{"id":1437,"date":"2022-04-12T00:10:00","date_gmt":"2022-04-12T03:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/?p=1437"},"modified":"2024-06-30T21:49:16","modified_gmt":"2024-07-01T00:49:16","slug":"cibercondria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/cibercondria\/","title":{"rendered":"Cibercondr\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/open.spotify.com\/embed-podcast\/episode\/4jalA6QQztN33jRTdMCiGr\" allowtransparency=\"true\" allow=\"encrypted-media\" width=\"100%\" height=\"232\" frameborder=\"0\"><\/iframe>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"una-nueva-forma-de-la-hipocondria\">Una nueva forma de la Hipocondr\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p>La palabra Hipocondr\u00eda nos resuena f\u00e1cilmente como el miedo exagerado a las enfermedades, la creencia equivocada de que uno padece una dolencia grave, las preocupaciones y quejas cr\u00f3nicas sobre problemas de salud dirigidos hacia la familia y amigos, pedidos de opiniones y reaseguros, visitas excesivas a guardias, centros de salud y m\u00e9dicos. La asociamos a un paciente que, sin padecer una condici\u00f3n m\u00e9dica real ni seria, insiste en estar enfermo solicitando un trato especial, sobrecargando al sistema de salud, fastidiando a los m\u00e9dicos y allegados con sus quejas sobre enfermedades imaginarias. La palabra Hipocondr\u00eda, en efecto, ha adquirido un significado peyorativo negativo, tanto as\u00ed que hoy ya no pertenece a la clasificaci\u00f3n oficial psicopatol\u00f3gica. Su sentido social estigmatizante ha llevado a que el Manual Diagn\u00f3stico y Estad\u00edstico de los Des\u00f3rdenes Mentales (DSM) la haya reemplazado en su quinta versi\u00f3n por los cuadros <em>Desorden de S\u00edntomas Som\u00e1ticos<\/em> y <em>Ansiedad ante la Enfermedad<\/em>. La Hipocondr\u00eda, como diagn\u00f3stico psicopatol\u00f3gico, estrictamente no existe m\u00e1s. Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 hay con la Cibercondr\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>En el a\u00f1o que corre, casi cualquiera de nosotros reconoce un significado que remite tanto a la Hipocondr\u00eda como al uso de la Internet. Y s\u00ed, en efecto, la palabra Cibercondr\u00eda hace alusi\u00f3n a un uso excesivo y patol\u00f3gico de la Internet para buscar informaci\u00f3n relacionada con la salud. Se estima que durante la d\u00e9cada de 1990 el vocablo fue utilizado por primera vez en un peri\u00f3dico londinense, pero nadie lo sabe con seguridad. Lo que s\u00ed es cierto es que el nuevo t\u00e9rmino r\u00e1pidamente gan\u00f3 popularidad, penetrando incluso en los \u00e1mbitos de investigaci\u00f3n cient\u00edfica. De este modo, si bien hoy la Cibercondr\u00eda no es un diagn\u00f3stico oficial, s\u00ed se reconoce como un problema frecuentemente vinculado con la Ansiedad ante la Salud y, en menor medida, como motivo de consulta en s\u00ed mismo. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-03.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2310\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"que-es-la-cibercondria\">\u00bfQu\u00e9 es la Cibercondr\u00eda?<\/h2>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos ofrecer varias definiciones de Cibercondr\u00eda, todas las cuales har\u00edan mayor o menor \u00e9nfasis en alg\u00fan aspecto del constructo, dejando alguna arista fuera. As\u00ed que, mejor que transcribir una definici\u00f3n, vamos a explicar un poco de qu\u00e9 se trata.<\/p>\n\n\n\n<p>El concepto involucra un excesivo y reiterado uso de la Internet para buscar informaci\u00f3n sobre la salud. Esto incluye no s\u00f3lo la b\u00fasqueda directa en Google u otro equivalente, sino tambi\u00e9n la participaci\u00f3n en foros, la suscripci\u00f3n al env\u00edo de boletines o cualquier otra actividad basada en la web que vincule al individuo con informaci\u00f3n de salud. La indagaci\u00f3n sobre salud se inicia casi siempre a partir de un estado subjetivo de malestar, el cual se pretende aliviar con la b\u00fasqueda pero, justamente, se obtiene lo contrario: <strong>el malestar aumenta con la exploraci\u00f3n<\/strong>. Se admite tambi\u00e9n que, en algunos casos, alguien puede iniciar una b\u00fasqueda en un estado de calma pero en el proceso se angustia. Con el paso del tiempo, y las reiteradas veces que la persona ha experimentado este ciclo de estar ansioso, indagar sobre salud en Internet (y acabar con un desasosiego mayor) forma la idea de que este comportamiento es perjudicial; no obstante, no puede detenerse. Vale decir, a pesar de que el individuo reconoce que las investigaciones sobre salud en l\u00ednea act\u00faan en detrimento de su bienestar psicol\u00f3gico, no puede abstenerse de hacerlo; lo lleva a cabo con consciencia del da\u00f1o y muy a pesar de \u00e9l, pero lo hace. En este punto, <strong>el comportamiento se ha vuelto compulsivo<\/strong>, representando la m\u00e1xima y peor expresi\u00f3n del s\u00edndrome.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, el hist\u00f3rico concepto de Hipocondr\u00eda siempre contempl\u00f3 a la b\u00fasqueda de informaci\u00f3n sobre salud como uno de los elementos centrales del cuadro, y los modelos psicol\u00f3gicos explicativos de los des\u00f3rdenes de Ansiedad ante la Salud involucran invariablemente un componente de b\u00fasqueda de informaci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1l es entonces la diferencia con la Cibercondr\u00eda? \u00bfNo es acaso la b\u00fasqueda sobre salud en l\u00ednea simplemente una nueva forma de acceder a informaci\u00f3n que, otrora, se llevaba a cabo en libros o consultando a otras personas? \u00bfNo estaremos frente al mismo fen\u00f3meno de b\u00fasqueda de informaci\u00f3n de reaseguro, al cual \u00fanicamente le hemos cambiado el soporte material? Vale decir, antes averigu\u00e1bamos a trav\u00e9s de personas, libros, diarios y revistas; ahora lo hacemos en un tel\u00e9fono inteligente. <\/p>\n\n\n\n<p>Cibercondr\u00eda\u2026 <strong>\u00bfse trata de un fen\u00f3meno viejo y conocido al cual le estamos poniendo un nuevo nombre para generar inter\u00e9s y as\u00ed vender m\u00e1s libros o estamos realmente frente a un fen\u00f3meno nuevo?<\/strong> Al fin y al cabo, en los a\u00f1os que corren, casi todo lo hacemos en la web, desde pedir una pizza hasta buscar pareja; \u00bfqu\u00e9 tiene de tan especial que tambi\u00e9n la usemos para buscar informaci\u00f3n de salud?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"los-modelos-explicativos-de-la-ansiedad-ante-la-salud-y-las-conductas-de-reaseguro\">Los modelos explicativos de la Ansiedad ante la Salud y las conductas de reaseguro<\/h2>\n\n\n\n<p>Hoy entendemos a la Ansiedad ante la Salud como un grupo de problemas, un conjunto de patrones de comportamiento problem\u00e1ticos, uno de cuyos ejes comunes consiste en la interpretaci\u00f3n exagerada y distorsionada de las sensaciones y cambios corporales como se\u00f1ales de una enfermedad grave. As\u00ed, malestares inofensivos y cotidianos, como un dolor de cabeza leve o un poco de reflujo, se consideran signos de dolencias graves, como un tumor cerebral o un c\u00e1ncer de est\u00f3mago. Estas ideas disparan un elevado nivel de ansiedad, del cual el sujeto busca alivio mediante conductas orientadas a obtener informaci\u00f3n que asevere que tales interpretaciones catastr\u00f3ficas no son ciertas. T\u00edpicamente, el individuo pregunta a sus allegados o va al m\u00e9dico, esto es, busca informaci\u00f3n en personas que conf\u00eda. De este modo, el marido con una peque\u00f1a llaga en la boca le muestra a su esposa y le consulta angustiadamente: <em>\u201c\u00bfqu\u00e9 te parece que es esto? \u00bfPuede ser algo grave?\u201d<\/em>. La esposa, quien detecta r\u00e1pidamente su estado emocional negativo, reacciona emp\u00e1ticamente, tranquiliz\u00e1ndolo: <em>\u201cno, mi amor, no es nada, es s\u00f3lo una ampollita en la boca, te habr\u00e1s mordido sin darte cuenta o tal vez tomaste algo muy caliente y te quem\u00f3\u2026no es nada\u201d<\/em>. La reacci\u00f3n humana normal frente al sufrimiento del otro consiste en <strong>procurar aliviarlo<\/strong>: Si est\u00e1s angustiado porque crees que la picaz\u00f3n en el ojo te puede causar una ceguera, yo te cuento que a m\u00ed eso me ha pasado infinidad de veces sin ninguna consecuencia; si crees que por haberte olvidado el nombre de una calle est\u00e1s padeciendo una forma temprana de demencia, pues entonces yo te comparto que a m\u00ed me pasa muy seguido lo mismo y que incluso alguna vez no pude recordar d\u00f3nde dej\u00e9 estacionado mi coche:  \u00ab<em>No pasa nada, quedate tranquilo<\/em>\u00ab. Prestemos atenci\u00f3n a esta reacci\u00f3n humana cuasi universal, la empat\u00eda, con la cual el paciente con Ansiedad ante la Salud se encuentra casi invariablemente al buscar reaseguro en otro pues, como veremos m\u00e1s adelante, ella ser\u00e1 uno de los factores que trace la diferencia respecto de la Cibercondr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con el nivel de angustia disparado por las interpretaciones catastr\u00f3ficas de una enfermedad grave, el individuo a veces recurre al m\u00e9dico, sea una guardia o una cita programada. En estos casos, acontece algo similar a lo que con un familiar o amigo. La mayor\u00eda de los profesionales observan que el paciente se encuentra excesivamente preocupado y act\u00faan en consecuencia: <strong>lo tranquilizan<\/strong>, frecuentemente pidiendo estudios m\u00e9dicos innecesarios. As\u00ed, si tienes miedo a estar padeciendo un tumor en el est\u00f3mago, pues bien, te indico una ecograf\u00eda de abdomen <em>\u201cpara que te quedes tranquilo\u201d<\/em>. En verdad, los ex\u00e1menes m\u00e9dicos no deber\u00edan indicarse para que el paciente se tranquilice de una angustia irracional, pero el m\u00e9dico es tambi\u00e9n un ser humano que capta el malestar del paciente y busca aliviarlo con las herramientas que tiene a mano. Claro que estas \u00faltimas son mucho m\u00e1s potentes que las de la esposa o el amigo, as\u00ed que frecuentemente los pacientes con Ansiedad ante la Salud acuden a los profesionales ya no porque crean de verdad que est\u00e1n enfermos sino tambi\u00e9n <em>\u201cpara quedarse tranquilos\u201d<\/em>, esto es, para borrar de sus mentes una idea catastr\u00f3fica que se les instal\u00f3 y con la cual no pueden lidiar racionalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Las personas que padecen Ansiedad ante la Salud muestran una gran variabilidad en el tipo y forma de conductas de reaseguro: tomarse la fiebre, palparse, revisar el propio cuerpo en busca de cambios, tomarse la presi\u00f3n, pesarse, someterse a dietas innecesarias y estrictas o rutinas de ejercicio f\u00edsico extenuantes, rehuir de lugares donde la ayuda m\u00e9dica no est\u00e1 disponible, revisar la materia fecal, monitorear el color de los fluidos del cuerpo y una larga lista de etc\u00e9teras. Todos estos comportamientos se orientan exclusivamente a un fin: <strong>informaci\u00f3n que contradiga la idea catastr\u00f3fica de que estoy padeciendo una enfermedad<\/strong>, informaci\u00f3n que me tranquilice, que alivie la incertidumbre. En efecto, como sucede con cualquier forma de ansiedad patol\u00f3gica, la Ansiedad ante la Salud se caracteriza por un marcado esquema de intolerancia a la incertidumbre. As\u00ed, el sujeto pretende llegar a informaci\u00f3n que refute inequ\u00edvocamente sus temores y, por ende, borre cualquier duda. A veces lo logra transitoriamente cuando un profesional, munido con una pila de estudios m\u00e9dicos, le afirma taxativamente \u201c<em>usted no tiene nada<\/em>\u201d. No obstante, la paz perdura poco, hasta que alguna nueva sensaci\u00f3n inexplicada dispara otra oleada de incertidumbre y ansiedad.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-02.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2309\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Muy frecuentemente los comportamientos de b\u00fasqueda de reaseguro se convierten de suyo en un problema debido a las consecuencias que generan y a su compulsividad. Por ejemplo, quien por miedo a estar padeciendo una infecci\u00f3n aguda en el abdomen se palpa con fuerza varias veces al d\u00eda, acaba por generarse un dolor en la zona. O alguien que teme desarrollar una cardiopat\u00eda efect\u00faa ejercicio f\u00edsico excesivo, lo cual termina provocando desgarros musculares. En otras ocasiones, la compulsividad del h\u00e1bito interfiere con las actividades cotidianas, como en el caso de personas que pasan horas haciendo revisiones minuciosas de su cuerpo, sin poder detenerse a pesar de ser conscientes del exceso de esta conducta. Y, dado que se trata de buscar informaci\u00f3n, las personas con Ansiedad ante la Salud siempre han recurrido a fuentes bibliogr\u00e1ficas, textos escritos. La imagen del paciente Hipocondr\u00edaco rodeado de libros de medicina era un cl\u00e1sico en la literatura psicol\u00f3gica acerca de este diagn\u00f3stico, al menos hasta la llegada de la banda ancha\u2026<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"las-busquedas-en-internet-conductas-de-reaseguro-y-cibercondria\">Las b\u00fasquedas en Internet, conductas de reaseguro y Cibercondr\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p>En vista de lo expuesto, resulta muy natural preguntarse si buscar en l\u00ednea informaci\u00f3n sobre salud no se trata sencillamente de otra conducta de reaseguro, una de las tantas que presentan los pacientes con Ansiedad ante la Salud. As\u00ed como acuden al m\u00e9dico, preguntan a familiares y antes buscaban en libros informaci\u00f3n m\u00e9dica, ahora tambi\u00e9n lo hacen en l\u00ednea. \u00bfQu\u00e9 tiene esto de extra\u00f1o? Veamos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas personas que padecen Ansiedad ante la Salud pasan demasiadas horas buscando informaci\u00f3n en l\u00ednea sobre salud; tanto que esto obstaculiza otras actividades sanas como estudiar, trabajar o la recreaci\u00f3n social. A veces, estos mismos individuos reportan un fuerte sentimiento de malestar debido a lo que van leyendo en p\u00e1ginas sobre salud; la inquietud y la ansiedad se van incrementando conforme pasan m\u00e1s y m\u00e1s tiempo buscando, no obstante ello, no pueden detenerse. El sentimiento de angustia tal vez aparezca incluso antes de iniciar la exploraci\u00f3n, cuando se dispara alguna preocupaci\u00f3n por la salud. As\u00ed, empiezan a volverse conscientes no s\u00f3lo de que algo sobre su salud les preocupa, sino tambi\u00e9n de que en breve tendr\u00e1n un impulso irrefrenable a tomar su tel\u00e9fono inteligente para googlear sobre los temas que les inquietan; sabiendo plenamente por experiencia previa que esto conducir\u00e1 a un desasosiego mayor. No obstante, piensan que no podr\u00e1n evitarlo, lo cual empeora el conflicto. En efecto, ya no se preocupan \u00fanicamente por el hipot\u00e9tico c\u00e1ncer en el p\u00e1ncreas o la enfermedad neurodegenerativa, sino tambi\u00e9n por la informaci\u00f3n desagradable que saben que sobre ello obtendr\u00e1n de la web, la cual no pueden dejar de navegar a pesar de ser conscientes del empeoramiento que ella les traer\u00e1. Tal vez pasen horas hasta que logren desengancharse del tel\u00e9fono, perder\u00e1n sue\u00f1o, estar\u00e1n m\u00e1s cansados y preocupados luego de buscar; seguramente ma\u00f1ana ir\u00e1n al m\u00e9dico para sacarse todas las nuevas dudas que la Internet les incrust\u00f3. Un ciclo que ya han experimentado en el pasado, pero del que no pueden salir. Definitivamente, esto no pasaba cuando los Hipocondr\u00edacos consultaban libros de medicina. Estamos frente a un fen\u00f3meno nuevo, al menos parcialmente.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de la historia, los seres humanos nos hemos caracterizado por modificar ostensiblemente nuestro ambiente. <strong>De hecho, nuestra adaptaci\u00f3n reside m\u00e1s en cambiar las condiciones externas que el estado interno de nuestro organismo<\/strong>. Si hace calor, deber\u00edamos transpirar para bajar la temperatura de nuestro cuerpo, pero nosotros preferimos encender el acondicionador de aire. Los cambios tecnol\u00f3gicos han tra\u00eddo una gran mejora a la calidad de vida humana, sin dudas, pero esto ha venido con algunos nuevos costos. Disponemos de comida, ya no pasamos hambre, pero lidiamos con el sobrepeso, el colesterol y la diabetes. Nuestros trabajos de oficina nos alejan de los peligros de la caza y recolecci\u00f3n de alimentos, pero acarrean contracturas y dolores de cintura. El estilo de vida c\u00f3modo, limpio y controlado de las grandes ciudades resulta tambi\u00e9n agitado y solitario; con sus preocupaciones que nos acompa\u00f1an hasta literalmente nuestras almohadas, causa estr\u00e9s, ansiedad y depresi\u00f3n. Y ahora, la Internet. Sin duda fue uno de los cambios m\u00e1s importantes de la historia, tal vez comparable al dinero o la escritura. Nadie lo sabe hoy con exactitud, aunque s\u00ed resulta claro que ha sido una de las innovaciones que m\u00e1s ha modificado nuestro estilo de vida, para bien seguramente en su mayor\u00eda, pero no sin algunos efectos adversos secundarios: aument\u00f3 el sedentarismo, el abuso de pornograf\u00eda se dispar\u00f3 por las nubes, hay m\u00e1s ludopat\u00eda (la cual tambi\u00e9n se inicia a edad m\u00e1s temprana) y modific\u00f3 sustancialmente la forma de relacionarnos. Y no deja de sorprender que en esta era, cuando la comunicaci\u00f3n es la m\u00e1s simple de toda historia, sea tambi\u00e9n cuando m\u00e1s personas reportan sentimientos de soledad.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto hay que pensar a la Cibercondr\u00eda. Tal vez como una nueva patolog\u00eda derivada del entrecruzamiento del uso problem\u00e1tico de Internet, la Ansiedad ante la Salud y la dificultad de controlar impulsos. Quiz\u00e1 estamos frente a un fen\u00f3meno psicopatol\u00f3gico nuevo, el cual pertenece a un grupo de problemas psicol\u00f3gicos tambi\u00e9n novedosos, pues ellos no exist\u00edan antes de la Internet. Al fin y al cabo, la introducci\u00f3n de un elemento tan ubicuo en nuestras vidas acarrear\u00e1 inevitablemente un conjunto de cambios en nuestros comportamientos, algunos de ellos no muy sanos. Ahora bien, <strong>\u00bfqu\u00e9 tiene la Internet de diferente respecto de un libro u otra persona en cuanto a su potencial de reaseguro? \u00bfPor qu\u00e9 se desarrolla un tipo de comportamiento problem\u00e1tico con las b\u00fasquedas en l\u00ednea sobre salud y no con las b\u00fasquedas en libros o preguntando a otras personas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"libros-humanos-e-internet-diferentes-fuentes-de-informacion\">Libros, humanos e Internet: diferentes fuentes de informaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 depende lo que Google nos devuelve cuando efectuamos una b\u00fasqueda? Hoy el ranking de resultados se basa predominantemente en la cantidad de veces que una p\u00e1gina fue visitada por otros usuarios, citada por otros sitios y el historial de b\u00fasqueda personal. Particularmente sobre este \u00faltimo aspecto impacta la publicidad. La conjunci\u00f3n de estos cuatro factores conduce a que los resultados m\u00e1s catastr\u00f3ficos aparezcan primeros en la b\u00fasqueda, dando as\u00ed tambi\u00e9n la impresi\u00f3n de que son los m\u00e1s importantes.<\/p>\n\n\n\n<p>La atenci\u00f3n se dirige m\u00e1s f\u00e1cilmente hacia la informaci\u00f3n amenazante que a la neutral, particularmente en un estado de ansiedad elevado como el que est\u00e1n experimentando las personas que, debido a una preocupaci\u00f3n por su salud, buscan informaci\u00f3n en la web. As\u00ed, temerosos por padecer una enfermedad grave, los internautas detectan y cliquean sobre los resultados m\u00e1s catastr\u00f3ficos. Este comportamiento, llevado a cabo por millones de usuarios en todo el mundo, termina inform\u00e1ndole al algoritmo de b\u00fasqueda que justamente esas p\u00e1ginas, <strong>las que cuentan las peores consecuencias<\/strong> que podr\u00edan significar esas sensaciones inofensivas, son las m\u00e1s interesantes para el usuario. Por consiguiente, Google las mantiene en los primeros lugares del ranking, hecho que las hace parecer como las m\u00e1s importantes y aumenta la probabilidad de que vuelvan a ser cliqueadas por otras personas. Incluso aunque no exista una relaci\u00f3n entre un s\u00edntoma o sensaci\u00f3n y una enfermedad, el algoritmo de b\u00fasqueda puede relacionarlos s\u00f3lo sobre la base de que muchos usuarios han escrito una palabra a continuaci\u00f3n de otra y\/o porque luego han cliqueado sobre tal o cual resultado. Es decir, el algoritmo aprende a vincular ciertas palabras (que para nosotros, humanos, son s\u00edntomas o sensaciones) con tales o cuales p\u00e1ginas de destino que hablan de enfermedades, vinculaci\u00f3n que genera a partir del comportamiento de millones de sujetos en la red y no porque alguien le haya cargado <strong>informaci\u00f3n m\u00e9dica v\u00e1lida<\/strong>. Por tomar un ejemplo, hasta hace algunos a\u00f1os atr\u00e1s, si alguien escrib\u00eda en Google la palabra inglesa \u201ctwitches\u201d (que en castellano significa sacudidas o tirones musculares), el buscador devolv\u00eda resultados relacionados con la Esclerosis Lateral Amiotr\u00f3fica cuando, en realidad, no existe relaci\u00f3n entre tal s\u00edntoma y la mencionada enfermedad. Esto se deb\u00eda a que millones de usuarios, en reiteradas ocasiones, hab\u00edan escrito \u201ctwitches\u201d junto con palabras como \u201cesclerosis\u201d o \u201cenfermedad neurol\u00f3gica\u201d y hab\u00edan ido a parar inmediatamente luego a sitios informativos acerca de la Esclerosis Lateral Amiotr\u00f3fica. Hoy esto ya no sucede, Google parece haberlo corregido, al igual que ha introducido otras tantas mejoras en relaci\u00f3n a las b\u00fasquedas sobre temas de salud.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-01.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2308\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Nada de lo anterior pod\u00eda ocurrir cuando las personas Hipocondr\u00edacas buscaban informaci\u00f3n en libros de medicina. Los \u00edndices y contenidos ven\u00edan impresos, escritos por profesionales de la materia que s\u00f3lo brindaban informaci\u00f3n cient\u00edficamente validada de la \u00e9poca y de modo limitado; \u00fanicamente el contenido escrito en un conjunto finito de p\u00e1ginas era accesible. El libro no cambiaba con cada lector que lo consultaba ni modificaba el orden en el que se brindaba la informaci\u00f3n. Hoy, al leer de una pantalla, no s\u00f3lo nosotros leemos, sino que de alg\u00fan modo tambi\u00e9n \u201csomos le\u00eddos\u201d por una inteligencia artificial que sigue nuestros pasos acerca de los sitios visitados, las palabras que escribimos, cu\u00e1nto tiempo pasamos mirando un determinado contenido, con qu\u00e9 parte interactuamos, c\u00f3mo llegamos hasta ah\u00ed. No es ninguna teor\u00eda conspirativa, es un hecho verificado, las herramientas m\u00e1s simples est\u00e1n al alcance de cualquiera que las sepa manejar, como el Google Analytics. El infinito universo de opciones de b\u00fasqueda y consulta que otorga la Internet no tiene paralelo en ning\u00fan libro, ni siquiera en una biblioteca de la era pre-digital; esto limitaba mucho las posibilidades de que se establezca un c\u00edrculo vicioso de b\u00fasquedas-resultados catastr\u00f3ficos-m\u00e1s b\u00fasquedas, propio de la Cibercondr\u00eda. La cantidad virtualmente ilimitada de informaci\u00f3n otorgada por la web no pone l\u00edmite al impulso de saciar las dudas. No nos olvidemos que quien busca compulsivamente es alguien que no tolera bien la incertidumbre y espera encontrar en la Internet un resultado que categ\u00f3ricamente disuelva sus dudas; algo as\u00ed como un paralelo digital del m\u00e9dico que le dice \u201c<em>usted no tiene nada<\/em>\u201d. En realidad, ello nunca sucede sino que, por el contrario, <strong>la informaci\u00f3n suele plantear nuevas vacilaciones que se pretenden aliviar con m\u00e1s b\u00fasquedas en un ciclo sin fin<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, Google, al igual que cualquier otro buscador actual, es una inteligencia artificial que no lee nuestras emociones frente a las pantallas, al menos por ahora. De este modo, no detecta la diferencia entre un residente m\u00e9dico, que indaga debido a algunas dudas sobre el diagn\u00f3stico de un paciente, respecto de un sujeto que escribe t\u00e9rminos m\u00e9dicos en un estado de angustia y desesperaci\u00f3n pues se halla convencido de que en unos pocos meses podr\u00eda morir de alguna enfermedad grave. A ambos le devolver\u00e1 los mismos resultados y en el mismo orden. Al profesional de la medicina y al sujeto lego desolado le mostrar\u00e1 las mismas p\u00e1ginas de destino, en el mismo orden, con la misma claridad y velocidad. \u00bfHar\u00eda algo as\u00ed un ser humano?<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed radica una de las grandes diferencias entre el reaseguro brindado por otra persona allegada respecto del que se recaba de la Internet: el familiar, el amigo o incluso el m\u00e9dico t\u00edpicamente notar\u00e1n la angustia y preocupaci\u00f3n del individuo que pregunta; empatizar\u00e1n con \u00e9l y, por ende, procurar\u00e1n dar la informaci\u00f3n que tranquilice o, si eso no es posible, tal vez dosifiquen las malas noticias y las maticen con palabras de aliento y un fuerte abrazo. La Internet nada sabe de esto a\u00fan. Por esta raz\u00f3n resulta mucho m\u00e1s probable ingresar en un c\u00edrculo vicioso de b\u00fasqueda-informaci\u00f3n catastr\u00f3fica-m\u00e1s b\u00fasquedas con un tel\u00e9fono inteligente que con un amigo o un m\u00e9dico. \u00c9stos \u00faltimos estimar\u00e1n mejor qu\u00e9 y c\u00f3mo decir lo bueno y lo malo, regular\u00e1n sus palabras y comportamiento en general de acuerdo con las se\u00f1ales emocionales que perciban en el rostro y el tono de voz de su interlocutor, mientras que un algoritmo artificial no puede ahora ofrecer otra cosa m\u00e1s que informaci\u00f3n a secas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, pero no menos importante, ciertos aspectos de los procesos de aprendizaje se ven potenciados con el uso de la red. En primer lugar, desde el punto de vista del aprendizaje instrumental, la informaci\u00f3n opera como un reforzador de las conductas operantes de b\u00fasqueda. En el contexto de este paradigma, denominamos \u201clatencia\u201d al tiempo que transcurre entre la emisi\u00f3n de la conducta y la aparici\u00f3n contingente del reforzador. Cuanto m\u00e1s breve la latencia, mayor la fuerza asociativa. En otras palabras, cuanto m\u00e1s r\u00e1pido se presenta el reforzador luego de emitida la conducta operante, m\u00e1s se consolida la asociaci\u00f3n. Y si hay algo que la Internet ha sabido darnos es esto, velocidad. Apenas una fracci\u00f3n de segundo luego de haber introducido un t\u00e9rmino, los buscadores nos ofrecen infinitas opciones de reforzadores, en este caso como informaci\u00f3n, pero reforzadores al fin. Veloz y diverso, no podr\u00eda ser m\u00e1s reforzante. \u00bfY qu\u00e9 sucede a medida que voy devorando estos reforzadores?<\/p>\n\n\n\n<p>Los aprendizajes operantes conducen a reforzadores que son \u201cconsumidos\u201d por el organismo. Sin esta \u201crespuesta consumatoria\u201d, el aprendizaje no se consolida. Sin \u00e9l, ser\u00eda como ir a la helader\u00eda, comprar un rico helado de chocolate y fresa en un d\u00eda de calor, s\u00f3lo para observar c\u00f3mo se derrite delante de nuestras narices sin que lo tomemos. Entonces, \u00bfc\u00f3mo \u201cse come\u201d este reforzador, la informaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Desde un punto de vista de procesos cognitivos, hay dos grandes posibilidades. Una, damos con informaci\u00f3n que nos tranquiliza, que nos afirma que lo que tenemos no es grave; lo cual nos libera de la angustia. A este proceso lo llamamos reforzamiento negativo, pues el comportamiento de b\u00fasqueda se perpet\u00faa en el tiempo porque retira un evento desagradable, en este caso, la preocupaci\u00f3n por padecer una enfermedad terminal junto con la ansiedad concomitante. Es el conocido ejemplo de conductas de evitaci\u00f3n y escape tan caracter\u00edsticas de la ansiedad patol\u00f3gica. Existe otra posibilidad, esto es, hallamos informaci\u00f3n que afirma que lo que tenemos puede ser potencialmente serio y da\u00f1ino. En este caso, los comportamientos de b\u00fasqueda se refuerzan porque m\u00e1s all\u00e1 de la informaci\u00f3n puntual que diga tal o cual sitio, ahora la persona piensa que \u201c<em>buscar me advirti\u00f3 sobre un potencial problema de salud y entonces, voy a consultar a tiempo con un m\u00e9dico<\/em>\u201d. El individuo cree que ha evitado un problema mayor gracias a haber buscado, en cuyo caso, nos encontramos otra vez con un reforzamiento de tipo negativo; pero ahora el evento aversivo evitado resulta mediato y futuro, vale decir, se elude un potencial problema en el futuro gracias a que se efectu\u00f3 la b\u00fasqueda en la web. Claro que un tal suceso grave podr\u00eda simplemente no existir m\u00e1s que en la mente del sujeto, pero esto poco importa a los efectos del aprendizaje y el mantenimiento del h\u00e1bito. La persona puede pasar la vida creyendo que no enferma de c\u00e1ncer porque busca informaci\u00f3n de salud en Internet, del mismo modo en que el paciente con TOC cree que no lo atropella un tractor porque efect\u00faa algunos rituales num\u00e9ricos antes de cruzar la calle. Lo cr\u00edtico radica en que se refuerza un h\u00e1bito por la supuesta evitaci\u00f3n de una tragedia futura, la cual no ocurre, y ello se atribuye a haber hallado tal o cual dato en la red.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"entonces-repasemos\">Entonces, repasemos\u2026<\/h2>\n\n\n\n<p>Las personas que padecen Ansiedad ante la Salud siempre han buscado informaci\u00f3n, en ello radica parte de la naturaleza misma del cuadro. Ahora bien, la forma en que la Internet la otorga, diferente de un libro o un ser humano, favorece la generaci\u00f3n de un patr\u00f3n de b\u00fasqueda problem\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>En verdad, las conductas de reaseguro llevadas a cabo por las personas con Ansiedad ante la Salud siempre fueron problem\u00e1ticas, la Internet las empeora o, al menos, las potencia a un nuevo plano hasta antes desconocido, adicion\u00e1ndoles as\u00ed un conjunto de nuevas aristas potencialmente patol\u00f3gicas.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, en algunas personas, las conductas de b\u00fasqueda de reaseguro efectuadas en la web se prolongan m\u00e1s en el tiempo, generan m\u00e1s angustia y se tornan compulsivas. Vale decir, <strong>empeora el impacto funcional y el sufrimiento subjetivo<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>A este patr\u00f3n de b\u00fasqueda desadaptativo de informaci\u00f3n de salud en la web le llamamos Cibercondr\u00eda. Hoy no es estrictamente un nuevo diagn\u00f3stico, ni siquiera un constructo psicol\u00f3gico con estatus propio pues, en gran medida, resulta subsidiario de alg\u00fan desorden de Ansiedad ante la Salud. Lo que s\u00ed parece estar claro es que en el contexto de intervenci\u00f3n de este campo, el de la Ansiedad ante la Salud, la Cibercondr\u00eda se convierte en un h\u00e1bito problem\u00e1tico que requiere atenci\u00f3n especial. En la actualidad, los tratamientos se encuentran en desarrollo y si bien existen herramientas a las que podemos acceder y auguran resultados prometedores, a\u00fan no contamos con un protocolo experimentalmente validado. S\u00ed disponemos de un conjunto de procedimientos emp\u00edricamente corroborados para patolog\u00edas relacionadas y similares, al tiempo que algunos ensayos controlados han comenzado a publicarse; el \u00e1rea de estudio est\u00e1 en constante crecimiento y, quiz\u00e1, a punto de ebullici\u00f3n. Esto, sumado a la consolidaci\u00f3n del paradigma cognitivo conductual como un enfoque ideogr\u00e1fico, basado en la formulaci\u00f3n cl\u00ednica individualizada, sienta las bases y lineamientos para un tratamiento de la Cibercondr\u00eda. Lo contaremos en alg\u00fan pr\u00f3ximo art\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right art-firma\">Por: Lic. Ariel Minici y Lic. Carmela Rivadeneira<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-font-size is-style-outline is-style-outline--1\" style=\"font-size:16px\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color wp-element-button\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/cibercondria.pdf\" style=\"color:#b90000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">descargar este art\u00edculo <i class=\"fa fa-file-pdf\" style=\"font-size:20px;\"><\/i><\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una nueva forma de la Hipocondr\u00eda La palabra Hipocondr\u00eda nos resuena f\u00e1cilmente como el miedo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1441,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,468],"tags":[459,464,385,465],"class_list":["post-1437","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-conceptuales-teoricos","category-revista-49","tag-ansiedad-ante-la-salud","tag-cibercondria","tag-conductas-de-evitacion-y-escape","tag-conductas-de-reaseguro"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1437","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1437"}],"version-history":[{"count":47,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1437\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2587,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1437\/revisions\/2587"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1441"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1437"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1437"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1437"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}