{"id":2990,"date":"2025-10-28T09:51:29","date_gmt":"2025-10-28T12:51:29","guid":{"rendered":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/?p=2990"},"modified":"2025-10-28T10:48:58","modified_gmt":"2025-10-28T13:48:58","slug":"el-realismo-depresivo-frente-a-la-discusion-cognitiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/el-realismo-depresivo-frente-a-la-discusion-cognitiva\/","title":{"rendered":"El Realismo Depresivo frente a la Discusi\u00f3n Cognitiva"},"content":{"rendered":"\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/open.spotify.com\/embed-podcast\/episode\/4jUYqNqY9llFV9mMLY4XaN\" allowtransparency=\"true\" allow=\"encrypted-media\" width=\"100%\" height=\"232\" frameborder=\"0\"><\/iframe>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Desde las bases evolutivas hacia los pormenores t\u00e9cnicos<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Fen\u00f3menos como el realismo depresivo o la omnipresencia de sesgos cognitivos imponen un fuerte interrogante a los supuestos b\u00e1sicos de la Discusi\u00f3n Cognitiva y otros procedimientos psicol\u00f3gicos que se apuntalan en un axioma l\u00f3gico-racional. En efecto, si los pacientes con depresi\u00f3n perciben mejor las relaciones causales, \u00bfpodremos tambi\u00e9n asumir que su trastorno psicol\u00f3gico se debe a esquemas de pensamiento distorsionados que no se adec\u00faan a su contexto emp\u00edricamente verificable?<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La Discusi\u00f3n Cognitiva se reconoce como una de las t\u00e9cnicas centrales y m\u00e1s efectivas del enfoque hoy denominado \u201ccognitivo-conductual\u201d. Y sin dudas lo es. Desde su introducci\u00f3n, en la d\u00e9cada de 1960, no s\u00f3lo ha ganado influencia debido a su comprobada eficacia, sino que tambi\u00e9n se ha integrado amigablemente en diversos protocolos de tratamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, algunos de los fundamentos del procedimiento son pocas veces difundidos y comprendidos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00bfCu\u00e1les son los cimientos m\u00e1s b\u00e1sicos de la <em>Discusi\u00f3n Cognitiva<\/em>? \u00bfC\u00f3mo, desde ellos, se derivan las operaciones verbales concretas que realizamos al aplicarla?<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En una de sus primeras publicaciones, Aaron Beck caracteriza a la naciente Terapia Cognitiva como una \u201cterapia del sentido com\u00fan\u201d. Afirma que la base de lo que llamamos, gen\u00e9ricamente, \u201csentido com\u00fan\u201d, se sustenta en una l\u00f3gica emp\u00edrica simple: mayoritariamente, en la vida cotidiana, creemos en lo que podemos comprobar. Punto.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de ah\u00ed, Aaron Beck trata de caracterizar los des\u00f3rdenes emocionales como formas en que el pensamiento se aleja del criterio del \u201cver para creer\u201d. A\u00f1os m\u00e1s tarde, con las futuras teorizaciones, estas ideas habr\u00e1n de derivar en el <em>empirismo colaborador<\/em>, tan distintivo de la Terapia Cognitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>La idea de que los seres humanos pensamos correctamente cuando nos apoyamos en lo que podemos verificar puede ser objetada desde diferentes puntos de vista. Entre ellos, algunos han criticado a la Terapia Cognitiva como una forma de <em>empirismo ingenuo<\/em>, una postura filos\u00f3fica que sostiene que podemos conocer la realidad tal como es, simplemente a trav\u00e9s de lo que nuestros sentidos nos brindan. En efecto, si nosotros ayudamos a nuestros pacientes a validar sus ideas sobre la base de las evidencias (sabiendo que estas se extraen de la experiencia cotidiana que recogen los \u00f3rganos sensoriales), estamos t\u00e1citamente convalidando que \u201cla realidad\u201d es lo que el paciente (y eventualmente el terapeuta) ve, escucha, huele, palpa y gusta. En otras palabras, admitimos que la experiencia sensorial nutre correctamente nuestros pensamientos y m\u00e1s a\u00fan, pues con ello buscamos aliviar el padecimiento emocional. De este modo, la tesis b\u00e1sica desde la que se opera implica, por un lado, que el sentido com\u00fan (y, por ende, la salud mental) dependen, al menos parcialmente, de una adecuaci\u00f3n de nuestras ideas a lo que la percepci\u00f3n nos brinda y, por otro, que cuando esto no sucede podemos corregirlo ajustando mejor el pensamiento a la experiencia emp\u00edrica sensorialmente respaldada.<\/p>\n\n\n\n<p>A simple vista, lo anterior no parece un problema, pero existen m\u00faltiples fuentes que ponen en entredicho al <em>empirismo ingenuo<\/em>. Por ejemplo, en el a\u00f1o 1979, dos psic\u00f3logas, Lauren Alloy y Lyn Abramson, describieron el fen\u00f3meno del <strong><em>realismo depresivo<\/em><\/strong>. En pocas palabras, con un conjunto de experimentos ya cl\u00e1sicos, encontraron evidencia de que las personas con depresi\u00f3n efectuaban juicios m\u00e1s precisos acerca de su capacidad de control; mientras que los individuos no deprimidos, digamos, <em>\u201c\u00bflos normales?\u201d<\/em>, tend\u00edan a sobreestimar su propia influencia. De ah\u00ed se ha postulado que, al menos en algunas situaciones, las personas depresivas terminan siendo m\u00e1s realistas que las personas sanas; algo que claramente pone en entredicho no s\u00f3lo al <em>empirismo ingenuo<\/em>, sino tambi\u00e9n a la mism\u00edsima ra\u00edz de la <em>Discusi\u00f3n Cognitiva<\/em> y otro conjunto de procedimientos de raigambre racional. Si, en verdad, el sujeto con depresi\u00f3n captura m\u00e1s acertadamente las relaciones de causalidad al tiempo que estima mejor su propia injerencia en un entorno objetivo, \u00bfser\u00e1 posible resolver los problemas emocionales ense\u00f1ando a quienes los padecen a ser m\u00e1s realistas? \u00bfNo podr\u00edamos acaso, incluso, terminar empeorando las cosas?<\/p>\n\n\n\n<p>Existen muchas m\u00e1s cr\u00edticas a la filosof\u00eda del <em>realismo ingenuo<\/em> y, por ende, a la tesis b\u00e1sica inicial de la Terapia Cognitiva. No vamos a desarrollar, pero s\u00ed al menos mencionar algunas:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Hay un universo enorme de fen\u00f3menos f\u00edsicos que los sistemas sensoriales no logran percibir. Nuestros ojos captan una peque\u00f1a fracci\u00f3n del espectro electromagn\u00e9tico total, nuestros o\u00eddos detectan una min\u00fascula porci\u00f3n de las infinitas frecuencias de sonidos.<\/li>\n\n\n\n<li>Muchas especies poseen receptores capaces de capturar formas de energ\u00eda que los seres humanos no tenemos. De ello se desprende la conclusi\u00f3n inevitable de que animales tan dis\u00edmiles como los murci\u00e9lagos, las abejas o las medusas pueden acceder a rasgos del mundo completamente ajenos y desconocidos para nosotros.<\/li>\n\n\n\n<li>Hay un punto ciego en la visi\u00f3n humana que el cerebro construye y reconstruye permanentemente a fin de que sea coherente con el contexto.<\/li>\n\n\n\n<li>Existe una casi nula correlaci\u00f3n entre inteligencia y felicidad reportada.<\/li>\n\n\n\n<li>Las emociones alteran fuertemente la percepci\u00f3n.<\/li>\n\n\n\n<li>El procesamiento de informaci\u00f3n que efect\u00faa el cerebro de una persona sana se halla plagado de sesgos cognitivos.<\/li>\n\n\n\n<li>La f\u00edsica moderna documenta cada vez con m\u00e1s precisi\u00f3n un universo cu\u00e1ntico que pone patas para arriba todas nuestras presunciones m\u00e1s b\u00e1sicas, como las de tiempo y espacio.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>En fin, cualquier organismo que se jacte de llevar en su cr\u00e1neo un cerebro sapiens no deber\u00eda hacer alarde de percibir la realidad con exactitud.<\/p>\n\n\n\n<p>En este punto, el lector se estar\u00e1 preguntando cu\u00e1l es el objetivo del presente art\u00edculo. \u00bfBuscamos acaso demoler a la Terapia Cognitiva? <\/p>\n\n\n\n<p>En el a\u00f1o 1633, Galileo Galilei fue obligado a retractarse p\u00fablicamente de sus ideas helioc\u00e9ntricas ante el Tribunal de la Santa Inquisici\u00f3n de la Iglesia Cat\u00f3lica. Caso contrario, lo habr\u00edan asesinado, quem\u00e1ndolo vivo. Se cuenta que antes de retirarse de la sala, Galileo murmur\u00f3 \u201cy, sin embargo, se mueve\u201d, refiri\u00e9ndose a la Tierra que gira alrededor del Sol. Valgan ahora sus palabras para la Terapia Cognitiva: \u201cy, sin embargo, funciona\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfPor qu\u00e9 es efectiva la Terapia Cognitiva?<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La Teor\u00eda de la Interfaz del Usuario de la Percepci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p>Donald Hoffman (un cient\u00edfico cognitivo, actualmente profesor em\u00e9rito en la Universidad de California) propuso la <em>Teor\u00eda de la Interfaz de Usuario de la Percepci\u00f3n<\/em>. Entre todas sus brillantes ideas, sobresale una met\u00e1fora para entender el problema de c\u00f3mo nuestro cerebro se adec\u00faa al entorno y genera una consciencia, a pesar de que nuestros sentidos no pueden percibir la realidad \u00faltima tal como es.<\/p>\n\n\n\n<p>Tomemos en consideraci\u00f3n la interacci\u00f3n que efectuamos con cualquier computadora. Lo que observamos en la pantalla, todos los \u00edconos como las carpetas, los documentos, las im\u00e1genes, constituyen una interfaz que nos permite vincularnos con un sistema interno complejo, conformado por el hardware, el software y millones de l\u00edneas de c\u00f3digo y, finalmente, el movimiento de los electrones en un conjunto de circuitos impresos en plaquetas. Cualquier documento que creamos en la computadora no existe f\u00edsicamente como tal en el disco duro; en rigor, lo que ocurre es que se ha modificado la posici\u00f3n relativa de ciertos electrones en su interior. La interfaz del usuario, es decir, las im\u00e1genes y s\u00edmbolos que observamos en el monitor y con los cuales nosotros nos relacionamos, simplifican nuestra interacci\u00f3n con los procesos que tienen lugar en el hardware. <\/p>\n\n\n\n<p>De manera similar, Hoffman argumenta que lo que percibimos con nuestros sentidos (colores, formas, sonidos, sabores, el mismo espacio y el tiempo) no son la \u201cverdadera\u201d realidad, sino s\u00f3lo un conjunto de \u00edconos en la interfaz de nuestra consciencia. As\u00ed, el sol, las otras personas, la taza de caf\u00e9 que vamos a beber; ninguna de estas entidades existe tal como las percibimos sino que, opuestamente, ellas constituyen los s\u00edmbolos de nuestro escritorio mental, al cual llamamos consciencia. Nuestro cerebro nos otorga una versi\u00f3n simplificada y m\u00e1s manejable de su contraparte, la aut\u00e9ntica y \u00faltima realidad.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Hoffman apuntala sus ideas en la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n. En efecto, sostiene que la interfaz de la consciencia est\u00e1 maximizada para la supervivencia y, especialmente, para la reproducci\u00f3n. Si experiment\u00e1ramos el universo en toda su complejidad, con los procesos subat\u00f3micos constitutivos de la materia, ello se tornar\u00eda muy abrumador e ir\u00eda en contra de nuestra adaptaci\u00f3n. La evoluci\u00f3n nos fue dotando a nosotros (y al resto de las especies) de una interfaz simplificada y m\u00e1s eficaz a los fines adaptativos.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La analog\u00eda resulta verdaderamente interesante, aunque definitivamente ni Hoffman es el primero en plantear este tipo de ideas, ni las mismas est\u00e1n exentas de problemas epistemol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer punto, es decir, la noci\u00f3n de que no tenemos una imagen directa de lo real, remite a un tema con antecedentes en ideas filos\u00f3ficas fundacionales como la <em>Alegor\u00eda de la Caverna<\/em> de Plat\u00f3n o las <em>categor\u00edas a priori<\/em> de Immanuel Kant. Inclusive, desde el mismo interior de la Terapia Cognitivo Conductual, Michael Mahoney ya hab\u00eda adelantado algunos postulados similares en la d\u00e9cada de 1970, cuando introduce su conceptualizaci\u00f3n de los tres grandes modelos mediacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a los problemas epistemol\u00f3gicos, se observa un conflicto de circularidad en la argumentaci\u00f3n. As\u00ed, Hoffman sustenta sus hip\u00f3tesis en que la evoluci\u00f3n optimiz\u00f3 nuestra interfaz de consciencia maximizando la eficacia reproductiva de la especie, lo cual se apoya a su vez en la teor\u00eda darwiniana. Pero ello abre la pregunta acerca de c\u00f3mo fundamentar esta teor\u00eda independientemente de la interfaz de consciencia, de la cual nadie consigue escapar, ni el mismo Charles Darwin ni ninguno de sus posteriores seguidores. Incluso t\u00fa, en este momento, leyendo este art\u00edculo te encuentras atrapado dentro de un cerebro que no te muestra la realidad tal cual es, sino una versi\u00f3n abreviada que favorece tu adaptaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, a los fines de entender adecuadamente la analog\u00eda planteada, hay que recordar que la evoluci\u00f3n gest\u00f3 organismos optimizados para sobrevivir y reproducirse en un ambiente ancestral. Remarcaremos estos conceptos:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Primero los individuos de cualquier especie (incluida la humana, naturalmente) han evolucionado perfeccion\u00e1ndose para la supervivencia y reproducci\u00f3n, no para la felicidad, ni para el bienestar, ni para la precisi\u00f3n perceptual, ni para el ejercicio \u00edntegro de la raz\u00f3n o conocimiento certero del mundo. <\/li>\n\n\n\n<li>Segundo, hemos evolucionado desde un ambiente muy diferente respecto del actual, vale decir, donde primaban los peligros de tipo f\u00edsico, donde la comida escaseaba y se requer\u00eda esfuerzo para conseguirla; no en la comodidad de las grandes ciudades asistidas por todo tipo de artefactos cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>En fin, se trata de problemas complejos que exceden por mucho nuestros fines. Traemos estas ideas al debate pues podr\u00e1n en breve ayudarnos a sortear algunos obst\u00e1culos planteados al inicio del trabajo. Concretamente, gu\u00edan nuestra discusi\u00f3n las siguientes preguntas:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfC\u00f3mo y por qu\u00e9 la <em>Discusi\u00f3n Cognitiva<\/em> (una t\u00e9cnica cuyo fundamento gira en torno a la verificaci\u00f3n de datos a trav\u00e9s de los sentidos) logra mejorar la salud mental cuando, por otro lado, sabemos que nadie, ni el paciente ni el terapeuta, logran acceder de manera pura y directa a la REALIDAD REAL? <\/li>\n\n\n\n<li>Si, como veremos, nuestras percepciones e ideas que formamos del entorno se encuentran siempre enlazadas a la historia filogen\u00e9tica de la especie, \u00bfpueden los pormenores t\u00e9cnicos de la <em>Discusi\u00f3n Cognitiva<\/em> obtener sustento en bases evolutivas s\u00f3lidas?<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n con el primer interrogante, \u00bfqu\u00e9 nos aporta la met\u00e1fora de la interfaz de la consciencia?<\/p>\n\n\n\n<p>En pocas palabras, justifica de manera llana y simple por qu\u00e9 nos apoyamos en una filosof\u00eda emp\u00edrica, tanto en nuestras vidas cotidianas como en la aplicaci\u00f3n de t\u00e9cnicas. Al fin y al cabo, nadie ve el mundo como es, pero s\u00ed lo vemos de un modo lo suficientemente adecuado como para poder echar mano de nuestras percepciones a la hora de definir si un pensamiento es o no v\u00e1lido. <\/p>\n\n\n\n<p>Dicho de otro modo, sabemos que no estamos cayendo en un empirismo ingenuo porque desde el primer momento admitimos la noci\u00f3n de que nuestro universo es mucho m\u00e1s complejo de lo que podemos percibir. No obstante, al mismo tiempo, abrazamos la idea de que con un cerebro evolutivamente calibrado y la informaci\u00f3n que \u00e9ste recibe desde los \u00f3rganos sensoriales resulta suficiente para adaptarnos a nuestro entorno. La evoluci\u00f3n nos dot\u00f3 con los recursos necesarios para percibir y entender nuestro medioambiente de modo tal que podamos sobrevivir y reproducirnos en \u00e9l. Aunque vemos un resumen aligerado respecto de la verdadera trama del contexto, con ello basta.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, la analog\u00eda de Hoffman nos permite dar un paso m\u00e1s en la direcci\u00f3n de la realidad compartida. En efecto, la interfaz con la que armamos nuestro mundo de \u00edconos no es personal; contrariamente, pertenece a la especie y en gran medida tambi\u00e9n a nuestra cultura. De ah\u00ed, en virtud de que nuestras interfaces son compartidas con otros millones de usuarios de cerebros hom\u00f3logos, ellas pueden interactuar, dando origen entonces a una realidad social que trasciende a la de cada individualidad. Actualmente, existe un paradigma de estudio muy prol\u00edfico denominado <em>Teor\u00eda de la Mente<\/em>, cuya tesis central propone que los seres humanos estamos equipados con la capacidad de atribuir estados mentales internos a nosotros mismos y a los dem\u00e1s, utilizando esas atribuciones para interpretar el comportamiento ajeno. De particular importancia para nuestro trabajo, las interfaces conscientes del paciente y el terapeuta permiten alg\u00fan grado de intercambio, v\u00ednculo y colaboraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La aplicaci\u00f3n de la Discusi\u00f3n Cognitiva: pormenores t\u00e9cnicos en relaci\u00f3n con sus bases evolutivas<\/h3>\n\n\n\n<p>Si las interfaces simplificadas de nuestros cerebros constituyen un recurso optimizado para la adaptaci\u00f3n a trav\u00e9s de la evoluci\u00f3n, entonces acomodar nuestro pensamiento a lo que se puede comprobar resulta una buena opci\u00f3n para optimizar el sistema. De hecho, todo indicar\u00eda que los organismos que actuaron y act\u00faan siguiendo las pautas emp\u00edricas que sus percepciones otorgan tienen m\u00e1s chances de adaptarse y sobrevivir. Resulta claro; el conejo que detect\u00f3 al predador y corri\u00f3, sobrevivi\u00f3; el que no accion\u00f3 de acuerdo con sus percepciones, se qued\u00f3 quieto y se extingui\u00f3. Pero veamos a los seres humanos.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Vamos de compras, pedimos dos botellas de leche y un frasco de caf\u00e9. Pero el vendedor nos entrega un kilogramo de pan y dos botellas de aceite. Lo s\u00e9 porque las veo. \u00bfQu\u00e9 haremos? Seguramente, siguiendo nuestra l\u00f3gica emp\u00edrica de sentido com\u00fan, le diremos que se equivoc\u00f3.<\/li>\n\n\n\n<li>Me encuentro retirando dinero de un cajero autom\u00e1tico. He solicitado que me entregue un monto determinado de dinero, por ejemplo, 100 d\u00f3lares. Pero resulta que la m\u00e1quina me expende 100 pesos. Otra vez, con una filosof\u00eda muy emp\u00edrica, al ver el billete, reconozco la diferencia de la moneda. Seguramente, har\u00e9 un reclamo al banco.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfPor qu\u00e9 al salir de mi departamento me dirijo a la puerta y de ah\u00ed al ascensor? \u00bfPor qu\u00e9 no tomo el camino m\u00e1s corto del balc\u00f3n? Pues creo en lo que veo, que hay 50 metros hacia abajo, si sigo esa ruta terminar\u00e9 muerto.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Los ejemplos abundan por doquier. Definitivamente, Beck ten\u00eda raz\u00f3n en que el sentido com\u00fan est\u00e1 fundamentalmente basado en una l\u00f3gica emp\u00edrica que se gu\u00eda en el \u201cver para creer\u201d. Aunque seguramente encontraremos excepciones, la forma m\u00e1s sana de operar en el d\u00eda a d\u00eda consiste en aceptar las ideas que se pueden comprobar.<\/p>\n\n\n\n<p>Es justamente por esta raz\u00f3n que el criterio rector principal de la Discusi\u00f3n Cognitiva radica en la <strong>validez del pensamiento<\/strong>. As\u00ed, la pregunta principal de la t\u00e9cnica puede resumirse en las siguientes palabras: <em>\u201c\u00bfqu\u00e9 evidencia tengo de este pensamiento?\u201d<\/em>. Naturalmente, ella puede adoptar variad\u00edsimas formas, a saber: <em>\u201c\u00bfc\u00f3mo s\u00e9 que es correcto lo que pienso?\u201d, \u201c\u00bfqu\u00e9 pruebas tengo de esta idea?\u201d, \u201c\u00bfcu\u00e1les son las evidencias contrarias a lo que pienso?\u201d<\/em> o <em>\u201c\u00bfqu\u00e9 probabilidad existe de que ocurra lo que temo?\u201d<\/em>. S\u00ed, la pregunta por la probabilidad, as\u00ed como su diferencia respecto del concepto de posible, constituye una referencia directa a la idea de validez. En efecto, la probabilidad de ocurrencia de un hecho se puede estimar contando las veces en que ha sucedido.<\/p>\n\n\n\n<p>Existen otras \u00e1reas importantes a trav\u00e9s de las cuales se conduce t\u00edpicamente la <em>Discusi\u00f3n Cognitiva<\/em>. Cada una de ellas se enfatiza m\u00e1s o menos de acuerdo con la problem\u00e1tica puntual del caso.<\/p>\n\n\n\n<p>La discusi\u00f3n orientada a la <strong>utilidad del pensamiento<\/strong> constituye, casi siempre, uno de los pasos ineludibles. Desde esta \u00f3ptica, una idea puede ser v\u00e1lida, pero in\u00fatil. Por ejemplo, los recuerdos reiterados acerca de errores cometidos, la indiscutible injusticia de un mundo en el cual millones viven en la pobreza, la existencia de enfermedades que un d\u00eda podr\u00edan afectarme a m\u00ed o a mis seres queridos o la idea misma de la muerte; todas constituyen cogniciones v\u00e1lidas, pero de dudosa utilidad en la mayor\u00eda de nuestros momentos cotidianos. As\u00ed, los pacientes depresivos suelen tener la idea de que, a la larga, todos nos vamos a morir, entonces, si la vida indefectiblemente se termina, no hay raz\u00f3n para vivir. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDeber\u00edamos r\u00e1pidamente cuestionar la validez del pensamiento en estos sujetos? Naturalmente, la pregunta <em>\u201c\u00bfqu\u00e9 evidencias tienes de que todos alg\u00fan d\u00eda moriremos?\u201d<\/em> no parece acertada, obviamente. En todo caso, podr\u00edamos objetar la segunda parte del enunciado, esto es, la conclusi\u00f3n de que, debido al car\u00e1cter ineludible de la muerte, no merece la pena vivir. Pero ello no contradice la validez de la primera parte del argumento. Justamente, este es el lugar de la discusi\u00f3n por utilidad. Entonces, solemos preguntar al paciente algo as\u00ed como <em>\u201csi bien es cierto, \u00bfqu\u00e9 utilidad tiene pensarlo ahora?\u201d<\/em> o <em>\u201c\u00bfqu\u00e9 beneficios te trae este pensamiento hoy?\u201d<\/em> o <em>\u201c\u00bfcu\u00e1les son los beneficios y los perjuicios de tener presente esta idea en este momento?\u201d<\/em>. M\u00e1s all\u00e1 de las formas, en esta etapa del cuestionamiento conviene efectuar alguna referencia a las circunstancias presentes, dado que la utilidad de un pensamiento no es una caracter\u00edstica intr\u00ednseca del mismo, sino de su relaci\u00f3n con el escenario en el cual emerge. As\u00ed, por ejemplo, si alguien atraviesa el duelo de un ser amado, las cogniciones vinculadas a la muerte resultan perfectamente funcionales.<\/p>\n\n\n\n<p>La <em>discusi\u00f3n por utilidad<\/em> a la cual acabamos de referirnos, tambi\u00e9n halla sus fundamentos \u00faltimos en la tesis evolutiva. De hecho, la supervivencia de un organismo depende en gran medida de su capacidad de actuar de acuerdo con las condiciones presentes o, en otras palabras, su comportamiento ser\u00e1 \u00fatil si responde a las demandas ambientales del contexto. Digamos que, en la naturaleza, el venado come cuando encuentra alimentos, copula cuando se encuentra con un compa\u00f1ero\/a sexual y huye cuando detecta a un predador. El pensamiento, que es conducta privada, no escapa de esta l\u00f3gica elemental. En una reuni\u00f3n de amigos, me concentro en temas de conversaci\u00f3n como el f\u00fatbol y hago bromas picantes mientras que, si estoy en mi trabajo, lo m\u00e1s atinado consiste en ocupar mi mente con cogniciones relacionadas con lo que mis jefes me solicitaron. En s\u00edntesis, los humanos primitivos que pudieron tener ideas provechosas de acuerdo con los h\u00e1bitats en los cuales se hallaban seguramente prosperaron m\u00e1s, obteniendo m\u00e1s chances de pasar sus genes a las siguientes generaciones.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Hace a\u00f1os que la psicolog\u00eda y las neurociencias han demostrado que, debido a su historia filogen\u00e9tica, nuestro cerebro se encuentra mejor calibrado para la detecci\u00f3n del peligro. Ante una situaci\u00f3n incierta donde se juega la vida, vale m\u00e1s entrar en estado de alerta y escapar que tardarse sopesando el aut\u00e9ntico nivel de riesgo. Muchas consecuencias con valor para la cl\u00ednica psicol\u00f3gica se derivan de esta hip\u00f3tesis b\u00e1sica, pero a los fines de nuestra argumentaci\u00f3n ella nos lleva directo a la siguiente \u00e1rea caracter\u00edstica de la Discusi\u00f3n Cognitiva: <strong>la decatastrofizaci\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Con ella, tenemos varios objetivos relacionados. Primero y t\u00e1citamente, disminuir la sensibilidad incrementada de nuestro cerebro hacia la informaci\u00f3n amenazante. Ello se alcanza a trav\u00e9s de objetivos m\u00e1s concretos: por un lado, aprender que las graves consecuencias temidas imaginadas casi nunca ocurren y, por otro, que muchos hechos desafortunados que s\u00ed acontecen no son cat\u00e1strofes sino, simplemente, eventos negativos inescapables que todos debemos aceptar en mayor o menor medida.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la <em>Discusi\u00f3n Cognitiva <\/em>dirigida a la <em>decatastrofizaci\u00f3n<\/em> efectuamos preguntas tales como <em>\u201c\u00bfqu\u00e9 es lo tan malo que pudiese ocurrir?\u201d, \u201c\u00bfcu\u00e1n grave ser\u00eda si sucede lo que pens\u00e1s?\u201d, \u201c\u00bfcu\u00e1l ser\u00eda la peor consecuencia si ocurre lo que pens\u00e1s?\u201d<\/em>. Aparte, en esta \u00e1rea solemos aplicar algunos procedimientos espec\u00edficos como el <em>descubrimiento de los temores \u00faltimos mediante la flecha descendente<\/em> o <em>la decatastrofizaci\u00f3n por contrastes extremos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Llamando expl\u00edcitamente la atenci\u00f3n hacia el hecho de que los seres humanos establecemos una relaci\u00f3n bidireccional con nuestro entorno, una cuarta \u00e1rea de la <em>Discusi\u00f3n Cognitiva<\/em> se centra en <strong>lo que podemos modificar<\/strong>. Bajo esta perspectiva, tambi\u00e9n aceptamos que, a veces, no todo depende de la manera de pensar sino que, muy por el contrario, existen condiciones ambientales adversas que podemos atenuar o incluso controlar completamente. En verdad, uno de los rasgos m\u00e1s distintivos del comportamiento humano yace en la capacidad de modificar el medio en lugar de adaptarse a \u00e9l. Por eso habitamos viviendas climatizadas y usamos tel\u00e9fonos inteligentes, de suerte que cuando sufrimos calor preferimos regular nuestra temperatura encendiendo el aire acondicionado desde una aplicaci\u00f3n en el m\u00f3vil en lugar de sudar.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, una parte importante de la calidad de vida y bienestar de una persona radica en la <strong>capacidad de accionar para transformar <\/strong>su ambiente a fin de que le sea favorable. Adem\u00e1s de efectivamente hacerlo, resulta de gran ayuda para el paciente tomar consciencia <strong>de que s\u00ed puede<\/strong>, mejorando as\u00ed la valoraci\u00f3n que posee acerca de sus propios recursos. <\/p>\n\n\n\n<p>En otras palabras, en este punto la discusi\u00f3n se orienta no s\u00f3lo a que el paciente intervenga activamente alterando aquello que lo perjudica, sino tambi\u00e9n a que aprecie favorablemente la evidencia de lo que su propio comportamiento puede lograr. En esta l\u00ednea de intervenci\u00f3n, formulamos preguntas tales como <em>\u201c\u00bfqu\u00e9 puedes hacer para modificar la situaci\u00f3n que te perturba?\u201d, \u201c\u00bfqu\u00e9 podr\u00edas hacer si las cosas salen mal?\u201d, \u201cen el caso de que tus pensamientos negativos sean ciertos y tal o cual suceso negativo ocurra, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edas actuar para resolver el problema?\u201d<\/em>. En conclusi\u00f3n, la <strong><em>revalorizaci\u00f3n de recursos personales<\/em><\/strong> (como acostumbramos a llamar a esta \u00e1rea de la discusi\u00f3n) involucra el doble objetivo de que el paciente accione, pero que tambi\u00e9n sea consciente <strong>de lo que s\u00ed puede hacer <\/strong>para reconvertir su entorno a uno propicio, resolviendo sus problemas. Dicho sea de paso, es una de las aristas de la t\u00e9cnica que m\u00e1s favorece la autoestima, en tanto y en cuanto potencia en el paciente un sentimiento de control sobre su vida, disminuyendo la desesperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, una vez que hemos dialogado con el paciente acerca de la validez y utilidad de su pensamiento, luego de que hemos utilizado estrategias para moderar el nivel de gravedad percibido y tras haber discutido con \u00e9l acerca de su capacidad de influir sobre el curso de los hechos, reci\u00e9n ah\u00ed le preguntamos si hay otra forma m\u00e1s saludable de pensar, introduciendo de este modo una quinta \u00e1rea de la t\u00e9cnica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Buscar alternativas<\/strong> a las formas irracionales y desadaptativas de pensar no les es f\u00e1cil a muchas personas, a decir verdad, en momentos de estr\u00e9s, casi a nadie. Por lo tanto, cuando alguien se encuentra agobiado y con ideas tortuosas y acude al psic\u00f3logo, normalmente no resulta una estrategia efectiva preguntarle al inicio <em>\u201c\u00bfqu\u00e9 otra forma de pensar puedes tener ante esta situaci\u00f3n?\u201d<\/em>. Tampoco surte demasiado efecto proponer filosof\u00edas de pensamientos positivos. <\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, si ante los patrones cognitivos desadaptativos hemos efectuado un trabajo de <em>Discusi\u00f3n Cognitiva <\/em>que recorri\u00f3 las \u00e1reas descriptas, la misma pregunta adquiere otra dimensi\u00f3n. En otras palabras, hemos erosionado y desgastado las cogniciones disfuncionales y es el momento de la estocada final. Al fin y al cabo, si una idea no tiene validez ni tampoco resulta \u00fatil, si exagera la gravedad de los eventos negativos mientras que nosotros podr\u00edamos hacer algo para cambiar las cosas, <em>\u00bfqu\u00e9 valor tiene seguir pensando y creyendo en ello?<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p>Entonces s\u00ed le preguntamos al paciente <em>\u201c\u00bfde qu\u00e9 otro modo puedes pensar ante esta situaci\u00f3n?\u201d, \u201c\u00bfc\u00f3mo puedes interpretar estos hechos de manera diferente?\u201d<\/em> o <em>\u201c\u00bfexiste una interpretaci\u00f3n diferente, que se ajuste m\u00e1s a lo que podemos comprobar?\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cuando el pensamiento no est\u00e1 distorsionado<\/h2>\n\n\n\n<p>Tal vez algunos est\u00e9n reflexionando sobre qu\u00e9 sucede cuando, dicho en t\u00e9rminos f\u00e1ciles y llanos, el paciente tiene raz\u00f3n. Puesto de otro modo, \u00bfc\u00f3mo procedemos cuando el paciente tiene ideas negativas o incluso catastr\u00f3ficas pero ellas poseen evidencias, son \u00fatiles y es poco lo que se puede hacer para mejorar la situaci\u00f3n? Por ejemplo, \u00bfc\u00f3mo procedemos cuando a un familiar o amigo le diagnostican una enfermedad grave o terminal, a la cual no sobrevivir\u00e1? El paciente piensa, por ejemplo, que su ser querido va a morir porque tiene un c\u00e1ncer de p\u00e1ncreas avanzado y los estudios m\u00e9dicos lo avalan. La respuesta es simple. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La <em>Discusi\u00f3n Cognitiva<\/em> no resultar\u00e1 efectiva en estos casos pues <strong>no hay un problema en el pensamiento<\/strong>.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Como cualquier t\u00e9cnica, la <em>Discusi\u00f3n Cognitiva<\/em> tiene un \u00e1mbito de aplicaci\u00f3n con algunos objetivos asequibles. Particularmente, su uso se encuentra especialmente indicado cuando existen patrones de pensamiento disfuncionales, desadaptativos, no congruentes con la informaci\u00f3n que proviene del contexto. En t\u00e9rminos de la met\u00e1fora de Hoffman, hay un problema con el \u201cescritorio de la consciencia\u201d; los \u00edconos no se relacionan bien con sus contrapartes en los circuitos de cobre y silicio por los cuales circulan los electrones. Entonces, ah\u00ed la <em>Discusi\u00f3n Cognitiva<\/em> se destaca por su capacidad de reordenar los s\u00edmbolos, de suerte que se relacionen mejor tanto entre ellos como con sus hom\u00f3logos en el mundo f\u00edsico el\u00e9ctrico. Pero, en verdad, hay ocasiones en que las representaciones ic\u00f3nicas de nuestro escritorio mental se corresponden perfectamente bien con los hechos, a pesar de que ellos sean desfavorables.<\/p>\n\n\n\n<p>Como cualquier procedimiento de intervenci\u00f3n en Terapia Cognitivo Conductual, la <em>Discusi\u00f3n Cognitiva<\/em> tiene limitaciones. Cuando se aplica de modo adecuado y al tipo de problemas que ella puede resolver, su efectividad es alta. Sin lugar a dudas, su empleo tan difundido se halla fuertemente avalado por la investigaci\u00f3n. Aun as\u00ed, su potencial terap\u00e9utico se ampl\u00eda cuando se la integra con otros procedimientos t\u00e9cnicos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusiones<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfD\u00f3nde se ubica dentro de este contexto el <em>realismo depresivo<\/em>? \u00bfC\u00f3mo explicar que una persona con depresi\u00f3n pueda llegar a percibir con mayor precisi\u00f3n las relaciones causales entre los eventos de su ambiente, concluyendo, con raz\u00f3n, que su capacidad de intervenci\u00f3n sobre lo que ocurre es m\u00e1s limitada? Dicho al rev\u00e9s, desde la perspectiva de quienes nos consideramos \u201cnormales\u201d o, si se quiere, mentalmente sanos: \u00bfpor qu\u00e9 tendemos a sobrestimar la influencia que nuestro propio comportamiento ejerce sobre los fen\u00f3menos ambientales? Sabemos que correlaci\u00f3n no implica causalidad, pero no deja de ser llamativo que una visi\u00f3n inflada y poco realista de la propia capacidad de modificar el entorno est\u00e9 m\u00e1s asociada a la salud mental que a la depresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En este punto, recogemos una idea ya mencionada: la evoluci\u00f3n no nos prepar\u00f3 para entender el mundo con exactitud, tampoco para ser felices; sino para sobrevivir y reproducirnos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Desde una \u00f3ptica de desarrollo adaptativo, un sesgo cognitivo que exagera la capacidad de influencia del propio comportamiento proporciona una ventaja. Quienes han operado bajo este atajo mental, es decir, asumiendo que sus actos ejercen un impacto m\u00e1s decisivo, han desplegado con mayor frecuencia conductas encaminadas a modificar las condiciones circundantes en su favor, incrementando as\u00ed sus probabilidades de supervivencia y de \u00e9xito reproductivo. <\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En otras palabras, la creencia err\u00f3nea de que los acontecimientos ambientales dependen m\u00e1s de mis acciones que de factores externos incontrolables impulsa un esfuerzo adicional por modelar las circunstancias de manera beneficiosa. El costo de este error, malgastar algunas calor\u00edas en algo que no pod\u00eda ser controlado, resulta ampliamente compensado por las ganancias derivadas de los m\u00faltiples intentos que s\u00ed han tenido \u00e9xito gracias a la propia intervenci\u00f3n. Por el contrario, dado que las personas con depresi\u00f3n estiman con raz\u00f3n que ciertos eventos ambientales dependen menos de su conducta, <strong>tienden a esforzarse menos<\/strong>. De hecho, una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s notorias del cuadro reside en la reducci\u00f3n de la tasa de respuesta, ya que el organismo <strong>subestima la probabilidad y magnitud del refuerzo en relaci\u00f3n con el esfuerzo conductual invertido<\/strong>. Entonces, el realismo depresivo constituye la manifestaci\u00f3n de un pensamiento NO sesgado, pero no por ello m\u00e1s adaptativo en un ambiente ancestral. Contrariamente, una cognici\u00f3n sesgada en la direcci\u00f3n de sobreestimar la influencia de uno mismo en el entorno pudo (y puede) resultar funcional en m\u00faltiples aspectos, por ejemplo, aumentando la motivaci\u00f3n para actuar, favoreciendo la persistencia, facilitando la cooperaci\u00f3n entre personas. Veamos un ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque las cifras var\u00edan considerablemente entre pa\u00edses y regiones, se estima que entre un 30 % y un 50 % de los matrimonios terminan en divorcio. Sin embargo, cuando dos personas se enamoran y deciden embarcarse en la maravillosa aventura de formar una familia, casi nadie tiene presente que sus probabilidades de \u00e9xito a largo plazo apenas superan las de un fracaso. Por el contrario, la mayor\u00eda cree que vivir\u00e1 \u201cfeliz para siempre\u201d, tal como lo narran los cuentos de Disney. Ahora bien, \u00bfser\u00eda conveniente que las parejas tengan en mente frecuentemente y desde el inicio estos porcentajes reales de \u00e9xito y fracaso? \u00bfResultar\u00eda oportuno que la autoridad religiosa encargada de la ceremonia pronuncie una oraci\u00f3n como esta? <em>\u201cHoy se casan enamorados, pero tienen casi un 50% de probabilidades de que, en unos pocos a\u00f1os, terminen odi\u00e1ndose, caminando los pasillos de los juzgados en un litigio por la custodia de sus hijos y la separaci\u00f3n de bienes\u201d<\/em>. Sin duda, hacerlo atentar\u00eda contra la ilusi\u00f3n y la felicidad del momento, reduciendo incluso la disposici\u00f3n a emprender un proyecto as\u00ed. Bajo esta consideraci\u00f3n, la expectativa optimista (aunque poco realista) que muchos comparten, permite que un buen n\u00famero logre materializar sus sue\u00f1os. Y, cuando esto no ocurre, siempre queda la posibilidad de pasar p\u00e1gina y comenzar de nuevo. En cualquiera de los escenarios, muchas parejas habr\u00e1n tenido hijos, cumpliendo as\u00ed los destinos de la evoluci\u00f3n y justificando con creces los esfuerzos realizados.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque ni el paciente, ni el terapeuta, ni ninguno de nosotros pueda acceder a la realidad \u00faltima tal cual es, todos construimos una representaci\u00f3n de ella, moldeada por procesos evolutivos. Es posible que ciertos problemas psicol\u00f3gicos se originen porque nuestro \u201cescritorio mental\u201d est\u00e1 dise\u00f1ado m\u00e1s para desenvolverse en un entorno ancestral que en el mundo moderno. Asimismo, algunas patolog\u00edas podr\u00edan implicar un distanciamiento extremo (o fallos genuinos) en las operaciones b\u00e1sicas configuradas a lo largo del desarrollo filogen\u00e9tico de nuestra especie. En definitiva, nadie puede escapar de su propio cerebro: no queda m\u00e1s alternativa que actuar con las herramientas heredadas tras millones de a\u00f1os de evoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right art-firma\">Por: Lic. Ariel Minici y Lic. Carmela Rivadeneira<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button is-style-outline is-style-outline--1\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color has-custom-font-size wp-element-button\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/el-realismo-depresivo-frente-a-la-discusion-cognitiva.pdf\" style=\"color:#b90000;font-size:16px\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">descargar este art\u00edculo <i class=\"fa fa-file-pdf\" style=\"font-size:20px;\"><\/i><\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde las bases evolutivas hacia los pormenores t\u00e9cnicos Fen\u00f3menos como el realismo depresivo o la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3021,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15,490,16],"tags":[366,96,37,271,91,66],"class_list":["post-2990","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-discusion-y-critica","category-revista-63","category-tecnicos-y-de-tratamiento","tag-beck","tag-discusion-cognitiva","tag-evolucion","tag-realismo-depresivo","tag-reestructuracion-cognitiva","tag-terapia-cognitiva"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2990","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2990"}],"version-history":[{"count":28,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2990\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3026,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2990\/revisions\/3026"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3021"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2990"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2990"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2990"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}