{"id":2113,"date":"2023-06-12T13:01:17","date_gmt":"2023-06-12T16:01:17","guid":{"rendered":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/?p=2113"},"modified":"2024-06-30T22:27:26","modified_gmt":"2024-07-01T01:27:26","slug":"sufrir-por-lo-que-no-sucede","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/sufrir-por-lo-que-no-sucede\/","title":{"rendered":"Sufrir por lo que no sucede"},"content":{"rendered":"\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/open.spotify.com\/embed-podcast\/episode\/3izcitZz4ul7kjbAcrKuCc\" allowtransparency=\"true\" allow=\"encrypted-media\" width=\"100%\" height=\"232\" frameborder=\"0\"><\/iframe>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un h\u00e1bito com\u00fan que tiene tratamiento<\/h2>\n\n\n\n<p>Frecuentemente, las personas sufren no por lo que realmente sucede, sino <strong>por lo que piensan, pero que no sucede nunca<\/strong>. Tales pensamientos generadores de malestar pueden encontrarse muy alejados de la realidad, sonar incluso absurdos algunas veces; no obstante, siguen acarreando angustia, miedo, tristeza u otras emociones negativas. \u00bfPor qu\u00e9 pasa esto? \u00bfY c\u00f3mo debe proceder el terapeuta cognitivo conductual en estos casos?<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-lista-sin-bala wp-block-list\">\n<li>Marta imagina que su hijo tiene un accidente mientras conduce hacia su trabajo, imagina el auto estrellado sobre la autopista, bomberos y sirenas. Desde que su hijo sale de casa hasta que llega al trabajo y le manda a ella un mensaje, ella se preocupa amargamente con frases como <em>\u201cy si se mata&#8230;\u201d<\/em>. Su hijo tiene 25 a\u00f1os, lleva 7 a\u00f1os manejando y jam\u00e1s tuvo un accidente. Marta padece un Trastorno de Ansiedad Generalizada.<\/li>\n\n\n\n<li>Diego piensa que va a padecer un infarto en la calle cuando, debido al calor, se sofoca un poco y siente taquicardia. Se imagina desvanecido en la acera, con gente alrededor llamando una ambulancia. Piensa en su familia esperando afuera de un quir\u00f3fano debido a una intervenci\u00f3n coronaria de urgencia. <em>\u201cLos voy a dejar sin padre tan chiquitos\u201d<\/em>, se dice a s\u00ed mismo. Pero Diego es un hombre de 40 a\u00f1os, sano, quien se ha efectuado estudios m\u00e9dicos que no han detectado ninguna patolog\u00eda. Jam\u00e1s tuvo un problema card\u00edaco. Diego padece de un Trastorno de P\u00e1nico.<\/li>\n\n\n\n<li>Daniela duerme tapada con la s\u00e1bana hasta la cabeza y la luz prendida pues, si no lo hace, se le representa la imagen de una figura de aspecto zombi, con un cuchillo en la mano, que viene a asesinarla. Ella reconoce plenamente la irracionalidad de su temor pero, no obstante, le resulta imposible superarlo. Ella padece una Fobia Espec\u00edfica.<\/li>\n\n\n\n<li>Gabriel tiene 38 a\u00f1os, vive con sus padres, no trabaja, tiene un solo amigo con el cual se ve apenas dos o tres veces al a\u00f1o. Se le presentan ideas acerca de que los dem\u00e1s lo van a criticar por su voz si lo escuchan hablar; que se burlar\u00e1n de \u00e9l y lo expondr\u00e1n en p\u00fablico por alg\u00fan defecto. Imagina a otras personas mof\u00e1ndose de \u00e9l. Sin embargo, esto s\u00f3lo sucedi\u00f3 unas pocas veces en sus primeros a\u00f1os de escuela secundaria, como parte de bromas muy caracter\u00edsticas en la adolescencia. Nunca le ha ocurrido algo similar desde los 16 a\u00f1os hasta su actual vida adulta. Pero \u00e9l lo piensa insistentemente, lo cual lo inhibe de efectuar casi cualquier interacci\u00f3n social. Gabriel padece de un Desorden de Ansiedad Social.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>La lista de ejemplos podr\u00eda seguir, multiplicarse infinitamente. Si bien hemos ido mencionando los diagn\u00f3sticos en los diferentes casos, ello se efect\u00faa con fines did\u00e1cticos y organizativos. Las personas que sufren por lo que S\u00cd piensan pero que NO sucede, trasvasan cualquier categor\u00eda diagn\u00f3stica. No es ac\u00e1 lo importante el nombre que los manuales le hayan dado a sus variantes, sino el fen\u00f3meno cotidiano, simple y extra\u00f1o a la vez: <strong>sufrir por lo que se piensa aunque ello nunca ocurra<\/strong>. <\/p>\n\n\n\n<p>El suceso se torna a\u00fan m\u00e1s sorprendente cuando uno considera que quien lo padece, a menudo, posee plena conciencia de que eso que piensa no pasa. \u00bfPor qu\u00e9 no se puede sin m\u00e1s dejar esto a un costado, apoy\u00e1ndonos en la simple raz\u00f3n de que no es correcto? \u00bfPor qu\u00e9 alguien le tiene miedo a la falta de aire en el subte a pesar de saber perfectamente bien que s\u00f3lo se trata de una sensaci\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9 sigo revisando la cerradura de la puerta si ya comprob\u00e9 que est\u00e1 cerrada? \u00bfPor qu\u00e9 contin\u00fao angusti\u00e1ndome ante la posibilidad de una ruptura con mi pareja cuando me siento seguro de que nos amamos y estamos juntos hace a\u00f1os? <strong>\u00bfPor qu\u00e9 estas personas afirman: <em>\u201cya s\u00e9 que es absurdo, pero no puedo evitar sentirme mal\u201d<\/em>?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las respuestas a estas preguntas yacen en la naturaleza parcialmente irracional de nuestro cerebro.<\/p>\n\n\n\n<p>En un reciente art\u00edculo hemos discutido el concepto de emoci\u00f3n y una posible clasificaci\u00f3n de los eventos que las gatillan (<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/emociones-que-son-y-que-las-dispara\/\" data-type=\"post\" data-id=\"1970\" target=\"_blank\">Emociones: \u00bfqu\u00e9 son y qu\u00e9 las dispara?<\/a>). Ah\u00ed hemos distinguido entre tipos de est\u00edmulos que pueden disparar las emociones; entre ellos, diferenciamos a los eventos ambientales objetivos de los fen\u00f3menos mentales internos. Los primeros consisten en est\u00edmulos provenientes del medio ambiente del sujeto; los cuales, por su naturaleza o por asociaci\u00f3n con otros est\u00edmulos, han adquirido una valencia emocional. Por supuesto, estos pueden convertirse en disparadores de estados emocionales patol\u00f3gicos, como cuando las puertas del subte cerr\u00e1ndose generan ansiedad por vincularse a sensaciones de asfixia; o el sonido del tel\u00e9fono gatilla una reacci\u00f3n de estr\u00e9s por asociaci\u00f3n con contenidos laborales. En este caso, sucede que eventos ambientales inicialmente neutrales (las puertas del subte o el ring del tel\u00e9fono) han adquirido una valencia emocional negativa por asociarse con sucesos aversivos (sensaci\u00f3n de asfixia o situaciones laborales estresantes). <\/p>\n\n\n\n<p>En el an\u00e1lisis funcional de la conducta, denominamos a los primeros \u201cest\u00edmulos condicionados\u201d pues han adquirido la capacidad de activar a los sistemas emocionales a trav\u00e9s de la asociaci\u00f3n con otros est\u00edmulos, los incondicionados, los cuales originalmente desencadenaban la respuesta. En el presente art\u00edculo, vamos a discutir el rol de los fen\u00f3menos mentales internos capaces de disparar emociones negativas que se convierten en patol\u00f3gicas, as\u00ed como de su abordaje terap\u00e9utico desde la Terapia Cognitivo Conductual.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-02.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2309\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>La capacidad de los seres humanos de representarnos escenarios no reales ni presentes constituye definitivamente una ventaja adaptativa superlativa, gracias a la cual en gran parte nos hemos vuelto la especie dominante del planeta. Esta habilidad nos permite armar mentalmente la lista del supermercado que compraremos el fin de semana, sin estar en el lugar y con varios d\u00edas de anticipaci\u00f3n, calcular la hora de salida para buscar a nuestro hijo en la escuela o modelar el movimiento de las part\u00edculas subat\u00f3micas. No obstante, tambi\u00e9n acarrea la posibilidad de pensar en que los precios del supermercado subir\u00e1n hasta un punto en que el dinero no nos alcance, imaginar que alguien secuestra a nuestro hijo a la salida del colegio o fantasear con un apocal\u00edptico fin del mundo por una guerra nuclear. En pocas palabras, y como sucede con tantos rasgos humanos, <strong>su funci\u00f3n adaptativa puede desvirtuarse<\/strong>, acarreando problemas psicol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La capacidad de los seres humanos de representarnos escenarios no reales ni presentes constituye definitivamente una ventaja adaptativa superlativa, gracias a la cual en gran parte nos hemos vuelto la especie dominante del planeta. Pero esa funci\u00f3n puede desvirtuarse, acarreando problemas psicol\u00f3gicos.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La representaci\u00f3n de escenarios catastr\u00f3ficos no reales resulta un elemento central en muchos de los problemas psicol\u00f3gicos que los terapeutas vemos en los consultorios. En verdad, casi podr\u00edamos terminar por definir a la psicopatolog\u00eda sobre la base de este rasgo; al menos los trastornos de ansiedad y los depresivos conllevan siempre alg\u00fan grado de pensamiento catastr\u00f3fico sobre hechos alt\u00edsimamente improbables, los cuales, en efecto, no sucedieron nunca o casi nunca en la vida del paciente; de todas maneras, y a pesar de ello, el paciente no logra dejar de traerlos a su consciencia y sufrir en consecuencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En este punto, vamos a trazar la primera diferencia en relaci\u00f3n a las representaciones mentales catastr\u00f3ficas vinculadas a la psicopatolog\u00eda. Las mismas <strong>pueden articularse de modo verbal o imaginal<\/strong>, una diferencia no menor. As\u00ed, por ejemplo, alguien que padece de ansiedad ante la salud siente un leve malestar estomacal, el cual dispara cogniciones catastr\u00f3ficas. Esta persona podr\u00eda decirse a s\u00ed misma, en un di\u00e1logo interno, algo as\u00ed como <em>\u201c\u00bfpor qu\u00e9 me molesta la panza? \u00bfY si es una infecci\u00f3n grave? \u00bfY si es un tumor en el colon? \u00bfSi despu\u00e9s se esparce por todo el cuerpo y me muero?\u201d<\/em>. O, alternativamente, podr\u00eda imaginar visualmente sus propios intestinos sangrando, deform\u00e1ndose por la invasi\u00f3n de c\u00e9lulas malignas y, a continuaci\u00f3n, verse a s\u00ed misma en una cama, completamente demacrada y agonizando por un c\u00e1ncer que se ha tomado todo su cuerpo. \u00bfCu\u00e1l es la diferencia entre los ejemplos?<\/p>\n\n\n\n<p>En el primer caso, el material se articula de modo verbal, con una cadena de palabras; es decir, la persona se habla a s\u00ed misma, mientras que en el segundo caso el mismo contenido se conforma con im\u00e1genes mentales las cuales involucran a su vez alg\u00fan soporte sensorial. La imaginaci\u00f3n siempre conlleva alguna modalidad sensorial. T\u00edpicamente, producimos m\u00e1s f\u00e1cilmente representaciones mentales visuales y auditas pues constituyen los sentidos predominantes, pero tambi\u00e9n podr\u00edamos imaginar con base en los otros sentidos. As\u00ed, f\u00e1cilmente traemos a nuestra mente el aroma de la persona que nos gusta o la sensaci\u00f3n percibida al tocar su piel, pues el v\u00ednculo er\u00f3tico compromete m\u00e1s a los sentidos del olfato y el tacto que cualquier otro. Claro est\u00e1 que tambi\u00e9n podemos generar la imagen sensorial del dolor al quemarnos. Sea cual fuera el caso, la diferencia radica en una representaci\u00f3n imaginal sensorial o en la articulaci\u00f3n verbal del material. \u00bfPor qu\u00e9 es esto importante?<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, las figuraciones en im\u00e1genes acarrean una reacci\u00f3n fisiol\u00f3gica m\u00e1s r\u00e1pida e intensa, lo cual se traduce m\u00e1s fuerte y velozmente en un estado emocional congruente. Opuesta y comparativamente, las verbalizaciones del material redundan en una respuesta de activaci\u00f3n fisiol\u00f3gica menos intensa, m\u00e1s lenta y, por ende, tambi\u00e9n emocional. As\u00ed las cosas, vamos con un ejemplo simple para entenderlo: si yo tengo miedo a quedarme atrapado en un ascensor, hablar y pensar sobre esto (con frases como <em>\u201csi me quedo adentro de un ascensor me muero\u201d<\/em>) producir\u00e1 un estado de tensi\u00f3n emocional menor que si me imagino visualmente a m\u00ed mismo ah\u00ed dentro atrapado, experimentando las sensaciones que temo. Mi coraz\u00f3n va a latir m\u00e1s r\u00e1pido o mis m\u00fasculos se van tensar m\u00e1s si lo visualizo que si lo verbalizo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al reflexionar un poco sobre este dise\u00f1o humano (obviamente, s\u00f3lo es humano pues somos los \u00fanicos capaces de representarnos las cosas con un lenguaje articulado) nuevamente la evoluci\u00f3n nos otorga un marco de referencia. En otras especies, la informaci\u00f3n sensorial gatilla de modo directo las respuestas espec\u00edficas de las que se trate. Asimismo, se encuentra ampliamente documentado que los animales no humanos forman representaciones, algunas incluso complejas, de eventos motivacionalmente relevantes del ambiente. Si bien no sabemos, y tal vez nunca sepamos con exactitud, c\u00f3mo vivencian esas representaciones, todo apunta a que habr\u00e1n de tener alg\u00fan soporte en la sensorialidad. No cabe duda de que no son verbales, de hecho, no hablan. Y hasta este punto es donde podemos trazar un paralelo con nosotros. <\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, los humanos poseemos gruesamente las mismas estructuras nerviosas con las cuales otras especies han sobrevivido y se han representado rudimentaria pero eficazmente el entorno. Pero, en nuestro caso, sobre esas estructuras se han sobreimpuesto nuevas redes neurales que permitieron la evoluci\u00f3n de un lenguaje articulado y, as\u00ed, una nueva clase de representaciones. Por tanto, la sensorialidad (ya sea real o figurada en im\u00e1genes) evolutivamente se ha vinculado m\u00e1s f\u00e1cilmente con reacciones fisiol\u00f3gicas y motoras adaptativas espec\u00edficas. La aparici\u00f3n del lenguaje verbal introdujo un nuevo conjunto de posibilidades; entre ellas, demorar la latencia entre la sensorialidad real o representada y la respuesta. Es decir, a la conexi\u00f3n directa entre eventos sensoriales y motrices se le interpuso un nuevo admin\u00edculo, el cual no s\u00f3lo permite una comunicaci\u00f3n m\u00e1s detallada y precisa, sino un an\u00e1lisis l\u00f3gico-racional capaz de ralentizar o incluso detener por completo el circuito sensorial-motor, abortando totalmente la respuesta. En efecto, el lenguaje es un medio de comunicaci\u00f3n, pero es mucho m\u00e1s que eso. Claro que se trata de un tema demasiado alejado y extenso como para este art\u00edculo, pero la idea que queremos transmitir puede resumirse en \u201cel lenguaje permite el pensamiento y este \u00faltimo constituye una sala de ensayo de prueba y error de las acciones antes de ser efectuadas\u201d. Volvamos ahora a nuestro tema principal.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cEl lenguaje permite el pensamiento y este \u00faltimo constituye una sala de ensayo de prueba y error de las acciones antes de ser efectuadas\u201d<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-01.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2308\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Diferentes procesos, diferentes mecanismos, diferentes procedimientos terap\u00e9uticos<\/h2>\n\n\n\n<p>Retomando: las representaciones mentales de los sucesos (reales o inventados) se construyen de manera verbal o imaginaria; lo que impacta diferencialmente en el plano fisiol\u00f3gico \u2013 emocional. Ahora bien, esta distinci\u00f3n verbal vs. imaginario, abre nuevos interrogantes y trae m\u00faltiples consecuencias m\u00e1s all\u00e1 de las se\u00f1aladas. Particularmente, <strong>para el trabajo en la cl\u00ednica psicol\u00f3gica de la Terapia Cognitivo Conductual, \u00bfimplica esto una diferencia en la intervenci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El material articulado de modo verbal ocupa \u00e1reas del cerebro m\u00e1s evolucionadas, las cuales permiten formulaciones de significado m\u00e1s precisas. Damos por sentado que las palabras construyen un significado, lo cual seguramente es correcto pero, a su vez, muy dif\u00edcil de explicar. Obviamente, no vamos a entrar nosotros en este campo tan complejo que compete a la psicoling\u00fc\u00edstica, aunque s\u00ed mencionaremos que una de las ideas que t\u00e1citamente a veces se deriva puede no ser siempre correcta, a saber: suele asumirse que si un pensamiento se formula con verbalizaciones, puede entonces ser modificado tambi\u00e9n con verbalizaciones.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Suele asumirse que si un pensamiento se formula con verbalizaciones, puede entonces ser modificado tambi\u00e9n con verbalizaciones<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Esta premisa atraviesa no s\u00f3lo a las terapias racionales que efect\u00faan discusi\u00f3n cognitiva como t\u00e9cnica, sino tambi\u00e9n a los debates filos\u00f3ficos, pol\u00edticos o ideol\u00f3gicos. En efecto, suena l\u00f3gico, y tambi\u00e9n muy ideal, que una argumentaci\u00f3n s\u00f3lida pueda modificar las ideas erradas de otra persona; sin embargo, observamos que a veces esto sencillamente no sucede. Pero en otras ocasiones, s\u00ed. En efecto, las t\u00e9cnicas verbales que se aplican en el entorno de la Terapia Cognitivo Conductual nos muestran a diario que las personas cambian total o parcialmente sus cogniciones disfuncionales a partir del debate racional verbal. <\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, ya sabemos que \u201cel uso de palabras para modificar palabras\u201d constituye la base de un conjunto de procedimientos terap\u00e9uticos, como la discusi\u00f3n cognitiva, el entrenamiento en autoinstrucciones o la psicoeducaci\u00f3n. Por consiguiente, cuando una persona que padece ansiedad ante la salud piensa \u201cy si tengo un c\u00e1ncer&#8230;\u201d, el terapeuta cuestiona la evidencia y utilidad de esta idea, ense\u00f1ando tambi\u00e9n una reinterpretaci\u00f3n no catastr\u00f3fica de las molestias f\u00edsicas. En todo momento el psic\u00f3logo interviene de modo verbal, y hay pruebas sobradas de que este modus operandi es eficaz. Pero no infalible. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, por todas las razones que venimos esgrimiendo desde el inicio del art\u00edculo. <strong>No todo lo que pasa en nuestra mente son palabras, ni tampoco las mismas operan siempre de modo sem\u00e1ntico coherente y ordenado<\/strong>. Las t\u00e9cnicas verbales son muy apropiadas para combatir problemas basados verbalmente, pero incluso ah\u00ed tienen un l\u00edmite. En la presente revista ya hemos abordado este tema con un art\u00edculo llamado <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/los-limites-de-la-terapia-hablada\/\" data-type=\"post\" data-id=\"1290\" target=\"_blank\">Los l\u00edmites de la terapia hablada<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Las im\u00e1genes basadas sensorialmente activan de modo m\u00e1s directo la fisiolog\u00eda del cuerpo, como ya hemos estado afirmando. En la jerga m\u00e1s psicol\u00f3gica de la Terapia Cognitivo Conductual, estas im\u00e1genes sensoriales se entienden como <strong>Est\u00edmulos Condicionados encubiertos<\/strong>, en tanto y en cuanto han adquirido su poder de evocar una respuesta por aprendizaje asociativo directo o vicario. En este punto vale la pena efectuar algunas aclaraciones. Primero, que haya un aprendizaje asociativo no significa que haya habido una experiencia de condicionamiento real y traum\u00e1tico, sino que, por el contrario, como ya ha descripto hace varios a\u00f1os Hans Eysenck, los est\u00edmulos condicionados perpet\u00faan e incrementan incluso su valencia afectiva mediante un proceso denominado \u201cincubaci\u00f3n\u201d. <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-lista-sin-bala wp-block-list\">\n<li>As\u00ed, Marta, quien presenta el miedo a que su hijo tenga un accidente, jam\u00e1s ha vivido una experiencia ni lejanamente parecida. Lo que s\u00ed vivencia diariamente es un estado de angustia elevado mientras <strong>piensa <\/strong>que su hijo tuvo un accidente, imagen que entra y sale de su consciencia varias veces. Con cada \u201ccontacto\u201d con la imagen catastr\u00f3fica, Marta sufre un estado subjetivo de malestar tan intenso que perpet\u00faa el condicionamiento y le impide reorientar el foco atencional. Esto es, no hace falta que reciba ning\u00fan evento punitivo ambiental real, ni golpes ni choques el\u00e9ctricos, pues la emoci\u00f3n naturalmente derivada de la imagen resulta suficientemente potente y sobra para perpetuar el aprendizaje del miedo.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, no menos importante, la activaci\u00f3n emocional derivada de la percepci\u00f3n amenazante genera un c\u00edrculo vicioso con los procesos atencionales. En esto radica una de las grandes diferencias entre las amenazas reales e imaginarias, a saber: si encontr\u00e1ndome en casa observo por la ventana que hay una persona desconocida parada en la terraza de un vecino, probablemente se dispare mi sistema de alarma (ansiedad y miedo) ante la posible intrusi\u00f3n de un ladr\u00f3n. Por ende, voy a mantenerme con la vista fija en ese desconocido en la azotea de mi vecino, todo el lapso que est\u00e9 ah\u00ed pues constituye una amenaza inminente. Afortunadamente, al cabo de unos minutos, el desconocido resulta ser un trabajador de la empresa de Internet quien con un conjunto de herramientas se pone a solucionar un problema de conectividad en la casa; la amenaza se termin\u00f3, yo dejo de prestar atenci\u00f3n. Nuestros antepasados primitivos habr\u00e1n experimentado infinidad de situaciones similares; quietos y atentos a una manada de leones u otro grupo humano enemigo, concentrados, focalizando sus recursos atencionales hacia la amenaza potencial pues ello representaba la diferencia entre vivir y morir. Pero tanto en el caso del trabajador de Internet en la azotea del vecino como en el grupo de humanos primitivos, <strong>el peligro dura lo que dura la presencia del est\u00edmulo<\/strong>, independientemente de que yo preste atenci\u00f3n o no. En otras palabras: cuando el hombre de la terraza de enfrente se devela como un trabajador o los leones se van caminando en otra direcci\u00f3n, se pone fin a la situaci\u00f3n de riesgo, yo dejo de prestar atenci\u00f3n a estos est\u00edmulos y punto. Mi atenci\u00f3n no provoca ni atrae ning\u00fan fen\u00f3meno riesgoso, ni acarrea de suyo un estado emocional. <\/p>\n\n\n\n<p>Justamente, esto lo remarcamos pues difiere respecto de lo que acontece cuando la atenci\u00f3n se orienta hacia est\u00edmulos amenazantes internos. Como Marta, quien tiene la imagen de su hijo estrell\u00e1ndose en la autopista, una representaci\u00f3n que le provoca una angustia enorme y que es el motivo por el cual ella sigue atendiendo firmemente a la fuente de amenaza, es decir, <strong>su imagen catastr\u00f3fica<\/strong>. As\u00ed, esta \u00faltima sigue generando angustia y <strong>renovando el flujo atencional en un ciclo sin fin<\/strong> o, al menos, hasta que se recibe una se\u00f1al del exterior capaz de cortarlo; en este caso, el mensaje de su hijo <em>\u201cmam\u00e1, ya llegu\u00e9\u201d<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>En otra palabras, a diferencia de la respuesta de ansiedad disparada por un evento externo, la ansiedad gatillada por eventos internos dirige los recursos atencionales hacia los mismos est\u00edmulos disparadores, creando un c\u00edrculo vicioso capaz de perpetuarse pues, cuanto m\u00e1s atenci\u00f3n, m\u00e1s saliente la imagen y mayor su poder de evocar emociones negativas. Este circuito que ac\u00e1 s\u00f3lo mencionamos gruesamente es uno de los mecanismos causales de muchos des\u00f3rdenes emocionales, sus bases cerebrales se encuentran hoy claramente documentadas.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed las cosas, las im\u00e1genes catastr\u00f3ficas constituyen <strong>Est\u00edmulos Condicionados<\/strong> que gatillan emociones negativas y atraen los recursos atencionales, generando un circuito que se autoperpet\u00faa. Finalmente, el panorama se completa con las conductas de evitaci\u00f3n y escape, vale decir, con los intentos que efect\u00faan las personas de aliviar o neutralizar las emociones negativas que se derivan de los Est\u00edmulos Condicionados \u2013 im\u00e1genes catastr\u00f3ficas. Ahora bien, dado que no se trata de eventos externos de los que se pueda f\u00edsicamente huir, como de un le\u00f3n o un ladr\u00f3n, las conductas de evitaci\u00f3n y escape adquieren otras formas, lo cual a veces las hace dif\u00edciles de reconocer. <\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, Marta se preocupa verbalmente y, entre las frases que aparecen en su di\u00e1logo interno, se dice <em>\u201cva a llegar bien, no te preocupes; si choca no va a ser grave\u201d<\/em>. Esto es, Marta disminuye su malestar emocional con palabras, estas \u00faltimas generan un malestar menor que las figuras sensoriales, un mecanismo muy propio, pero no exclusivo, del TAG. <\/p>\n\n\n\n<p>El Trastorno de Ansiedad Generalizada tal vez sea el m\u00e1ximo ejemplo de los des\u00f3rdenes en los cuales las personas sufren por lo que no sucede, pero s\u00ed recurrentemente imaginan. Justamente, se trata de un cuadro en cuya etiolog\u00eda se halla un mecanismo relacionado con la diferencia antes explicada acerca de la activaci\u00f3n distinta que acarrean im\u00e1genes sensoriales por oposici\u00f3n a las verbalizaciones. De este modo, en el TAG, las preocupaciones conforman un medio para aliviar la ansiedad intensa derivada de im\u00e1genes catastr\u00f3ficas. Por supuesto, las preocupaciones acarrean a su vez una cuota importante de malestar y sobre todo se tornan excesivas e incontrolables; no obstante ello, nuestro cerebro computa m\u00e1s el alivio a corto plazo que generan en la activaci\u00f3n fisiol\u00f3gica, y esto perpet\u00faa el proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>Las conductas de evitaci\u00f3n y escape pueden adquirir miles de variantes, y eso no importa mucho pues, al fin y al cabo, lo que las define es su funci\u00f3n: <strong>disminuir o evitar un estado de malestar emocional patol\u00f3gico disparado por un evento interno que no es objetivamente peligroso<\/strong>. Siguiendo la l\u00ednea de los ejemplos presentados al principio de este art\u00edculo:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-lista-sin-bala wp-block-list\">\n<li>Diego, quien padece crisis de p\u00e1nico, efect\u00faa excesivos chequeos m\u00e9dicos, no hace actividad f\u00edsica intensa y procura no alejarse solo de su zona de seguridad, especialmente en un d\u00eda caluroso. Esto evita que se dispare la ansiedad y eventualmente una crisis, as\u00ed como tambi\u00e9n la imagen de s\u00ed mismo tirado en la calle o en el quir\u00f3fano.<\/li>\n\n\n\n<li>Daniela evita la imagen catastr\u00f3fica del zombi al taparse con la s\u00e1bana y dejar la luz prendida. La Fobia Espec\u00edfica es uno de los cuadros donde m\u00e1s f\u00e1cilmente se observan las conductas de evitaci\u00f3n y escape as\u00ed como su irracionalidad.<\/li>\n\n\n\n<li>Gabriel, quien padece Fobia Social, finge tener una tos severa durante las pocas veces en que tiene que interactuar con otros, as\u00ed no se ve obligado a hablar. En cualquier situaci\u00f3n social finge enviar mensajes por celular a fin de evitar la mirada de los otros y, as\u00ed, una posible interacci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>En cualquiera de los casos, observaremos un mismo patr\u00f3n. Las conductas de evitaci\u00f3n y escape habr\u00e1n de coartar el proceso natural de extinci\u00f3n de la ansiedad, el cual tendr\u00eda lugar si la persona tomara contacto con los est\u00edmulos que la disparan. Pero un momento, \u00bfc\u00f3mo es tomar contacto con una imagen que mi propio cerebro genera? De hecho, \u201cest\u00e1 adentro m\u00edo\u201d, en mi cerebro, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s contacto se requiere? Al mismo tiempo, la he tenido tantas veces, infinidad de ocasiones ha cruzado mi consciencia, \u00bfno es eso acaso tomar contacto?<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-03.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2310\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La terapia de exposici\u00f3n para las im\u00e1genes catastr\u00f3ficas<\/h3>\n\n\n\n<p>Si bien alguien que padece TAG ha tenido infinidad de veces las im\u00e1genes catastr\u00f3ficas en su mente, ello ha sido por breves segundos pues las mismas se han visto interferidas por frases, algunas tranquilizadoras, o distracciones; todo en pos de obtener un alivio moment\u00e1neo. Vale decir, Marta, la paciente de nuestro ejemplo, nunca se ha dispuesto expresamente y durante un periodo largo a pensar en la figura terrible de su hijo estrellado en la autopista sin buscar alivio de la angustia sino que, por el contrario, la imagen catastr\u00f3fica aparece s\u00f3lo por unos segundos, interrumpida por distracciones y verbalizaciones como <em>\u201cy si se mata&#8230;\u201d<\/em> o <em>\u201cya va a llegar y me avisa, tranquila\u201d<\/em>. En otras palabras, Marta intenta \u201cescapar\u201d de las im\u00e1genes, persigue un alivio del malestar emocional con lo que tiene a mano. En verdad, este h\u00e1bito suena muy razonable, vale decir, resulta muy l\u00f3gico procurar rehuir de lo que nos causa sufrimiento. <\/p>\n\n\n\n<p>Si creo que mi molestia en la garganta proviene de un c\u00e1ncer de pulm\u00f3n, me desespero y corro a ver un profesional que indique los estudios m\u00e9dicos para descartar algo tan aterrador. Si tengo la impresi\u00f3n de que en las reuniones la gente se burla de c\u00f3mo hablo, seguramente tender\u00e9 a ausentarme con una excusa o fingir una afon\u00eda si no me queda otra opci\u00f3n m\u00e1s que ir. Pero justamente esta clase de actitudes mantienen el miedo a las im\u00e1genes as\u00ed como su componente atencional asociado, dado que impiden un proceso natural de extinci\u00f3n del miedo, el cual ocurrir\u00eda si los individuos afrontaran sus miedos en lugar de rehuir de ellos. Aunque, en realidad, esto dif\u00edcilmente ocurre motu proprio de quien padece pues, contrariamente y como se ha se\u00f1alado ya, casi todos tendemos a alejarnos de lo que nos provoca alguna forma de malestar emocional, m\u00e1s a\u00fan si se trata de miedo o ansiedad. Precisamente este es el lugar en donde interviene la Terapia Cognitivo Conductual, con t\u00e9cnicas que ayudan a adoptar una actitud algo contraintuitiva. De modo general, el procedimiento aplicado se conoce como <strong>Terapia de Exposici\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La terapia de exposici\u00f3n ha sido validada para el uso de cualquier forma de ansiedad patol\u00f3gica. Tiene muchas variantes, a una de las cuales nos referimos ahora: <strong>la exposici\u00f3n a las im\u00e1genes catastr\u00f3ficas<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-lista-sin-bala wp-block-list\">\n<li>Pedro tiene un TOC de verificaci\u00f3n. Invierte unas dos horas revisando la casa cada vez que tiene que salir. Entre todas las conductas de verificaci\u00f3n que realiza, sobresalen particularmente las llaves del gas, a las cuales tiene que aplicar un estricto h\u00e1bito de supervisi\u00f3n, que le genera dudas y reinicios interminables. Indagado sobre ello, Pedro dice que una falla le acarrea la idea de una explosi\u00f3n en cadena, que haga volar por los aires varias manzanas de su barrio. Sabe que su temor es irracional, pero no puede evitarlo. Si \u00e9l se va de su departamento sin las habituales verificaciones, las im\u00e1genes de la explosi\u00f3n contin\u00faan en su cabeza por horas, con los obvios intervalos de distracci\u00f3n e intentos cognitivos de neutralizaci\u00f3n. <\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 el est\u00edmulo cr\u00edtico al cual hay que exponer a Pedro? A esta imagen, la que \u00e9l tanto teme, <em>\u201cuna llave de gas mal cerrada en tu casa da una p\u00e9rdida, la cual inicia una reacci\u00f3n en cadena hacia el edificio, luego hacia la manzana y el barrio entero; todo va explotando y se va quemando\u201d<\/em>. Como ya conocemos la diferencia que ocasiona en la fisiolog\u00eda la articulaci\u00f3n verbal o imaginal del material, sabemos que el formato que requerimos es el segundo, pues de este modo logramos la m\u00e1xima activaci\u00f3n. Asimismo, vamos a procurar prevenir cualquier conducta de reaseguro, como distracciones o que \u00e9l se diga a s\u00ed mismo que <em>\u201cesto no es verdad\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La l\u00f3gica planteada anteriormente vale para casi cualquier ejemplo de trastorno de ansiedad que contenga el elemento que venimos ac\u00e1 discutiendo: \u201cim\u00e1genes de sucesos catastr\u00f3ficos que no suceden por imposibles o por baj\u00edsima probabilidad\u201d. El cuadro en el que m\u00e1s se utiliza este procedimiento es el TAG, pero no exclusivamente. Constituye un recurso muy valioso en la Ansiedad por la Salud, en el TOC, en la Fobia Social cuando se temen hechos sociales altamente improbables o, incluso, en las Fobias Espec\u00edficas, cuando lo que se teme son eventos que no existen en el mundo real, como muertos, fantasmas y aparecidos.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-lista-sin-bala wp-block-list\">\n<li>Veamos otro ejemplo. Ricardo padece un cuadro de Ansiedad por la Salud. Entre sus temores, se destaca el de sufrir una insuficiencia renal que lo lleve a dializarse. Si bien \u00e9l no tiene ning\u00fan signo de esta enfermedad, s\u00ed la ha padecido su padre, hecho que seguramente sirvi\u00f3 como modelo de sus miedos actuales. Ricardo tiene miedo de hacerse estudios que puedan develar la condici\u00f3n m\u00e9dica temida, como an\u00e1lisis de orina o ecograf\u00edas de ri\u00f1\u00f3n. A pesar de ello, s\u00ed se ha efectuado los estudios m\u00e9dicos mencionados varias veces en su vida, pero con gran sufrimiento, especialmente a la hora de recibir los resultados. <\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1l es un objetivo terap\u00e9utico razonable para plantearse en el caso de Ricardo? Un error com\u00fan consiste en centrar el objetivo en t\u00e9rminos de conducta lograda, vale decir, que la meta sea que el paciente se someta a los estudios m\u00e9dicos y punto. De hecho, \u00e9l lo ha efectuado varias veces en el pasado y a pesar de comprobar una y otra vez que los resultados no arrojan ning\u00fan signo de enfermedad, Ricardo vuelve a ponerse ansioso cuando se aproxima la fecha de repetirlos. En la l\u00ednea de lo que venimos discutiendo, queda claro que Ricardo teme a una idea y no a un suceso real. \u00c9l reacciona con ansiedad ante la representaci\u00f3n de un m\u00e9dico ur\u00f3logo dando el diagn\u00f3stico de problemas renales o ante la representaci\u00f3n de s\u00ed mismo conectado a una m\u00e1quina de di\u00e1lisis. Eventualmente, la proximidad de estudios m\u00e9dicos gatilla la aparici\u00f3n de estas im\u00e1genes, pero no son los primeros sino estas \u00faltimas, las im\u00e1genes mentales, las que operan como est\u00edmulos condicionados de ansiedad. As\u00ed las cosas, la terapia habr\u00e1 de dirigirse a ellas, como eventos mediatizadores, y no tanto al logro de la conducta per se. Aqu\u00ed, nuevamente, deberemos aplicar terapia de exposici\u00f3n a las im\u00e1genes catastr\u00f3ficas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo se lleva a cabo este procedimiento de exposici\u00f3n a las im\u00e1genes catastr\u00f3ficas? \u00bfNo seremos tan brutos de pedirle al paciente que se ponga a pensar ininterrumpidamente en algo muy doloroso, que le resulta grave y terrible? Pues bien, la Terapia de Exposici\u00f3n es un procedimiento t\u00e9cnico con varios pasos, entre ellos, la <strong>Psicoeducaci\u00f3n<\/strong> y la <strong>Construcci\u00f3n de Jerarqu\u00eda de Est\u00edmulos<\/strong>. Al aplicar Terapia de Exposici\u00f3n seguiremos un conjunto de pautas de modo tal que sea asequible al paciente y no una intervenci\u00f3n salvaje. Pero, a decir verdad, la Terapia de Exposici\u00f3n nunca es agradable, algo que tambi\u00e9n le explicaremos al paciente. Si nos exponemos a est\u00edmulos internos o externos que no generan nada de malestar, como una playa caribe\u00f1a o una obra de arte, no hay activaci\u00f3n emocional negativa, pues no hay nada que curar. Si, opuestamente, lo llevamos a que imagine sus ideas m\u00e1s temidas, de menor a mayor nivel de intensidad, experimentar\u00e1 algunos momentos puntuales de malestar emocional, controlados y delimitados al ejercicio. Con ello, lograr\u00e1 disminuir o incluso eliminar episodios de malestar emocional cr\u00f3nicos que duran, a veces, toda una vida. Parece un trueque saludable.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Mediante la Terapia de Exposici\u00f3n el paciente puede lograr disminuir (o incluso eliminar) episodios de malestar emocional cr\u00f3nicos que duran, a veces, toda una vida.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, la intervenci\u00f3n en las patolog\u00edas de la ansiedad nos conducir\u00e1 casi invariablemente a im\u00e1genes catastr\u00f3ficas no realistas, que el paciente teme y evita. Ellas funcionan como mediatizadores, variables cognitivas intervinientes entre los eventos ambientales y las respuestas emocionales y conductuales del sujeto. En virtud de ello, no basta con plantearse los objetivos \u00fanicamente en t\u00e9rminos de conductas efectuadas, sino que habremos de dirigir tambi\u00e9n la intervenci\u00f3n hacia estos eventos mediatizadores. La Terapia de Exposici\u00f3n vuelve a mostrar su efectividad terap\u00e9utica, en este caso, como \u201cexposici\u00f3n a las im\u00e1genes catastr\u00f3ficas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right art-firma\">Por: Lic. Ariel Minici, Lic. Carmela Rivadeneira<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-font-size is-style-outline is-style-outline--1\" style=\"font-size:16px\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color wp-element-button\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/sufrir-por-lo-que-no-sucede.pdf\" style=\"color:#b90000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">descargar este art\u00edculo <i class=\"fa fa-file-pdf\" style=\"font-size:20px;\"><\/i><\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un h\u00e1bito com\u00fan que tiene tratamiento Frecuentemente, las personas sufren no por lo que realmente&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2114,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,473,16],"tags":[35,134,88,37,74,472,180],"class_list":["post-2113","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-conceptuales-teoricos","category-revista-53","category-tecnicos-y-de-tratamiento","tag-ansiedad","tag-emocion","tag-enojo","tag-evolucion","tag-exposicion","tag-imagen-mental","tag-metacognicion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2113","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2113"}],"version-history":[{"count":63,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2113\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2595,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2113\/revisions\/2595"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2114"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2113"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2113"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2113"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}