tambi\u00e9n sensorial, con predominio visual. As\u00ed, nuestro padre de familia, Joaqu\u00edn, tiene el recuerdo de su padre, quien se qued\u00f3 sin trabajo cuando \u00e9l era ni\u00f1o, lo cual puso a su familia a una situaci\u00f3n muy vulnerable y llev\u00f3 a su padre a un estado depresivo severo; Joaqu\u00edn teme mucho un destino similar si bien sus condiciones son completamente diferentes. Esa imagen, si entra en su consciencia, produce un malestar emocional intenso, con fuertes componentes fisiol\u00f3gicos. Es lo que experimentamos como angustia, es decir, la opresi\u00f3n en el pecho, la taquicardia, el calor que nos sube desde el tronco hacia la cabeza. En otras palabras, cuando Joaqu\u00edn o quien sea piensa sus miedos en im\u00e1genes sensoriales se siente mucho peor que cuando lo hace con palabras. <strong>Este fen\u00f3meno se ha mostrado en todo un conjunto de elegantes experimentos: la articulaci\u00f3n sensorial visual de un contenido emocional produce mayor activaci\u00f3n que su articulaci\u00f3n verbal<\/strong>. De este modo, cuando alguien se preocupa de manera patol\u00f3gica se siente mal, s\u00ed, claramente se siente mal, pero peor se sentir\u00eda si ese mismo material lo pensara en formato visual. De este modo, las preocupaciones patol\u00f3gicas son tambi\u00e9n un mecanismo de evitaci\u00f3n pero no de potenciales problemas realistas sino de las im\u00e1genes catastr\u00f3ficas acerca de sucesos negativos no realistas. Es como si el cerebro hiciera un balance, figurativamente, \u201cme siento mal de cualquier modo, pero preocup\u00e1ndome me siento menos mal que imaginando, as\u00ed que voy por el mal menor\u201d. Claro que, puesto as\u00ed, casi parece razonable, \u00bfverdad? Pero no lo es, pues si se enfrentaran de una vez por todas las im\u00e1genes catastr\u00f3ficas, a largo plazo se entender\u00eda que no son realistas, se producir\u00eda un aprendizaje de extinci\u00f3n y as\u00ed se agotar\u00eda tambi\u00e9n el mecanismo de preocupaci\u00f3n patol\u00f3gico. De hecho, esta es la base del tratamiento cognitivo conductual para esta sintomatolog\u00eda, la exposici\u00f3n que en este caso se llama <strong>\u201cexposici\u00f3n funcional cognitiva\u201d<\/strong> por tratarse de un tipo muy espec\u00edfico de la t\u00e9cnica de exposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-03.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2310\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La preocupaci\u00f3n patol\u00f3gica en el entorno de la psicopatolog\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p>Las causas tanto de origen como de mantenimiento de la preocupaci\u00f3n patol\u00f3gica deber\u00edamos buscarlas en el entorno de la ansiedad patol\u00f3gica en general. Particularmente, la preocupaci\u00f3n patol\u00f3gica responde a un esquema fundamental y primario de intolerancia a la incertidumbre, lo cual junto con otras rasgos suele aparecer en un cuadro llamado Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG). De hecho, ha existido en la \u00faltima versi\u00f3n del Manual Diagn\u00f3stico y Estad\u00edstico de los Des\u00f3rdenes Mentales una fuerte sugerencia para que el TAG cambie su nombre a \u201cTrastorno por Preocupaci\u00f3n\u201d, pero la idea no prosper\u00f3. La denominaci\u00f3n propuesta (y, por el momento, fallida), \u201cTrastorno por Preocupaci\u00f3n\u201d, quer\u00eda honrar el s\u00edntoma cardinal del cuadro, el cual no solo deber\u00edamos identificar como preocupaci\u00f3n sino como \u201cpreocupaci\u00f3n incontrolable\u201d. En otras palabras, para ser patol\u00f3gica la preocupaci\u00f3n tambi\u00e9n habr\u00e1 de tornarse insistente, pervasiva, duradera, imposible de detener por parte de quien la padece y, por consecuencia, una fuente cr\u00f3nica de sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos nos preocupamos a veces, incluso de modo no muy sano, pero la gran mayor\u00eda de las personas \u2013quienes no tienen TAG- logran poner un coto a la misma, por ende, limitan tambi\u00e9n el sufrimiento emocional y las consecuencias comportamentales. Como en muchos aspectos del funcionamiento psicol\u00f3gico humano, la diferencia radica en la cantidad; esto es la frecuencia, intensidad y duraci\u00f3n del comportamiento en cuesti\u00f3n. Cuando la preocupaci\u00f3n aparece a diario e incluso varias veces en el mismo d\u00eda (frecuencia), produce fuerte malestar emocional con consecuencias para el funcionamiento y calidad de vida (intensidad) y se prolonga por largos periodos de tiempo (d\u00edas, meses o incluso, a\u00f1os) (duraci\u00f3n), nos encontramos claramente ante un fen\u00f3meno patol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata, como tambi\u00e9n en otros muchos casos, de un mecanismo cuya funci\u00f3n adaptativa se desvirt\u00faa. El lenguaje como recurso de estructuraci\u00f3n del pensamiento, como herramienta para inventar y reinventar escenarios donde resolver nuestros problemas sin ponernos efectivamente en riesgo ya es una gran ventaja. Aparte, ahora sabemos que tiene un valor agregado, pues pensar con palabras nos permite jugar en escenarios riesgosos sin siquiera sobreactivarnos fisiol\u00f3gicamente, como s\u00ed suceder\u00eda con las im\u00e1genes; es realmente un invento genial. El lenguaje constituye as\u00ed una colchoneta mental, donde se pueden practicar nuestras conductas peligrosas sin ponernos en riesgo f\u00edsico pero tambi\u00e9n con escasa activaci\u00f3n emocional. Cuando ese mecanismo se desvirt\u00faa, nos lleva a la preocupaci\u00f3n patol\u00f3gica, a la ansiedad desmedida y finalmente, a un TAG.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right art-firma\">Por: Lic. Carmela Rivadeneira y Lic. Ariel Minici<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-font-size is-style-outline is-style-outline--1\" style=\"font-size:16px\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color wp-element-button\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/preocupaciones-sanas-y-patologicas.pdf\" style=\"color:#b90000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">descargar este art\u00edculo <i class=\"fa fa-file-pdf\" style=\"font-size:20px;\"><\/i><\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La preocupaci\u00f3n como conducta de evitaci\u00f3n y su relaci\u00f3n con el TAG La preocupaci\u00f3n es&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1165,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,450],"tags":[35,449,48,47],"class_list":["post-1161","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-conceptuales-teoricos","category-revista-40","tag-ansiedad","tag-evitacion-y-escape","tag-preocupacion","tag-trastorno-de-ansiedad-generalizada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1161","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1161"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1161\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2525,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1161\/revisions\/2525"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1165"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1161"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1161"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1161"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}