{"id":2197,"date":"2023-09-28T17:00:00","date_gmt":"2023-09-28T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/?p=2197"},"modified":"2024-06-30T22:32:38","modified_gmt":"2024-07-01T01:32:38","slug":"imagenes-sensoriales-versus-imagenes-verbales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/imagenes-sensoriales-versus-imagenes-verbales\/","title":{"rendered":"Im\u00e1genes Sensoriales versus Im\u00e1genes Verbales"},"content":{"rendered":"\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/open.spotify.com\/embed-podcast\/episode\/1OJt2gBmngvYqgXM7KXQ04\" allowtransparency=\"true\" allow=\"encrypted-media\" width=\"100%\" height=\"232\" frameborder=\"0\"><\/iframe>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Desde la evoluci\u00f3n filo y ontogen\u00e9tica hasta la psicopatolog\u00eda y sus tratamientos<\/h2>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00bfExiste alguna diferencia entre pensar con palabras y pensar con im\u00e1genes sensoriales? Aunque sin voluntad ni consciencia, el interjuego entre representaciones verbales y sensoriales se constituye en un mecanismo regulador de las emociones. Este puede desvirtuarse, dando origen a la psicopatolog\u00eda.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Las patolog\u00edas deben ser abordadas con <strong>t\u00e9cnicas adecuadas y espec\u00edficas<\/strong>, algo que ya sabemos quienes nos dedicamos a la Terapia Cognitivo Conductual. No existen terapias psicol\u00f3gicas \u201ctodo terreno\u201d sino que, por el contrario, la evidencia ha ido llevando a que progresivamente los tratamientos psicol\u00f3gicos se refinen y especifiquen. Dado que cada patolog\u00eda involucra la operaci\u00f3n de procesos psicopatol\u00f3gicos distintos, el conocimiento de estos \u00faltimos nos permite entender los problemas psicol\u00f3gicos, clasificarlos y tambi\u00e9n desarrollar terap\u00e9uticas precisas.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque podemos aplicar procedimientos t\u00e9cnicos de forma id\u00f3nea y efectiva sin un conocimiento de los mecanismos psicol\u00f3gicos involucrados, entender a estos \u00faltimos nos aporta importantes ventajas. En primer lugar, somos psic\u00f3logos y, como tales, no deber\u00edamos conformarnos \u00fanicamente con un saber t\u00e9cnico aplicado mec\u00e1nicamente. Segundo, las personas reales que consultan rara vez presentan \u201cproblemas puros\u201d sino que, opuestamente, en la pr\u00e1ctica cotidiana reina la heterogeneidad y comorbilidad. Esto conduce a que la mayor\u00eda de las veces debamos adecuar las t\u00e9cnicas al caso por caso, algo imposible de hacer sin el conocimiento mencionado. Incluso sin comorbilidad, casi ning\u00fan paciente responde punto por punto a lo que los protocolos manualizados ofrecen; siempre se requiere alg\u00fan grado de adecuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n efectuamos una conceptualizaci\u00f3n del desarrollo filo y ontogen\u00e9tico de las im\u00e1genes mentales sensoriales y verbales, pues ello nos servir\u00e1 de base para entender los procedimientos t\u00e9cnicos que se discuten m\u00e1s adelante. Debido a cuestiones de espacio, la conceptualizaci\u00f3n que sigue es un resumen muy apretado y casi reduccionista de un tema amplio y complejo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-01.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2308\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Dos formas de representaciones mentales<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la diferencia entre im\u00e1genes mentales y representaciones verbales? Las primeras conllevan un formato sensorial; en cambio, las segundas no. En efecto, las palabras son neutras respecto del sentido involucrado. As\u00ed, uno puede <strong>imaginar<\/strong>, en &nbsp;cuanto a formar una imagen mental, un paisaje que hemos visitado y nos ha gustado, invocando su riqueza en variadas v\u00edas perceptivas. De este modo, no s\u00f3lo \u201cvemos\u201d el lugar (por ejemplo, un bosque monta\u00f1oso), sino que tambi\u00e9n podemos reproducir los sonidos propios de las ramas de los \u00e1rboles crujiendo por el viento, el cual tambi\u00e9n recreamos refrescando nuestro rostro. Evocamos los olores y hasta los sabores del lugar. Vale decir, cualquier modalidad sensorial (experimentada en el mundo real) puede luego dar soporte a <strong>im\u00e1genes mentales<\/strong>. No todas tienen que ser tan exquisitas como el bosque en la monta\u00f1a, sino que la imaginaci\u00f3n puede hacernos revivir eventos tan neutros como dolorosos. Dado que en los seres humanos predominan los sentidos de la vista y el o\u00eddo, tambi\u00e9n estos sobresalen a la hora de formar im\u00e1genes mentales. En <a href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/sufrir-por-lo-que-no-sucede\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">otro art\u00edculo de nuestra revista<\/a> nos hemos referido a la capacidad de formar im\u00e1genes sobre eventos que no suceden y sufrir por ellos, ac\u00e1 discutiremos sobre otros temas de diferente \u00edndole.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de lo descrito en el p\u00e1rrafo anterior, las <strong>representaciones verbales<\/strong> no contienen un formato sensorial, sino que ellas pueden representar el entorno con completa independencia de c\u00f3mo se lo ha percibido. As\u00ed, al decir que hemos paseado por un bosque fr\u00edo en la Patagonia Argentina, en el cual soplaba una brisa fresca, estamos narrando una situaci\u00f3n sin apelar a la sensorialidad concreta con la cual adquirimos la experiencia. Claro que otro ser humano que hable nuestro idioma puede formar una imagen sensorial a partir de nuestras palabras, esa es justamente una de las claves del lenguaje, pero las palabras, de suyo, no tienen modalidad sensorial. De paso, recordemos, que el hecho de que sean \u201cescuchadas\u201d no significa que activen la modalidad ac\u00fastica en el mismo sentido que lo hace un viol\u00edn o los golpes de un martillo. Esto se debe a la tan ya reconocida caracter\u00edstica de arbitrariedad del lenguaje.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Filogen\u00e9ticamente, las im\u00e1genes mentales son anteriores al lenguaje<\/h2>\n\n\n\n<p>Antes de que parezcan los seres humanos, la vida en la tierra evolucion\u00f3 durante millones de a\u00f1os, sin consciencia de s\u00ed misma. No hace falta saber que se est\u00e1 vivo para estarlo ni para sobrevivir, algo que sucede con cualquier especie no humana que exista o haya existido en el planeta. Vale decir, el lenguaje no constituye una condici\u00f3n para la vida. No obstante s\u00ed lo es la sensorialidad, y de ah\u00ed la capacidad de formar representaciones sobre ella basadas. Existe sobrada evidencia de la cognici\u00f3n animal, incluso compleja, algo que cualquiera que tenga una mascota puede atestiguar. De una u otra manera, la capacidad de aprendizaje que muestra cualquier organismo del reino animal, involucra <strong>la construcci\u00f3n de representaciones del medio<\/strong>. A medida que avanzamos en la escala evolutiva, esta habilidad se torna m\u00e1s y m\u00e1s compleja.<\/p>\n\n\n\n<p>Se cree que el hombre prehist\u00f3rico, las especies no sapiens, pose\u00eda un sistema nervioso m\u00e1s rudimentario que el nuestro, aunque la anatom\u00eda general no distar\u00eda mucho de la actual. Todo indica que pod\u00edan procesar <strong>im\u00e1genes mentales<\/strong>, las cuales se conciben, en primer lugar, como un intercambio con el medio ambiente presente y de ah\u00ed paulatinamente se van internalizando. Seguramente las mismas eran ricas en sensaciones quinest\u00e9sicas, donde los sentidos cobraban vida manteniendo al entorno en forma fugaz en el cerebro. Con la aparici\u00f3n del neoc\u00f3rtex en estos hom\u00ednidos, los sonidos guturales de nuestros antepasados prehist\u00f3ricos fueron cobrando significado y pasaron a convertirse en un segundo sistema de se\u00f1ales, que permiti\u00f3 una comunicaci\u00f3n capaz de nombrar objetos <strong>ya no presentes<\/strong>, <strong>evocando las im\u00e1genes <\/strong>de esos objetos. El intercambio humano mediante sonidos que conformaron palabras y luego frases ayud\u00f3 al desarrollo de un cerebro m\u00e1s complejo, el cual pudo as\u00ed desarrollar m\u00e1s y mejor la comunicaci\u00f3n entre pares y otras habilidades relacionadas. Este interjuego de retroalimentaci\u00f3n positiva mutua entre estructura y funci\u00f3n evolucion\u00f3 durante miles de a\u00f1os, y se fue puliendo hasta un lenguaje articulado. Las <strong>im\u00e1genes mentales<\/strong> permanecieron, pero la apoyatura verbal fue tomando un papel cr\u00edtico en la evoluci\u00f3n humana. Sin dudas es el lenguaje el que aporta un valor agregado al ser humano y el que nos diferencia en la escala evolutiva de otros animales. En resumen, las im\u00e1genes mentales son, filogen\u00e9ticamente hablando, antecesoras de los pensamientos basados en lo verbal. La imagen es anterior a la palabra y, a la vez, la palabra evoca tambi\u00e9n im\u00e1genes.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Hoy por hoy, los seres humanos conservamos ambos sistemas: nos apoyamos en el lenguaje al mismo tiempo que evocamos im\u00e1genes sensoriales; los dos coexisten.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Los sistemas se relacionan, retroalimentan, interact\u00faan y, a veces, <strong>divergen en lo que a las emociones respecta<\/strong>. Pero la mayor\u00eda de las veces, en la vida cotidiana, no nos damos cuenta de esto. Se necesitan procedimientos especializados (como los protocolos de la psicolog\u00eda experimental) para entender y capturar los efectos diferenciales entre im\u00e1genes y verbalizaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro cerebro aprende desde incluso antes del nacimiento. Ya en el vientre materno se observa esta capacidad, la cual durar\u00e1 toda la vida aunque nunca ser\u00e1 tan potente como en los inicios de la misma. Por lo tanto, un beb\u00e9 ya nace con un cerebro \u00e1vido al aprendizaje, con una formaci\u00f3n anat\u00f3mica y funcional de partes adaptadas para adquirir lenguaje, ya que la evoluci\u00f3n lleg\u00f3 hasta ac\u00e1 en su arquitectura cerebral, otorgando el sustrato biol\u00f3gico necesario para ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante las primeras horas luego del nacimiento de un ni\u00f1o, las respuestas reflejas (reflejo de succi\u00f3n, para dar un ejemplo) gu\u00edan el comportamiento y hacen que el reci\u00e9n nacido se aferre al pez\u00f3n materno con el &nbsp;fin de alimentarse. Posiblemente, de este acto surge la primera imagen olfativa y t\u00e1ctil del pecho de la mam\u00e1, de modo tal que, en las siguientes veces que se amamante, el ni\u00f1o ir\u00e1 reconociendo cada vez mejor la posici\u00f3n de c\u00f3mo succionar. La imagen mental se conforma ya desde los primeros minutos de vida, vinculada con la mera supervivencia. Los aprendizajes tempranos influyen fuertemente en el destino de cada ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Las im\u00e1genes mentales van evolucionando a medida que crecemos. Las representaciones audiovisuales surgen un poco despu\u00e9s del nacimiento, seguramente relacionadas con la maduraci\u00f3n del nervio \u00f3ptico y un discernimiento progresivamente m\u00e1s fino de sonidos. De ah\u00ed es que, a los pocos meses del nacimiento, el ni\u00f1o ya reconoce caras y sonidos, siendo capaz de reaccionar emocionalmente frente a ellos. La discriminaci\u00f3n de los est\u00edmulos depender\u00e1 entonces del desarrollo de ciertos \u00f3rganos que facilitar\u00e1n la producci\u00f3n de im\u00e1genes precisas a la hora de recordar los objetos con los que se relaciona. Los sistemas de memoria juegan un papel importante y generan la permanencia de detalles sensoriales m\u00e1s ricos a la hora de evocar im\u00e1genes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-03.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2310\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Cuando los ni\u00f1os aprenden a hablar, se desarrolla una parte importante en el cerebro. En este momento ocurre una de las primeras muertes neuronales (apoptosis), durante la cual se pierden algunos reflejos (como el de succi\u00f3n) pero esa desaparici\u00f3n de c\u00e9lulas permite nuevos desarrollos de redes neuronales. M\u00e1s adelante, el aprendizaje de la lectoescritura permitir\u00e1 un despliegue intelectual complejo en varios aspectos. Particularmente, el plano social adquiere nuevas dimensiones porque \u201cleer y escribir\u201d <strong>es mucho m\u00e1s que poner palabras en un papel<\/strong>. La lectoescritura implica la comunicaci\u00f3n con otros no presentes, sino distantes en tiempo y espacio, incluso desconocidos y totalmente an\u00f3nimos. El mensaje escrito posibilita que las ideas se independicen del cerebro en el que tuvieron su origen, ya no importa si quedan grabadas en piedras o en una nube de la Internet. Como consecuencia, las palabras escritas se convierten en un nuevo soporte para el pensamiento, un fen\u00f3meno que en cl\u00ednica observamos cuando los pacientes nos refieren que no s\u00f3lo \u201cescuchan\u201d sus ideas sino que tambi\u00e9n pueden \u201cver\u201d a sus pensamientos como frases escritas.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, el camino ontogen\u00e9tico inicia con <strong>reflejos<\/strong>, los cuales dan lugar a las primeras <strong>sensaciones<\/strong>, y de ah\u00ed a las primeras <strong>im\u00e1genes<\/strong>; estas, en un cerebro inmerso en un entorno verbal, r\u00e1pidamente inician un interjuego con las palabras, al principio habladas pero, en pocos a\u00f1os, tambi\u00e9n escritas. Al final de este recorrido, el cerebro logra un interjuego fluido entre las variadas formas de representaciones. No obstante, y aunque no se note de modo consciente, el tipo de imagen con el cual el cerebro opera en cada momento determinado, acarrea consecuencias emocionales diversas. De este modo:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Los <strong>pensamientos en im\u00e1genes<\/strong> generan mayor activaci\u00f3n sensorial y la respuesta fisiol\u00f3gica es m\u00e1s r\u00e1pida y m\u00e1s intensa; por el contrario, los <strong>pensamientos en palabras<\/strong> generan menor activaci\u00f3n sensorial y la respuesta fisiol\u00f3gica es m\u00e1s lenta y menos intensa.<\/li>\n\n\n\n<li>Las <strong>im\u00e1genes mentales<\/strong> conllevan vivencias sensoriales m\u00e1s ricas como las t\u00e1ctiles y las olfativas, m\u00e1s all\u00e1 de las visuales y auditivas. Por el contrario, los <strong>pensamientos de palabras y frases<\/strong> evocan m\u00e1s y mejor a las im\u00e1genes auditivas y visuales.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>El conocimiento de las formas en que se produce la evoluci\u00f3n filo y ontogen\u00e9tica de las representaciones mentales, as\u00ed como las precisiones acerca de los correlatos emocionales de las mismas, nos ayuda a comprender y tratar algunos problemas frecuentes en la cl\u00ednica. A prop\u00f3sito, nos referiremos a continuaci\u00f3n a dos cuadros: el Trastorno de Ansiedad Generalizada y el Trastorno por Estr\u00e9s Postraum\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El Trastorno de Ansiedad Generalizada<\/h2>\n\n\n\n<p>Las personas con Trastorno de Ansiedad Generalizada presentan un tipo particular de pensamiento caracterizado por verbalizaciones, en frases cortas y con una sintaxis en modo de pregunta potencial <em>\u201c\u2026y si\u2026\u201d<\/em>. Estas son por excelencia las preocupaciones patol\u00f3gicas, las cuales se abren en un sinf\u00edn de posibles incidentes catastr\u00f3ficos imaginarios, poniendo al sujeto en una permanente alerta. <strong>Recalcamos que ninguno de los m\u00faltiples escenarios negativos vislumbrados verdaderamente ocurre<\/strong>. As\u00ed, por ejemplo, quien padece Trastorno de Ansiedad Generalizada piensa: <em>\u201c\u00bfy si mi mam\u00e1 choca con el auto y se mata?\u201d<\/em>, <em>\u201c\u00bfY si doy mal el examen y no me recibo y luego no puedo trabajar y termino siendo un fracaso toda mi vida?\u201d<\/em>, <em>&nbsp;\u201c\u00bfY si voy al trabajo nuevo y mi jefe me echa?\u201d.<\/em> Ninguno de los males por los que la persona se preocupa tiene chances realistas de acaecer, lo cual, obviamente, anula cualquier intento de efectuar acciones concretas para resolverlos pues, en efecto, no se puede solucionar un problema que no existe. En verdad, <strong>el problema radica en la forma de pensar<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La persona que padece Trastorno de Ansiedad Generalizada sufre por el tipo de preocupaciones referidas, las cuales adoptan casi exclusivamente la forma de una cadena verbal; esto es, con muy baja o nula presencia de representaciones sensoriales.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p> Vale decir, tiene inhibida la capacidad de generar im\u00e1genes mentales sensorialmente referidas al mismo contenido acerca del cual se preocupa. As\u00ed, por ejemplo, quien piensa <em>\u201c\u00bfy si voy a mi trabajo nuevo y mi jefe me echa?\u201d,<\/em> puede decirse infinidad de veces esa misma frase a s\u00ed mismo pero muy dif\u00edcilmente pueda imaginarse representando sensorialmente una escena en la cual el jefe lo despide y \u00e9l queda sin trabajo. Este fen\u00f3meno, tan definitorio del Trastorno de Ansiedad Generalizada, sucede justamente porque la imagen sensorial acarrear\u00eda un nivel muy elevado de angustia, el cual es evitado al interferir la visualizaci\u00f3n con una cadena verbal. Esta \u00faltima, si bien genera alg\u00fan nivel de malestar, resulta comparativamente mucho menor. Sin tener ninguna consciencia de este mecanismo, el sujeto con Trastorno de Ansiedad Generalizada realiza una suerte de trueque mental: <strong>cambia im\u00e1genes por palabras porque las segundas conducen a un malestar emocional menor<\/strong>. Es por esto que solemos decir que las preocupaciones patol\u00f3gicas constituyen una forma de <strong>evitaci\u00f3n<\/strong>; en efecto, lo son tanto de las im\u00e1genes catastr\u00f3ficas como de la ansiedad derivada de las mismas. Sin embargo, esto tiene un costo, nada menos que la <strong>cronificaci\u00f3n del cuadro<\/strong> pues, como ya sabemos, evitar lo que conduce al malestar emocional \u00fanicamente provee un alivio d\u00e9bil y transitorio; el problema se mantiene e, incluso, recrudece con el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Debido a lo que se explica en el p\u00e1rrafo anterior, una de las t\u00e9cnicas m\u00e1s utilizadas en el tratamiento del trastorno en cuesti\u00f3n consiste en exponer al paciente a las im\u00e1genes evitadas a trav\u00e9s de preocupaciones. Al igual que en cualquier procedimiento de Exposici\u00f3n, el malestar emocional aumenta, alcanza un pico elevado y luego baja; un recorrido que suele describirse con una forma de \u201cU\u201d invertida. Con las repeticiones, esta curva ser\u00e1 progresivamente m\u00e1s baja hasta simplemente desaparecer. La disminuci\u00f3n y eventual extinci\u00f3n del miedo condicionado desarma al mecanismo de evitaci\u00f3n. En otras palabras, ya no resulta necesario evitar las im\u00e1genes pues ellas no conllevan al malestar; as\u00ed, entonces, disminuyen las preocupaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Como vemos, la l\u00f3gica de esta t\u00e9cnica (denominada <strong>Exposici\u00f3n Funcional Cognitiva<\/strong>) radica en los mecanismos psicopatol\u00f3gicos puntuales postulados para el Trastorno de Ansiedad Generalizada. Vale decir, si las preocupaciones son un comportamiento de evitaci\u00f3n de im\u00e1genes sensoriales catastr\u00f3ficas, la extinci\u00f3n de la ansiedad condicionada&nbsp; de estas \u00faltimas llevar\u00e1 a que las primeras pierdan su raz\u00f3n de ser y, por consecuencia, tambi\u00e9n desaparezcan. En efecto, esto es lo que se observa en el cuadro con la aplicaci\u00f3n sistem\u00e1tica de la Exposici\u00f3n Funcional Cognitiva. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Los pacientes aprenden que las im\u00e1genes catastr\u00f3ficas son s\u00f3lo eso, una imagen, y que la letan\u00eda verbal con la que las combaten ya no es necesaria. Logran as\u00ed vivir m\u00e1s en el presente, en el mundo real y no en uno imaginario plagado de desgracias que nunca ocurren.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, nos referiremos a un tipo de problema en el cual los mecanismos psicol\u00f3gicos operan, podr\u00edamos decir, a la inversa. Se trata de un desorden en el cual la carencia de expresiones ling\u00fc\u00edsticas conduce a una exacerbaci\u00f3n del malestar emocional y reactividad fisiol\u00f3gica concomitante.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Trastorno por Estr\u00e9s Postraum\u00e1tico<\/h2>\n\n\n\n<p>En el Trastorno por Estr\u00e9s Postraum\u00e1tico, la persona se ha visto expuesta a una situaci\u00f3n objetivamente muy peligrosa, la cual puso seriamente en riesgo su vida o integridad, o las de alguien cercano. Tras el shock de la primera instancia, se pasa a una etapa durante la cual im\u00e1genes mentales v\u00edvidas del suceso traum\u00e1tico surgen en la consciencia del sujeto, acarreando sensaciones fisiol\u00f3gicas similares a las vivenciadas originalmente durante el trauma. A estas im\u00e1genes, junto con las sensaciones asociadas, se las denomina <strong>\u201cflashbacks\u201d<\/strong>. El individuo siente como si el evento traum\u00e1tico estuviese ocurriendo nuevamente, por ello tambi\u00e9n hablamos de s\u00edntomas de <strong>reexperimentaci\u00f3n<\/strong>. El paciente vive con inquietud, miedo, incluso crisis de p\u00e1nico entre otra larga lista de alteraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>El Trastorno por Estr\u00e9s Postraum\u00e1tico muestra mayor velocidad e intensidad del componente fisiol\u00f3gico evocado por im\u00e1genes mentales sensoriales, las cuales en este cuadro poseen no s\u00f3lo un formato auditivo y visual sino que tambi\u00e9n cobran relevancia otros sentidos, como el olfativo y el t\u00e1ctil. Dado que la persona que padece el s\u00edndrome experimenta no s\u00f3lo miedo, sino p\u00e1nico y horror, trata de evitar las im\u00e1genes a toda cosa. Esta tarea siempre fracasa, pues debido a la amplitud de los mecanismos sensoriales, tarde o temprano se acaba expuesto a alg\u00fan est\u00edmulo que gatilla las im\u00e1genes. Un olor suave, un color, o hasta un sutil roce del cuerpo desencadenan repentinamente im\u00e1genes horribles, con la consecuente descarga adren\u00e9rgica y activaci\u00f3n psicofisiol\u00f3gica concomitante.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Opuestamente a lo que sucede en el Trastorno de Ansiedad Generalizada, lo que est\u00e1 inhibido en el Trastorno por Estr\u00e9s Postraum\u00e1tico es nada menos que la verbalizaci\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Los est\u00edmulos ambientales evocan im\u00e1genes sensoriales potentes, sin mediaci\u00f3n de la corteza cerebral; esta, en el caso de operar, habilitar\u00eda la producci\u00f3n de expresiones ling\u00fc\u00edsticas que actuar\u00edan mitigando la activaci\u00f3n fisiol\u00f3gica. As\u00ed, el trabajo terap\u00e9utico consiste en reactivar la funci\u00f3n cortical de modo tal que vuelva a ejecutar su funci\u00f3n mediatizadora, moderando con palabras el impacto de los recuerdos traum\u00e1ticos sensorialmente tan v\u00edvidos.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo a lo que venimos planteando, llegamos naturalmente a por qu\u00e9 la forma m\u00e1s habitual y m\u00e1s efectiva para el tratamiento del Trastorno por Estr\u00e9s Postraum\u00e1tico es la <strong>Exposici\u00f3n Narrativa<\/strong>. Mediante este procedimiento, el terapeuta va guiando al paciente gradualmente a contar el hecho traum\u00e1tico acaecido. Se trata de un trabajo arduo y doloroso, pues el paciente deber\u00e1 ir narrando la situaci\u00f3n traum\u00e1tica, centr\u00e1ndose y repasando precisamente los detalles m\u00e1s dolorosos en forma verbal, contando, narr\u00e1ndolo. El terapeuta encara la misi\u00f3n de guiarlo, contenerlo y aportar palabras donde falten. De este modo, al ser moderadas por palabras, las im\u00e1genes sensoriales potentes pierden parte de su capacidad de activar la fisiolog\u00eda y las emociones negativas asociadas. Tal como corresponde a cualquier forma de Terapia de Exposici\u00f3n, debemos repasar varias veces los mismos contenidos, hasta que ellos causen poco o ning\u00fan malestar. Vale remarcar que hablamos en este caso de una persona que ha sufrido un estresor vital efectivo y real, <strong>esto nunca ser\u00e1 grato<\/strong>. No es el objetivo del tratamiento que el paciente experimente regocijo frente a los recuerdos del suceso traum\u00e1tico, ni siquiera que se mantenga neutral. Opuestamente, el fin consiste en que las im\u00e1genes del acontecimiento nocivo no lo invadan inesperadamente quebrando su funcionamiento adaptativo. Los recuerdos siempre ser\u00e1n dolorosos, pero ya no surgir\u00e1n flashbacks ni s\u00edntomas de reexperimentaci\u00f3n pervasivos que coartan permanentemente la calidad de vida. El procedimiento, por supuesto, ha demostrado efectividad en ensayos experimentales, como &nbsp;todas las formas de Terapia de Exposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-02.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2309\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">En conclusi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Los psic\u00f3logos que hacemos Terapia Cognitivo Conductual utilizamos procedimientos que poseen apoyo emp\u00edrico y, casi siempre, este criterio alcanza para aplicar una t\u00e9cnica. Vale decir, si el procedimiento es eficaz, lo usamos, sin m\u00e1s, incluso cuando algunas veces la ciencia no haya terminado de definir por qu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, resulta m\u00e1s ventajoso conocer las razones por las cuales una terap\u00e9utica determinada funciona bien para tal o cual patolog\u00eda. \u00bfPor qu\u00e9? Tal vez s\u00f3lo saciar nuestra curiosidad deber\u00eda ser un motivo suficiente, de sobra. En efecto, ya sabemos que la pregunta de \u201c\u00bfpara qu\u00e9 sirve eso?\u201d no tiene lugar en el terreno cient\u00edfico. La ciencia tiene el objetivo de producir conocimiento, independientemente de que este se traduzca o no en aplicaciones concretas. Igualmente, dicho sea de paso, un vistazo casual a nuestro alrededor demuestra las millones de aplicaciones del conocimiento cient\u00edfico, pero esto no necesariamente es el motor de la b\u00fasqueda del saber.<\/p>\n\n\n\n<p>Retomando, digamos que s\u00f3lo nuestra curiosidad como psic\u00f3logos deber\u00eda ser motivaci\u00f3n suficiente para procurar entender mejor lo que hacemos y por qu\u00e9. Aparte, hay otras ventajas. La primera, muy pragm\u00e1tica, es transmitir al paciente las razones por las cuales le proponemos ciertos ejercicios, especialmente cuando estos son desagradables. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>De hecho, hay muestras de sobra de que las personas aceptan mejor un tratamiento cuando entienden racionalmente su l\u00f3gica. <\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Finalmente, el conocimiento de los mecanismos espec\u00edficos de la psicopatolog\u00eda nos permite operar m\u00e1s efectivamente como terapeutas, pues mejora nuestra habilidad para la formulaci\u00f3n cl\u00ednica, especialmente frente a casos complejos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los procesos que sustentan las variantes de la Terapia de Exposici\u00f3n Funcional Cognitiva y Narrativa, para el Trastorno de Ansiedad Generalizada y el Trastorno por Estr\u00e9s Postraum\u00e1tico respectivamente, poseen ra\u00edces filo y ontogen\u00e9ticas. Su eficacia comprobada se vincula a nuestra historia como especie y como sujetos culturales. \u00a1Qu\u00e9 bueno que es saberlo!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right art-firma\">Por: Lic. Carmela Rivadeneira y Lic. Ariel Minici<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-font-size is-style-outline is-style-outline--1\" style=\"font-size:16px\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color wp-element-button\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/imagenes-sensoriales-versus-imagenes-verbales.pdf\" style=\"color:#b90000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">descargar este art\u00edculo <i class=\"fa fa-file-pdf\" style=\"font-size:20px;\"><\/i><\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde la evoluci\u00f3n filo y ontogen\u00e9tica hasta la psicopatolog\u00eda y sus tratamientos \u00bfExiste alguna diferencia&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2198,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,477],"tags":[35,74,472,169,474,476,47,475],"class_list":["post-2197","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-conceptuales-teoricos","category-revista-54","tag-ansiedad","tag-exposicion","tag-imagen-mental","tag-lenguaje","tag-preocupaciones","tag-ptsd","tag-trastorno-de-ansiedad-generalizada","tag-trastorno-por-estres-postraumatico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2197","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2197"}],"version-history":[{"count":53,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2197\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2598,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2197\/revisions\/2598"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2198"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2197"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2197"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2197"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}