{"id":256,"date":"2006-03-02T17:45:10","date_gmt":"2006-03-02T22:45:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cetecic.com.ar\/revista\/?p=256"},"modified":"2022-11-30T20:45:25","modified_gmt":"2022-11-30T23:45:25","slug":"el-rol-de-la-psicoeducacion-en-el-trastorno-de-panico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/el-rol-de-la-psicoeducacion-en-el-trastorno-de-panico\/","title":{"rendered":"El rol de la psicoeducaci\u00f3n en el trastorno de p\u00e1nico"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La informaci\u00f3n correcta tranquiliza al paciente<\/h3>\n\n\n\n<p>La primera l\u00ednea de intervenci\u00f3n para el trastorno de p\u00e1nico apunta a aliviar de manera r\u00e1pida y global los s\u00edntomas m\u00e1s molestos del cuadro. Se trata de un abordaje en crisis que puede ser gruesamente diagramado en dos grandes pasos. Primero, se le ense\u00f1a al paciente la respiraci\u00f3n diafragm\u00e1tica o abdominal; segundo, se le brinda informaci\u00f3n correcta sobre su diagn\u00f3stico puntual y sobre la ansiedad en general. Esto \u00faltimo pretende romper con algunos mitos e ideas err\u00f3neas sobre los ataques de p\u00e1nico, elementos habitualmente cr\u00edticos en la etiolog\u00eda del trastorno mismo.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, la psicoeducaci\u00f3n, en cuanto t\u00e9cnica terap\u00e9utica, consiste en corregir conceptos equivocados acerca de los procesos psicol\u00f3gicos y sus consecuencias, aportando informaci\u00f3n nueva, correcta y coherente con el correr de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica actual. Desarrollamos a continuaci\u00f3n los principales puntos en relaci\u00f3n al trastorno de p\u00e1nico y la ansiedad.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Desmantelando algunos mitos sobre los ataques de p\u00e1nico:<\/h3>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Las personas no mueren a causa del p\u00e1nico; por el contrario, la aceleraci\u00f3n del sistema cardiovascular demuestra su correcto funcionamiento.<\/li>\n\n\n\n<li>Dada la fuerte activaci\u00f3n de la rama simp\u00e1tica del sistema nervioso aut\u00f3nomo durante el p\u00e1nico, es muy poco probable que ocurra un desmayo.<\/li>\n\n\n\n<li>La sensaci\u00f3n de hormigueo en brazos y piernas se debe a que la sangre va de la periferia hacia el coraz\u00f3n para que \u00e9ste disponga de m\u00e1s ox\u00edgeno y glucosa pudiendo as\u00ed acelerar su ritmo.<\/li>\n\n\n\n<li>El dolor en el pecho no posee un origen card\u00edaco sino que suele resultar de la tensi\u00f3n del m\u00fasculo pectoral, esforzado por la hiperventilaci\u00f3n.<\/li>\n\n\n\n<li>En general, los mareos se deben a la contractura del m\u00fasculo que rodea al cuello, el cual se tensa y presiona sobre las v\u00e9rtebras cervicales, provocando la sensaci\u00f3n de inestabilidad y hasta n\u00e1useas.<\/li>\n\n\n\n<li>La falta de aire suele percibirse cuando hay hiperventilaci\u00f3n (la persona respira r\u00e1pido, agitado y entrecortado). En realidad, no falta el aire sino que sobra, ya que no se elimina correctamente; si se var\u00eda el ritmo por medio de respiraciones pausadas, esta sensaci\u00f3n revierte r\u00e1pidamente.<\/li>\n\n\n\n<li>Los s\u00edntomas intensos del p\u00e1nico no duran m\u00e1s de 10 minutos y no dejan secuelas; s\u00f3lo un poco de cansancio similar al experimentado luego de haber corrido una carrera.<\/li>\n\n\n\n<li>Durante la crisis, el cerebro activa una alarma pues, al creer err\u00f3neamente que se va a morir, incrementa el funcionamiento del sistema cardiorrespiratorio; de ah\u00ed las sensaciones tan temidas del p\u00e1nico.<\/li>\n\n\n\n<li>La activaci\u00f3n fisiol\u00f3gica durante el ataque de p\u00e1nico se asemeja a la de correr un colectivo, subir r\u00e1pido una escalera, tener relaciones sexuales o hacer un ejercicio f\u00edsico cualquiera; la diferencia radica en que en dichas acciones la persona t\u00edpicamente no presta atenci\u00f3n a las sensaciones corporales, menos a\u00fan las atribuye a un problema de salud; por lo tanto, no provocan miedo<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Usualmente, las crisis de p\u00e1nico revierten en muy pocas sesiones. Ahora bien, el diagn\u00f3stico de trastorno de p\u00e1nico es diferente al de ataque de p\u00e1nico. El trastorno de p\u00e1nico contiene como su principal caracter\u00edstica la preocupaci\u00f3n permanente por volver a experimentar un ataque de p\u00e1nico. En otras palabras, la persona queda temerosa ante la posibilidad de aparici\u00f3n de nuevos episodios de p\u00e1nico, aunque \u00e9stos ya no vuelvan a ocurrir nunca m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>El trastorno de p\u00e1nico acostumbra presentarse en la mayor\u00eda de pacientes que han padecido crisis de p\u00e1nico y su remisi\u00f3n conlleva un trabajo terap\u00e9utico m\u00e1s prolongado. En esta etapa, los pacientes muestran muchos temores a las m\u00e1s m\u00ednimas sensaciones de ansiedad; por esta raz\u00f3n conviene efectuar psicoeducaci\u00f3n acerca de la ansiedad misma.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Entendiendo a la ansiedad:<\/h3>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La ansiedad es una emoci\u00f3n<\/h4>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Por lo tanto, acontece naturalmente en los humanos al igual que otras emociones como la tristeza, el enojo, la angustia, la alegr\u00eda y el j\u00fabilo.<\/li>\n\n\n\n<li>No es una enfermedad, pues no implica el deterioro o da\u00f1o de un \u00f3rgano o tejido.<\/li>\n\n\n\n<li>Nuestro sistema nervioso aut\u00f3nomo se halla dise\u00f1ado para que la ansiedad se incremente hasta un punto a partir del cual disminuye naturalmente por s\u00ed sola; el sistema posee mecanismos homeost\u00e1ticos por lo cual, nunca colapsa.<\/li>\n\n\n\n<li>Nuestro cuerpo presenta fluctuaciones permanentes de activaci\u00f3n nerviosa, inocuas, que generalmente no percibimos.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La ansiedad, lejos de ser perjudicial, resulta necesaria para la supervivencia<\/h4>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>La ansiedad cumple una funci\u00f3n adaptativa respecto de algunas necesidades, motiv\u00e1ndonos a realizar conductas que las satisfacen. Por ejemplo, si el organismo esta privado de alimento, la ansiedad aumenta para provocar que el sujeto genere la acci\u00f3n de buscar comida.<\/li>\n\n\n\n<li>Un nivel medio de ansiedad facilita el aprendizaje; no obstante, cuando es muy elevada y no se ajusta a la situaci\u00f3n, desorganiza el comportamiento.<\/li>\n\n\n\n<li>Frecuentemente, la ansiedad nos protege; funciona como una reacci\u00f3n de alarma que nos permite seguir con vida. Por ejemplo, si estamos distra\u00eddos antes de cruzar una avenida, el sistema opera de manera autom\u00e1tica, provocando palpitaciones, la tensi\u00f3n corporal o una sensaci\u00f3n subjetiva de aprensi\u00f3n lo cual nos obliga a prestar atenci\u00f3n al medio que se ha tornado amenazante.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>En conclusi\u00f3n, son dos los elementos que diferencian a la ansiedad patol\u00f3gica de la adaptativa. Por un lado, la adecuaci\u00f3n, esto es, que se trate de una reacci\u00f3n a un peligro real pero por otro lado, el monto, en el sentido que la cantidad de ansiedad experimentada sea proporcional al riesgo percibido. En pocas palabras, la ansiedad se considera patol\u00f3gica cuando no existe una amenaza aut\u00e9ntica o cuando, existiendo dicha amenaza, la reacci\u00f3n es desproporcionadamente alta respecto de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, conviene entonces remarcar que la ansiedad se controla pero no se elimina, eso ser\u00eda antinatural. Debemos vivir aceptando un cierto nivel de ansiedad pues ello ayuda a la supervivencia. Los factores de riesgo que s\u00ed provocan predominantemente las muertes prematuras son el tabaquismo, el alcoholismo, la sobrealimentaci\u00f3n, el estr\u00e9s cr\u00f3nico y los comportamientos impulsivos. La ansiedad no es en s\u00ed misma un factor de riesgo. La ansiedad es molesta, pero no peligrosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"negritafondoazul\"><strong>Desde la Terapia Cognitivo-Conductual se asegura que NADIE se infarta, ni se asfixia, ni se desmaya, ni enloquece, ni pierde el control por tener ansiedad o un ataque de p\u00e1nico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si la psicoeducaci\u00f3n ya constituye una herramienta de gran ayuda en el tratamiento de muchos des\u00f3rdenes psicopatol\u00f3gicos, su valor terap\u00e9utico queda muy especialmente resaltado en su aplicaci\u00f3n al trastorno de p\u00e1nico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right art-firma\">Por: Lic. Ariel Minici, Lic. Carmela Rivadeneira y Lic. Jos\u00e9 Dahab<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-font-size is-style-outline is-style-outline--1\" style=\"font-size:16px\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color wp-element-button\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/el-rol-de-la-psicoeducacion-en-el-trastorno-de-panico.pdf\" style=\"color:#b90000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">descargar este art\u00edculo <i class=\"fa fa-file-pdf\" style=\"font-size:20px;\"><\/i><\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La informaci\u00f3n correcta tranquiliza al paciente La primera l\u00ednea de intervenci\u00f3n para el trastorno de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":965,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[414,16],"tags":[35,350,95,186,101],"class_list":["post-256","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-revista-10","category-tecnicos-y-de-tratamiento","tag-ansiedad","tag-crisis-de-panico","tag-psicoeducacion","tag-tecnicas","tag-trastorno-de-panico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/256","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=256"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/256\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2024,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/256\/revisions\/2024"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/965"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=256"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=256"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=256"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}