{"id":2630,"date":"2024-09-30T10:16:00","date_gmt":"2024-09-30T13:16:00","guid":{"rendered":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/?p=2630"},"modified":"2024-09-30T11:41:13","modified_gmt":"2024-09-30T14:41:13","slug":"paranoide-trastorno-y-estilo-de-personalidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/paranoide-trastorno-y-estilo-de-personalidad\/","title":{"rendered":"Paranoide: Trastorno y Estilo de Personalidad"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conceptualizaciones y posibles intervenciones desde la TCC<\/h2>\n\n\n\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/open.spotify.com\/embed-podcast\/episode\/2CjDBmHFnhI2kDWSFO8Goh\" allowtransparency=\"true\" allow=\"encrypted-media\" width=\"100%\" height=\"232\" frameborder=\"0\"><\/iframe>\n\n\n\n<p>La caracterizaci\u00f3n tradicional de Trastorno Paranoide de la Personalidad ha consistido en un patr\u00f3n de <strong>desconfianza y suspicacia<\/strong> ante las dem\u00e1s personas, quienes son vistas como poseedoras de motivos ocultos para da\u00f1ar. Debido a ello, los individuos con este cuadro muestran preocupaciones injustificadas acerca de que los dem\u00e1s los utilizan, explotan y traicionan. Siempre sospechando de las intenciones ajenas, <strong>sobreinterpretan <\/strong>las palabras y acciones, extrayendo mensajes claramente alejados del sentido textual del discurso. Como consecuencia final, experimentan rencor y, especialmente, enojo hacia los otros, lo cual los convierte en sujetos solitarios y retra\u00eddos. Como nota de color, si est\u00e1n en pareja, suelen ser intensamente celosos.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien la descripci\u00f3n anterior captura lo esencial de la personalidad paranoide, no deja de ser un arquetipo que, tal como lo describimos, aparece pocas veces. Justamente, el terreno de los Des\u00f3rdenes de la Personalidad constituye uno de los m\u00e1s pantanosos en cuanto a las clasificaciones y tratamientos en la Psicolog\u00eda actual. La falta de especificidad y superposici\u00f3n de rasgos conduce a que la mayor\u00eda de las veces en que se efect\u00faa un diagn\u00f3stico de Trastorno de la Personalidad este caiga en la categor\u00eda de \u201cno especificado\u201d o se indique comorbilidad con otro u <strong>otros <\/strong>Des\u00f3rdenes de la Personalidad. En fin, la pureza de clase es la excepci\u00f3n en este \u00e1mbito.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed las cosas, el paciente paranoide modelo tambi\u00e9n resulta una rareza. Tal vez para comprender este y otros s\u00edndromes de la personalidad, conviene tener presente sus rasgos cardinales como prototipo, pero desde all\u00ed pensar en grados y subtipos, s\u00f3lo algunos de los cuales llegar\u00e1n al consultorio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-03.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2310\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Desde la perspectiva de grados, ya el mismo DSM tiene prevista una revisi\u00f3n de sus criterios oficiales categ\u00f3ricos, virando hacia un modelo dimensional. Este cambio est\u00e1 hoy presentado en un anexo donde tambi\u00e9n figuran 6 criterios de rasgos para algunos de los s\u00edndromes comunes; entre ellos NO se incluy\u00f3 al Trastorno Paranoide.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Una de las limitaciones de la descripci\u00f3n oficial de cuadro radica en que deja fuera un conjunto de individuos a los cuales podr\u00edamos denominar integrados o \u201ccamuflados\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Se trata de personas que tienen varios de los atributos aunque en cantidades m\u00e1s moderadas o, mejor dicho, no en los extremos propios del trastorno per se. En este sentido, la literatura hace una distinci\u00f3n entre el \u201cdesorden\u201d y el \u201cestilo\u201d de personalidad paranoide. Asimismo, se ha postulado un modelo de espectro que inicia con el estilo paranoide, sigue con el trastorno paranoide protot\u00edpico y finaliza con las formas m\u00e1s graves que manifiestan delirios e incluso s\u00edntomas psic\u00f3ticos. <\/p>\n\n\n\n<p>En fin, el campo de estudio de los Trastornos de Personalidad es verdaderamente complejo y hasta algo desordenado; particularmente, carecemos de grandes teor\u00edas de amplia generalizabilidad y alcance explicativo, como s\u00ed tenemos para los cuadros sintomatol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n con los subtipos, la literatura se\u00f1ala la presencia de al menos tres formas:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><em>Hay una clase caracterizada por el enojo<\/em>. Naturalmente, se trata de sujetos que se irritan o enfurecen a partir de sus interpretaciones sesgadas, aunque no siempre lo manifiesten abiertamente. Recordemos que, dada la vertiente interpersonal de esta emoci\u00f3n, <strong>la expresi\u00f3n cuenta tal vez m\u00e1s que la experiencia<\/strong>. As\u00ed, algunos individuos paranoides literalmente viven enfadados, percibiendo injusticias y abusos por doquier. De ellos, s\u00f3lo una parte se tornan francamente litigantes y reivindicativos, mientras que otros se convierten en atormentados por la rumia que revive una y otra vez los agravios y ofensas de los cuales se sienten v\u00edctimas, as\u00ed como las maneras en que se vengar\u00edan de ellas aunque, en concreto, no hacen nada y siempre guardan las apariencias.<\/li>\n\n\n\n<li><em>Existe un segundo subtipo retra\u00eddo, m\u00e1s caracterizado por el miedo<\/em>. En estos casos, las sospechas de malas intenciones de los otros se traducen en la experiencia subjetiva de temor y la consecuente retirada del ambiente social. De este modo, al avizorar un conflicto, se sustraen, se dan por vencidos y no afrontan. Fenomenol\u00f3gicamente pueden asemejarse a la segunda variante del subtipo anterior, es decir, al enojado que rumia sin manifestar su ira, porque ninguno de los dos hace o dice nada. No obstante, <strong>la experiencia subjetiva var\u00eda mucho<\/strong>.<\/li>\n\n\n\n<li><em>Tenemos finalmente un subtipo ansioso<\/em>, similar al grupo anterior pero con la diferencia de que no se retira f\u00e1cilmente del conflicto aunque tampoco lo resuelve. Se trata de sujetos que permanecen en situaciones sociales en las cuales se sienten agraviados, mantienen sospechas permanentes acerca de las intenciones de los dem\u00e1s, pero aparte de enojarse pasan largas horas preocupados por los pormenores de las relaciones y hacen algunos intentos f\u00fatiles de resoluci\u00f3n. Este grupo suele ser <strong>mal etiquetado<\/strong> como Ansiedad Generalizada. Aunque comparte con este \u00faltimo s\u00edndrome las preocupaciones patol\u00f3gicas, el origen de las mismas difiere.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Como ya insistimos, la claridad y precisi\u00f3n conceptual escasean en el terreno de los Trastornos de la Personalidad en general, as\u00ed que tanto los matices del continuo como la distinci\u00f3n de subtipos han de ser tomados como orientativos y no como categor\u00edas validadas. <\/p>\n\n\n\n<p>Si hemos logrado nuestro objetivo, el lector tendr\u00e1 ahora la idea de que existen algunas personas con <strong>el<\/strong> Trastorno Paranoide (configurado en un sentido m\u00e1s pleno de las descripciones tradicionales) pero tambi\u00e9n hay una paleta de variantes y matices que, sin conformar el cuadro completo, muestran algunos de sus rasgos cardinales y los mecanismos centrales. Estos sujetos pueden sostener vidas p\u00fablicas relativamente funcionales, algunos son francamente muy exitosos en determinados trabajos y roles. De este modo, se encuentran bien integrados a la sociedad, camuflados como personas sin comportamientos desadaptativos severos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 insistimos tanto con esta gente, con los que no lo parecen pero s\u00ed son paranoides? Porque t\u00edpicamente son los que llegan al consultorio.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p> En efecto, el sujeto con un estilo paranoide consulta m\u00e1s frecuentemente que el que padece un trastorno claro y definido. Por consecuencia, necesitamos detectarlo y saber c\u00f3mo manejarlo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-02.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2309\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El Trastorno Paranoide en la Terapia Cognitivo Conductual<\/h3>\n\n\n\n<p>Si bien se estima que entre el 2 y el 4 % de la poblaci\u00f3n padece de un s\u00edndrome paranoide, muy pocos de ellos acudir\u00e1n a la ayuda psicol\u00f3gica; a su vez, cuando lo hacen, los motivos de consulta suelen o parecen ser ajenos al cuadro de personalidad. As\u00ed, por ejemplo, un paciente paranoide puede consultar porque est\u00e1 padeciendo crisis de p\u00e1nico, en cuyo caso la conexi\u00f3n con los rasgos de personalidad disfuncionales resulta lejana. En otras ocasiones, acude a tratamiento por el estr\u00e9s generado por relaciones interpersonales o a sentimientos de soledad, temas que s\u00ed se vinculan con el cuadro de base. De cualquier manera, el sujeto paranoide hecho paciente nunca sabr\u00e1 ni reconocer\u00e1 su condici\u00f3n diagn\u00f3stica principal, jam\u00e1s al inicio, y s\u00f3lo tal vez lo har\u00e1 hacia el final de un proceso terap\u00e9utico exitoso. De m\u00e1s est\u00e1 decir que el terapeuta habr\u00e1 de ser m\u00e1s que cauto en relaci\u00f3n con el tema.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Un mecanismo central del cuadro<\/h3>\n\n\n\n<p>Existe un patr\u00f3n social recurrente cr\u00edtico en el mantenimiento del Desorden Paranoide. Por un lado, estos individuos establecen relaciones interpersonales superficiales y utilitarias, signadas por alguna tarea en com\u00fan obligatoria o que los beneficia; por ejemplo, trabajar o estudiar juntos. En general, no forman v\u00ednculos \u00edntimos pues esto cl\u00e1sicamente detona alguna de sus vulnerabilidades. Cuando alguna relaci\u00f3n se torna m\u00e1s personal, los problemas se desarrollan t\u00edpicamente del siguiente modo: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"massangrado\">Basado en sus sesgos autorreferenciales y de sospecha, el sujeto paranoide interpreta alg\u00fan comportamiento ajeno como ofensivo, agresivo o, incluso, como traici\u00f3n. Esto lo lleva al enojo, el cual frecuentemente oculta, continuando con el v\u00ednculo de modo meramente instrumental, vale decir, por pura conveniencia personal. Pero los incidentes se repiten, pues la persona paranoide no cesa de sobreinterpretar malas intenciones y conductas de da\u00f1o provenientes del otro, con lo cual va acumulando una lista de experiencias que, sesgos mediante, \u201cdemuestran\u201d que el otro intenta deliberadamente perjudicarlo. Tras&nbsp; haberse contenido reiteradas veces, acaba explotando con una n\u00f3mina de reproches, mayoritariamente injustificados y hasta absurdos para los o\u00eddos de su interlocutor. Los dem\u00e1s intentan defenderse, pero los argumentos se entienden como una nueva evidencia de las motivaciones mal\u00e9volas y la traici\u00f3n. Casi ning\u00fan v\u00ednculo resiste tanta presi\u00f3n, raz\u00f3n por la cual, a la larga, el sujeto paranoide se halla cada vez m\u00e1s solo. Aqu\u00ed viene bien recordar que las investigaciones acerca de los efectos de la soledad han remarcado que, como regla general, ella vuelve a la gente m\u00e1s autorreferencial y suspicaz. As\u00ed que imaginemos lo que podr\u00e1 causar en alguien que ya de suyo posee estos rasgos en niveles elevados.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal como ya hemos mencionado, la literatura hace una distinci\u00f3n entre \u201cestilo\u201d y \u201cdesorden\u201d paranoide. De esta manera, una cantidad menor de rasgos (o los mismos rasgos en alta pero no extrema intensidad) dar\u00edan lugar a un \u201cestilo de personalidad paranoide\u201d; con individuos m\u00e1s funcionales socialmente, al menos hasta el momento en que se topan con los estresores espec\u00edficos que detonan las vulnerabilidades del s\u00edndrome. As\u00ed las cosas, en situaciones cotidianas regulares, las personas con un estilo paranoide ser\u00edan simplemente desconfiadas, suspicaces y m\u00e1s autorreferenciales. Socialmente no se encuentran aislados, pero s\u00ed seleccionan con cuidado sus v\u00ednculos; \u00fanicamente unos pocos pasan el filtro, y quienes lo hacen conforman un grupo de confianza condicional al cual siempre se mantiene bajo observaci\u00f3n. Justamente, debido a las expectativas de lealtad desmedidas, resulta muy f\u00e1cil que alguien cometa alguna acci\u00f3n por fuera de las reglas, y eso detona los patrones conductuales m\u00e1s propios del trastorno; entre ellos, reproches y enojo que, como ya hemos visto, dan el inicio a un ciclo que termina con la validaci\u00f3n de los esquemas sesgados desde los que se parti\u00f3. En otras ocasiones, tan s\u00f3lo el estr\u00e9s psicosocial gatilla los h\u00e1bitos del cuadro en los sujetos que tienen el estilo paranoide. A partir de all\u00ed, el accionar interpersonal cotidiano desregulado acarrea consecuencias sociales que establecen el c\u00edrculo vicioso de enojo, desconfianza y reproches.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-01.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2308\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Caracterizaci\u00f3n por planos y sistemas<\/h3>\n\n\n\n<p>Los eventos disparadores que frecuentemente desencadenan los patrones disfuncionales propios del trastorno son las relaciones interpersonales cercanas, \u00edntimas o los comentarios y preguntas que vayan en esa direcci\u00f3n. As\u00ed, el sujeto paranoide sostiene v\u00ednculos en apariencia muy normales y mundanos en sus ambientes sociales habituales. Lo esperable es que las relaciones humanas se tornen paulatinamente cada vez m\u00e1s personales; por ende, las conversaciones evolucionan desde lo puramente pragm\u00e1tico que nos une hacia asuntos populares y clich\u00e9 (como el clima o la pol\u00edtica), para finalmente convertirse en un poco m\u00e1s \u00edntimas. En este punto, justamente esto detona las vulnerabilidades del sujeto paranoide. Una pregunta o un comentario casual acerca de la familia, el gasto del dinero o la relaci\u00f3n con la pareja se sobreinterpreta en t\u00e9rminos de abusos y malas intenciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez que los esquemas disfuncionales caracter\u00edsticos del trastorno se ponen en funcionamiento, son como agujeros negros que tragan todo a su paso, desregul\u00e1ndose cada vez m\u00e1s con cada activaci\u00f3n. Cualquier cosa que el otro dice o hace se percibe como evidencia de que est\u00e1 tratando de da\u00f1ar; incluso un acto francamente amable como <em>\u201cte invito a comer algo\u201d<\/em> o <em>\u201cte traje un caf\u00e9\u201d<\/em> se leen como signos de que <em>\u201cte quieres ganar mi confianza para que caiga en tus redes y as\u00ed sea m\u00e1s f\u00e1cil utilizarme y traicionarme\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Las teorizaciones desde la Terapias Cognitivas han caracterizado a estos pacientes de acuerdo con un conjunto de esquemas disfuncionales, los cuales bajo ciertas circunstancias se vuelven prepotentes y terminan por tomar control del sistema. Se los ha llamado <strong>modos<\/strong> <strong>cognitivos<\/strong>, enfatizando el rol central que adoptan, subordinando a todo el procesamiento de informaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>Bajo la operaci\u00f3n del modo paranoide, la persona somete a escrutinio cada interacci\u00f3n personal, pesquisando indicios que se contabilizan como pruebas confirmatorias de sus preconcepciones. Incluso si los datos que procesa son objetivos, suelen conducir a conclusiones falsas pues \u00fanicamente conforman un recorte del panorama completo, precisamente <strong>el que confirma las creencias previas<\/strong>, el resto se descarta. Ciertamente, los sesgos cognitivos impactan ya en las etapas tempranas del procesamiento, a\u00fan desde el momento en que se presta atenci\u00f3n y se selecciona la informaci\u00f3n. Cuando se hallan bajo estr\u00e9s, el pensamiento puede convertirse en conspirativo y hasta delirante, circunstancias en las cuales resulta verdaderamente imposible llevar con ellos cualquier tipo de discusi\u00f3n racional.<\/p>\n\n\n\n<p>Debido a todo lo anterior, la emoci\u00f3n dominante es el enojo, aunque no exclusivamente. Ya hemos mencionado que algunos sujetos viran hacia una pauta m\u00e1s ansiosa, pero incluso el subtipo \u201cirascible\u201d va derivando en estados afectivos secundarios, particularmente, celos y resentimiento o envida. No hay que olvidar que el sujeto paranoide permanece atento a las acciones de los dem\u00e1s, de quienes percibe tratos injustos y abusivos. Desde una tal \u00f3ptica, f\u00e1cilmente se arriba a la conclusi\u00f3n de que los logros ajenos son una suerte de bot\u00edn obtenido a partir de las manipulaciones y traiciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La consecuencia social es la m\u00e1s obvia. Llevan vidas solitarias, con pocos amigos, con los cuales mantienen v\u00ednculos utilitarios. Ellos, los que padecen este cuadro, tampoco suelen ser rec\u00edprocos en sus v\u00ednculos, pues decodifican las buenas acciones de los dem\u00e1s como intentos de ganarse la confianza para un posterior enga\u00f1o. A la larga, la gente tambi\u00e9n se les aleja pues pocas personas gustan de compartir tiempo con alguien fr\u00edo, distante y que no retorna un gesto amable.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente al panorama descripto, surge la pregunta de qu\u00e9 hace un psic\u00f3logo con casos como el descripto. \u00bfTiene la psicolog\u00eda herramientas para abordar un tal diagn\u00f3stico? Concretamente&#8230; <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00bfqu\u00e9 hace un terapeuta cognitivo conductual frente a un paciente que padece un Trastorno Paranoide de la Personalidad?<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-03.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2310\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Tratamiento de los patrones paranoides<\/h3>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n con el manejo de los problemas psicol\u00f3gicos, conviene tener presente que&#8230;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El hecho de que un problema no tenga cura o soluci\u00f3n definitiva no significa que no existan tratamientos, los cuales controlan la sintomatolog\u00eda y, sobre todo, <strong>mejoran la calidad de vida<\/strong>.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Esto sucede en varios \u00e1mbitos relacionados con la salud, no \u00fanicamente con la Psicolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El objetivo general de una terapia cognitivo conductual con el paciente paranoide podr\u00eda resumirse en <strong>disminuir la probabilidad de activaci\u00f3n de los esquemas disfuncionales ante las aproximaciones personales o \u00edntimas de los otros<\/strong>. Naturalmente, esto conlleva el aprender a desarrollar confianza, para lo cual se precisan nuevos h\u00e1bitos tanto en el plano del pensamiento como en el conductual.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la perspectiva del funcionamiento cognitivo, procuramos que la persona incorpore habilidades en diferentes etapas del procesamiento. As\u00ed, habremos de buscar ejercicios que favorezcan la apreciaci\u00f3n de un escenario social completo, en lugar de centrarse s\u00f3lo en las se\u00f1ales que confirman las presunciones desadaptativas. <\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la etapa de la asignaci\u00f3n de significados, la Discusi\u00f3n Cognitiva posee un rol fundamental, aunque con algunas importantes adecuaciones a las cuales nos referimos m\u00e1s abajo.<\/p>\n\n\n\n<p>El plano comportamental se trabaja con entrenamiento en habilidades sociales y comunicacionales y entrenamiento asertivo, entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, no estamos diciendo nada nuevo; de hecho, los procedimientos que mencionamos se utilizan tambi\u00e9n en los trastornos sintomatol\u00f3gicos. \u00bfQu\u00e9 tendr\u00eda de especial el manejo de un Trastorno de la Personalidad, particularmente este, el Paranoide?<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La respuesta radica en sutilezas de la forma en c\u00f3mo se llevan los procedimientos; lo cual, a su vez, nos conduce al terreno pantanoso de la relaci\u00f3n terap\u00e9utica.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Dado que una de las metas cardinales consiste en generar confianza, el terapeuta puede caer en la tentaci\u00f3n de comportarse m\u00e1s amablemente que lo habitual, mostrarse servicial y gentil. <strong>Ello ser\u00eda un error<\/strong> pues, en pocas palabras, el individuo paranoide muy probablemente interpretar\u00e1 esos gestos como intentos de ganar r\u00e1pidamente la confianza para un posterior embuste. As\u00ed las cosas, el psic\u00f3logo deber\u00eda mostrarse m\u00e1s bien algo fr\u00edo y distante, no s\u00f3lo al inicio, sino todo lo que dure el tratamiento. Parece raro pero, en efecto, es lo que hasta ahora m\u00e1s se ha mostrado que funciona con la persona que padece alguna forma de Trastorno Paranoide.<\/p>\n\n\n\n<p>El terapeuta deber\u00eda tomar desde el mismo comienzo una actitud de soluci\u00f3n de problemas, pragm\u00e1tica y cuasi utilitaria. Concretamente, el paciente llega o se conecta a la sesi\u00f3n virtual, se lo saluda cordialmente pero de modo conciso y algo seco. A continuaci\u00f3n, inmediatamente se le preguntan por los temas de la terapia, las tareas y los asuntos en curso. En otras palabras, transmitimos el mensaje de que \u201c<em>te saludo como una formalidad social, despu\u00e9s nos ponemos a trabajar en los asuntos que tenemos que resolver juntos y listo<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n a la aplicaci\u00f3n de t\u00e9cnicas como la Discusi\u00f3n Cognitiva, resulta importante no desviarse del \u201cdescubrimiento guiado\u201d. La aplicaci\u00f3n de este procedimiento lleva a que f\u00e1cilmente el terapeuta ofrezca evidencias alternativas al punto de vista del sujeto en consulta, incluso disienta abiertamente con \u00e9l y, dependiendo el caso, hasta lo confronte. Algo as\u00ed podr\u00eda ser efectivo en problemas como la Fobia Social o la Depresi\u00f3n, mas no con el paciente paranoide. <\/p>\n\n\n\n<p>Contrariamente, con estos pacientes el psic\u00f3logo debe limitarse a formular preguntas, proponer experimentos conductuales y ayudarlo a extraer las conclusiones de las evidencias. Como m\u00e1ximo debe guiar hacia qu\u00e9 aspectos de las situaciones sociales prestar atenci\u00f3n, pero siempre cuid\u00e1ndose de no parecer que se toma partido. En este sentido, el trabajo con estos pacientes involucra un \u00e9nfasis en la discusi\u00f3n del pensamiento sobre la base de su utilidad, aparte de las otras tradicionales \u00e1reas de discusi\u00f3n como la validez, la decatastrofizaci\u00f3n y revalorizaci\u00f3n de recursos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Una de las metas primordiales es lograr desarticular el mecanismo central descripto m\u00e1s arriba, a trav\u00e9s del cual la persona reprocha y toma los argumentos de los dem\u00e1s como una evidencia de sus creencias disfuncionales previas.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Para ello, habremos de plantear experimentos conductuales en los cuales se proponga al paciente comunicar sus peticiones y malestares de modo m\u00e1s asertivo y concreto, para que seguidamente se limite a escuchar y registrar lo que el otro dice. Naturalmente, tal intervenci\u00f3n requiere el moldeamiento de las conductas asertivas y otras habilidades comunicacionales, como tambi\u00e9n alg\u00fan grado de clarificaci\u00f3n y desaf\u00edo previo de los esquemas cognitivos. Siempre en Terapia Cognitivo Conductual los procedimientos se amalgaman de modo idiosincr\u00e1sico en virtud de las necesidades del caso cl\u00ednico. <\/p>\n\n\n\n<p>Sea como fuere que se opere con esta estrategia, a lo largo de varias experiencias el prop\u00f3sito consistir\u00e1 en observar que una actitud menos beligerante conduce a resultados m\u00e1s favorables, lo cual el terapeuta s\u00f3lo se limita a se\u00f1alar, otra vez, sin tomar partido ni menos a\u00fan hacer afirmaciones tales como: <em>\u201c\u00bfviste que yo te dije?\u201d.<\/em> Esperamos que a largo plazo se produzca y fortalezca un nuevo patr\u00f3n conductual, guiado por consecuencias sociales diferentes a la ruptura de relaciones sociales.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-02.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2309\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, el rol de la relaci\u00f3n terap\u00e9utica en la direcci\u00f3n de este tipo de tratamientos <strong>es cr\u00edtico<\/strong>. Esquem\u00e1ticamente, se recomienda:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Adoptar una postura de \u201cguiar con preguntas\u201d, no cuestionar ni confrontar directamente.<\/li>\n\n\n\n<li>Formular experimentos conductuales socialmente orientados, que favorezcan el surgimiento de datos que apoyen la idea de que un comportamiento asertivo acarrea mejores consecuencias sociales. A largo plazo, propiciar la idea de que <em>\u201cla forma en que los otros responden, depende en gran medida de c\u00f3mo yo les hablo\u201d<\/em>.<\/li>\n\n\n\n<li>Mantener todo el tiempo una \u201cactitud de soluci\u00f3n de problemas\u201d, pragm\u00e1ticamente enfocada a los temas de inter\u00e9s consensuados.<\/li>\n\n\n\n<li>No mostrarse gentil ni afectuoso.<\/li>\n\n\n\n<li>Cuando el consultante narra situaciones conflictivas, escuchar atentamente, devolver un feedback encauzado utilitariamente.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Debido a sus caracter\u00edsticas de personalidad, el paciente paranoide NO suele ser grato ni amable con nosotros. Dependiendo del subtipo y el momento, puede fingir una actitud cordial debido a que nos considera \u00fatiles, o ponerse abiertamente hostil. Sea cual fuere el caso, <strong>nosotros somos el psic\u00f3logo<\/strong>. Resulta muy f\u00e1cil caer en valoraciones personales negativas hacia pacientes que muestran rasgos como los descriptos. Eso constituir\u00eda un error que limita nuestra capacidad de ayuda. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>No olvidemos que una parte importante de nuestras posibilidades para intervenir eficazmente radica en no sobre-involucrarse, y esto vale tanto para cuando un paciente nos cae bien como para cuando nos cae mal.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Tal vez en nuestras vidas personales no lo elegir\u00edamos como amigo, pero si nos hallamos en nuestro rol de psic\u00f3logos debemos procurar suspender nuestros juicios negativos y ayudarlo con los recursos de los que disponemos desde la Psicolog\u00eda. Puede ser dif\u00edcil pero, al menos, es nuestro deber hacer el intento como terapeutas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right art-firma\">Por: Lic. Ariel Minici y Lic. Carmela Rivadeneira<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-font-size is-style-outline is-style-outline--1\" style=\"font-size:16px\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color wp-element-button\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/paranoide-trastorno-y-estilo-de-personalidad.pdf\" style=\"color:#b90000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">descargar este art\u00edculo <i class=\"fa fa-file-pdf\" style=\"font-size:20px;\"><\/i><\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conceptualizaciones y posibles intervenciones desde la TCC La caracterizaci\u00f3n tradicional de Trastorno Paranoide de la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2637,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,484,16],"tags":[88,342,400,398,395,391,483],"class_list":["post-2630","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-conceptuales-teoricos","category-revista-58","category-tecnicos-y-de-tratamiento","tag-enojo","tag-personalidad","tag-rasgo-personalidad","tag-relaciones-interpersonales","tag-trastorno-paranoide-de-la-personalidad","tag-trastornos-de-personalidad","tag-tratamiento-trastornos-la-personalidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2630","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2630"}],"version-history":[{"count":68,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2630\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2713,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2630\/revisions\/2713"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2637"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2630"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2630"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2630"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}