{"id":2719,"date":"2025-02-03T10:00:52","date_gmt":"2025-02-03T13:00:52","guid":{"rendered":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/?p=2719"},"modified":"2025-02-03T11:02:23","modified_gmt":"2025-02-03T14:02:23","slug":"las-obsesiones-de-orientacion-sexual-en-el-toc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/las-obsesiones-de-orientacion-sexual-en-el-toc\/","title":{"rendered":"Las obsesiones de orientaci\u00f3n sexual en el TOC"},"content":{"rendered":"\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/open.spotify.com\/embed-podcast\/episode\/0TM3OVSjWuUMbyeT2m8Lzr\" allowtransparency=\"true\" allow=\"encrypted-media\" width=\"100%\" height=\"232\" frameborder=\"0\"><\/iframe>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Lo que no hay que hacer<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p><em>Una de las interpretaciones m\u00e1s comunes de las obsesiones de orientaci\u00f3n sexual consiste en afirmar que ellas representan un s\u00edntoma de la homosexualidad reprimida y negada. En este sentido, las personas que padecen el denominado \u201cTOC Homosexual\u201d ser\u00edan, en verdad, homosexuales que no aceptan sus aut\u00e9nticos impulsos. \u00bfEs esto correcto? <strong>Definitivamente no<\/strong>. Una tal interpretaci\u00f3n no solo carece de todo fundamento cient\u00edfico, sino que le causa gran sufrimiento al paciente que padece TOC con obsesiones sexuales.<\/em><\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>El TOC tiene m\u00faltiples rostros. Sus formas m\u00e1s conocidas son las de contaminaci\u00f3n, chequeo, simetr\u00eda, en las cuales existen conductas francas y abiertas que facilitan su reconocimiento diagn\u00f3stico, as\u00ed como su evaluaci\u00f3n y tratamiento. No obstante, hay algunos tipos de TOC caracterizados por la presencia de sintomatolog\u00eda <strong>exclusivamente mental<\/strong>, la cual no resulta evidente para un observador externo. En este caso, nos hallamos frente a sujetos que frecuentemente pueden llevar adelante vidas funcionalmente adaptadas a sus entornos, sin manifestaciones externas de perturbaci\u00f3n. Sin embargo, estos individuos viven un padecimiento cotidiano intenso debido a lo que piensan, pero no demuestran. De hecho, se los suele describir como \u201catormentados\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El TOC es una categor\u00eda diagn\u00f3stica algo heterog\u00e9nea. Hasta hace unos pocos a\u00f1os se lo consideraba un trastorno de ansiedad, pero a partir de 2013, con la quinta versi\u00f3n del DSM, se le dio estatus diagn\u00f3stico independiente. Para muchos estudiosos del tema, la actual categor\u00eda de TOC engloba s\u00edntomas, malestares y fen\u00f3menos demasiado dispares, lo cual pone en duda la unidad y validez del constructo. M\u00e1s simplemente dicho, se critica que bajo el mismo paraguas se incluyen a las personas que se lavan las manos excesivamente, a las que verifican incontables veces las cerraduras, a los que ordenan su armario por colores, a los que se atormentan con ideas de abusar a alguien o ser condenados al infierno si no rezan sin errores un rosario de corrido. \u00bfQu\u00e9 tienen en com\u00fan todos estos problemas que permiten su agrupaci\u00f3n dentro de la gran categor\u00eda <strong>Trastorno Obsesivo Compulsivo<\/strong>?<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-02.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2309\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>La primera respuesta es la presencia de obsesiones y compulsiones; algo correcto, <em>casi <\/em>siempre. <em>Casi<\/em> porque, en efecto, hallamos sujetos con TOC que no ejecutan compulsiones, sino que reh\u00fayen de las situaciones en las cuales las obsesiones podr\u00edan dispararse. A este \u00faltimo grupo se los denomina a veces \u201cevitadores\u201d, quienes padecer\u00edan una forma de TOC sin compulsiones, ni cognitivas ni conductuales. No obstante, neutralizan sus obsesiones mediante la evitaci\u00f3n activa de algunas situaciones, pensamientos o sensaciones. Por otro lado, existen individuos que padecen formas de TOC sin compulsiones visibles; en este caso, las mismas se ejecutan de modo encubierto, es decir, como compulsiones cognitivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se deduce f\u00e1cilmente del p\u00e1rrafo anterior, lo que llamamos TOC incluye muchos fen\u00f3menos y procesos, algunos m\u00e1s parecidos que otros y algunos bastante distintos. A los efectos de aportar un poco de orden a la discusi\u00f3n que viene a continuaci\u00f3n, detallamos una categorizaci\u00f3n actual de tipos y subtipos:<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos cuatro grandes \u00e1reas o dimensiones en la sintomatolog\u00eda del TOC:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Obsesiones de contaminaci\u00f3n con compulsiones de limpieza.<\/li>\n\n\n\n<li>Obsesiones de simetr\u00eda con compulsiones de orden.<\/li>\n\n\n\n<li>Obsesiones de duda con compulsiones de chequeo.<\/li>\n\n\n\n<li>Obsesiones constituidas por pensamientos inaceptables o tab\u00fa, con compulsiones mentales encubiertas, b\u00fasqueda de reaseguro y evitaciones conductuales.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>La \u00faltima categor\u00eda corresponde al inter\u00e9s de nuestro art\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">TOC subtipo tab\u00fa<\/h3>\n\n\n\n<p>Esta categor\u00eda del cuadro engloba a quienes experimentan las obsesiones como <strong>pensamientos intrusivos inaceptables, inmorales y contrarios a su sistema de valores<\/strong>. As\u00ed, las ideas suelen rondar en temas como violentar sexualmente a otro ser humano, maltratar a alguien querido e indefenso como al propio hijo, cometer un acto blasfemo hacia dios o alguna otra figura religiosa, ser atra\u00eddo por alguien del sexo contrario a la orientaci\u00f3n er\u00f3tica predominante. Aunque las obsesiones no surgen al azar sino que, contrariamente, guardan una relaci\u00f3n lastimosa con quien las padece. Justamente, lo que le da al cuadro su costado m\u00e1s doloroso es que las intrusiones suelen aludir a los temas m\u00e1s valorados por el individuo. As\u00ed, una madre primeriza y amorosa tendr\u00e1 pensamientos intrusivos relacionados con da\u00f1ar a sus hijos; un hombre que sobreestima la masculinidad presentar\u00e1 obsesiones que pongan en duda su inclinaci\u00f3n sexual.<\/p>\n\n\n\n<p>Como resulta inevitable para poder llevar a cabo una comunicaci\u00f3n efectiva, tambi\u00e9n tenemos una subcategorizaci\u00f3n dentro de esta dimensi\u00f3n. De este modo, los individuos que padecen un TOC subtipo tab\u00fa pueden a su vez clasificarse en tres grandes grupos:<\/p>\n\n\n\n<ol style=\"list-style-type:lower-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>Los que padecen obsesiones de religiosidad y escrupulosidad.<\/li>\n\n\n\n<li>Los que presentan pensamientos intrusivos acerca de ser ped\u00f3filos.<\/li>\n\n\n\n<li>Los que sufren de obsesiones relacionadas con experimentar impulsos contrarios a su orientaci\u00f3n sexual predominante.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Como ya es sabido, quienes nos dedicamos a la TCC no descartamos por completo las categor\u00edas diagn\u00f3sticas, pero <strong>limitamos su uso predominantemente a la comunicaci\u00f3n<\/strong>. As\u00ed que, m\u00e1s all\u00e1 de las sutilezas poco importantes de los nombres, lo que a nosotros s\u00ed nos interesa gira en torno a la configuraci\u00f3n sintomatol\u00f3gica que en cada individuo en particular adquieren los constructos del cuadro. Naturalmente, esto va de la mano con los dos an\u00e1lisis que efectuamos para conducir los tratamientos: el topogr\u00e1fico y el funcional.<\/p>\n\n\n\n<p>En la l\u00ednea anterior, vamos a concentrarnos en la \u00faltima subcategor\u00eda mencionada; vale decir, en las personas que sufren de pensamientos intrusivos acerca de tener impulsos contrarios a su inclinaci\u00f3n sexual predominante. Hist\u00f3ricamente, este subgrupo se ha denominado \u201cTOC homosexual\u201d, pues se ha identificado casi siempre en sujetos heterosexuales que tienen obsesiones acerca de ser homosexuales. Con el paso de los a\u00f1os, la investigaci\u00f3n fue documentando la presencia del mismo fen\u00f3meno pero en la poblaci\u00f3n homosexual, donde el temor surge bajo la forma de \u201cser heterosexual\u201d. Por este motivo, hoy el subtipo se nombra como \u201cTOC con obsesiones de orientaci\u00f3n sexual\u201d, a fin de abarcar todo el abanico de variantes.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El TOC con obsesiones de orientaci\u00f3n sexual<\/h3>\n\n\n\n<p>La caracter\u00edstica m\u00e1s definitoria de este subtipo reside en que quien lo padece<strong> teme experimentar atracci\u00f3n er\u00f3tica por alguien que no se encontrar\u00eda dentro de su orientaci\u00f3n sexual predominante<\/strong> (con la cual la persona se identifica). As\u00ed, en t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, un var\u00f3n heterosexual teme verse atra\u00eddo por otros varones y una mujer heterosexual tiene miedo de que le guste una mujer. Paralelamente, un var\u00f3n gay tiene miedo de desear a una mujer, as\u00ed como una mujer lesbiana teme sentirse atra\u00edda por un var\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ya hemos dicho, antes se conoc\u00eda a este subtipo con el nombre \u201cTOC homosexual\u201d, pues la mayor\u00eda de los casos consist\u00edan en individuos heterosexuales que se obsesionaban con ser homosexuales. Por supuesto, el hecho de que afortunadamente en las \u00faltimas d\u00e9cadas se ha favorecido la aceptaci\u00f3n de la diversidad y las minor\u00edas pudo influir en que muchos m\u00e1s sujetos pertenecientes a la comunidad LGBTQ+ consulten por sus obsesiones de heterosexualidad. No obstante, un mero an\u00e1lisis de frecuencia tambi\u00e9n nos explica la raz\u00f3n por la cual m\u00e1s veces nos encontramos con obsesiones de homosexualidad. En efecto, siendo la poblaci\u00f3n heterosexual mucho m\u00e1s numerosa que la homosexual, resulta m\u00e1s probable que el fen\u00f3meno se visualice mejor en la primera que en la segunda.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces la forma m\u00e1s com\u00fan que llega al consultorio consiste en que una persona heterosexual tiene pensamientos intrusivos acerca de ser homosexual. Los pacientes refieren que se le presentan ideas tales como <em>\u201c\u00bfy si me gusta mi amigo?\u201d<\/em>, <em>\u201c\u00bfy si tengo ganas de besar o tocar a mi amiga?\u201d<\/em>; o se le cruzan im\u00e1genes mentales donde se ven a s\u00ed mismos manteniendo alguna pr\u00e1ctica sexual con alguien de su propio sexo. Esta clase de cogniciones tiende a aparecer m\u00e1s frecuentemente en algunas situaciones; esto el sujeto lo nota y, por ende, procura evitarlas. As\u00ed, se evaden de vestuarios y ba\u00f1os p\u00fablicos, no est\u00e1n a solas con alguien del propio sexo o no comparten momentos con personas homosexuales pues temen que detonen un sentimiento de atracci\u00f3n. Este \u00faltimo caso conlleva el problema de que los hace parecer homof\u00f3bicos a la vista de los otros.<\/p>\n\n\n\n<p>El modelo metacognitivo (el m\u00e1s aceptado actualmente para comprender este subtipo de TOC) fue propuesto por Paul Salkovskis. Una de sus hip\u00f3tesis centrales destaca el rol de las valoraciones negativas que el paciente hace de sus propias cogniciones. En este sentido, se propone que los pensamientos intrusivos como <em>\u201csoy gay y me gusta mi amiga\u201d<\/em> se valoran negativamente por medio de pensamientos autom\u00e1ticos. Por ejemplo, la persona de este ejemplo se dir\u00eda a continuaci\u00f3n <em>\u201csi lo pienso tanto, es porque debo ser homosexual y no lo acepto\u201d<\/em>; idea que finalmente conducir\u00eda a la ansiedad y el malestar obsesivo que acaban en los intentos de neutralizaci\u00f3n mediante compulsiones. El modelo metacognitivo incluye un conjunto de hip\u00f3tesis importantes como la percepci\u00f3n exagerada de responsabilidad personal y la <em>fusi\u00f3n pensamiento-acci\u00f3n<\/em>. Este \u00faltimo constituye un esquema propio del TOC en general, pero particularmente de aquellas formas en las cuales se ve fuertemente afectado el plano cognitivo, como es el caso que nos compete. El esquema <em>fusi\u00f3n pensamiento-acci\u00f3n<\/em> implica una equivalencia entre pensar y hacer; por consecuencia, pensar en ser homosexual equivale a efectivamente serlo para alguien que padece TOC. Naturalmente, el trabajo terap\u00e9utico deber\u00e1, entre otros temas, abordar la falta de validez de este esquema de pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-03.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2310\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Ahora bien, la intervenci\u00f3n psicol\u00f3gica con los pacientes a los cuales venimos describiendo se apoya en una premisa inicial: ciertamente, <em>partimos de que el consultante efectivamente posee la orientaci\u00f3n sexual que afirma y que, por ende, las ideas que la contradicen y ponen en duda constituyen pensamientos intrusivos<\/em>. En otras palabras, cuando un hombre heterosexual consulta por ideas obsesivas de homosexualidad, nosotros conducimos la terapia de acuerdo con el postulado de que \u00e9l verdaderamente es heterosexual tal como afirma y cree, lo cual deja a las ideas de ser gay en el lugar de obsesiones. Paralelamente, procedemos igual con una mujer heterosexual o, incluso, si la consulta proviene de un sujeto perteneciente a una de las minor\u00edas, como de un hombre gay o una mujer lesbiana, en quienes las obsesiones adoptan la forma de heterosexualidad. As\u00ed, por ejemplo, si una mujer que se considera lesbiana acude a terapia debido a ideas intrusivas de volverse heterosexual, nosotros, desde el lugar de terapeutas, aceptamos que ella es realmente lesbiana y abordamos las ideas de heterosexualidad como obsesiones. En s\u00edntesis, nosotros damos por sentado que la inclinaci\u00f3n sexual del consultante es la que \u00e9l o ella afirma, t\u00edpicamente con la que ha vivido y se ha identificado desde siempre.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>O sea, \u00bfno cuestionamos al paciente acerca de su orientaci\u00f3n sexual? \u00bfNo le preguntamos y no nos preguntamos si en realidad las obsesiones de orientaci\u00f3n sexual est\u00e1n develando alg\u00fan tipo de conflicto con la sexualidad?<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Digamos que el terapeuta cognitivo conductual actuar\u00eda de acuerdo con una demanda directa de manera lineal y, tal vez, hasta ingenua para algunos. \u00bfEs as\u00ed realmente como procedemos? \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Las obsesiones de orientaci\u00f3n sexual y la homosexualidad<\/h3>\n\n\n\n<p>Una de las interpretaciones hist\u00f3ricas m\u00e1s populares de las obsesiones sexuales es que ellas se deben a que, en verdad, quien las padece oculta tambi\u00e9n alguna forma de homosexualidad latente y reprimida. Tal apreciaci\u00f3n, propia de las terapias psicoanal\u00edticas, ha penetrado tan fuertemente en la cultura que cualquier persona lega la repite. Aunque relacionada, una tal perspectiva difiere de la \u201chomofobia internalizada\u201d, expresi\u00f3n que remite a los sentimientos negativos, prejuicios y actitudes hostiles hacia la homosexualidad que una persona LGBTQ+ ha incorporado debido a la influencia de una sociedad que tradicionalmente discrimina y estigmatiza la diversidad sexual.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo sabemos que lo que venimos discutiendo en relaci\u00f3n con el TOC no es, en el fondo, una forma de homofobia internalizada u homosexualidad reprimida? La cr\u00edtica aplicar\u00eda s\u00f3lo a los casos de personas heterosexuales con obsesiones de orientaci\u00f3n sexual y no a las o los homosexuales con miedo de volverse heterosexuales. Caso contrario, deber\u00edamos paralelamente hablar de algo as\u00ed como \u201cheterofobia internalizada\u201d o \u201cheterosexualidad reprimida\u201d, pero esa expresi\u00f3n simplemente no circula en nuestro lenguaje, al menos por ahora. Igualmente, dada la frecuencia de las distribuciones en las orientaciones sexuales, el problema planteado toca a la mayor\u00eda de los consultantes.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed las cosas, \u00bfno ser\u00e1 acaso que los terapeutas cognitivo-conductuales creemos ingenuamente en lo que nuestros consultantes dicen y, por ende, terminamos validando que alguien tiene TOC cuando, de hecho, hay una homosexualidad latente y reprimida, la cual puja por salir y se manifiesta como s\u00edntoma, como obsesi\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es sin duda la lectura psicoanal\u00edtica m\u00e1s frecuentemente efectuada acerca de las obsesiones sexuales; <strong>la cual verdaderamente trastorna a algunos pacientes, en especial cuando sale de la boca de un profesional al que se le otorga credibilidad porque es el psic\u00f3logo<\/strong>. No obstante, tal interpretaci\u00f3n se ha demostrado <strong>completamente err\u00f3nea<\/strong>. Hoy en d\u00eda no existe ninguna evidencia cient\u00edfica que la avale; sin embargo, no s\u00f3lo la gente com\u00fan y lega, sino tambi\u00e9n los psic\u00f3logos (contaminados por las teor\u00edas psicoanal\u00edticas) contin\u00faan reiter\u00e1ndola una y otra vez. Esto acarrea un gran sufrimiento para las personas que tienen TOC con ideaci\u00f3n sexual pues incrementa la rumiaci\u00f3n obsesiva, uno de los costados m\u00e1s dolorosos del cuadro.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Entonces, concretamente, \u00bfc\u00f3mo procedemos en Terapia Cognitivo Conductual a los fines de discernir si estamos frente a un paciente con TOC de ideaci\u00f3n sexual o frente a alguien que no puede tolerar su homosexualidad reprimida?<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-01.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2308\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQu\u00e9 hacemos en Terapia Cognitivo Conductual?<\/h3>\n\n\n\n<p>El primer paso de una terapia psicol\u00f3gica bien llevada consiste en efectuar una evaluaci\u00f3n del caso; lo cual incluye de modo importante explorar y establecer el o los motivos de consulta. Naturalmente, si detectamos la presencia de obsesiones de orientaci\u00f3n sexual y, por consiguiente, formulamos la hip\u00f3tesis de que podemos encontrarnos frente a un caso de TOC con ideaci\u00f3n sexual, una parte del trabajo recaer\u00e1 en conocer algunos detalles de la historia y la vida sexual actual del paciente. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>No es necesario efectuar indagaciones complejas ni bucear en las profundidades de la mente inconsciente de alguien para enterarse de su orientaci\u00f3n sexual, pues esta \u00faltima resulta evidente a partir de una indagaci\u00f3n llana.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En general, para esclarecer el tema bastan algunas preguntas sencillas, formuladas respetuosa y cuidadosamente, sin ning\u00fan tipo de juzgamiento. Por ejemplo, un sondeo del contenido de las fantas\u00edas que concurren con la masturbaci\u00f3n casi siempre alcanza para identificar la inclinaci\u00f3n er\u00f3tica preponderante. Pero, obviamente, adem\u00e1s queremos conocer la historia de contactos sexuales con personas reales y el tono emocional que acompa\u00f1\u00f3 estas experiencias. En realidad, las pautas para identificar las preferencias er\u00f3ticas de un paciente se derivan directamente del conocimiento cient\u00edfico actual acerca de la sexualidad humana; <strong>no de teor\u00edas pseudocient\u00edficas entreveradas con m\u00e1s de un siglo de antig\u00fcedad como es el psicoan\u00e1lisis<\/strong>. Nos concentramos en esto por un momento.<\/p>\n\n\n\n<p>La orientaci\u00f3n sexual se revela como un rasgo muy estable en la mayor\u00eda de las personas. Habitualmente, los adultos recuerdan sus manifestaciones ya desde la segunda infancia, la cual vivencian como un sentimiento natural y coherente con su identidad desde ah\u00ed en adelante y para toda la vida. Por otro lado, algunas personas poseen una sexualidad \u201cfluida\u201d, lo cual significa que pueden experimentar cambios en el objeto de atracci\u00f3n a lo largo del tiempo. Si bien las cifras son poco precisas, este grupo podr\u00eda incluir aproximadamente al 25 % de las mujeres y al 15 % de los hombres, aunque hay que tener en cuenta que los n\u00fameros pueden variar mucho dependiendo del momento y lugar de la investigaci\u00f3n. De este modo, la homosexualidad casi siempre consiste en un patr\u00f3n duradero en la preferencia del objeto er\u00f3tico. En sociedades libres donde no se castiga la diversidad sexual, aproximadamente un 5 % de los varones se declaran gays y un 3 % de las mujeres se reconocen como lesbianas. La bisexualidad emerge como una categor\u00eda m\u00e1s compleja de cuantificar pues puede oscilar desde un 15 % hasta un 50 % de la poblaci\u00f3n de acuerdo con c\u00f3mo se la defina.<\/p>\n\n\n\n<p>Cualquiera sea la preferencia de un ser humano, la experiencia de excitaci\u00f3n sexual involucra un patr\u00f3n de respuesta complejo que gatilla reacciones de aproximaci\u00f3n hacia el objeto er\u00f3tico. En t\u00e9rminos de condicionamiento operante, los est\u00edmulos que disparan comportamientos de aproximaci\u00f3n son reforzadores apetitivos y el encuentro con los mismos se acompa\u00f1a de reacciones emocionales positivas. La mayor\u00eda de los adultos poseen una historia de encuentros sexuales placenteros con cierto tipo de personas, desde la cual f\u00e1cilmente podemos trazar cu\u00e1l ha sido el tipo de objeto de su elecci\u00f3n y, de ah\u00ed, la tendencia preponderante. Pero hay algo m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien la conducta expresa de un sujeto suele ser una adecuada se\u00f1al para evidenciar su orientaci\u00f3n sexual, existen casos de personas que, debido a las demandas y condiciones de culturas represivas, han pasado su vida disimulando su aut\u00e9ntica tendencia. Por tal motivo, muchos investigadores del \u00e1rea recurren al contenido de las fantas\u00edas sexuales durante la masturbaci\u00f3n como un indicador m\u00e1s certero de las preferencias de un ser humano. As\u00ed, un hombre podr\u00eda llevar una vida p\u00fablica como heterosexual, pero fantasear con mantener relaciones con otros hombres mientras se masturba. A los efectos de una clasificaci\u00f3n con el esquema cl\u00e1sico, este sujeto es homosexual, pues sus fantas\u00edas se entienden como un costado m\u00e1s revelador de sus preferencias que su conducta abierta.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, \u00bfpodr\u00edamos tal vez encontrarnos con alg\u00fan consultante que refiere cierta confusi\u00f3n acerca de su inclinaci\u00f3n er\u00f3tica, a quien finalmente terminamos ayudando a aceptar su homosexualidad o bisexualidad? Por supuesto que s\u00ed. Si bien, gracias a la progresiva integraci\u00f3n de las minor\u00edas sexuales, esta clase de demandas ha tendido a la disminuci\u00f3n, a\u00fan nos topamos con alg\u00fan sujeto que se siente inc\u00f3modo por una aut\u00e9ntica atracci\u00f3n homosexual, la cual vive con angustia y desorientaci\u00f3n. Es m\u00e1s com\u00fan en varones que en mujeres, seguramente debido a la tradicional educaci\u00f3n impartida en nuestras sociedades.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, en este caso casi nunca estamos frente a un paciente con TOC, sino con alguien que experimenta un impulso sexual incompatible con sus valores y creencias. As\u00ed pues, si al indagar acerca del contenido de las fantas\u00edas durante la masturbaci\u00f3n, un paciente var\u00f3n nos narra que se imagina teniendo sexo con otros hombres o, como resulta muy com\u00fan en la actualidad, su conducta autoer\u00f3tica se acompa\u00f1a del uso de pornograf\u00eda de tem\u00e1tica gay; tal informaci\u00f3n nos orientar\u00eda a descartar la presencia del TOC, validando m\u00e1s la hip\u00f3tesis de que la persona es homosexual, bisexual o fluida, pero se encuentra contrariada por ello. La literatura tambi\u00e9n describe sujetos en quienes el componente sexual se encuentra parcialmente escindido del vincular amoroso, con lo cual nuestro paciente podr\u00eda excitarse sexualmente con varones y mujeres por igual, pero s\u00f3lo vincularse afectivamente con mujeres o con varones. <\/p>\n\n\n\n<p>En fin, ya sabemos que la paleta de variantes acerca de la identidad sexual de un ser humano es enorme y que las clasificaciones nunca alcanzan. Estas \u00faltimas depender\u00e1n del conocimiento de los distintos subtipos y, obviamente, de las ideas imperantes en una cultura en un momento determinado. A los efectos de este art\u00edculo, lo que s\u00ed importa es que cualesquiera que sean las posibles combinaciones de atracci\u00f3n er\u00f3tica, en estas situaciones <strong>no estamos frente a un caso de TOC<\/strong>. Opuestamente, la aseveraci\u00f3n de que el paciente es homosexual, bisexual o fluido se fundamenta en las pruebas directas de sus conductas reportadas; esto es, concretamente, que \u00e9l se masturba frente a una pantalla en la cual se observa un video en el que dos varones tienen sexo, o se imagina a s\u00ed mismo teniendo sexo con un igual, o lo lleva a cabo en la realidad palpable. Sean cuales fueran las circunstancias anteriores, poseemos indicadores objetivos de que la persona experimenta placer, busca y se aproxima a una cierta variedad de compa\u00f1ero sexual; en nuestro ejemplo, otro hombre, pero la misma l\u00f3gica se aplicar\u00eda si se tratase de una mujer.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Para ser m\u00e1s claros, la afirmaci\u00f3n de homosexualidad se realiza con evidencias contrastables, no con especulaciones ni razonamientos tautol\u00f3gicos que provienen de la imaginaci\u00f3n del psic\u00f3logo, colonizado por ideas pseudocient\u00edficas.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Ante todo, debemos tener en cuenta que la sexualidad se halla signada por el placer y las conductas de aproximaci\u00f3n hacia los objetos que lo producen.  Sea por la conducta abiertamente efectuada o por las fantas\u00edas que acompa\u00f1an las pr\u00e1cticas autoer\u00f3ticas, la sexualidad involucra un tono hed\u00f3nico positivo y las conductas instrumentales de b\u00fasqueda, aproximaci\u00f3n y contacto con los objetos er\u00f3ticos que operan como reforzadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, la respuesta sexual posee un patr\u00f3n muy espec\u00edfico de activaci\u00f3n organ\u00edsmica, el cual s\u00f3lo se pone en marcha ante cierto tipo de est\u00edmulos o su representaci\u00f3n en la fantas\u00eda. As\u00ed, el coraz\u00f3n late m\u00e1s r\u00e1pido y aumenta la presi\u00f3n sangu\u00ednea, lo cual conduce una buena parte del flujo sangu\u00edneo a los genitales y los m\u00fasculos involucrados en la c\u00f3pula. Como veremos, el patr\u00f3n de activaci\u00f3n fisiol\u00f3gico de las personas con TOC subtipo sexual resulta diferente.<\/p>\n\n\n\n<p>En completa oposici\u00f3n a lo recientemente expresado, quienes padecen TOC <strong>son v\u00edctimas de una profunda desdicha<\/strong>, la cual se origina en las ideas de sentirse atra\u00eddos por personas de un sexo diferente al de su preferencia. En su forma m\u00e1s com\u00fan, es decir, el TOC con obsesiones de homosexualidad, la perspectiva de mantener relaciones \u00edntimas con otro ser humano del propio sexo acarrea miedo y angustia, <strong>no placer<\/strong>. Hist\u00f3ricamente, el paciente ha vivido sus v\u00ednculos interpersonales desde una orientaci\u00f3n sexual con la cual se siente c\u00f3modo y claramente identificado, vale decir, no hay tampoco se\u00f1ales de un desorden de la identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En otras palabras, los pensamientos que dibujan la posibilidad de verse atra\u00eddo por alguien del sexo que no agrada no gatillan placer, sino ansiedad. Tales ideas se experimentan como intrusivas y perturbadoras, es decir, egodist\u00f3nicas. De ah\u00ed es que se las considere pensamientos intrusivos, vale decir, cogniciones que se entrometen en la consciencia, con poca o ninguna relaci\u00f3n con los contenidos mentales en curso ni los valores personales. La investigaci\u00f3n ha documentado que los pensamientos intrusivos constituyen un fen\u00f3meno normal en la poblaci\u00f3n general, los cuales podr\u00edan incluso tener un valor adaptativo favoreciendo la creatividad. La mayor\u00eda de las personas desechan estas ideas como absurdas, pero quienes presentan TOC (operando bajo la prepotencia del esquema fusi\u00f3n pensamiento-acci\u00f3n) no pueden descartar sus intrusiones f\u00e1cilmente. Opuestamente, sobrevaloran su importancia, las interpretan como una amenaza y, por ende, experimentan ansiedad.<\/p>\n\n\n\n<p>La ansiedad constituye una emoci\u00f3n defensiva, cuya funci\u00f3n natural consiste en preparar al organismo para lidiar con los peligros. As\u00ed que en primer lugar, y en total oposici\u00f3n con la respuesta sexual, <strong>la ansiedad gatilla reacciones de evitaci\u00f3n y escape de los est\u00edmulos disparadores<\/strong>. Por supuesto, este proceso no se vivencia como placentero sino que, por el contrario, el tono hed\u00f3nico siempre se percibe como negativo y desagradable. El perfil de activaci\u00f3n fisiol\u00f3gica de la ansiedad resulta muy espec\u00edfico y, aunque tiene con la respuesta sexual alg\u00fan parecido superficial y aparente, su configuraci\u00f3n final difiere por mucho. De hecho, <strong>la ansiedad y la respuesta sexual son antag\u00f3nicas<\/strong>. Imaginemos por un momento lo que ocurre con cualquier especie que, en pleno acto de apareamiento, nota la presencia de un predador. \u00bfContinuar\u00e1n las liebres o conejos con su fiesta si aparece el lobo?<\/p>\n\n\n\n<p>El sentido evolutivo de la ansiedad radica en detectar un peligro inminente para luego activar el sistema defensivo que culmina con el escape, el freezing o la lucha. Ello involucra, entre otras cosas, aumentar la frecuencia card\u00edaca y la presi\u00f3n de la sangre; pero esta \u00faltima ya no fluye a los genitales, sino al sistema musculoesquel\u00e9tico capaz de llevar a cabo las acciones necesarias para sortear las amenazas. Tenemos un solo coraz\u00f3n, el cual usamos para bombear sangre independientemente del objetivo: ya sea correr una marat\u00f3n o de un predador, o mantener relaciones sexuales o estresarnos al ver el consumo en nuestra factura de energ\u00eda el\u00e9ctrica. El coraz\u00f3n siempre late, no obstante, cada acci\u00f3n tendr\u00e1 un perfil de activaci\u00f3n fino y diferente de los otros.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-02.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2309\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Conclusiones<\/h3>\n\n\n\n<p>Ahora bien, en vista de lo expuesto, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edamos llegar a la conclusi\u00f3n de que alguien que experimenta obsesiones de orientaci\u00f3n sexual es en verdad un homosexual reprimido, tal vez homof\u00f3bico, que no quiere admitir sus m\u00e1s profundas tendencias homoer\u00f3ticas, las cuales pulsan por manifestarse y terminan haciendo un s\u00edntoma?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"massangrado \">Repasemos brevemente la discusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En el TOC con obsesiones de homosexualidad observamos reacciones de evitaci\u00f3n y escape propias de la ansiedad, con un tono hed\u00f3nico negativo ante las ideas de mantener contacto sexual con un alguien del propio sexo. En cambio, las personas homosexuales manifiestan un patr\u00f3n de acercamiento a otros individuos del propio sexo, experimentando un claro placer con el contacto f\u00edsico o en su contraparte de fantas\u00eda e imaginaci\u00f3n. Se trata de fen\u00f3menos completamente distintos, casi sin relaci\u00f3n salvo por el hecho de que el contenido de las obsesiones se refiere a temas sexuales, pero <strong>las obsesiones no activan una respuesta sexual<\/strong>. Pensar en algo nada tiene que ver con que ello tenga lugar en la realidad.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Desde el psicoan\u00e1lisis se ha sostenido hist\u00f3ricamente la interpretaci\u00f3n que en este art\u00edculo cuestionamos.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Algo as\u00ed como que <em>\u201csi le ten\u00e9s tanto miedo, es porque en esencia lo sos\u201d<\/em>. Ser\u00eda el equivalente a afirmar que quien padece TOC de subtipo contaminaci\u00f3n, en realidad, ama la mugre. Normalmente, la prueba de tal aseveraci\u00f3n pretende hallarse en el s\u00edntoma, lo cual torna a la explicaci\u00f3n en un razonamiento circular. Para ser m\u00e1s claros, a fin de desentra\u00f1ar las causas de los pensamientos intrusivos de homosexualidad se recurre a la homosexualidad reprimida. Ahora bien, la supuesta prueba que se ofrece acerca de la existencia de la homosexualidad reprimida son aquellos pensamientos intrusivos desde los que se parti\u00f3, vale decir, <strong>el fen\u00f3meno que se intenta explicar acaba siendo la justificaci\u00f3n de la misma explicaci\u00f3n<\/strong>. F\u00e1cilmente se observa la tautolog\u00eda, un juego de palabras carente de rigor l\u00f3gico. Obviamente, ni qu\u00e9 hablar de pedirle a los proponentes de este tipo de hip\u00f3tesis alguna prueba de lo que afirman, pues para ellos entramos en el campo de lo inimaginable. Con toda probabilidad ni siquiera entiendan un tal planteo. El psicoan\u00e1lisis, al igual que todo el entramado de pseudociencias que lo rodean, jam\u00e1s aporta pruebas directas de sus aseveraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>En verdad, esta clase de pseudoexplicaciones son un lugar com\u00fan en las teor\u00edas psicoanal\u00edticas, donde se acostumbra a afirmar que algo es lo que es debido a que se manifiesta de modo opuesto; mientras que ese opuesto es a la vez la prueba de lo que se afirma. \u00bfParece un juego de palabras? Pues en concreto lo es. De este modo, las hip\u00f3tesis se vuelven completamente inmunes a cualquier tipo de contrastaci\u00f3n. Es lo que conocemos como <strong>hip\u00f3tesis no falsables<\/strong>, tan atractivas como in\u00fatiles pues nunca pueden ponerse a prueba y, por consecuencia, <strong>jam\u00e1s ofrecen alternativas de soluci\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La investigaci\u00f3n psicol\u00f3gica actual no deja lugar a dudas sobre el hecho claro de que el TOC con obsesiones de orientaci\u00f3n sexual es <strong>un desorden emocional que nada tiene que ver con la homosexualidad ni con ninguna otra orientaci\u00f3n sexual<\/strong>. Otorgar al consultante una lectura distinta, particularmente, la t\u00edpica e hist\u00f3rica interpretaci\u00f3n del psicoan\u00e1lisis, solo acarrea al sujeto con TOC un sufrimiento innecesario, que jam\u00e1s se transforma en una soluci\u00f3n o alivio a su problema. El psic\u00f3logo debe evitarla, discutirla y psicoeducar al paciente con la informaci\u00f3n cient\u00edfica correcta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right art-firma\">Por: Lic. Carmela Rivadeneira y Lic. Ariel Minici<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-font-size is-style-outline is-style-outline--1\" style=\"font-size:16px\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color wp-element-button\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/las-obsesiones-de-orientacion-sexual-en-el-toc.pdf\" style=\"color:#b90000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">descargar este art\u00edculo <i class=\"fa fa-file-pdf\" style=\"font-size:20px;\"><\/i><\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo que no hay que hacer Una de las interpretaciones m\u00e1s comunes de las obsesiones&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2721,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,15,485],"tags":[88,342,400,398,395,391,483],"class_list":["post-2719","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-conceptuales-teoricos","category-discusion-y-critica","category-revista-59","tag-enojo","tag-personalidad","tag-rasgo-personalidad","tag-relaciones-interpersonales","tag-trastorno-paranoide-de-la-personalidad","tag-trastornos-de-personalidad","tag-tratamiento-trastornos-la-personalidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2719","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2719"}],"version-history":[{"count":62,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2719\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2792,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2719\/revisions\/2792"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2721"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2719"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2719"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2719"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}