{"id":1353,"date":"2021-11-09T22:00:26","date_gmt":"2021-11-10T01:00:26","guid":{"rendered":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/?p=1353"},"modified":"2024-06-30T21:40:09","modified_gmt":"2024-07-01T00:40:09","slug":"sesgos-cognitivos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/sesgos-cognitivos\/","title":{"rendered":"Sesgos cognitivos"},"content":{"rendered":"\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/open.spotify.com\/embed-podcast\/episode\/139uviFfZEnyDfQ001rbdy\" allowtransparency=\"true\" allow=\"encrypted-media\" width=\"100%\" height=\"232\" frameborder=\"0\"><\/iframe>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Atajos en el procesamiento de la informaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Percibir, prestar atenci\u00f3n, decodificar y entender a los dem\u00e1s, recordar hechos pasados, todos son procesos psicol\u00f3gicos cotidianos, a simple vista sencillos, que se llevan a cabo con un m\u00ednimo esfuerzo. Entre otras cosas, esto se debe a que nuestro cerebro no procesa la informaci\u00f3n de manera fr\u00eda y puramente racional, como lo har\u00eda una computadora, sino que lo hace bajo el influjo de emociones y aprendizajes previos que act\u00faan t\u00e1citamente. <strong>Hablemos de los sesgos cognitivos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si al mirar hacia la puerta de casa vemos que por sobre la pared que nos separa de la calle sobresale un sombrero, ninguno de nosotros piensa \u201cah\u00ed hay un sombrero esperando\u201d, sino m\u00e1s bien \u201cah\u00ed hay una persona esperando\u201d. Esto se debe a que todos sabemos que los sombreros no caminan solos sino sobre las cabezas, las cuales a su vez pertenecen a seres humanos. As\u00ed, la percepci\u00f3n de un sombrero queda espont\u00e1neamente atrapada en un entramado de significados previos del cual se nos hace imposible escapar. Y s\u00ed, en efecto, la asignaci\u00f3n de significados es un proceso autom\u00e1tico e inevitable. Haga el lector esta prueba sencilla: tome un libro, revista, diario o mire un sitio web en su tel\u00e9fono m\u00f3vil (los cuales est\u00e9n escritos en un idioma que usted conozca), m\u00edrelo pero intente no leer lo que ah\u00ed dice. Le resultar\u00e1 imposible. Si vemos letras impresas en una lengua que conocemos, inevitablemente las leemos. Nuestro cerebro se halla permanentemente asignando significados, encontrando patrones y regularidades, tanto as\u00ed que muchas veces termina por hallar alg\u00fan sentido donde no lo hay.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ya sabemos, las emociones son poderosas reacciones moldeadas durante millones de a\u00f1os por su valor evolutivo. Como tales, ellas poseen la capacidad de influir fuertemente en el modo en que nuestros cerebros (o nosotros, quienesquiera que seamos) perciben, entienden, atienden, recuerdan, etc., etc. Vale decir, las emociones constituyen una pieza crucial a la hora de asignar significados; se trata de un mecanismo sano, normal e inevitable, al cual solemos designar gen\u00e9ricamente con el nombre de <strong>sesgo<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Sesgo o, m\u00e1s espec\u00edficamente, <strong>sesgo cognitivo<\/strong> se refiere entonces a un tipo de procesamiento de informaci\u00f3n influenciado por variables emocionales. Resulta realmente muy dif\u00edcil dar una definici\u00f3n acabada de la palabra <em>sesgo<\/em> pues, desde su introducci\u00f3n en 1970 por Amos Tversky y Daniel Kahneman, la misma ha sido excesivamente utilizada, gener\u00e1ndose por lo tanto una gran polisemia del t\u00e9rmino. Con frecuencia, asociamos la palabra sesgo con una connotaci\u00f3n negativa y patol\u00f3gica. Esto se trata de un error. Contrariamente, debemos pensar a los sesgos cognitivos como mecanismos adaptativos que otorgan al cerebro <strong>un atajo en el procesamiento de la informaci\u00f3n<\/strong>. El mundo es demasiado complejo y la informaci\u00f3n proveniente del mismo, abrumadora. Para entender y sobrevivir, nuestro cerebro necesita crear una imagen resumida y manejable del entorno, cualquier representaci\u00f3n que nos formemos de la realidad ser\u00e1, necesariamente, una copia abreviada, acotada, m\u00e1s simple y m\u00e1s manipulable que su contraparte real. En esta s\u00edntesis simb\u00f3lica del mundo, los sesgos cognitivos tienen un papel esencial. Claro est\u00e1 que, como cualquier mecanismo adaptativo y sano, el procesamiento sesgado puede desvirtuarse y terminar por causar y\/o mantener a las patolog\u00edas psicol\u00f3gicas. Tal como sucede frecuentemente con otros tantos procesos mentales, el origen de que nuestros sesgos cognitivos se nos tornen patol\u00f3gicos tiene mucho que ver con haber soltado a nuestro primitivo cerebro, adaptado a la sabana africana, a deambular en una gran ciudad. Reflexionando un poco acerca de la tama\u00f1a naturaleza del cambio, la verdad es que no le&nbsp; ha ido tan mal.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-03.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2310\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Veamos un ejemplo. Las personas que padecen ansiedad ante la salud suelen asustarse cuando se enteran de que alguien ha enfermado o ha muerto de alguna dolencia que ellos temen. Normalmente, el miedo experimentado es mayor cuanto mayor se percibe el parecido con la persona, la cual no tiene por qu\u00e9 ser un conocido directo. Entonces resulta que Pedro, quien padece un miedo enorme a sufrir un infarto, se encuentra casualmente con el encargado de su edificio, quien le cuenta que hoy a la ma\u00f1ana una ambulancia acudi\u00f3 para asistir a un vecino del edificio de enfrente pues hab\u00eda padecido un infarto masivo de miocardio. Lamentablemente, lleg\u00f3 tarde y el vecino de enfrente, un hombre aparentemente sano y de mediana edad, falleci\u00f3. Pedro se asusta, queda tan preocupado que unos d\u00edas despu\u00e9s va a su m\u00e9dico y le pide hacerse un chequeo. Ejemplos de este tipo se ven a diario en la cl\u00ednica psicol\u00f3gica con pacientes que padecen alguna forma de ansiedad patol\u00f3gica, no s\u00f3lo por la salud, tambi\u00e9n por otros temas. As\u00ed, si nos enteramos por los diarios de que una persona fue asaltada y baleada por un delincuente en moto a la salida de un banco, muy probablemente tengamos m\u00e1s temor al d\u00eda siguiente si tenemos que ir a retirar dinero o vemos que una motocicleta se nos acerca. Incluso si un actor o pol\u00edtico famoso de otro pa\u00eds enferma o muere, tambi\u00e9n nos preocupamos por sufrir un destino similar. Hace algunos a\u00f1os, en Argentina, una periodista falleci\u00f3 en raras circunstancias al hacerse una endoscop\u00eda g\u00e1strica. La noticia circul\u00f3 r\u00e1pidamente, no s\u00f3lo provocando temor en las personas que deb\u00edan someterse a esta pr\u00e1ctica m\u00e9dica simple, sino que tambi\u00e9n se registraron masivas suspensiones de dicho estudio en los sanatorios y hospitales. <em>\u00bfPor qu\u00e9? \u00bfC\u00f3mo puede afectarme a m\u00ed el hecho de que una periodista famosa haya muerto al hacerse un simple estudio m\u00e9dico como una endoscop\u00eda g\u00e1strica? \u00bfPor qu\u00e9 el hecho de que un desconocido de mi vecindario tenga un infarto de miocardio me hace temer un destino similar? \u00bfPor qu\u00e9 este fen\u00f3meno sucede incluso con personas que viven a miles de kil\u00f3metros, en otros pa\u00edses?<\/em> La respuesta yace, una vez m\u00e1s, en nuestro cerebro primitivo.<\/p>\n\n\n\n<p><a name=\"llamada1\" id=\"llamada1\"><\/a>Los seres humanos vivimos y evolucionamos durante miles de a\u00f1os en grupos peque\u00f1os, de no m\u00e1s de 150 personas; a partir de ese punto, los grupos tend\u00edan a fracturarse. Las investigaciones han documentado incluso que esta cifra, 150, es el n\u00famero m\u00e1ximo de personas que la mayor\u00eda de nosotros podemos recordar con cierto nivel de detalle <a style=\"font-size: .83em; line-height: 0.5em; vertical-align: baseline; position: relative; top: -0.4em; font-weight:bolder;\" href=\"#notapie1\">1<\/a>. En un grupo peque\u00f1o de personas, donde los individuos se cuentan de a decenas (no de a miles o millones), lo que le pasa a uno muy probablemente tambi\u00e9n le suceda a otro; m\u00e1s a\u00fan considerando el tipo de problemas con los cuales los humanos primitivos tuvieron que lidiar. As\u00ed, si a un compa\u00f1ero de mi tribu lo atac\u00f3 un cocodrilo mientras juntaba agua en la parte del r\u00edo donde se pone el sol, resulta muy razonable pensar que ah\u00ed hay cocodrilos que pueden matarte, con lo cual su experiencia es una ense\u00f1anza directa para m\u00ed: <em>\u201c<\/em>ser\u00e1 mejor&nbsp;no ir a juntar agua&nbsp;a ese lugar<em>\u201d<\/em>. Si otra persona de mi tribu se subi\u00f3 a un \u00e1rbol a juntar frutos, pero una de las ramas se quebr\u00f3 y, por lo tanto, \u00e9l cay\u00f3 de la altura gener\u00e1ndose heridas severas, <em>\u201c<\/em>entonces ser\u00e1 mejor que yo ya no me trepe ah\u00ed<em>\u201d<\/em>. Vale decir que, en una comunidad de pocos, lo que le sucede a uno indica una alta probabilidad para el otro. Pero cuando los grupos de humanos crecen, la probabilidad empieza a tornarse cada vez m\u00e1s peque\u00f1a y en poblaciones de millones tiende a cero. Por supuesto, el error radica en que mi cerebro primitivo decodifica a la periodista fallecida en la endoscop\u00eda como parte de mi tribu cuando, en realidad, yo nunca la vi en persona, no la conozco m\u00e1s que por escucharla y verla en televisi\u00f3n. Es de mi grupo en un sentido amplio de naci\u00f3n, pero no en el sentido estricto de tribu peque\u00f1a con el cual mi cerebro lleva a cabo este c\u00f3mputo primitivo de que \u201csi le pas\u00f3 a ella, me puede pasar a m\u00ed\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde un punto de vista de razonamiento l\u00f3gico, el mecanismo descripto anteriormente es un craso error pues no tiene en cuenta para nada principios aritm\u00e9ticos y probabil\u00edsticos b\u00e1sicos. No obstante, en un ambiente primordial, donde los humanos a\u00fan no hab\u00edan descubierto las matem\u00e1ticas y compart\u00edan su vida cotidiana con unas cuantas docenas de semejantes, resultaba altamente efectivo para sobrevivir y dejar descendencia f\u00e9rtil. \u201cSi le pas\u00f3 a \u00e9l, me puede pasar a m\u00ed\u201d, una regla simple y f\u00e1cil de seguir que en muchas ocasiones nos salvar\u00eda la vida, no est\u00e1 nada mal.<\/p>\n\n\n\n<p>La investigaci\u00f3n acerca de los sesgos cognitivos es realmente enorme. Como ya mencionamos, esto ha tra\u00eddo una gran polisemia al vocablo as\u00ed que ahora nosotros vamos a recortar un poco nuestro campo de discusi\u00f3n. El estudio del procesamiento de informaci\u00f3n puede demarcarse por las etapas en las que se cumple. De este modo, en los estadios iniciales la informaci\u00f3n ingresa al sistema, lo cual requiere \u00f3rganos sensoriales y alg\u00fan mecanismo de filtro, <strong>la atenci\u00f3n<\/strong>. A partir de ah\u00ed, la informaci\u00f3n es procesada de diversas maneras, vale decir, se combina con otra informaci\u00f3n tanto del entorno externo como interno, se convierte y transforma, <strong>adquiriendo as\u00ed nuevos significados<\/strong> para luego descartarse o almacenarse en la memoria de largo plazo. Finalmente, la informaci\u00f3n almacenada puede ser actualizada cuando se la requiera, es decir, <strong>recordada<\/strong>. Tenemos as\u00ed tres grandes etapas en el procesamiento: <strong>atenci\u00f3n<\/strong>, <strong>asignaci\u00f3n de significados<\/strong> y <strong>recuperaci\u00f3n desde la memoria<\/strong>. En cualquiera de estas etapas pueden impactar los sesgos cognitivos. A partir de aqu\u00ed, nos enfocamos en ejemplos de c\u00f3mo algunos sesgos cognitivos pueden colaborar en la etiolog\u00eda y mantenimiento de la patolog\u00eda mental. Esto tambi\u00e9n es un recorte.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sesgos atencionales<\/h2>\n\n\n\n<p>Dado que la informaci\u00f3n que llega al sistema nervioso resulta excesiva (a veces abrumadora), se impone necesariamente alg\u00fan tipo de selecci\u00f3n. \u00bfA qu\u00e9 asignamos nuestros recursos atencionales? \u00bfQu\u00e9 gu\u00eda nuestra atenci\u00f3n? \u00bfCu\u00e1les son los factores que determinan que prestemos atenci\u00f3n a un <em>trozo de realidad<\/em> y no a otro? Definitivamente, hay much\u00edsimos; desde las mismas caracter\u00edsticas de los est\u00edmulos hasta los intereses vocacionales. As\u00ed, tiene m\u00e1s probabilidad de captar mi atenci\u00f3n un sonido m\u00e1s fuerte que uno m\u00e1s d\u00e9bil, una voz conocida que una desconocida, el sonido de mi nombre y no el de otra persona, una publicidad de psicolog\u00eda m\u00e1s que una de pasta dental. En algunos casos, en este sistema de selecci\u00f3n operan sesgos cognitivos patol\u00f3gicos, sesgos que perpet\u00faan y causan un desorden psicol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las personas que padecen ansiedad social tienen una facilidad incrementada para detectar un rostro enfadado con expresi\u00f3n de disgusto por sobre uno neutral o con expresi\u00f3n emocional positiva.<\/strong> Este fen\u00f3meno trae de suyo consecuencias para el mantenimiento de la patolog\u00eda. As\u00ed, en una reuni\u00f3n laboral en la cual he de efectuar una presentaci\u00f3n frente a un grupo de colegas, voy a percibir y concentrarme m\u00e1s en aquellos que muestren rostros contrariados o despectivos que en los que expresen una sonrisa de aprobaci\u00f3n. Incluso si en un p\u00fablico de 20 personas s\u00f3lo 2 han mostrado un rostro de rechazo y los otros 18 tuvieron gestos de aprobaci\u00f3n, yo me quedar\u00e9 con la sensaci\u00f3n de que mi ponencia no gust\u00f3, esto debido a que un sesgo cognitivo me llev\u00f3 a prestar atenci\u00f3n selectivamente a las pocas personas que me pusieron cara fea (aunque esta se deba tan solo a que durmieron mal o discutieron con su pareja la noche anterior).<\/p>\n\n\n\n<p>Las personas que sufren Trastorno de P\u00e1nico o alguna forma de Ansiedad ante la Salud tienen la capacidad de percibir sensaciones corporales d\u00e9biles y min\u00fasculas. Si bien se trata de entidades diagn\u00f3sticas diferentes, ambos comparten el temor a las propias sensaciones corporales. Los que padecen Crisis de P\u00e1nico temen que las sensaciones corporales sean una se\u00f1al de muerte inminente, mientras que los que padecen Ansiedad ante la Salud interpretan las propias sensaciones como signos de una enfermedad grave que no fue detectada a\u00fan. El miedo conduce a que estos individuos se encuentren pendientes de su propio cuerpo, incrementando de este modo un sentido denominado <strong>interoceptivo<\/strong>. Tanto es as\u00ed que hemos acu\u00f1ado hace a\u00f1os un concepto para describir este fen\u00f3meno: <strong>amplificaci\u00f3n somatosensorial<\/strong>, esto es, un aumento de la capacidad de percibir las sensaciones originadas en el propio cuerpo. Al fin y al cabo se trata de una cuesti\u00f3n de pr\u00e1ctica y entrenamiento. Si paso horas tocando el piano, me volver\u00e9 un experto en reconocer cualquier nota tocada al azar por otra persona; si paso horas escaneando mi cuerpo, me volver\u00e9 un experto en detectar el m\u00e1s sutil cambio de una de mis v\u00edsceras. Claro est\u00e1 que, en este caso, se establece un c\u00edrculo vicioso. Mi <em>talento especial<\/em> para detectar un d\u00e9bil aumento de mis latidos acarrea una reacci\u00f3n de ansiedad pues creo que ellos representan la antesala de una grave enfermedad coronaria.<\/p>\n\n\n\n<p>En pocas palabras, <strong>los sesgos cognitivos atencionales amenazantes preferencian sistem\u00e1ticamente la informaci\u00f3n amenazante por sobre la neutral o positiva; ello aumenta el nivel de ansiedad, lo cual redunda en un aumento del sesgo. Se produce un c\u00edrculo vicioso.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-02.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2309\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sesgos en la asignaci\u00f3n de significados<\/h2>\n\n\n\n<p><a name=\"llamada2\" id=\"llamada2\"><\/a>En un ingenioso experimento, Michael Eysenck (hijo del influyente psic\u00f3logo Hans Eysenck) mostr\u00f3 c\u00f3mo el estado emocional de las personas puede influir en la manera en que comprendemos lo que nos dicen. A un grupo de personas les pidi\u00f3 que leyeran un conjunto de frases con un sentido ambiguo. As\u00ed, en esta etapa inicial, los sujetos experimentales le\u00edan oraciones como \u201cEl doctor examin\u00f3 el crecimiento de la peque\u00f1a Ema\u201d o \u201cEl jefe se refiri\u00f3 a su desempe\u00f1o laboral\u201d <a href=\"#notapie2\" style=\"font-size: .83em; line-height: 0.5em; vertical-align: baseline; position: relative; top: -0.4em; font-weight:bolder;\">2<\/a>. Luego de ello, se le presentaba a los sujetos dos frases y se les preguntaba cu\u00e1l de ellas hab\u00eda figurado en la lista original que leyeron. El truco radicaba en que, en realidad, ninguna de las dos frases presentadas hab\u00eda sido incluida efectivamente en la lista inicial, sino que cada una de ellas era una versi\u00f3n no ambigua de alguna frase ambigua presentada al inicio. As\u00ed, para la frase ambigua inicial: \u201cEl doctor examin\u00f3 el crecimiento de la peque\u00f1a Ema\u201d, se le presentaba al sujeto las opciones: \u201cEl doctor observ\u00f3 el c\u00e1ncer en la peque\u00f1a Ema\u201d o \u201cEl doctor midi\u00f3 el crecimiento de la peque\u00f1a Ema\u201d. A su vez, para la frase: \u201cEl jefe se refiri\u00f3 a su desempe\u00f1o laboral\u201d, se presentaban estas dos opciones: \u201cEl jefe lo felicit\u00f3 por su desempe\u00f1o laboral\u201d o \u201cEl jefe le exigi\u00f3 un mejor desempe\u00f1o laboral\u201d. En otras palabras, las frases ambiguas se le\u00edan al inicio de la investigaci\u00f3n, luego se daba a elegir entre pares de frases, cada una de las cuales representaba una versi\u00f3n no ambigua de la original, una era una versi\u00f3n desambiguada con sentido amenazante y la otra, una alternativa no amenazante de la original. \u00bfCu\u00e1l elegir\u00edan los sujetos experimentales? Esto depend\u00eda de su estado mental.<\/p>\n\n\n\n<p>Los resultados arrojaron una tendencia muy clara: quienes padec\u00edan un Trastorno de Ansiedad Generalizada tend\u00edan a elegir la versi\u00f3n amenazante de la frase ambigua, mientras que quienes no padec\u00edan este desorden optaban m\u00e1s por la versi\u00f3n neutral. La investigaci\u00f3n revela el estilo con el cual una persona cr\u00f3nicamente ansiosa <strong>asigna significados<\/strong>. Cuanto m\u00e1s ambigua e imprecisa resulta la informaci\u00f3n proveniente del ambiente, m\u00e1s nos basamos en variables personales para estructurar el significado final que otorgamos. Lo que este experimento pone en evidencia es que una persona ansiosa, puesta ante la incertidumbre, interpreta lo peor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1n generalizables son los resultados de este experimento? Las investigaciones en el \u00e1rea afirman que mucho. Silvana y Mart\u00edn, una pareja de vecinos aparentemente feliz, con tres hermosos hijos, acaban de separarse luego de 10 a\u00f1os de matrimonio. Unos pocos d\u00edas luego de la separaci\u00f3n, Silvana me cuenta que desde hac\u00eda varios a\u00f1os exist\u00eda violencia por parte de&nbsp; Mart\u00edn en el seno familiar, tanto hacia ella como hacia los ni\u00f1os. Como prueba de ello, me muestra incluso algunas marcas en sus brazos que Mart\u00edn le hizo a golpes en la \u00faltima pelea. Yo no sal\u00eda de mi asombro, pues conozco a Mart\u00edn hace tiempo y jam\u00e1s me hab\u00eda imaginado un acto tan grave de su parte. Amargamente sorprendido por lo que Silvana me contaba, yo exclam\u00e9: \u201cparece mentira, uno ya no sabe a qui\u00e9n puede creerle\u201d, obviamente haciendo alusi\u00f3n a Mart\u00edn, quien me hab\u00eda mostrado una falsa imagen de s\u00ed. Pero Silvana, r\u00e1pida e irascible, me retruc\u00f3: \u201cpero \u00bfpor qu\u00e9 no me cre\u00e9s? \u00a1Si hasta te estoy mostrando las marcas!\u201d. Naturalmente, en el momento de angustia que estaba pasando y conociendo mi amistad previa con su ex marido, interpret\u00f3 que era a ella a quien yo no daba cr\u00e9dito.<\/p>\n\n\n\n<p>El tipo de situaciones como la narrada recientemente abundan en la arena social. La vida cotidiana se encuentra plagada de entornos humanos ambiguos que requieren un permanente ejercicio de interpretaci\u00f3n. Rostros, miradas, tonos de voz, movimientos corporales y otra pl\u00e9tora de se\u00f1ales interpersonales imprecisas son decodificadas permanentemente. Naturalmente, en este proceso de interpretaci\u00f3n intervienen variables personales, como nuestro estado de \u00e1nimo o nuestra historia personal de aprendizajes, pero tambi\u00e9n factores tan mundanos como cu\u00e1nta hambre tenemos o la cantidad de horas que hemos dormido anoche.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los sesgos cognitivos patol\u00f3gicos son aquellos que se aplican de modo sistem\u00e1tico, independientemente de otras variables, a la asignaci\u00f3n de significados de situaciones ambiguas<\/strong>. Al igual que con los sesgos atencionales, promueven un c\u00edrculo vicioso: cuanto m\u00e1s ansioso estoy, m\u00e1s tiendo a interpretar la informaci\u00f3n ambigua en su vertiente amenazante, perpetuando as\u00ed el estado de activaci\u00f3n angustiosa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sesgos de la memoria<\/h2>\n\n\n\n<p>Una selecci\u00f3n tendenciosa de recuerdos tambi\u00e9n puede afectar nuestro estado de \u00e1nimo, un fen\u00f3meno que observamos frecuentemente en los Trastornos Depresivos y en relaci\u00f3n con la variaci\u00f3n no patol\u00f3gica del estado de \u00e1nimo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las personas que padecen Depresi\u00f3n recuerdan en m\u00e1s cantidad y m\u00e1s frecuentemente sucesos pasados negativos que positivos<\/strong>. En efecto, quienes se encuentran con un \u00e1nimo deprimido recorren su historia personal una y otra vez, recordando los sucesos negativos que jalonaron su desarrollo personal, algo que sin duda los hace sentir m\u00e1s desgraciados. Este proceso caracter\u00edstico de la Depresi\u00f3n ha sido estudiado y documentado en m\u00faltiples investigaciones, generalmente lo encontramos bajo el t\u00edtulo de <em>rumiaci\u00f3n depresiva<\/em>. Con este t\u00e9rmino se designa un tipo de procesamiento por el cual el sujeto deprimido no s\u00f3lo recuerda momentos angustiantes del pasado sino que los analiza, revisa, conecta con otros sucesos negativos pasados y actuales como intentando dar sentido a su desgracia. Las investigaciones hechas con pacientes depresivos no dejan lugar a dudas: esta rumiaci\u00f3n s\u00f3lo empeora el cuadro (nunca lo mejora) y, por supuesto, nunca logra que la persona haga ning\u00fan descubrimiento acerca de s\u00ed mismo que lo ayude en lo m\u00e1s m\u00ednimo. <strong>Todo lo contrario, la depresi\u00f3n empeora con la rumiaci\u00f3n y mejora con la distracci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dos observaciones en relaci\u00f3n con la rumiaci\u00f3n depresiva. Primero, este fen\u00f3meno no parece deberse a que las personas con depresi\u00f3n hayan efectivamente sufrido m\u00e1s cantidad de hechos traum\u00e1ticos que las no depresivas. Si bien tal vez esto sea cierto en algunos casos, no lo es en todos, al tiempo que muchas personas que han sufrido verdaderas tragedias no siempre rumian con este estilo tan particular. Segundo, el sesgo cognitivo de memoria asociado a este tipo de rumiaci\u00f3n afecta a un subtipo de memoria. La palabra memoria se parece en este sentido a la palabra inteligencia: no existe un solo tipo de inteligencia, tampoco una \u00fanica memoria. El subtipo de memoria afectado en los sesgos depresivos de esta clase es la epis\u00f3dica; esta incluye a los recuerdos de la propia biograf\u00eda, la propia historia personal narrada como novela, la cual se recupera conscientemente. No es un tema que podamos desarrollar en este art\u00edculo, pero sepa el lector que existen otros sistemas de memoria que operan de maneras diferentes.<\/p>\n\n\n\n<p>El sesgo de memoria en la depresi\u00f3n comparte algunas caracter\u00edsticas distintivas de otros sesgos. Se activa e incrementa con las emociones negativas; as\u00ed, cuanto m\u00e1s triste est\u00e1 el paciente depresivo, m\u00e1s recuerdos negativos de su pasado trae a su presente. Estos recuerdos no hacen m\u00e1s que empeorar el estado emocional subjetivo, lo cual acarrea nuevas oleadas de reminiscencias negativas. Nos encontramos otra vez ante un c\u00edrculo vicioso.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-01.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2308\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">A modo de s\u00edntesis<\/h2>\n\n\n\n<p>Hemos efectuado hasta este punto un recorrido breve sobre c\u00f3mo los sesgos cognitivos pueden afectar el procesamiento de informaci\u00f3n en diferentes etapas. El recorte efectuado en tres fases tiene fines de estudio y did\u00e1cticos, pues en la realidad psicol\u00f3gica de los individuos de carne y hueso las etapas no se viven como separadas, de hecho no lo est\u00e1n. Pensemos, a t\u00edtulo de ejemplo, en los sesgos atencionales o perceptivos. Hemos afirmado al respecto que el tipo de informaci\u00f3n que entra al sistema, filtrada a trav\u00e9s de mecanismos atencionales, ya resulta tendenciosa y que luego sigue la asignaci\u00f3n de significado. Pero un an\u00e1lisis simple revela que esto no puede ser completamente cierto. Para poder preferenciar en la fase atencional alg\u00fan tipo de informaci\u00f3n por sobre otra, es preciso que ya se haya asignado alguna clase de significado en esta misma fase. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda filtrarse \u00fanicamente la informaci\u00f3n <em>amenazante<\/em> si no se le asign\u00f3 alg\u00fan significado <em>amenazante<\/em> para que entre en esta categor\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, vale aclarar que, en la gran mayor\u00eda de los casos, <strong>la operaci\u00f3n de estos sesgos cognitivos se produce de modo involuntario, inconsciente<\/strong>. Los individuos somos conscientes s\u00f3lo de los estados emocionales finales que los sesgos producen, pero mayoritariamente tenemos escasa capacidad de controlarlos. Justamente, este es el lugar de las terapias psicol\u00f3gicas. \u00bfPodemos a trav\u00e9s de intervenciones espec\u00edficas regular estos mecanismos psicol\u00f3gicos no conscientes a fin de que no acarreen o no potencien estados emocionales negativos y patol\u00f3gicos? \u00bfCu\u00e1ndo y cu\u00e1nto es conveniente hacerlo? \u00bfQu\u00e9 \u00e9xito tendremos? \u00bfCu\u00e1les son las t\u00e9cnicas que concretamente usamos para ello?<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta es, afortunadamente o no, un rotundo s\u00ed. Hoy disponemos de todo un conjunto de herramientas terap\u00e9uticas que logran muy buenos resultados en la modificaci\u00f3n de sesgos patol\u00f3gicos como los mencionados. Algunas son muy conocidas como la Reestructuraci\u00f3n Cognitiva; otras tienen menos prensa, como el Entrenamiento en Refocalizaci\u00f3n Atencional.<\/p>\n\n\n\n<p>Para poder brindarles m\u00e1s centralidad, en un pr\u00f3ximo art\u00edculo te contaremos m\u00e1s detalladamente cu\u00e1les son y en qu\u00e9 consisten estas herramientas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right art-firma\">Por: Lic. Ariel Minici y Lic. Carmela Rivadeneira<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-font-size is-style-outline is-style-outline--1\" style=\"font-size:16px\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color wp-element-button\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/sesgos-cognitivos.pdf\" style=\"color:#b90000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">descargar este art\u00edculo <i class=\"fa fa-file-pdf\" style=\"font-size:20px;\"><\/i><\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p style=\"border-bottom:1px solid #000000;\">&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a name=\"notapie1\" id=\"notapie1\"><\/a><span style=\"font-size: .83em; line-height: 0.5em; vertical-align: baseline; position: relative; top: -0.4em; font-weight:bolder;\">1<\/span> El lector interesado puede consultar las investigaciones particularmente interesantes del antrop\u00f3logo Robin Dunbar sobre el tema. <a href=\"#llamada1\">[volver]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a name=\"notapie2\" id=\"notapie2\"><\/a><span style=\"font-size: .83em; line-height: 0.5em; vertical-align: baseline; position: relative; top: -0.4em; font-weight:bolder;\">2<\/span> Las frases de ejemplo no son exactas, pues el fen\u00f3meno de ambig\u00fcedad no se conserva en la traducci\u00f3n literal del ingl\u00e9s, idioma original de la investigaci\u00f3n, al castellano.<a href=\"#llamada2\">[volver]<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Atajos en el procesamiento de la informaci\u00f3n Percibir, prestar atenci\u00f3n, decodificar y entender a los&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1354,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,461],"tags":[35,338,6,97,135,47],"class_list":["post-1353","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-conceptuales-teoricos","category-revista-47","tag-ansiedad","tag-cognicion-social","tag-depresion","tag-fobia-social","tag-sesgo","tag-trastorno-de-ansiedad-generalizada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1353","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1353"}],"version-history":[{"count":82,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1353\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2583,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1353\/revisions\/2583"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1354"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1353"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1353"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1353"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}