{"id":1278,"date":"2021-05-01T00:00:36","date_gmt":"2021-05-01T03:00:36","guid":{"rendered":"http:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/?p=1278"},"modified":"2024-06-30T21:24:04","modified_gmt":"2024-07-01T00:24:04","slug":"un-sistema-inmunologico-en-el-comportamiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/un-sistema-inmunologico-en-el-comportamiento\/","title":{"rendered":"Un sistema inmunol\u00f3gico en el comportamiento"},"content":{"rendered":"\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/open.spotify.com\/embed-podcast\/episode\/3PwtzuWXpDE3ldNkuIGzlR\" allowtransparency=\"true\" allow=\"encrypted-media\" width=\"100%\" height=\"232\" frameborder=\"0\"><\/iframe>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El asco como sistema de prevenci\u00f3n de enfermedades<\/h2>\n\n\n\n<p>Solemos pensar en el sistema inmune como un dispositivo interno, biol\u00f3gico, el cual nos defiende de las enfermedades una vez que las mismas han penetrado en nuestro organismo. Esto es correcto, pero incompleto. Existe una barrera defensiva anterior y primaria respecto de la biol\u00f3gica: <strong>el sistema inmune conductual<\/strong>. Se trata de un sistema que act\u00faa preventivamente, antes de que los pat\u00f3genos ingresen, a trav\u00e9s de reacciones cognitivas, fisiol\u00f3gicas, emocionales y conductuales concretas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las causas principales de muerte en el mundo son las enfermedades cardiovasculares y el c\u00e1ncer; juntas explican casi la mitad de los fallecimientos. Por ejemplo, en el a\u00f1o 2017 murieron aproximadamente 60 millones de personas en todo el mundo. De esas muertes, 18 millones se produjeron por enfermedades cardiovasculares y unos 10 millones debido al c\u00e1ncer. Por otro lado, en poco m\u00e1s de un a\u00f1o de pandemia por COVID-19, han muerto alrededor de tres millones de personas; si bien son muchas vidas humanas, la cifra parece empeque\u00f1ecer cuando se la compara con las otras causas m\u00e1s comunes de decesos. M\u00e1s a\u00fan, sorprende el grado de difusi\u00f3n, alerta y prevenci\u00f3n que se ha producido en el planeta entero debido a la pandemia. Casi todos los diarios de noticias o programas m\u00e9dicos se han llenado de informaci\u00f3n acerca del nuevo virus, olvidando pr\u00e1cticamente a todas las otras enfermedades; incluso aquellas que, como las mencionadas (cardiovasculares y c\u00e1nceres) matan a casi la mitad de la poblaci\u00f3n, en contraposici\u00f3n con las derivadas por infecci\u00f3n del COVID-19 que matan, como mucho, a un 3 o 4 % de los infectados. \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfA qu\u00e9 se debe este fen\u00f3meno? \u00bfPor qu\u00e9 los seres humanos hemos tomado entre manos el problema del COVID-19 m\u00e1s a conciencia que el de otras enfermedades? \u00bfPor qu\u00e9 es m\u00e1s simple adoptar conductas de prevenci\u00f3n individuales y colectivas para el COVID-19 que para, por ejemplo, las enfermedades cardiovasculares? \u00bfSe trata s\u00f3lo de un fen\u00f3meno medi\u00e1tico? Seguramente que no. El miedo a la infecci\u00f3n por COVID-19 ha penetrado m\u00e1s f\u00e1cilmente en la poblaci\u00f3n debido a causas psicol\u00f3gicas y biol\u00f3gicas muy profundamente arraigadas en la misma esencia de nuestra especie y las presiones evolutivas que nos llevaron a ser quienes somos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-02.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2309\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La reacci\u00f3n de asco<\/h2>\n\n\n\n<p><strong>El asco es una reacci\u00f3n emocional aversiva que se dispara ante est\u00edmulos potencialmente contaminados o envenenados<\/strong>. En castellano, a veces se lo nombra como desagrado, repugnancia, repulsi\u00f3n, entre otros. Nosotros nos referimos ac\u00e1 al asco como proceso b\u00e1sico universal. <strong>Y es universal en varios aspectos<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Primero, los est\u00edmulos que gatillan el asco son los mismos en todas las culturas actuales y el registro hist\u00f3rico parece indicar que esto se mantiene as\u00ed desde tiempos antiguos. Una lista casi exhaustiva incluye:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Desechos y contenidos corporales, como orina, heces, semen, mucosidad.<\/li>\n\n\n\n<li>Personas poco higi\u00e9nicas, enfermas o deformadas.<\/li>\n\n\n\n<li>Algunos tipos de actos sexuales.<\/li>\n\n\n\n<li>Ambientes sucios.<\/li>\n\n\n\n<li>Ciertas comidas (especialmente en estado de putrefacci\u00f3n) o, si son desconocidas, especialmente la de sabor amargo.<\/li>\n\n\n\n<li>Algunos animales.<\/li>\n\n\n\n<li>Los olores propios de los est\u00edmulos antes mencionados.<\/li>\n\n\n\n<li>Los objetos o personas que han tomado contacto con los elementos anteriores.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Segundo, el asco tiene un patr\u00f3n de expresi\u00f3n universal en el rostro humano. El signo m\u00e1s claro y prominente lo constituye la nariz arrugada; pero no es el \u00fanico. La expresi\u00f3n humana de asco se completa bajando las cejas, poniendo el labio superior en forma de \u201cU invertida\u201d y labio inferior levantado y saliente. Por supuesto, si la expresi\u00f3n es universal, su reconocimiento tambi\u00e9n; vale decir, cualquier persona del planeta decodifica un rostro con expresi\u00f3n de asco de modo autom\u00e1tico e independientemente de su cultura de origen.<\/p>\n\n\n\n<p>El plano hed\u00f3nico del asco es <strong>aversivo<\/strong>; provoca un estado subjetivo desagradable que espont\u00e1neamente acarrea comportamientos orientados a poner fin a la reacci\u00f3n; lo cual se logra t\u00edpicamente alej\u00e1ndose y\/o evitando lo que dispara el asco. M\u00e1s a\u00fan, hay un patr\u00f3n fisiol\u00f3gico espec\u00edfico que involucra al sistema digestivo, generando n\u00e1useas y arcadas, incluso, v\u00f3mitos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, no menos importante, en el plano del aprendizaje la reacci\u00f3n de asco se condiciona m\u00e1s r\u00e1pida y f\u00e1cilmente con ciertos est\u00edmulos que con otros; vale decir, se trata de un tipo de aprendizaje biol\u00f3gicamente preparado. As\u00ed, por ejemplo, con tan solo comer una vez algo que nos produzca n\u00e1useas y\/o v\u00f3mitos, generamos una reacci\u00f3n aversiva al alimento y probablemente ya no podamos volver a ingerirlo. Este es un fen\u00f3meno conocido como aprendizaje aversivo gustativo. Por otra parte, incorporamos el asco a algunos elementos con s\u00f3lo observar a otra persona reaccionar as\u00ed; como resulta el caso t\u00edpico de algunas comidas que no hemos probado, pero que nos producen repulsi\u00f3n pues en nuestra cultura otras personas muestra un rostro de desagrado cuando tan solo se las menciona. Pensemos por caso en los alimentos preparados con algunos insectos o con animales que en occidente se consideran ajenos a la cocina, como sopa de tortugas o la carne de mono asada, pero que en algunos lugares de oriente se comen a diario. A la mayor\u00eda de los occidentales les ocasiona como m\u00ednimo una reacci\u00f3n de extra\u00f1eza la idea de consumir un murci\u00e9lago asado o un pu\u00f1ado de hormigas fritas; no obstante, casi nadie ha degustado estos manjares ni una sola vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el plano motor del asco tambi\u00e9n presenta un conjunto de reacciones universales cuyo eje denominador com\u00fan radica en evitar y\/o escapar de los potenciales contaminantes. As\u00ed, aparte del distanciamiento f\u00edsico natural mediante respuestas musculo-esquel\u00e9ticas como caminar, observamos la universalidad de los comportamientos como la retirada brusca e involuntaria de las partes del cuerpo que han entrado en contacto con los est\u00edmulos, soltar e incluso estremecerse y temblar. Si bien no corresponde al plano motor, las n\u00e1useas y v\u00f3mitos constituyen tambi\u00e9n una forma universal de evitar los potenciales alimentos contaminados.<\/p>\n\n\n\n<p>Los centros neurales en los que se produce la reacci\u00f3n de asco se han identificado. Se trata de una red neural que involucra a la corteza cingulada anterior, corteza temporal anterior, c\u00f3rtex prefrontal medial, c\u00f3rtex visual y los ganglios basales.<\/p>\n\n\n\n<p>Como vemos, el asco consiste en un patr\u00f3n complejo de reacciones finamente entrelazadas, operando paralela y secuencialmente. \u00bfPara qu\u00e9? \u00bfCu\u00e1l es su fin?<\/p>\n\n\n\n<p>La reacci\u00f3n de asco es el <strong>primer sistema defensivo<\/strong> contra potenciales pat\u00f3genos que pueden ingresar a nuestro organismo. Notemos que todos los est\u00edmulos que universalmente disparan el asco se relacionan de modo m\u00e1s o menos directo con alg\u00fan grado potencial de infecci\u00f3n o intoxicaci\u00f3n y, por ende, de transmisi\u00f3n de enfermedades. Observemos tambi\u00e9n que las reacciones subjetivas, fisiol\u00f3gicas y conductuales naturalmente facilitadas ante estos disparadores se orientan a protegernos de los eventuales agresores invisibles a los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, ya sabemos que la reacci\u00f3n de asco constituye un complejo patr\u00f3n de respuestas bien orquestadas. Nada tan complejo evoluciona en las especies si no represent\u00f3 una clara ventaja de supervivencia y eficacia reproductiva. Al igual que el miedo, el asco es un sistema de protecci\u00f3n contra el peligro, un dispositivo que sirvi\u00f3 de resguardo a nuestros antepasados de amenazas frecuentemente presentes en el entorno ancestral; vale decir, pat\u00f3genos que, al ser invisibles a los ojos, se tornaron observables a trav\u00e9s de se\u00f1ales indirectas como el olor o el sabor. Pero justamente, como son los otros seres humanos los mejores y m\u00e1s efectivos transportadores de g\u00e9rmenes, la reacci\u00f3n de asco tambi\u00e9n se extiende f\u00e1cilmente a se\u00f1ales humanas que podr\u00edan estar relacionadas con la presencia de las infecciones. As\u00ed, las marcas en la piel, presentar un aspecto de salud endeble, la suciedad o, sencillamente, \u201cser de los otros y no de nosotros\u201d; constituyeron los indicios de un veh\u00edculo de potenciales agentes pat\u00f3genos agresivos y desconocidos por mi sistema inmune biol\u00f3gico. Por ende, a las personas con tales marcas era m\u00e1s seguro evitarlas. De ah\u00ed, s\u00f3lo hay un paso al prejuicio y la discriminaci\u00f3n injusta.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-01.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2308\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>En efecto, gran parte de los prejuicios raciales se explican por estos rasgos universales y at\u00e1vicos que tuvieron alg\u00fan sentido de supervivencia en la prehistoria o, como mucho, cuando no exist\u00edan los antibi\u00f3ticos. Claro est\u00e1 que ninguno de estos procesos, ni en la actualidad ni en el paleol\u00edtico, operan conscientemente, sino que s\u00f3lo se experimentan como una potente reacci\u00f3n desagradable involuntaria. Una vez presente, tal vez podemos buscarle conscientemente algunas explicaciones m\u00e1s o menos racionales y, por supuesto, hoy habremos de combatirlas por ser una de las ra\u00edces de muchos prejuicios injustos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los dos sistemas inmunol\u00f3gicos<\/h2>\n\n\n\n<p>As\u00ed las cosas, nuestro organismo presenta una doble barrera defensiva. Al ya bien conocido sistema inmunol\u00f3gico biol\u00f3gico (reactivo al ingreso de pat\u00f3genos), se le antepone otro: <strong>el sistema inmune conductual<\/strong>, el cual act\u00faa preventivamente, antes de que los microorganismos peligrosos penetren. Arrancando con la reacci\u00f3n emocional universal del asco, se desencadenan una serie de conductas que obstaculizan la entrada de los agentes agresores. Ahora bien, las formas puntuales que adopte la operaci\u00f3n del sistema van a depender de diferencias individuales moldeadas por la cultura, la personalidad y la historia personal de aprendizaje de cada individuo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien en lo que resta de este art\u00edculo nos referiremos al aprendizaje que opera en el plano del sistema inmune conductual, no est\u00e1 de m\u00e1s recordar que el sistema inmunol\u00f3gico biol\u00f3gico tambi\u00e9n aprende. En efecto, una vez que se produce una infecci\u00f3n, genera una memoria del virus de suerte tal de accionar una respuesta m\u00e1s r\u00e1pida y efectiva en caso de una segunda agresi\u00f3n del mismo pat\u00f3geno. As\u00ed, los llamados anticuerpos son el resultado de una primera infecci\u00f3n, los cuales nos protegen contra una eventual segunda infecci\u00f3n similar. La ciencia moderna ha aprovechado justamente esta caracter\u00edstica para fabricar <strong>las vacunas, uno de los mayores logros del conocimiento cient\u00edfico<\/strong> que muchas veces no alcanzamos a apreciar. S\u00f3lo para dimensionarlo, tengamos presente que antes de la introducci\u00f3n de vacunas y antibi\u00f3ticos m\u00e1s de la mitad de los ni\u00f1os mor\u00edan por infecciones y otros tantos quedaban con secuelas para toda la vida.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El sistema inmune conductual presenta variaciones<\/h2>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos esquem\u00e1ticamente identificar tres etapas en el procesamiento de la informaci\u00f3n del sistema inmune conductual: primero, la detecci\u00f3n de potenciales est\u00edmulos contaminados a partir de se\u00f1ales preparadas biol\u00f3gicamente, segundo, el procesamiento y asignaci\u00f3n de significado a tales se\u00f1ales como potencialmente peligrosas con la consecuente reacci\u00f3n subjetiva de asco y desagrado y, finalmente,&nbsp; una tercera etapa de reacciones conductuales defensivas.<\/p>\n\n\n\n<p>El aprendizaje que module al sistema puede ocurrir en cualquiera de las etapas del procesamiento. Y aunque tal calibraci\u00f3n puede en principio suceder en cualquier sentido, el sistema se encuentra dise\u00f1ado para f\u00e1cilmente aumentar su sensibilidad y no para disminuirla. En esta caracter\u00edstica, se asemeja a otros sistemas defensivos, como el de la emoci\u00f3n ansiedad o el proceso de estr\u00e9s en general; los cuales cometen m\u00e1s probablemente el error del <strong>falso positivo<\/strong> y no el del <strong>falso negativo<\/strong>. Expliquemos esto con un poco m\u00e1s de detalle.<\/p>\n\n\n\n<p>Enfrentados a est\u00edmulos comestibles de dudosa procedencia o con alg\u00fan estado de descomposici\u00f3n, nuestros antepasados tuvieron que tomar la decisi\u00f3n acerca de si ingerirlos o no. \u00bfQu\u00e9 error costar\u00eda m\u00e1s caro desde la supervivencia y la reproducci\u00f3n? El error del optimista, <strong>el falso negativo<\/strong>, consistir\u00eda en pensar que el alimento est\u00e1 en buen estado como para ser ingerido, creer equivocadamente que no hay peligro, pero que en realidad est\u00e9 putrefacto y al consumirlo corramos el riesgo de morir intoxicados. Contrariamente, el error del pesimista, <strong>el falso positivo<\/strong>, implicar\u00eda pensar que el alimento est\u00e1 ya en estado de putrefacci\u00f3n, conlleva peligro, y equivocadamente no comerlo, en cuyo caso el peor resultado posible es pasar hambre, sin que, en general, la supervivencia se vea amenazada. De este modo, a lo largo de miles de a\u00f1os, el sistema de detecci\u00f3n de potenciales infecciones se ha ido calibrando m\u00e1s hacia la sensibilidad. Esta caracter\u00edstica tambi\u00e9n se refleja en el aprendizaje, pues <strong>resulta mucho m\u00e1s f\u00e1cil adquirir asco frente a un est\u00edmulo que extinguirlo una vez que ya lo tenemos aprendido<\/strong>. El parecido con el miedo se revela evidente; la adquisici\u00f3n se produce muy sencillamente, frecuentemente con tan solo una experiencia aversiva; pero <strong>la extinci\u00f3n requiere muchos esfuerzos y varias pr\u00e1cticas<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Al hacer este tipo de razonamientos acerca del por qu\u00e9 el sistema inmune conductual evolucion\u00f3 como lo hizo, siempre debemos tener presente que hubo otras fuertes fuerzas evolutivas operando en simult\u00e1neo. Nuestros parientes del paleol\u00edtico no contaban con heladeras ni freezers, ni tampoco con la inmensa cantidad y variedad de alimentos de la que disponemos los humanos modernos. As\u00ed, es probable que diferentes presiones de selecci\u00f3n hayan operado en ambientes ancestrales alejados en el tiempo y espacio, dando as\u00ed las bases para diferencias individuales y un sistema flexible capaz de adaptarse a entornos dis\u00edmiles.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, un sistema que cumpla eficazmente con la funci\u00f3n de protegernos debe ser sensible a ciertos cambios internos y externos. La evidencia sugiere que s\u00ed lo es, incluso en detalles poco esperados. Por ejemplo, se ha mostrado que en cuanto alguna condici\u00f3n m\u00e9dica disminuye la respuesta inmunitaria biol\u00f3gica, el sistema inmune conductual aumenta su reactividad. Asimismo, las personas que son tratadas con f\u00e1rmacos inmunosupresores tienden a experimentar m\u00e1s reacciones de desagrado con sus consecuencias emocionales, fisiol\u00f3gicas y conductuales. Remarquemos dos detalles: en primer lugar, los casos anteriores plantean la interesante y poco estudiada a\u00fan posibilidad de que los dos sistemas inmunes, el biol\u00f3gico y el conductual, act\u00faen con alg\u00fan grado de coordinaci\u00f3n; en segundo lugar, observemos que el incremento de la reactividad del sistema inmune conductual ocurre incluso cuando la inmunosupresi\u00f3n se opera \u201cartificialmente\u201d, vale decir, como consecuencia de la administraci\u00f3n de un medicamento y, por ende, el organismo se halla m\u00e1s vulnerable por causas no \u201cnaturales\u201d. Pero tambi\u00e9n hay ejemplos de este \u00faltimo tipo. El m\u00e1s documentado es el estado de embarazo y posterior lactancia. Teniendo en cuenta que en tales periodos las mujeres se hayan en un estado de mayor vulnerabilidad ante potenciales infecciones, el sistema se torna m\u00e1s sensible. Se ha documentado que durante la gestaci\u00f3n y lactancia aumenta tanto la intensidad de la reacci\u00f3n subjetiva de asco como la gama de est\u00edmulos ante los cuales se gatilla. Por supuesto, tambi\u00e9n se nota un incremento en las reacciones conductuales de evitaci\u00f3n y escape, que entre otras consecuencias acarrea las caracter\u00edsticas nauseas y v\u00f3mitos, especialmente durante el primer trimestre de gestaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El sistema tambi\u00e9n es sensible a los cambios externos naturalmente. El estar en espacios sucios, contaminados, o tan solo desconocidos favorece un incremento de la reactividad. \u00bfY qu\u00e9 hay de los fen\u00f3menos sociales y culturales? Por supuesto, no pueden obviarse, menos a\u00fan en el entorno de una pandemia. As\u00ed, el observar a otras personas enfermas, incluso verlas morir o saber de ello, escuchar frecuentemente noticias e historias sobre un virus que anda dando vueltas y que puede matarnos, definitivamente no hace m\u00e1s que incrementar la operaci\u00f3n del sistema. Claro est\u00e1, esto es un rasgo adaptativo, especialmente cuando uno recuerda el mundo superpoblado en el cual vivimos. Hoy los humanos <strong>\u201cvivimos en el planeta entero\u201d<\/strong>, no s\u00f3lo porque&nbsp; hay humanos en todo el planeta, por supuesto, &nbsp;sino tambi\u00e9n porque tenemos la capacidad de influirnos unos a otros incluso cuando vivimos a miles de kil\u00f3metros de distancia. Y la pandemia actual no hace m\u00e1s que confirmarlo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfEn qu\u00e9 circunstancias observamos que el sistema se descalibra y produce problemas?<\/h2>\n\n\n\n<p>Dicho lo anterior, se entender\u00e1 que es m\u00e1s probable que los problemas ocurran por reacciones exageradas que por reacciones tenues. En efecto, esto es la regla, aunque admite excepciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las primeras formas en las que el sistema inmune conductual se descalibra hacia el polo de la hipersensibilidad se da ya desde la primera fase, la detecci\u00f3n de los est\u00edmulos potencialmente contaminados. As\u00ed, desde los olores de putrefacci\u00f3n, la suciedad o las secreciones de otros individuos, el asco se generaliza hacia los objetos y las personas que pudieron haber entrado en contacto con ellos. Por ejemplo, alguien que asiste a una oficina p\u00fablica a efectuar un tr\u00e1mite, puede pensar que otras personas fueron al ba\u00f1o, luego de lo cual salieron y tocaron picaportes, mesas y sillas; por ende, sentir el ambiente contaminado. La reacci\u00f3n de desagrado se ampl\u00eda desde los sentidos inicialmente involucrados, como el olor y el sabor, hacia la visi\u00f3n; de modo tal que algunas personas no pueden ver heces, mucosidades o incluso pelos. <\/p>\n\n\n\n<p>El lector informado en psicopatolog\u00eda empezar\u00e1 ya a notar las similitudes con un diagn\u00f3stico bien estudiado y a\u00fan poco comprendido: <strong>el Trastorno Obsesivo Compulsivo<\/strong> (TOC). En efecto, en algunas formas de este trastorno el sistema inmune conductual se torna hiperreactivo, generando gran parte de la sintomatolog\u00eda que observamos. La reacci\u00f3n de asco puede aumentar en la instancia del procesamiento, vale decir, en la etapa de asignaci\u00f3n del significado. Nuevamente, el TOC nos sirve de ejemplo pues se trata de un cuadro en el cual el pensamiento equivale a las acciones. Es relativamente frecuente encontrar casos de pacientes con TOC que evitan pensar en objetos contaminados, o que ante la aparici\u00f3n de un pensamiento intrusivo relacionado con objetos contaminados, llevan adelante neutralizaciones variadas. Desde la contaminaci\u00f3n f\u00edsica biol\u00f3gica de los objetos, muchos individuos fluyen hacia la contaminaci\u00f3n moral; dando como resultado im\u00e1genes y verbalizaciones prohibidas; en efecto, el asco resulta tambi\u00e9n una reacci\u00f3n emocional frecuente ante la idea de actos inmorales. En el terreno del TOC, los ejemplos caracter\u00edsticos son los subtipos con ideaci\u00f3n sexual, TOC de pedofilia y TOC homosexual; al cual le hemos dedicado <a href=\"http:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/conceptualizacion-y-tratamiento-del-toc-con-ideacion-sexual\/\" data-type=\"post\" data-id=\"1237\">un art\u00edculo<\/a> en esta revista.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, la tercera etapa del sistema inmune conductual tambi\u00e9n suele padecer de excesos. Los h\u00e1bitos de higiene y limpieza constituyen uno de los grandes avances de la cultura en el sentido que un esfuerzo colectivo orientado a la erradicaci\u00f3n de pat\u00f3genos es m\u00e1s eficaz que uno llevado individualmente. Los microorganismos agresores viven predominantemente dentro de los seres humanos, con lo cual la supervivencia radica no \u00fanicamente en un esfuerzo individual, sino tambi\u00e9n en que los otros que conviven conmigo se esmeren en erradicar a los g\u00e9rmenes. De ah\u00ed es que las pr\u00e1cticas culturales de higiene y esterilizaci\u00f3n se transmitan de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, muchas veces sin un conocimiento claro acerca del por qu\u00e9 se efect\u00faan de cierto modo. Esto tambi\u00e9n explica por qu\u00e9 las personas que no adhieren adecuadamente a estos h\u00e1bitos suelen ser objeto de discriminaci\u00f3n y hasta ostracismo por parte de sus pares. En casi todas las culturas, a las personas con aspecto de enfermedad y\/o suciedad se las discrimina. Como ya mencionamos, el sistema inmune conductual posee una fuerte relaci\u00f3n con la psicolog\u00eda del prejuicio, pero este no es el tema de nuestro trabajo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-03.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2310\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">De la sobrerreacci\u00f3n a la psicopatolog\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p>Como tantas veces hemos comprobado, los sistemas que evolucionaron para protegernos pueden volverse en nuestra contra y, en efecto, lo hacen. Mucha de (tal vez casi toda) la psicopatolog\u00eda que observamos en la vida moderna tiene que ver con alg\u00fan rasgo evolutivamente adaptativo proveniente de tiempos inmemoriales, el cual <strong>se exacerba y desregula<\/strong> en un ambiente nuevo para el cual no fue dise\u00f1ado. El sistema inmune conductual no es ninguna excepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que avanzamos en el art\u00edculo, el TOC surgi\u00f3 como un ejemplo obligado de la desregulaci\u00f3n del sistema. Los centros involucrados en la reacci\u00f3n de asco se solapan much\u00edsimo con los que se ven comprometidos en el TOC; de hecho, son los mismos: corteza cingulada anterior, corteza temporal anterior, c\u00f3rtex prefrontal medial, c\u00f3rtex visual, ganglios basales.<\/p>\n\n\n\n<p>El TOC es un cuadro complejo, con muchas aristas y subtipos; probablemente en algunos a\u00f1os la entidad que hoy nosotros llamamos TOC se convierta en un abanico diferente de cuadros relacionados. En este sentido, hay formas del TOC que evidencian mucho m\u00e1s notoriamente el funcionamiento de un sistema inmune conductual reactivo. Se trata de los subtipos de contaminaci\u00f3n, lavado y en general todos aquellos que en alguna medida engloban reacciones de asco ante g\u00e9rmenes reales o imaginarios. Tambi\u00e9n algunos casos de TOC m\u00e1s puramente evitadores, pues si bien no se encuentran obsesionados con los g\u00e9rmenes, son estos agentes los que supuestamente se evitan. Algunas veces, las conductas de evitaci\u00f3n y escape se encuentran tan incorporadas que el paciente pierde de vista el sentido inicial por el cual comenz\u00f3 a ejecutarlas. En estos casos, basta tan solo con propiciar un poco de exposici\u00f3n como para observar que se disparan temores relacionados con microorganismos, enfermedades y contaminaci\u00f3n. Algo similar sucede a veces con algunas formas de chequeo y verificaci\u00f3n. Frecuentemente, las compulsiones de esta clase se encuentran orientadas a asegurarse de que los objetos se hallan limpios, pulcros, sanitizados o que, simplemente, no hayan tenido contacto con lo que se considera contaminado.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s llamativas del TOC tambi\u00e9n se revela como una exacerbaci\u00f3n de uno de los mecanismos protectores del sistema inmune conductual. Como hemos dicho, se reacciona con asco ante lo que se considera contaminado pero tambi\u00e9n ante lo que ha tomado contacto con aquello que se considera contaminado. Hasta cierto punto, tiene una l\u00f3gica preventiva de salud; as\u00ed, por ejemplo, si mi reloj ha ca\u00eddo en el piso sobre una monta\u00f1a de comida en estado putrefacto, resulta natural que yo reaccione con asco y tome medidas correspondientes de higiene. <\/p>\n\n\n\n<p>En el TOC esta pauta se lleva a l\u00edmites extremos. Primariamente, muchos o todos los est\u00edmulos que el paciente considera contaminados no lo est\u00e1n objetivamente, vale decir, el paciente sobreexagera la probabilidad de transmisi\u00f3n de g\u00e9rmenes. Pero esto es algo que ya sabemos. <strong>Lo que realmente a veces establece una patolog\u00eda sin l\u00edmites es la exacerbaci\u00f3n del mecanismo de contaminaci\u00f3n por contacto<\/strong>, vale decir, la experiencia de que lo contaminado pasa de uno a otro objeto indefinidamente, en una cadena que no halla su final. Por supuesto, esto est\u00e1 en la mente de quien lo padece. As\u00ed, por ejemplo, se cree que la sal trae mala suerte, pero como la sal est\u00e1 sobre la mesa ya tambi\u00e9n la mesa trae mala suerte y de ah\u00ed todo lo que yac\u00eda sobre la mesa, por ende todo tiene que ser adecuadamente limpiado mediante compulsiones de lavado. En estos casos, aparte de la irracionalidad de las obsesiones, lo cual no es ninguna novedad en este cuadro, asistimos a la generalizaci\u00f3n de un mecanismo cuyo valor adaptativo y funcionalidad radica en el mundo f\u00edsico, pero no en el plano del pensamiento. En otras palabras, los pensamientos no contagian, tampoco lo hacen las sensaciones. <\/p>\n\n\n\n<p>El TOC de subtipo de religiosidad\/moralidad constituye a veces otro ejemplo de desvirtuaci\u00f3n del mecanismo. En estos casos, el sujeto experimenta la intrusi\u00f3n de un pensamiento blasfemo, ofensivo, moralmente punible; a partir del cual lo que est\u00e1 presente tanto en el ambiente f\u00edsico, pero tambi\u00e9n mental, se considera contaminado y gatilla neutralizaciones. Podr\u00edamos continuar escribiendo muchas p\u00e1ginas sobre la relaci\u00f3n del TOC con el sistema inmune conductual, pero nuestro objetivo se orienta \u00fanicamente a se\u00f1alar el v\u00ednculo. Lo mismo afirmamos del grupo de patolog\u00edas que mencionamos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00e1mbito de la ansiedad ante la salud es otro de los m\u00e1s relacionados con el tema en discusi\u00f3n. La expresi\u00f3n identifica a un conjunto de problemas cuyo denominador com\u00fan radica en la <strong>interpretaci\u00f3n catastr\u00f3fica de se\u00f1ales corporales benignas<\/strong>; incluye desde diagn\u00f3sticos formales como la Hipocondr\u00eda hasta algunos objetos de estudio m\u00e1s novedosos como la Cibercondr\u00eda. La mayor\u00eda de estos cuadros muestran alg\u00fan grado de sobreactivaci\u00f3n del sistema inmune conductual. Las reacciones no se manifiestan tan evidentes como en el TOC, pues en los des\u00f3rdenes de la ansiedad ante la salud la respuesta predominante no es tanto el asco, sino el miedo o la ansiedad. As\u00ed, ante sensaciones corporales menores, las personas experimentan ideas como tener un infarto, estar desarrollando un c\u00e1ncer o perder la vista. Frecuentemente, el miedo a las sensaciones se extiende hacia los posibles agentes imaginarios que pueden provocarlas; g\u00e9rmenes y contaminantes de los cuales hay que defenderse para no enfermar. De este modo, la reacci\u00f3n de miedo se interpone como barrera defensiva primaria, generando conductas de evitaci\u00f3n y escape de los elementos contaminados que, de ser confrontados, producir\u00edan asco y activar\u00edan el sistema inmune conductual.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos individuos con ansiedad ante la salud se mantienen atentos a los signos de resfriado en los dem\u00e1s; no sienten asco, sienten miedo de ellos y, por lo tanto, los evitan. Otras personas presentan conductas de evitaci\u00f3n de hospitales, sanatorios u otros entornos m\u00e9dicos, los cuales se valoran como potenciales transmisores de enfermedades. Sorprendentemente, muchas de las enfermedades que supuestamente se evitan no son de transmisi\u00f3n infectocontagiosa, como por ejemplo el c\u00e1ncer. Esto por supuesto llama la atenci\u00f3n respecto de potenciales relaciones con el TOC. Sin entrar en detalles, s\u00ed diremos que ambos grupos de entidades psicopatol\u00f3gicas mantienen fuerte relaci\u00f3n; en gran medida por compartir tal vez un mecanismo subyacente, el sistema inmune conductual.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El actual COVID-19 es sin lugar a dudas una amenaza real e importante a la salud; como pandemia global requiri\u00f3 y requiere acciones colectivas para ser contenida hasta la implementaci\u00f3n global y exitosa de las vacunas<\/strong>. No se puede negar la peligrosidad del virus: es nuevo y, por ende, nadie tiene anticuerpos, se transmite f\u00e1cilmente, con un largo periodo de incubaci\u00f3n que por varios d\u00edas deja a su portador tanto asintom\u00e1tico como ignorante de que est\u00e1 esparciendo un agente infeccioso, y posee una alta tasa de letalidad: unas 10 veces m\u00e1s que la gripe com\u00fan. Todo esto es m\u00e1s que claro, el COVID-19 es una amenaza muy seria. Ahora bien, \u00bfpor qu\u00e9 los seres humanos no tomamos con la misma seriedad y, por ende, efectuamos las conductas de prevenci\u00f3n para otras enfermedades que matan a m\u00e1s personas? \u00bfPor qu\u00e9 las tan necesarias medidas que se han llevado adelante para el COVID-19 no encuentran un reflejo en enfermedades cardiovasculares o el c\u00e1ncer?<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta ya se ha desarrollado claramente a lo largo de este trabajo. No hay preparaci\u00f3n biol\u00f3gica para temer al c\u00e1ncer o a las enfermedades cardiovasculares pues ellas no mataron a nuestros ancestros, quienes en su mayor\u00eda no eran lo suficientemente longevos como para desarrollarlas. Por otra parte, las conductas de prevenci\u00f3n necesarias para las enfermedades modernas contrar\u00edan nuestros impulsos m\u00e1s b\u00e1sicos de alimentaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El COVID-19 ha disparado el miedo y las consecuentes conductas de prevenci\u00f3n; las razones de ello yacen en nuestras ra\u00edces biol\u00f3gicas y psicol\u00f3gicas at\u00e1vicas que una vez m\u00e1s, en medio de un mundo tecnol\u00f3gico y globalizado, nos vuelen a proteger como hace millones de a\u00f1os; con una barrera defensiva, con un sistema inmune en el comportamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right art-firma\">Por: Lic. Ariel Minici y Lic. Carmela Rivadeneira<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-font-size is-style-outline is-style-outline--1\" style=\"font-size:16px\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color wp-element-button\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/un-sistema-inmunologico-en-el-comportamiento.pdf\" style=\"color:#b90000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">descargar este art\u00edculo <i class=\"fa fa-file-pdf\" style=\"font-size:20px;\"><\/i><\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El asco como sistema de prevenci\u00f3n de enfermedades Solemos pensar en el sistema inmune como&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1283,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,457],"tags":[35,385,442,37,30,94],"class_list":["post-1278","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-conceptuales-teoricos","category-revista-44","tag-ansiedad","tag-conductas-de-evitacion-y-escape","tag-coronavirus","tag-evolucion","tag-salud","tag-trastorno-obsesivo-compulsivo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1278","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1278"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1278\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2577,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1278\/revisions\/2577"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1283"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1278"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1278"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1278"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}