{"id":479,"date":"2012-09-04T20:54:39","date_gmt":"2012-09-05T01:54:39","guid":{"rendered":"http:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/?p=479"},"modified":"2024-01-18T19:51:14","modified_gmt":"2024-01-18T22:51:14","slug":"el-mito-de-la-revolucion-cognitiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/el-mito-de-la-revolucion-cognitiva\/","title":{"rendered":"El mito de la \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb cognitiva"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"revista21\">&nbsp;<\/div>\n\n\n\n<p>En la psicolog\u00eda contempor\u00e1nea, hallamos la vigencia de los modelos te\u00f3ricos y de las t\u00e9cnicas comportamentales, tanto en \u00e1reas de investigaci\u00f3n como en \u00e1reas aplicadas. A pesar de dichas evidencias, existen trabajos de historia de la psicolog\u00eda en los cuales se postula que en la d\u00e9cada del 50, ha existido un fen\u00f3meno hist\u00f3rico al cual se ha denominado, \u00abrevoluci\u00f3n cognitiva\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p> Esta supuesta revoluci\u00f3n implicar\u00eda predominantemente una cr\u00edtica al paradigma conductual casi en su totalidad, m\u00e1s que a hip\u00f3tesis puntuales y espec\u00edficas. Los exponentes de dicha revoluci\u00f3n \u2013mas all\u00e1 de sus producciones cient\u00edficas- han llevado a cabo historizaciones sobre supuestos acontecimientos que han ocurrido dentro de la profesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos generales, se ha planteado que el paradigma conductual hab\u00eda sido superado y sustituido a partir de dicha revoluci\u00f3n. Las evidencias actuales muestran que 60 a\u00f1os m\u00e1s tarde, no s\u00f3lo no se ha producido tal sustituci\u00f3n, sino tambi\u00e9n que el paradigma conductual tiene un espacio importante en psicolog\u00eda experimental y en muchas \u00e1reas de psicolog\u00eda aplicada. En el presente art\u00edculo, revisaremos las evidencias que cuestionan la existencia, alcance y significado de la llamada \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb cognitiva.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-01.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2308\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">1. Problemas metodol\u00f3gicos en la construcci\u00f3n de la historia de la psicolog\u00eda<\/h3>\n\n\n\n<p>Entre las d\u00e9cadas del 60 y 80 se difundi\u00f3 la idea de que en la psicolog\u00eda hab\u00eda ocurrido la llamada \u00abrevoluci\u00f3n cognitiva\u00bb. Ella implicaba predominantemente una cr\u00edtica al paradigma conductual casi en su totalidad m\u00e1s que a hip\u00f3tesis puntuales y espec\u00edficas. Se populariz\u00f3 incluso una supuesta \u00abcrisis del conductismo\u00bb originada por la emergencia de dicha \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb. Muchos autores cognitivistas \u2013 Gardner, Chomsky, Miller, etc.- no se han limitado a investigar sobre procesos cognitivos, sino tambi\u00e9n a escribir sobre historia de la psicolog\u00eda; de alg\u00fan modo habr\u00eda \u00abautoproclamado\u00bb tal \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb. Desde posturas aun m\u00e1s extremas se anunci\u00f3 incluso la \u00abmuerte o ca\u00edda\u00bb de los modelos conductuales y su sustituci\u00f3n por el cognitivismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El principal paradigma cuestionado por los defensores de los modelos cognitivos puros ha sido el conductual, m\u00e1s precisamente, las teor\u00edas del aprendizaje asociativo. Si bien es cierto que se produjo un aumento de los trabajos de investigaci\u00f3n en psicolog\u00eda cognitiva -y no desde\u00f1amos sus aportes a la psicolog\u00eda cient\u00edfica-, no parece correcto que este paradigma haya reemplazado al conductual. El surgimiento de nuevas l\u00edneas de investigaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n no implica necesariamente la sustituci\u00f3n de modelos previos. De hecho, en la psicolog\u00eda contempor\u00e1nea, -m\u00e1s all\u00e1 de los \u00abismos\u00bb-, somos testigos de una sana <strong>INTEGRACI\u00d3N <\/strong>de ambos paradigmas bajo el ala de la metodolog\u00eda cient\u00edfica.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de lo anunciado hace varias d\u00e9cadas por los cognitivistas \u00abno &#8211; integrativos\u00bb, observamos en la actualidad a una fuerte presencia de los aportes del conductismo y de las teor\u00edas del aprendizaje.<\/p>\n\n\n\n<p>En los autores \u00abcognitivistas\u00bb, observamos dos tipos de posiciones frente a este debate hist\u00f3rico: una rupturista y una continuista.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Rupturista, por parte de los \u00abcognitivos-puros\u00bb, que considera en t\u00e9rminos generales que el paradigma conductual es un estadio previo del paradigma cognitivo, superado, por este \u00faltimo.<\/li>\n\n\n\n<li>Continuista, por parte de autores \u00abcognitivos-integracionistas\u00bb, que contempla una s\u00edntesis entre ambos paradigmas bajo el ala del m\u00e9todo cient\u00edfico en psicolog\u00eda. (nuestra posici\u00f3n adhiere a esta perspectiva en consonancia con los trabajos de Ellis, Beck, Bandura, Seligman, Mahoney y dem\u00e1s autores integracionistas).<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Es necesario distinguir la \u00abproducci\u00f3n de contenidos\u00bb por parte de los autores cognitivos, en tanto cient\u00edficos, de su \u00abconstrucci\u00f3n\u00bb de la historia de la psicolog\u00eda, especialmente aquellos que postulan una ruptura o sustituci\u00f3n del paradigma conductual por el paradigma cognitivo. No es el objetivo del presente art\u00edculo cuestionar la producci\u00f3n cient\u00edfica de dichos autores, sino revisar la metodolog\u00eda utilizada en el modo de construir parte de la historia de la disciplina durante el siglo pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>El t\u00e9rmino \u00abrevoluci\u00f3n cognitiva\u00bb ha sido acu\u00f1ado por autores de corte cognitivo casi de modo simult\u00e1neo a su producci\u00f3n de contenidos. George Miller (2003), por ejemplo, dentro de la posici\u00f3n rupturista, escribe un art\u00edculo donde recuerda detalles de la revoluci\u00f3n cognitiva, titulando a un apartado de dicho art\u00edculo <strong><em>\u00abEl Final del Conductismo\u00bb<\/em><\/strong>. En una parte, versa as\u00ed:<em><strong> \u00abEl conductismo fue una emocionante aventura para la psicolog\u00eda experimental, pero a mediados de los a\u00f1os cincuenta era evidente que no podr\u00eda tener \u00e9xito\u00bb<\/strong><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Como dijimos previamente, en t\u00e9rminos generales, la revoluci\u00f3n cognitiva implicaba la sustituci\u00f3n del conductismo por el cognitivismo, aunque hoy no se observan evidencias en la comunidad cient\u00edfica de lo pregonado por dicha historizaci\u00f3n. Incluso historiadores de la psicolog\u00eda (ej. Leahey, 2005) relativizan la existencia y el alcance de la revoluci\u00f3n cognitiva. Revisaremos a continuaci\u00f3n las evidencias que cuestionan la autoproclamada \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">2. Transici\u00f3n desde dentro del conductismo (1920-1950) (Vila Castelar, 2004)<\/h3>\n\n\n\n<p>Hemos revisado las fuentes originales de autores conductistas y hallamos evidencias que muestran que, m\u00e1s que una revoluci\u00f3n cognitiva, ya exist\u00eda una evoluci\u00f3n desde dentro del conductismo. Hay indicadores hist\u00f3ricos previos a 1950 que muestran que el conductismo no ha negado la existencia de los pensamientos e im\u00e1genes mentales; en t\u00e9rminos generales, su propuesta ha sido estudiar la conducta desde la metodolog\u00eda cient\u00edfica no especulativa. Varios autores neo-conductistas, a diferencia de la primera posici\u00f3n adoptada por John Watson, postulaban teorizaciones que inclu\u00edan variables organ\u00edsmicas. Dichas variables del organismo incluyen pensamientos, representaciones de los est\u00edmulos, impulsos, mapas cognitivos, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cr\u00edticas por parte de autores cognitivos, homologa el primer conductismo watsoniano (1913) al Neoconductismo (Skinner, Hull, Guthrie, Eysenck, Tolman, etc.). Por lo menos dos d\u00e9cadas antes de 1950, varios autores conductuales han ampliado la noci\u00f3n E-R a E-<strong>O<\/strong>-R, incluyendo las variables organ\u00edsmicas e internas en sus teorizaciones. En otras palabras, desde dentro del conductismo ya hab\u00eda una apertura superadora de las limitaciones del primer conductismo watsoniano. De hecho, en este per\u00edodo, ya se perfilaban diferentes \u00abtipos\u00bb de conductismos, tales como el conductismo metodol\u00f3gico (Hull, Tolman, Guthrie), el conductismo radical (Skinner), el interconductismo (Kantor), el conductismo biol\u00f3gico (Lashley), etc. O\u2019Donohue y Kitchener (1999) llevaron a cabo un inventario de m\u00e1s de 10 tipos de conductismos que muestran desde sus or\u00edgenes la pluralidad, evoluci\u00f3n y debate del paradigma conductual. (P\u00e9rez \u00c1lvarez, 2003). Por ello, homologar el conductismo watsoniano al neo-conductismo deja fuera la transici\u00f3n, evoluci\u00f3n y pluralidad que presentaba el conductismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Resumiremos a continuaci\u00f3n algunos indicadores hist\u00f3ricos publicados los cuales muestran la relaci\u00f3n entre conductismo y procesos encubiertos. En cada caso, hemos consultado las fuentes originales de los autores citados. Por cuestiones de espacio, no podemos extendernos en detalle en los temas estudiados por los mismos. Nos limitamos a rese\u00f1ar la apertura de los cient\u00edficos conductistas a reformular y ampliar los supuestos primarios del primer conductismo watsoniano. Sugerimos al lector interesado, consultar las fuentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Iv\u00e1n Pavlov, en 1923, al menos 3 d\u00e9cadas antes de 1950, ha postulado que el organismo humano, a diferencia de otras especies, contaba con un \u00absegundo sistema de se\u00f1ales\u00bb; dicho sistema, por supuesto, hac\u00eda referencia al lenguaje. Pavlov tambi\u00e9n investig\u00f3 el \u00abaprendizaje sin ejecuci\u00f3n\u00bb cuando estudiaba el condicionamiento de tipo inhibitorio. Esto demuestra que la noci\u00f3n de aprendizaje no se limitaba ingenuamente s\u00f3lo a la conducta observable. De hecho, en las teor\u00edas del aprendizaje, cobra especial protagonismo el concepto de ASOCIACION, el cual contin\u00faa vigente hoy d\u00eda. Es m\u00e1s, en diversos trabajos de investigaci\u00f3n en Psicolog\u00eda Cognitiva y Neurociencias, se consideran los procesos asociativos y se utilizan claves conductuales para el estudio de la cognici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En la d\u00e9cada de 1920, Edward Tolman estudia los mapas cognitivos y destaca la idea ya se\u00f1alada m\u00e1s arriba, de que puede haber aprendizaje sin ejecuci\u00f3n motora. Dentro de esta perspectiva, se han estudiado fen\u00f3menos tales como la \u00abinhibici\u00f3n latente\u00bb; los mismos implicaban la formulaci\u00f3n de teor\u00edas que no se limitaban s\u00f3lo a la observaci\u00f3n de secuencias entre est\u00edmulos y respuestas, sino tambi\u00e9n la apertura a la investigaci\u00f3n de procesos internos tales como representaci\u00f3n de est\u00edmulos, estado motivacional del sujeto, etc. Howard Gardner y dem\u00e1s autores cognitivos, rescatan los trabajos seminales de Tolman, distingui\u00e9ndolo de los dem\u00e1s autores del conductismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Emparentado en la l\u00ednea del condicionamiento cl\u00e1sico, Clark Hull ha investigado procesos internos tales como los impulsos y la motivaci\u00f3n. Hull es uno de los exponentes del neo-conductismo, movimiento que ha defendido la importancia de estudiar las variables organ\u00edsmicas que mediatizan entre est\u00edmulo y respuesta. Ya en la d\u00e9cada del 30, la psicolog\u00eda est\u00edmulo-respuesta mutaba hacia el E-<strong>Organismo<\/strong>-R.<\/p>\n\n\n\n<p>Varios autores conductistas remarcaron el peso de los elementos \u00abmediacionales\u00bb entre est\u00edmulo y respuesta. Adem\u00e1s, muchos investigadores del paradigma del condicionamiento cl\u00e1sico dieron especial atenci\u00f3n a variables emocionales. Salvo algunas excepciones, la mayor\u00eda de los autores conductuales adhieren a los 4 supuestos b\u00e1sicos del encubiertalismo: homogeneidad, interacci\u00f3n, continuidad y transferencia; entre las conductas manifiestas y los procesos encubiertos. Desde esta perspectiva, el estudio de \u00abla mente\u00bb no es en s\u00ed mismo un problema, siempre y cuando las teorizaciones sobre la misma se apoyen en investigaciones cient\u00edficas y no en met\u00e1foras o teorizaciones especulativas.<\/p>\n\n\n\n<p>John Dollard y N. Miller han sido los principales exponentes del llamado \u00abGrupo de Yale\u00bb. Estos autores han publicado un libro denominado Personalidad y Psicoterapia, donde plantean hip\u00f3tesis que intentan explicar elementos internos del comportamiento patol\u00f3gico. En el pr\u00f3logo del mismo comentan que \u00aba\u00f1os antes del inicio de la segunda guerra mundial\u00bb (1939), ya dictaban en sus clases la relaci\u00f3n entre conceptos mentales, psicodin\u00e1micos y las teor\u00edas del aprendizaje asociativo. N\u00f3tese que tal intento de integraci\u00f3n era llevado a cabo por los neo-conductistas diez a\u00f1os antes del surgimiento de la \u00abrevoluci\u00f3n cognitiva\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1947, Hans Eysenck publica una obra denominada \u00abEstudio cient\u00edfico de la personalidad\u00bb; en la misma se detallan las investigaciones llevadas a cabo utilizando test para evaluar dimensiones de personalidad, tales como el Neuroticismo y la Extraversi\u00f3n. Tambi\u00e9n Eysenck (como Hull, Tolman, etc.) ampl\u00eda las limitaciones del modelo E-R, estudiando las variables del organismo. En t\u00e9rminos generales, Eysenck plantea que no todos los sujetos tienen el mismo grado de \u00abcondicionabilidad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Este autor postula que hay diferencias individuales que predisponen a que los sujetos tengan mayor facilidad para aprender determinadas conductas. Este investigador utiliz\u00f3 test psicom\u00e9tricos, basados en preguntas e \u00edtems puntuales, que indagaban sobre elementos internos de la conducta. Por ejemplo, sus test inclu\u00edan preguntas tales como: \u00ab\u00bfse considera usted una persona sociable?\u00bb, \u00ab\u00bfdice siempre la verdad?\u00bb, \u00ab\u00bfa veces no dice todo lo que siente?\u00bb. Este tipo de preguntas intentan indagar de qu\u00e9 modo la persona piensa, siente y se comporta. El uso de estos test ampl\u00eda las limitaciones del m\u00e9todo observacional, permitiendo investigar \u2013directa o indirectamente- no s\u00f3lo la conducta motora, sino tambi\u00e9n las diferencias de personalidad y su relaci\u00f3n con la conducta y procesos encubiertos.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema principal no ronda en torno a si deb\u00edan considerarse o no las reglas, las ideas y las representaciones en s\u00ed mismas, sino en c\u00f3mo encontrar la forma de poder estudiar tales nociones con rigurosidad metodol\u00f3gica. De hecho, parte del conductismo ha aceptado teorizaciones sobre las mismas, siempre y cuando ellas estuviesen apoyadas por investigaciones experimentales. El concepto de \u00abasociaci\u00f3n\u00bb implicaba teorizaciones sobre procesos (hoy llamados cognitivos) como la atenci\u00f3n, la memoria y el aprendizaje. Por otra parte, desde Pavlov a la fecha, el conductismo se ha interesado por las bases neurales del condicionamiento y el aprendizaje.<\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n a la cr\u00edtica del cognitivismo hacia el conductismo, dice Eysenck (1977):<em><strong>\u00ab(&#8230;) los psic\u00f3logos cognoscitivos afirman la prioridad de los aspectos cognoscitivos sobre otros aspectos de la adaptaci\u00f3n en el hombre. Su afirmaci\u00f3n,(\u2026) ser\u00eda que la teor\u00eda del condicionamiento simple se refiere a est\u00edmulos simples, por ejemplo, timbres, campanillas, luces, y, en cambio, el condicionamiento humano, si en efecto existe, utiliza como est\u00edmulos situaciones y conceptos significativos que est\u00e1n muy alejados de las sencillas sensaciones pavlovianas y exigen la integraci\u00f3n mediante procesos cognoscitivos. Podemos concordar de inmediato en este punto, y en efecto se recordar\u00e1 que Pavlov insisti\u00f3 en la importancia del segundo sistema de se\u00f1ales, que en esencia es lo que estos cr\u00edticos denominan &#8216;procesos cognoscitivos&#8217;; sin embargo, es dudoso que el conocimiento de ese hecho importe mucho en el campo de la teor\u00eda. En relaci\u00f3n con los fines expositivos, es mucho m\u00e1s f\u00e1cil referirse a est\u00edmulos simples; pero incluso en las tareas de laboratorio con animales se ha trabajado mucho con est\u00edmulos complejos y compuestos, y no hay dificultades insuperables que impidan la extensi\u00f3n de este trabajo al comportamiento humano. Esta cr\u00edtica no exige una reestructuraci\u00f3n profunda de nuestra teor\u00eda; solo reclama cierta reformulaci\u00f3n m\u00e1s atenta de algunos aspectos\u00bb<\/strong><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre la d\u00e9cada de 1920 y de1950, las nociones del primer conductismo watsoniano eran reformuladas por modelos m\u00e1s amplios, los cuales destacaban la interacci\u00f3n entre los procesos biol\u00f3gicos y ambientales. De todos modos, hasta el propio Watson ha ampliado sus formulaciones, dedicando en su libro \u00abConductismo\u00bb (1930), dos cap\u00edtulos al \u00abpensar\u00bb y al \u00absentir\u00bb. Si bien su posici\u00f3n es bastante diferente a la posici\u00f3n cognitivista posterior a 1950, ya hab\u00eda un inter\u00e9s incipiente dentro del paradigma conductual en la cuesti\u00f3n de los elementos internos o encubiertos del comportamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1953, B.F. Skinner &#8211; tambi\u00e9n neo-conductista- en su obra Ciencia y Conducta Humana, analiza y teoriza sobre diversos elementos de la conducta, tales como pensamientos, im\u00e1genes mentales, emociones y respuestas psicofisiol\u00f3gicas. Lejos de ser indiferente a tales elementos encubiertos, los considera parte de la conducta. Su conductismo radical, considera el comportamiento \u00abde ra\u00edz\u00bb, donde las im\u00e1genes mentales y los pensamientos tambi\u00e9n forman parte de la conducta.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-02.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2309\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Un punto de especial relevancia es que en dicha obra, Skinner destaca la importancia de las reglas y el lenguaje en el condicionamiento y control de la conducta. Este autor, expresa que las reglas est\u00e1n compuestas por la internalizaci\u00f3n de las contingencias. Las reglas, en s\u00ed mismas, al ser aprendidas, pueden ejercer efecto en la conducta, m\u00e1s all\u00e1 de los est\u00edmulos presentes en el ambiente. El comportamiento gobernado por reglas, implica que no siempre es necesaria la exposici\u00f3n directa a los est\u00edmulos para que se produzca el condicionamiento y aprendizaje. Por ejemplo, todos nosotros sabemos que algunas serpientes son peligrosas, aunque nunca nos halla mordido ninguna. Tambi\u00e9n podemos pensar o imaginar una serpiente y sentir respuestas fisiol\u00f3gicas de ansiedad. Tanto los pensamientos como las im\u00e1genes mentales tienen \u00edntima relaci\u00f3n con la regla aprendida sobre la peligrosidad de las serpientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto Skinner como los representantes del conductismo mediacional adhieren directa o indirectamente a la continuidad, homogeneidad, interacci\u00f3n y transferencia entre las conductas observables y las conductas encubiertas. En este sentido, la conducta siempre incluy\u00f3 a la \u00abcognici\u00f3n\u00bb, por ende el t\u00e9rmino cognitivo-conductual es, de alg\u00fan modo, redundante. Por eso, dentro del neo-conductismo, no se asume el significado de la revoluci\u00f3n cognitiva. (Morris, 1998)<\/p>\n\n\n\n<p>La importancia de las reglas en el control de la conducta ha sido formulada por Skinner 4 a\u00f1os antes de la publicaci\u00f3n de la cr\u00edtica formulada por Noam Chomsky al libro de Skinner, (Conducta Verbal, 1957). Este hecho muestra que la noci\u00f3n de reglas y la importancia del pensamiento y el lenguaje, ya estaban barajadas antes de la cr\u00edtica de Chomsky hacia el paradigma conductista. Gardner incluye la cr\u00edtica de Chomsky a Skinner como uno de los hitos principales del advenimiento de la \u00abrevoluci\u00f3n cognitiva\u00bb, pero omite que ya en Skinner la noci\u00f3n de reglas fue previamente planteada.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo notorio es que la cr\u00edtica de Chomsky representaba una cr\u00edtica casi a la totalidad del conductismo. De hecho, tal cr\u00edtica es considerada desde la postura rupturista, no s\u00f3lo como una refutaci\u00f3n del libro de Skinner, Conducta Verbal, sino como un \u00abgiro hist\u00f3rico\u00bb, representativo de la superaci\u00f3n del conductismo por el cognitivismo. M\u00e1s all\u00e1 de las limitaciones de la posici\u00f3n de Skinner, hoy, pasados 55 a\u00f1os de la cr\u00edtica de Chomsky, las evidencias arrojan que existen tratamientos de estimulaci\u00f3n verbal &#8211; en pacientes con autismo, trastornos generalizados del desarrollo y d\u00e9ficit en habilidades verbales y sociales- basados en las conceptualizaciones de Conducta Verbal. Tambi\u00e9n, abordajes cl\u00ednicos contempor\u00e1neos como la Terapia de Aceptaci\u00f3n y Compromiso y la Psicoterapia Anal\u00edtica Funcional consideran dicha obra de vital importancia. En \u00e1reas de investigaci\u00f3n, la teor\u00eda de los marcos relacionales estudia la relaci\u00f3n entre reglas, eventos privados e influencias ambientales.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1958, en su libro \u00abPsicoterapia por Inhibici\u00f3n Rec\u00edproca\u00bb, Joseph Wolpe considera que en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica se presentan casos de ansiedad y fobias provocados por errores de concepto que tienen los pacientes. El autor plantea expresamente que es necesario corregir los mismos para que pueda haber una mejora en dichos casos. Por ejemplo, si una persona cree que la ansiedad puede provocarle un desmayo, el psic\u00f3logo puede, mediante psicoeducaci\u00f3n correctora, modificar este temor.<\/p>\n\n\n\n<p>Wolpe, un autor emparentado con el conductismo, tambi\u00e9n est\u00e1 abierto a la revisi\u00f3n y modificaci\u00f3n de los pensamientos de los pacientes. Adem\u00e1s, ha demostrado que la Desensibilizaci\u00f3n tambi\u00e9n es eficaz si el paciente imagina el est\u00edmulo temido. Notemos como el uso de im\u00e1genes mentales destierra el prejuicio que los autores conductuales han sido indiferentes a los elementos encubiertos de la conducta. Ya en la d\u00e9cada del 50 el paradigma conductual hab\u00eda dejado de ser hace tiempo una psicolog\u00eda est\u00edmulo-respuesta (E-R), evolucionado hacia un modelo m\u00e1s complejo tal como E-O-R-C (est\u00edmulo, organismo -bases biol\u00f3gicas y procesos mediacionales-, respuesta y consecuencias).<br>La perspectiva mediacional contin\u00faa vigente hoy d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">3. \u00bfRevoluci\u00f3n o evoluci\u00f3n?<\/h3>\n\n\n\n<p>Una de las obras principales donde se enuncia la existencia de la \u00abrevoluci\u00f3n cognitiva\u00bb es en el libro de Howard Gardner, publicado en 1985, denominado \u00abLa nueva ciencia de la mente: Historia de la revoluci\u00f3n cognitiva\u00bb. No es el objetivo del presente art\u00edculo desde\u00f1ar la producci\u00f3n de Gardner en tanto cient\u00edfico, sino sus escritos al \u00abconstruir\u00bb la historia de la psicolog\u00eda. De modo general, Gardner enuncia ciertos acontecimientos hist\u00f3ricos en la psicolog\u00eda de la \u00e9poca que derivaron en el descr\u00e9dito del paradigma conductual como condici\u00f3n necesaria para el nacimiento de la nueva ciencia de la mente, esto es, la \u00abrevoluci\u00f3n cognitiva\u00bb. Gardner sit\u00faa -a\u00f1o m\u00e1s, a\u00f1o menos- esta revoluci\u00f3n a mediados de la d\u00e9cada del 50.<\/p>\n\n\n\n<p>Gardner plantea (p\u00e1g.27) en las primeras p\u00e1ginas de su libro, dos afirmaciones sobre el conductismo:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00ablos conductistas enunciaron dos proposiciones conexas: (1) los investigadores conductistas (&#8230;) deb\u00edan limitarse a los m\u00e9todos p\u00fablicos de observaci\u00f3n, que cualquier hombre de ciencia fuera capaz de aplicar y cuantificar\u00bb<\/em><\/strong>.<br>Esta afirmaci\u00f3n es parcialmente cierta, debido a que diversas l\u00edneas del conductismo han estudiado la conducta no s\u00f3lo mediante la observaci\u00f3n directa de la misma, sino a partir de otros indicadores, \u00abindirectos\u00bb, por ejemplo, respuestas organ\u00edsmicas no observables, medidas psicofisiol\u00f3gicas, respuestas de los sujetos a test, el estudio del aprendizaje sin ejecuci\u00f3n, reportes verbales, etc. Por otra parte, fuera del conductismo, casi todos los autores cient\u00edficos utilizaban la observaci\u00f3n directa, tales como Piaget, Kolher, Cannon, etc.<br>La insistencia del conductismo en llevar a cabo observaciones controladas respond\u00eda a una necesidad de orden metodol\u00f3gico frente a la proliferaci\u00f3n de teor\u00edas especulativas, m\u00e1s que a un deseo de ignorar otros m\u00e9todos de evaluaci\u00f3n. Por otra parte, antes de 1950 no se contaba con los avances computacionales y las t\u00e9cnicas de exploraci\u00f3n neuropsicol\u00f3gica (resonancia magn\u00e9tica, tomograf\u00eda computada, etc.) que permitiesen evaluar en detalle variables organ\u00edsmicas y cerebrales.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>\u00ab(2) en segundo lugar, los interesados en una ciencia del comportamiento deb\u00edan centrarse exclusivamente en LA CONDUCTA, esquivando con el mayor de sus empe\u00f1os, temas tales como la mente, el pensar o la imaginaci\u00f3n y conceptos como los de plan, deseo o prop\u00f3sito\u00bb<\/strong><\/em>.<br>La frase de Gardner omite el trabajo de varios autores, que han intentado abrir la llamada caja negra; y m\u00e1s que esquivar o ser indiferente a los elementos internos del comportamiento, el conductismo ha propuesto estudiarlos bajo el ala del m\u00e9todo cient\u00edfico. En t\u00e9rminos generales, si se formulaban teor\u00edas que planteaban la existencia de planes, mapas cognitivos, representaciones y dem\u00e1s constructos y variables intervinientes, est\u00e1s deb\u00edan ser operacionalizadas para poder ser evaluadas y medidas cient\u00edficamente. N\u00f3tese la diferencia de significado entre esquivar \u00abpor capricho\u00bb el estudio de lo mental, de la necesidad metodol\u00f3gica de operacionalizar los constructos mentales para evitar la proliferaci\u00f3n de teor\u00edas especulativas.<\/p>\n\n\n\n<p>El lector avezado puede pensar con derecho propio que si bien el conductismo no ha esquivado ingenuamente el estudio de elementos internos de la conducta, tampoco ha hecho \u00e9nfasis en los mismos. Por supuesto, se admite que las im\u00e1genes mentales y los pensamientos no han sido muy investigados por los primeros conductistas; no obstante, el panorama fuera del conductismo tampoco era alentador. En dicha \u00e9poca, ninguna corriente de la psicolog\u00eda (ni el psicoan\u00e1lisis, ni la gestalt, ni el estructuralismo, ni la introspecci\u00f3n) hab\u00edan desarrollado estudios cient\u00edficos rigurosos de envergadura. La psicolog\u00eda cient\u00edfica y el conductismo estaban en sus \u00abinicios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-03.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2310\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Como ya hemos planteado, existe una diferencia significativa entre considerar que el conductismo esquiva o es indiferente a los aspectos internos de la conducta observable y sostener que el conductismo hac\u00eda foco en la ejecuci\u00f3n motora. Recordemos tambi\u00e9n que el conductismo parti\u00f3 de la premisa epistemol\u00f3gica propia de la ciencia: para poder estudiar cient\u00edficamente la conducta es necesario poder contar con datos observables (medidos de modo directo o indirecto que avalen o refuten las hip\u00f3tesis formuladas). Por otra parte, en sus primeras investigaciones era bastante complejo (y lo sigue siendo hoy d\u00eda) estudiar cient\u00edficamente las respuestas motoras, los pensamientos e im\u00e1genes mentales y las emociones; todo de modo simult\u00e1neo en los experimentos psicol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es muy dif\u00edcil, en solo dos d\u00e9cadas pretender la \u00abtotal\u00bb explicaci\u00f3n cient\u00edfica de la conducta, las emociones, los planes, el pensar, las im\u00e1genes mentales, etc. El conductismo y la psicolog\u00eda cient\u00edfica eran disciplinas muy j\u00f3venes. De hecho, hasta la d\u00e9cada de 1950 ninguna corriente en psicolog\u00eda ha aportado experimentos con la rigurosidad metodol\u00f3gica suficiente sobre pensamientos e im\u00e1genes mentales. Si para la psicolog\u00eda en general el estudio cient\u00edfico de tales procesos encubiertos ha sido una dificultad en dicha \u00e9poca, es razonable que para el primer conductismo tambi\u00e9n lo fuese. Entonces, el conductismo adolec\u00eda de limitaciones como todas las dem\u00e1s teor\u00edas y escuelas en psicolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las limitaciones de toda la psicolog\u00eda cient\u00edfica de la \u00e9poca, el neo-conductismo (previo a la d\u00e9cada del 50) siempre consider\u00f3 en sus postulaciones que la noci\u00f3n de \u00abConducta\u00bb incluye no solo los elementos motores y observables de la misma, sino tambi\u00e9n las respuestas emocionales y los pensamientos. Lo que s\u00ed ha defendido el conductismo de modo taxativo es que para poder realizar inferencias sobre procesos internos, era necesario partir de datos observables y medibles, directa o indirectamente. Por ende, el paradigma conductual ha evolucionado desde sus inicios y ha reformulado sus supuestos epistemol\u00f3gicos, pr\u00e1cticamente desde sus inicios.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la d\u00e9cada de 1920, el paradigma conductual ha evolucionado al comp\u00e1s de la psicolog\u00eda cient\u00edfica y experimental, ampliando gradualmente su objeto de estudio e integrando nuevos m\u00e9todos de evaluaci\u00f3n y medici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">4. La utilizaci\u00f3n de la metodolog\u00eda conductista y los principios b\u00e1sicos de aprendizaje en Neurociencias<\/h3>\n\n\n\n<p>Volviendo al libro de Gardner, este autor plantea que hay una relaci\u00f3n entre los descubrimientos en neurociencias y la revoluci\u00f3n cognitiva. Gardner plantea que los cient\u00edficos cognitivos consideran la importancia de los estudios interdisciplinarios, especialmente de disciplinas tales como la filosof\u00eda, la psicolog\u00eda, la antropolog\u00eda y las neurociencias. Y anuncia textualmente: \u00abme referir\u00e9 a todas estas disciplinas como &#8216;ciencias cognitivas'\u00bb. En las primeras p\u00e1ginas de su libro, Gardner agrupa a diversos campos de la ciencia, en un apartado denominado \u00abDefinici\u00f3n y alcance de la ciencia cognitiva\u00bb. Por ende, todas las disciplinas citadas forman parte \u00abahora\u00bb de la nueva revoluci\u00f3n cognitiva; nosotros no hemos hallado indicadores hist\u00f3ricos que muestren que representantes de dichas disciplinas adhieran a formar parte de la supuesta revoluci\u00f3n cognitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n a este punto, Gardner \u00abrelaciona\u00bb y ubica a Karl Lashley y Donald Hebb en el grupo de neurocient\u00edficos que han propiciado el debate previo para el nacimiento de la revoluci\u00f3n cognitiva. Dice Gardner (pag.42): <strong><em>\u00aben \u00e1mbitos m\u00e1s distantes comenzaron a aparecer libros significativos para los debates que se suced\u00edan en las incipientes ciencias cognitivas. Por ejemplo, (\u2026) en el campo de la neuropsicolog\u00eda, Donald Hebb describi\u00f3 la evoluci\u00f3n del sistema nervioso de manera tal de explicar muchos aspectos de la percepci\u00f3n visual y esclarecer los procesos de aprendizaje y desarrollo, y la subsiguiente declinaci\u00f3n de la inteligencia\u00bb<\/em><\/strong> (Hebb, 1949). Gardner comenta que los trabajos de Hebb y otros autores propiciaron el debate germinal del advenimiento de la nueva ciencia de la mente, es decir, la psicolog\u00eda cognitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo curioso es que esta conexi\u00f3n que lleva a cabo Gardner entre los trabajos de Hebb y la nueva ciencia cognitiva no concuerda con lo expresado por el propio Hebb, quien remarca que el debate ya exist\u00eda dentro del propio conductismo. Unos 30 a\u00f1os m\u00e1s tarde, m\u00e1s precisamente en 1980, 5 a\u00f1os antes que la publicaci\u00f3n de la obra de Gardner que data de 1985, Donald Hebb escribe \u2013 en el libro de Bunge \u201cEl Problema Mente-Cerebro\u00bb- , un ep\u00edlogo que titula \u201cUn Enfoque Conductual\u00bb, donde dice: <strong><em>\u201cyo me considero un conductista, habiendo sido convencido sobre todo por George Humphrey (Thinking, [Pensamiento] 1951) de que el conocimiento introspectivo es, a lo sumo, ilusorio, y yo recalco que hay conductistas y conductistas. Estoy orgulloso de alinearme junto con Lashley y E. Tolman, los cuales se llaman a s\u00ed mismos conductistas y combaten el conductismo en sentido estricto. Los t\u00e9rminos &#8216;mente&#8217; y &#8216;conciencia&#8217; casi desaparecen de la psicolog\u00eda durante veinte o treinta a\u00f1os en los \u00faltimos tiempos debido a sus connotaciones dualistas; pero la concepci\u00f3n correspondiente de procesos cognitivos controlados permaneci\u00f3 vigorosamente activa. El propio Lashley estaba dispuesto a utilizar los t\u00e9rminos, pero otros prefirieron hablar de &#8216;variables intervenientes&#8217;, &#8216;respuestas sustitutas&#8217; o &#8216;procesos mediadores&#8217;. El problema no desapareci\u00f3. Durante los a\u00f1os treinta y cuarenta se desarrollo la controversia &#8216;contiuidad-no continuidad&#8217; entre los que, siguiendo todav\u00eda a Watson, negaban que comprensi\u00f3n y el pensamiento jugaran un papel en el aprendizaje del animal (teor\u00eda de la continuidad), y los que afirmaban que s\u00ed lo jugaban, que estaban encabezados por Tolman y Lashley. El problema era si la actividad cognitiva podr\u00eda afectar a la forma de la curva de aprendizaje (Teor\u00eda de la discontinuidad). El debate finaliz\u00f3 con un art\u00edculo de Paul Meehl y Kenneth MacCorquodale, de 1951, una demostraci\u00f3n pacificadora de que la expectativa (una variable mental) no era en realidad incompatible con la posici\u00f3n neowatsoniana de C. Hull\u00bb<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Basta con leer esta cita textual de Hebb para pensar que el conductismo estaba abierto desde hace muchos a\u00f1os al estudio de los procesos encubiertos (denominados, seg\u00fan la moda y la jerga actual, cognitivos).<\/p>\n\n\n\n<p>Como podemos apreciar, el debate exist\u00eda profusamente desde dentro del propio conductismo. La relaci\u00f3n que hace Gardner entre la obra de Hebb -neuropsicol\u00f3go, quien se considera a s\u00ed mismo un conductista- y los posteriores desarrollos de psic\u00f3logos cognitivos, es discursiva, no f\u00e1ctica. Gardner asocia la neuropsicolog\u00eda conductual de Hebb con los autores cognitivos. Por el contrario, tanto por las palabras de Hebb como los hechos acontecidos arrojan que hubo (y hay) un profuso debate y evoluci\u00f3n, desde dentro del propio conductismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, es reivindicador que tanto en Neurociencias como en Psicolog\u00eda Cognitiva cient\u00edfica (no en su vertiente especulativa), se utilicen claves conductistas en varias de sus investigaciones. Hebb remarca tambi\u00e9n dicha utilidad:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00abJohn O&#8217;Keefe y L. Nadel en su libro &#8216;El hipocampo como mapa cognitivo&#8217; (1978), utilizan, las relaciones conductistas incorporadas en la idea te\u00f3rica de Tolman para establecer las bases neurol\u00f3gicas de su idea. Su existencia, aunque sea una formulaci\u00f3n tipo caja negra, facilita sin ninguna duda la investigaci\u00f3n neurofisiol\u00f3gica. Existen m\u00e1s ejemplos. A lo largo de este libro nos encontramos con ejemplos de formulaciones que precedieron hist\u00f3ricamente a sus traducciones en conocimiento espec\u00edficamente neurol\u00f3gico\u00bb<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Gardner le asigna un preponderante valor hist\u00f3rico al simposio de Hixon (Instituto de Tecnolog\u00eda de California,1948) como un desaf\u00edo al conductismo. Gardner comenta que Karl Lashley ha criticado en dicho simposio las limitaciones del paradigma conductual. Hasta aqu\u00ed, coincidimos en este punto y admitimos que el conductismo adolec\u00eda de limitaciones, de la misma forma que todas las corrientes en psicolog\u00eda de la \u00e9poca; pero n\u00f3tese como la cr\u00edtica a la estrechez del primer conductismo watsoniano, ya estaba planteada por Lashley y otros autores, desde dentro del conductismo. Los indicadores hist\u00f3ricos, muestran una evoluci\u00f3n, no una revoluci\u00f3n propiciada por el advenimiento de la nueva ciencia de la mente.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Gardner (pag.26), <em><strong>\u00abLashley pronunci\u00f3 el discurso m\u00e1s iconoclasta y memorable, titulado &#8216;El problema del orden serial en la conducta&#8217;, donde puso en tela de juicio la doctrina (o dogma) que hab\u00eda dominado el an\u00e1lisis psicol\u00f3gico en las \u00faltimas d\u00e9cadas y estableci\u00f3 todo un nuevo esbozo de programa de investigaci\u00f3n. En los t\u00e9rminos de mi propio an\u00e1lisis, Lashley identific\u00f3 algunos de los principales elementos componentes de una ciencia cognitiva, al par que fustig\u00f3 a las fuerzas que hab\u00edan impedido su surgimiento hasta ese momento. (\u2026) el art\u00edculo de Lashley cristaliz\u00f3 una creciente conciencia, que la adhesi\u00f3n a los c\u00e1nones conductistas estaba volviendo imposible el estudio cient\u00edfico de la mente\u00bb<\/strong><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Lashley, <strong><em>\u00abestas secuencias de conductas deben estar planeadas y organizadas de antemano\u00bb.(\u2026) hay planes globales muy amplios, dentro de los cuales se orquestan secuencias de acciones cada vez mas densas o tupidas (\u2026) el sistema nervioso contiene un plan o estructura general dentro del cual pueden introducirse unidades individuales de respuesta, en forma independiente de la retroalimentaci\u00f3n espec\u00edfica del medio. La conducta no deriva de incitaciones ambientales, sino que procesos que tienen lugar en el cerebro la preceden de hecho y dictaminan de qu\u00e9 manera un organismo lleva a cabo un comportamiento complejo. Para expresarlo m\u00e1s simplemente Lashley lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que la forma precede y determina toda conducta espec\u00edfica: la organizaci\u00f3n no es impuesta desde afuera, sino que emana del interior del organismo\u00bb<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Lashley, es uno de los principales referentes de lo que se ha llamado el \u00abConductismo Biol\u00f3gico\u00bb; al igual que Hebb y dem\u00e1s autores cuestionaban la postura ambientalista extrema. Lo que llama la atenci\u00f3n es que en el texto de Gardner se omite una de las principales ideas del conductismo frente a la psicolog\u00eda especulativa: la \u00edntima relaci\u00f3n entre biolog\u00eda, procesos cerebrales y conducta.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto Pavlov, como Watson y autores neo-conductistas como Skinner, Hull, Wolpe, etc. han postulado desde siempre, la existencia de respuestas incondicionadas y de pautas innatas de comportamiento. Pavlov mismo consideraba que no todos los sujetos tienen el mismo grado de condicionabilidad. Y tambi\u00e9n Eysenck, que habiendo estudiado las bases biol\u00f3gicas de las diferencias individuales, planteaba cuestionamientos a la postura ambientalista extrema.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ende, no se observa que la frase que cita Gardner de Lashley represente un \u00abvac\u00edo biol\u00f3gico\u00bb del conductismo. Nosotros observamos en estas frases de Lashley, -como en dem\u00e1s autores conductistas-, simplemente un intento ya iniciado en la d\u00e9cada del 30, de abrir \u00abla caja negra\u00bb; en t\u00e9rminos vulgares, si se nos permite, interpretamos la postura de Lashley, m\u00e1s como una revoluci\u00f3n \u00abbiol\u00f3gica\u00bb frente al conductismo watsoniano, que como una revoluci\u00f3n cognitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Gardner (pag.28), habla de un \u00abimperio\u00bb conductista entre las d\u00e9cadas del 20 y del 50, cuando dice: <em><strong>\u00abno obstante, cabe sostener que se pag\u00f3 un precio demasiado alto por la adhesi\u00f3n estricta al conductismo. En tanto dur\u00f3 su imperio \u2013 o sea durante las d\u00e9cadas de 1920, 1930 y 1940, solo fue posible aproximarse con dificultades a las cuestiones vinculadas a la naturaleza del lenguaje, la planificaci\u00f3n humana, la resoluci\u00f3n de problemas, la imaginaci\u00f3n, etc.; (\u2026) el art\u00edculo de Lashley cristaliz\u00f3 una creciente conciencia, por parte de muchos cient\u00edficos sensatos, de que la adhesi\u00f3n a los c\u00e1nones conductistas estaba volviendo imposible el estudio cient\u00edfico de la mente\u00bb<\/strong><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista hist\u00f3rico, entre las d\u00e9cadas de 1920 y de 1950, hab\u00eda bastante protagonismo del psicoan\u00e1lisis, de la Gestalt y de la perspectiva Piagetiana. Y en el marco de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, en dichas d\u00e9cadas, ya hab\u00eda un cuestionamiento al primer conductismo de Watson. Por otra parte, en el \u00e1mbito de la psicolog\u00eda cl\u00ednica en los Estados Unidos, para esas \u00e9pocas, hab\u00eda tambi\u00e9n bastante peso del psicoan\u00e1lisis. Y fuera del ambiente universitario de dicho pa\u00eds, el conductismo ten\u00eda poca influencia en Europa y era pr\u00e1cticamente desconocido en Latinoam\u00e9rica. La aseveraci\u00f3n de Gardner acerca del predominio conductista es hist\u00f3ricamente cuestionable. Ni el conductismo reemplaz\u00f3 al psicoan\u00e1lisis y a la introspecci\u00f3n, ni el cognitivismo reemplaz\u00f3 al conductismo. (P\u00e9rez Alvarez, 2003).<\/p>\n\n\n\n<p>El paradigma conductual y sus m\u00faltiples vertientes era demasiado nuevo y adolec\u00eda de las mismas limitaciones que las dem\u00e1s corrientes de la psicolog\u00eda. Por ejemplo, cuando Skinner o Pavlov investigaron los procesos asociativos y la relaci\u00f3n entre la conducta y el ambiente, llevaron a cabo estudios controlados del comportamiento. Es muy dif\u00edcil estudiar cient\u00edficamente la conducta de modo \u00abtotalizante\u00bb, es decir, en su nivel motor e incluyendo tambi\u00e9n los pensamientos, las emociones, las im\u00e1genes mentales y los planes de la conducta, de modo simult\u00e1neo. La rigurosidad metodol\u00f3gica del conductismo implicaba estudiar gradualmente diferentes elementos del comportamiento. Para mantener su perspectiva cient\u00edfica, la evoluci\u00f3n del conductismo hacia el estudio de los procesos encubiertos deb\u00eda ser necesariamente gradual.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-01.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2308\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Como dijimos antes, las cr\u00edticas de Chomsky y otros autores rupturistas, no han distinguido entre los supuestos epistemol\u00f3gicos de los diversos tipos de conductismos y el primer conductismo watsoniano. Tampoco han rescatado la envergadura, influencia y rigurosidad metodol\u00f3gica de las teor\u00edas del aprendizaje asociativo. Excepto hacia Tolman, la revoluci\u00f3n cognitiva invalidaba la totalidad del paradigma conductual.<\/p>\n\n\n\n<p>Gardner (pag.49) rese\u00f1a que G. Miller, Pribram y Galanter (1960) en su libro Planes y estructura de la conducta <em><strong>\u00abanunciaron el fin del conductismo corriente, con su desacreditado arco reflejo\u2026\u00bb<\/strong><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Independientemente de la producci\u00f3n cient\u00edfica de George Miller y otros autores, es notoria la forma de anunciar taxativamente acontecimientos que a\u00fan no hab\u00edan acontecido. Llama la atenci\u00f3n que los psic\u00f3logos cognitivos rupturistas consideren que el surgimiento de nuevas l\u00edneas de investigaci\u00f3n, implicara necesariamente la ruptura con la totalidad de paradigmas predecesores.<\/p>\n\n\n\n<p>Mario Bunge, (Filosof\u00eda de la psicolog\u00eda, 1988) quien adhiere a una concepci\u00f3n monista de la psicolog\u00eda, realiza un an\u00e1lisis cr\u00edtico y ecu\u00e1nime del conductismo, el mentalismo y el cognitivismo; y dice: <strong><em>\u00abdesde la emergencia del cognitivismo y la gram\u00e1tica generativa, a finales de la d\u00e9cada del cincuenta, se tendi\u00f3 a pasar por alto los grandes m\u00e9ritos del conductismo, y el apaleo del conductismo se convirti\u00f3 en un deporte intelectual de moda. Es as\u00ed como Chomsky (1959) y Davidson (1974) han sostenido que el conductismo es estrecho y chato, como hemos afirmado nosotros, sino tambi\u00e9n inadecuado. Ni siquiera se ha salvado el condicionamiento cl\u00e1sico ni el operativo. Ni siquiera se ha conservado la hip\u00f3tesis de que, para saber cualquier cosa, debemos aprenderla. Y han proliferado los entes mentales desencarnados. Sostenemos que ha sido una reacci\u00f3n excesiva y oscurantista contra las limitaciones del conductismo ortodoxo y ha arrojado al beb\u00e9 junto al agua del ba\u00f1o. Para nosotros, lejos de estar mal orientado, el conductismo es insuficiente, y habr\u00eda que ampliarlo y profundizarlo\u00bb<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y con respecto a Lashley -que en el simposio de Hixon, seg\u00fan Gardner, emiti\u00f3 un discurso \u00abhist\u00f3rico\u00bb y decisivo hacia las limitaciones del conductismo- Bunge refiere que este autor, en su obra, ha ampliado el conductismo a partir de su labor como neurocient\u00edfico. Bunge destaca la labor de Lashley, en un cap\u00edtulo de su libro, denominado \u00abConductismo\u00bb. La labor de Lashley y Hebb, estaba m\u00e1s cerca del conductismo que del cognitivismo. Seg\u00fan Bunge, <em><strong>\u00abuna posibilidad para la (evoluci\u00f3n) del movimiento conductista, consist\u00eda en mantenerse fiel a la actitud cient\u00edfica del conductismo ortodoxo, mientras trataba de ampliar su problem\u00e1tica y su met\u00f3dica y de dotarla de un n\u00facleo teor\u00e9tico gracias a una estrecha alianza con las neurociencias. Esta fue la v\u00eda que sigui\u00f3 Lashley: la de la biopsicolog\u00eda o psicobiolog\u00eda\u00bb<\/strong><\/em> (Lashley, 1941).<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy d\u00eda neurocient\u00edficos como Joseph Ledoux (con sus investigaciones sobre el papel de las estructuras del sistema l\u00edmbico en el condicionamiento de respuestas emocionales), Kandel (habituaci\u00f3n), Ohman (procesamiento no consciente de la amenaza), etc., tambi\u00e9n utilizan m\u00e9todos y nociones del condicionamiento cl\u00e1sico y el operante como parte de sus investigaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Por cuestiones de espacio, hemos dejado de lado otros autores conductistas que tambi\u00e9n estaban abiertos a la inclusi\u00f3n de procesos encubiertos en el paradigma conductista. Como vemos, la transici\u00f3n hacia el estudio de procesos encubiertos se produjo desde dentro del conductismo, ya en la d\u00e9cada del 30, mucho antes de la llamada revoluci\u00f3n cognitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, mostraremos las evidencias de los \u00faltimos 60 a\u00f1os, que muestran la vigencia del conductismo y de las teor\u00edas del aprendizaje asociativo, tanto en investigaciones b\u00e1sicas como en \u00e1reas aplicadas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-02.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2309\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">5. Evidencias contempor\u00e1neas:<\/h3>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">5.1. Vigencia de los modelos de condicionamiento y aprendizaje en la Investigaci\u00f3n b\u00e1sica: Per\u00edodo 1960-2012<\/h4>\n\n\n\n<p>En su libro, Gardner se\u00f1ala la ca\u00edda del conductismo en las \u00e1reas de investigaci\u00f3n b\u00e1sica y experimental, aunque admite la supervivencia del mismo en contextos aplicados, especialmente en las t\u00e9cnicas de modificaci\u00f3n de conducta utilizadas en el \u00e1mbito cl\u00ednico. Chomsky, Simon, Newell, Miller, Neisser, etc. son autores que han formado parte de la supuesta revoluci\u00f3n. Desde la perspectiva rupturista, para la emergencia de la misma, era necesaria la superaci\u00f3n \u2013casi en su totalidad, exceptuando los trabajos de Tolman- de los logros del paradigma conductual y de todos sus supuestos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde una posici\u00f3n m\u00e1s ecu\u00e1nime, Gardner comenta (1985): <strong><em>\u00abcreo que el entusiasmo que gener\u00f3 la psicolog\u00eda cognitiva en los a\u00f1os que siguieron a su nacimiento (o renacimiento) fue comprensible, pero quiz\u00e1s excesivo; por ende, no es de sorprender que algunos de los que se llenaron de j\u00fabilo ante la defunci\u00f3n del conductismo, muestren bastante menos exaltaci\u00f3n frente a los resultados en \u00faltimos 25 a\u00f1os\u00bb<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00e9cadas m\u00e1s tarde, se observa que no hay evidencias de la defunci\u00f3n rese\u00f1ada en la obra de Gardner; la misma no aconteci\u00f3, ni en el \u00e1mbito experimental ni en el aplicado. La historizaci\u00f3n ha sido prematura, no ha esperado el devenir de los acontecimientos. Por el contrario, en los \u00faltimos 50 a\u00f1os hubo una gran cantidad de trabajos de investigaci\u00f3n b\u00e1sica inspirados tanto en el condicionamiento cl\u00e1sico como en el condicionamiento operante.<\/p>\n\n\n\n<p>Michael Domjam, (2007) efectu\u00f3 una revisi\u00f3n de bases de datos especializadas, Psycinfo y Medline, que llevan registro de los trabajos de investigaci\u00f3n publicados en revistas cient\u00edficas. Ambas muestran un aumento estable en el n\u00famero de art\u00edculos publicados sobre teor\u00edas del aprendizaje, desde 1970 a 1999 (v\u00e9ase la figura 1). Comenta el autor que limit\u00f3 la b\u00fasqueda a las palabras, \u00abAprendizaje animal\u00bb. Estos datos indican que la investigaci\u00f3n basada en el paradigma conductual y en las teor\u00edas del aprendizaje asociativo, contin\u00faa siendo prol\u00edfica e influyente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignnone\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2008\/03\/vigencia.jpg\" alt=\"N\u00famero de publicaciones\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">N\u00famero de publicaciones (figura 1)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Asimismo, Domjan resalta que gran parte de las investigaciones en neurociencias se nutren del paradigma conductual.<\/p>\n\n\n\n<p>Este nivel de producci\u00f3n de trabajos cient\u00edficos, en las \u00e1reas de condicionamiento y aprendizaje, ponen en tela de juicio la supuesta \u00abca\u00edda o crisis\u00bb de los modelos conductuales, anunciada fallida y prematuramente por autores \u00abcognitivos-rupturistas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Independientemente de los trabajos en psicolog\u00eda cognitiva, las investigaciones conductuales continuaron con bastante vigor en los \u00faltimos 60 a\u00f1os. B. R. Hergenhahn, en su libro introducci\u00f3n a la historia de la psicolog\u00eda (pag. 454. Secci\u00f3n, El Conductismo Hoy), plantea: <em><strong>\u00abel abrumador inter\u00e9s en psicolog\u00eda cognitiva hoy se opone a todas las ramas del conductismo excepto a la de Tolman. Investigaciones actuales indican que algunas respuestas de animales se pueden modificar m\u00e1s f\u00e1cilmente que otras y que la configuraci\u00f3n gen\u00e9tica del animal determina la modificabilidad de una respuesta (ver Seligman, 1970). Adem\u00e1s, los investigadores han descubierto que no se pueden aplicar los mismos principios de aprendizaje a todos los animales (ver Bitterman, 1965) y que gobiernan principios diferentes en el aprendizaje del ni\u00f1o y del adulto (ver Hebb, 1959, Piaget, 1966, 1979). Todos estos descubrimientos est\u00e1n provocando el abandono o la revisi\u00f3n de los principios del conductismo\u00bb<\/strong><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>N\u00f3tese que en este p\u00e1rrafo de Hergenhahn, se presentan datos parad\u00f3jicos. Excepto Piaget, cita a Seligman (quien investig\u00f3 junto a Maier, la Desesperanza Aprendida, un fen\u00f3meno descubierto en el marco de las teor\u00edas del aprendizaje asociativo y muy estudiado por investigadores conductuales), a Bitterman, cuya l\u00ednea de investigaci\u00f3n es la psicolog\u00eda comparada y los procesos b\u00e1sicos de aprendizaje y a Donald Hebb, neurocient\u00edfico autor que en 1980, se define a s\u00ed mismo, como conductista. Es decir, Hergenhahn cita 3 cr\u00edticos del conductismo ortodoxo (Seligman, Bitterman y Hebb), que han criticado los principios del condicionamiento\u2026desde adentro del paradigma. Desconocemos porque raz\u00f3n, se tiende a confundir a la autocr\u00edtica desde dentro del paradigma conductual con el advenimiento de la psicolog\u00eda cognitiva, cuando la producci\u00f3n de dichos autores est\u00e1 \u00edntimamente cercana a la tradici\u00f3n comportamental. De todos modos, m\u00e1s all\u00e1 de la ambig\u00fcedad del p\u00e1rrafo de Hergenhahn, \u00e9l mismo redime m\u00e1s abajo al conductismo hoy: <strong><em>\u00ab(&#8230;) sin embargo, un legado importante del conductismo y del neoconductismo todav\u00eda caracteriza a la psicolog\u00eda. Los psic\u00f3logos generalmente est\u00e1n de acuerdo ahora en afirmar que el contenido de la psicolog\u00eda es la conducta manifiesta. Hoy la psicolog\u00eda cognitiva es muy popular, pero incluso los psic\u00f3logos que estudian los sucesos cognitivos utilizan la conducta para clasificar esos sucesos. En ese sentido, la mayor\u00eda de los psic\u00f3logos experimentales hoy d\u00eda son conductistas\u00bb<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de la historizaci\u00f3n comentada por la posici\u00f3n rupturista hacia el conductismo, los manuales contempor\u00e1neos de psicolog\u00eda general y varios textos sobre aprendizaje asociativo, e incluso sobre aprendizaje, memoria y cognici\u00f3n, incluyen cap\u00edtulos exhaustivos sobre el condicionamiento cl\u00e1sico y el operante, no s\u00f3lo para la explicaci\u00f3n de la conducta animal, sino tambi\u00e9n del comportamiento humano. Si el lector desea observar el vasto espacio dedicado a las teor\u00edas del aprendizaje asociativo en la psicolog\u00eda experimental actual puede consultar las siguientes fuentes: Anderson, Aprendizaje y Memoria (2001); Frouf\u00e9, Aprendizaje asociativo (2004); Feldman, Psicolog\u00eda (1995); Morris, Psicolog\u00eda (1997); Domjan, Principios de aprendizaje y Conducta (2011), etc.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">5.2. Vigencia de la aplicaci\u00f3n de t\u00e9cnicas conductuales: gu\u00edas de tratamientos eficaces<\/h4>\n\n\n\n<p>Dijimos que los autores cognitivistas rupturistas, anunciaron erradamente la ca\u00edda del conductismo en el \u00e1mbito de la investigaci\u00f3n, pero reconoc\u00edan la supervivencia del mismo en el campo aplicado, espec\u00edficamente en el marco de la Terapia Conductual. La divisi\u00f3n entre investigaci\u00f3n b\u00e1sica y aplicaciones cl\u00ednicas no se observa en el paradigma comportamental. El cognitivismo rupturista planteaba que el conductismo, al \u00abdesde\u00f1ar la mente\u00bb, hab\u00eda fracasado; es decir, s\u00f3lo pod\u00eda explicar parte de la conducta animal y las investigaciones b\u00e1sicas no pod\u00edan extrapolarse coherentemente para explicar, predecir y controlar el comportamiento humano. Nada m\u00e1s errado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-03.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2310\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Actualmente, es notoria la aplicaci\u00f3n en cl\u00ednica psicol\u00f3gica de muchas t\u00e9cnicas derivadas principalmente del condicionamiento cl\u00e1sico y operante. De hecho, en el an\u00e1lisis te\u00f3rico sobre la eficacia de las t\u00e9cnicas conductuales hay permanentes debates y referencias hacia las teor\u00edas del aprendizaje asociativo. (Vila Castelar [2004]), en su libro Tratamientos Psicol\u00f3gicos, la perspectiva experimental, sintetiza la \u00edntima relaci\u00f3n entre psicolog\u00eda experimental y psicolog\u00eda cl\u00ednica). Por otra parte, con un simple vistazo a las gu\u00edas de tratamientos eficaces alcanza para revelar la vigencia de las t\u00e9cnicas conductuales en el abordaje de los des\u00f3rdenes psicol\u00f3gicos. Si bien, como psic\u00f3logos cl\u00ednicos, aplicamos de modo integrado los procedimientos conductuales y los cognitivos \u2013y admitimos la utilidad de estos \u00faltimos para el abordaje de varios trastornos-, en muchos casos, se observa la eficacia de las t\u00e9cnicas conductistas aplicadas por s\u00ed solas, independientemente de la incorporaci\u00f3n adicional de de procedimientos cognitivos. Rese\u00f1amos a continuaci\u00f3n algunos ejemplos:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Los procedimientos basados en la EXPOSICION son los m\u00e1s citados en las gu\u00edas de tratamientos eficaces. Tal t\u00e9cnica forma parte de casi todos los tratamientos psicol\u00f3gicos de pacientes con ansiedad y conductas de evitaci\u00f3n. En la agorafobia y en las compulsiones, la exposici\u00f3n ha mostrado excelentes resultados. En muchos casos, la exposici\u00f3n en s\u00ed misma, no solo logra la modificaci\u00f3n del comportamiento observable y el cambio emocional, sino tambi\u00e9n produce un cambio en los pensamientos catastr\u00f3ficos que tienen los pacientes.<\/li>\n\n\n\n<li>La desensibilizaci\u00f3n, sea imaginaria o \u00abin vivo\u00bb, sigue siendo desde 1958 hasta la fecha el tratamiento recomendado para las fobias. Recordemos que Wolpe ha sido el autor que ha sistematizado esta t\u00e9cnica e insisti\u00f3 en la importancia de las im\u00e1genes mentales para la modificaci\u00f3n de la ansiedad y las conductas de evitaci\u00f3n. Para mostrar c\u00f3mo es necesario aplicar t\u00e9cnicas conductuales, citaremos un ejemplo de un caso cl\u00ednico de una mujer con fobia a las palomas. Se intent\u00f3 en primera instancia, aplicar reestructuraci\u00f3n cognitiva, para que la paciente comprendiese que no habr\u00eda consecuencias perjudiciales si ella se expon\u00eda a un grupo de palomas; dicha intervenci\u00f3n no ha reportado eficacia. En las sesiones de reestructuraci\u00f3n cognitiva la paciente nos comenta que: \u00abyo s\u00e9 que el contacto con las palomas no me producir\u00e1 la muerte, ni infecciones, ni me atacar\u00e1n, ni van a ocurrir consecuencias perjudiciales\u2026 pero no puedo acercarme a ellas. Si me pagan 10 mil d\u00f3lares para cruzar una plaza llena de palomas, tampoco lo har\u00eda\u00bb. Considerando que las t\u00e9cnicas cognitivas no modulaban la respuesta emocional ante el est\u00edmulo, se decidi\u00f3 aplicar desensibilizaci\u00f3n. Al cabo de unos meses, la paciente hab\u00eda logrado superar su fobia y darle de comer a las palomas mientras estas picoteaban el alimento en su propia mano.<br>Con este ejemplo, no intentamos desde\u00f1ar la utilidad de los procedimientos cognitivos. Nosotros los aplicamos con asiduidad. Lo que deseamos recalcar es que no siempre reportan eficacia para el abordaje de determinados cuadros, sin la necesaria aplicaci\u00f3n de t\u00e9cnicas conductuales. En varios casos, se logra modificar la conducta, sin analizar detenidamente representaciones, planes, ni estructuras mentales.<\/li>\n\n\n\n<li>El manejo de la activaci\u00f3n con t\u00e9cnicas conductuales como la respiraci\u00f3n abdominal, la refocalizaci\u00f3n atencional y las visualizaciones, forma parte del tratamiento contempor\u00e1neo del trastorno por p\u00e1nico, uno de los motivos de consulta m\u00e1s frecuentes. Dicen los pacientes: \u00abs\u00e9 que no voy a morir, ni enloquecer, ni me voy a asfixiar o desmayarme\u2026pero me siento muy mal en esos momentos\u2026\u00bb; tambi\u00e9n en estos casos, las t\u00e9cnicas cognitivas reportan eficacia aunque de modo parcial. De hecho, autores cognitivos integracionistas como Aar\u00f3n Beck y Albert Ellis, se\u00f1alan en sus obras la necesidad de aplicaci\u00f3n de t\u00e9cnicas conductuales para el aumento de la eficacia terap\u00e9utica.<\/li>\n\n\n\n<li>Las t\u00e9cnicas derivadas del condicionamiento operante (moldeamiento, reforzamiento, extinci\u00f3n, etc.) son muy recomendadas para el abordaje de pacientes con d\u00e9ficits en habilidades sociales, trastornos generalizados del desarrollo, psicosis, entre otros des\u00f3rdenes. Para la depresi\u00f3n, la asignaci\u00f3n gradual de actividades resulta muy eficaz. Esta t\u00e9cnica se denomina tambi\u00e9n, \u00abactivaci\u00f3n conductual\u00bb. Hay estudios que muestran que en el tratamiento de pacientes depresivos, aplicando este procedimiento por s\u00ed s\u00f3lo, se ha observado la misma eficacia que cuando se implementan t\u00e9cnicas cognitivas y conductuales aplicadas conjuntamente.<\/li>\n\n\n\n<li>La terap\u00e9utica de las disfunciones sexuales incluye un componente de aproximaci\u00f3n y ejecuci\u00f3n graduales, elementos caracter\u00edsticos del paradigma conductual. En pacientes con eyaculaci\u00f3n precoz, William Masters y Virginia Johnson, han dise\u00f1ado un procedimiento denominado basado en ejercicios de estimulaci\u00f3n graduada denominado stop-start. Para el incremento del deseo sexual femenino, se indica el automoldeamiento, procedimiento sugerido por Lo Picollo. La eficacia de estos procedimientos est\u00e1 relacionada predominantemente a los ensayos de exposici\u00f3n graduada y de estimulaci\u00f3n sensorial progresiva, no a la discusi\u00f3n de pensamientos autom\u00e1ticos. Estas t\u00e9cnicas tambi\u00e9n son recomendadas por las gu\u00edas de tratamientos eficaces.<\/li>\n\n\n\n<li>El abordaje de comportamientos ejecutados en exceso, como tabaquismo, juego patol\u00f3gico y adicciones en general, incluye una amplia gama de procedimientos de corte conductual; el control de est\u00edmulo, la extinci\u00f3n y el reforzamiento de conductas incompatibles, son procedimientos ineludibles en tales trastornos. A modo de ejemplo, citamos estudios epidemiol\u00f3gicos que plantean que 3 de cada 10 cardi\u00f3logos fuman. Nadie dudar\u00eda que los m\u00e9dicos son plenamente conscientes de los efectos perjudiciales del tabaquismo en la salud. Sin embargo, el ser consciente de dichos peligros no es condici\u00f3n suficiente para la modificaci\u00f3n del comportamiento. Diversas corrientes en psicolog\u00eda han planteado que el conductismo ha desestimado la conciencia y la cognici\u00f3n; ya hemos visto m\u00e1s arriba que esta afirmaci\u00f3n es cuestionable. Lo que estamos mostrando aqu\u00ed es que el conductismo cl\u00ednico no plantea que la conciencia no sea importante, sino que hay trastornos donde la conciencia no conduce al cambio conductual. Por ello, es necesaria la intervenci\u00f3n mediante otro tipo de t\u00e9cnicas, que superen la ineficacia de los procedimientos puramente verbales.<\/li>\n\n\n\n<li>El modelado, un procedimiento de amplio espectro, se destaca como herramienta en personas con d\u00e9ficits de habilidades espec\u00edficas y sociales. El modelado es una t\u00e9cnica conductista que se aplica con bastante frecuencia. Dicha t\u00e9cnica ha sido investigada por Albert Bandura, autor cognitivo-integracionista, quien ha formulado la noci\u00f3n de \u00abinteraccionismo rec\u00edproco\u00bb, entre conducta, cognici\u00f3n y ambiente\u00bb.<\/li>\n\n\n\n<li>Las t\u00e9cnicas cognitivas de modificaci\u00f3n de pensamientos incluyen \u00abexperimentos conductuales\u00bb, ingrediente muchas veces cr\u00edtico para la eficacia de la reestructuraci\u00f3n. Autores integracionistas como Beck, Ellis, Seligman, entre otros recomiendan el uso de t\u00e9cnicas conductuales pues ellas aportan a la modificaci\u00f3n pensamientos.<\/li>\n\n\n\n<li>El condicionamiento cl\u00e1sico y operante han reportado eficacia en una gran cantidad de trastornos, donde la conciencia y la reformulaci\u00f3n no es suficiente para la modificaci\u00f3n de la conducta. Como ya hemos planteado, en los trastornos generalizados del desarrollo, en la modificaci\u00f3n de tics y h\u00e1bitos nerviosos, disfunciones sexuales, adicciones, la postergaci\u00f3n y dem\u00e1s problemas cl\u00ednicos, la aplicaci\u00f3n de t\u00e9cnicas conductuales es de vital importancia.<\/li>\n\n\n\n<li>Las aplicaciones conductuales se implementan tambi\u00e9n en \u00e1reas educativas, laboral, comunitaria, etc. En la prevenci\u00f3n de accidentes en la industria, se implementa la retroalimentaci\u00f3n grupal para la modificaci\u00f3n de conductas de riesgo y el reforzamiento de comportamientos seguros. Un fen\u00f3meno observado de particular inter\u00e9s es que muchas veces, los trabajadores de la empresa responden satisfactoriamente las encuestas de seguridad, pero cuando se exponen en sus instalaciones de trabajo, emiten conductas inseguras durante su jornada laboral. La perspectiva conductual plantea que ser consciente de los riesgos no implica que la ejecuci\u00f3n del comportamiento sea segura. Por ejemplo, no es posible inferir el autocuidado del trabajador a partir de sus respuestas escritas a un cuestionario sobre operaciones y uso de elementos de protecci\u00f3n. Es necesaria la observaci\u00f3n y evaluaci\u00f3n de la conducta en el momento de su ejecuci\u00f3n. Una vez evaluada la misma, se podr\u00e1 implementar el reforzamiento y la retroalimentaci\u00f3n para modificar la misma. El ser consciente de los planes de ejecuci\u00f3n laboral, el conocer la informaci\u00f3n sobre los riesgos, etc., no es condici\u00f3n suficiente para la prevenci\u00f3n de conductas de riesgo. La perspectiva conductual ha mostrado ser eficaz en la prevenci\u00f3n de accidentes. Tambi\u00e9n en este caso, se observa que la cognici\u00f3n por s\u00ed sola no es una muestra de la conducta que el trabajador ejecutar\u00e1 en la instalaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>En la actualidad, las gu\u00edas de tratamientos eficaces recomiendan la aplicaci\u00f3n de procedimientos conductuales para el tratamiento de varios cuadros psicopatol\u00f3gicos. Finalmente, no est\u00e1 de m\u00e1s remarcar que en lo que concierne a investigaciones cl\u00ednicas controladas, la mayor cantidad de trabajos cient\u00edficos provienen del paradigma conductual. Muchas t\u00e9cnicas han surgido de las teor\u00edas conductistas desde\u00f1adas por los exponentes de la revoluci\u00f3n cognitiva. Estos indicadores actuales har\u00edan dudar del alcance e influencia de la posici\u00f3n rupturista. La vigencia de los aportes del conductismo en los trabajos de investigaci\u00f3n b\u00e1sica, en el \u00e1mbito aplicado y en las neurociencias, cuestionan tal sustituci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">6. El mito de la revoluci\u00f3n cognitiva<\/h3>\n\n\n\n<p>Como dijimos previamente, 60 a\u00f1os m\u00e1s tarde de la enunciada revoluci\u00f3n cognitiva, en la psicolog\u00eda de hoy se observan los siguientes fen\u00f3menos en la disciplina:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Vigencia de la investigaci\u00f3n experimental conductual.<\/li>\n\n\n\n<li>Vigencia de la aplicaci\u00f3n de t\u00e9cnicas conductuales.<\/li>\n\n\n\n<li>En el campo de la investigaci\u00f3n como en \u00e1reas aplicadas, se observa una integraci\u00f3n, no una ruptura o sustituci\u00f3n.<\/li>\n\n\n\n<li>En algunas aplicaciones la integraci\u00f3n de m\u00e9todos cognitivos y conductuales es necesaria, aunque en otros, la incorporaci\u00f3n adicional de m\u00e9todos cognitivos, no incrementa la eficacia de las t\u00e9cnicas conductuales per-se.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Aparentemente, los autores rupturistas NO han le\u00eddo detenidamente las fuentes originales de autores conductistas; quiz\u00e1 han consultado fuentes erradas, que confunden la pluralidad del paradigma conductual con el primer conductismo de Watson. Desde all\u00ed, se\u00f1alan a la aparici\u00f3n del cognitivismo como la \u00absoluci\u00f3n\u00bb de las limitaciones del conductismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez la confusi\u00f3n se origina a ra\u00edz de que algunos representantes de corrientes o escuelas en psicolog\u00eda escriben sobre acontecimientos que supuestamente est\u00e1n ocurriendo o han ocurrido en la historia de la psicolog\u00eda, pero sin apelar a los m\u00e9todos propios de esta rama de estudio, vale decir, t\u00e9cnicas bibliom\u00e9tricas, encuestas a profesionales, consultas de las fuentes originales, revisi\u00f3n pormenorizada de documentos, inventarios de revistas especializadas, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>La popularidad o la moda de determinada corriente en psicolog\u00eda no implica que la misma posea necesariamente mayor apoyo emp\u00edrico, sea m\u00e1s eficaz y por ende, sustituya a las que la preced\u00edan. Existen teor\u00edas mentalistas especulativas, que gozan de enorme popularidad en la psicolog\u00eda; ello no implica que los paradigmas predecesores, pierdan poder explicativo y predictivo. Es como creer que <strong><em>\u00abTODA\u00bb<\/em><\/strong> la f\u00edsica de Newton ha sido superada por la f\u00edsica de Einstein; como dice Kuhn (1962), <strong><em>\u00abla mayor\u00eda de los ingenieros todav\u00eda usa la mec\u00e1nica newtoniana con mucho \u00e9xito e incluso muchos f\u00edsicos a\u00fan la emplean en algunas aplicaciones determinadas\u00bb<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Consideramos pues que hay un error cuando se afirma que con la \u00abrevoluci\u00f3n cognitiva\u00bb ha reemplazado al paradigma conductual. La divulgaci\u00f3n de tales afirmaciones dogm\u00e1ticas conduce a que psic\u00f3logos novatos interpreten de modo sesgado la evoluci\u00f3n de la psicolog\u00eda. Particularmente en nuestro medio, esto ha derivado en que muchos psic\u00f3logos desconozcan los aportes del Conductismo por considerarlos, err\u00f3neamente, anacr\u00f3nicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cr\u00edticas erradas hacia los aportes del conductismo en \u00e1reas de investigaci\u00f3n y \u00e1reas aplicadas, genera un efecto negativo en la formaci\u00f3n de los psic\u00f3logos. Al menos en nuestro pa\u00eds, muchos estudiantes, graduados y profesionales en psicolog\u00eda, no acceden al conocimiento de los principios del aprendizaje asociativo y las t\u00e9cnicas de modificaci\u00f3n conductual derivados de los mismos a ra\u00edz de considerar al conductismo como \u00abestrecho o simplista\u00bb y como un paradigma precario y superficial, que ha sido superado por los modelos mentalistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las historizaciones parciales no son inocuas: afectan a los contenidos de los planes de estudio y alejan \u00aba priori\u00bb a los estudiantes y graduados de la enorme riqueza y complejidad del paradigma conductual; se refuta a las teor\u00edas y t\u00e9cnicas del aprendizaje asociativo a partir de modas o pseudorevoluciones, sin haber le\u00eddo sobre las mismas. Lamentablemente, muchos estudiantes y psic\u00f3logos desconocen procesos complejos tales como asociaci\u00f3n de est\u00edmulos, discriminaci\u00f3n perceptual, contingencia, claves configuracionales de los est\u00edmulos, condicionamiento sem\u00e1ntico, representaci\u00f3n de est\u00edmulos, tiempos de latencia, memoria procedimental, etc.; cuyo conocimiento resulta esencial para la formaci\u00f3n profesional.<\/p>\n\n\n\n<p>De modo esperable a toda postura cient\u00edfica, el paradigma conductual no es una cosmovisi\u00f3n dogm\u00e1tica y admite sus limitaciones. En cuanto tal, ha evolucionado al comp\u00e1s de los descubrimientos cient\u00edficos. Por razones de espacio, solo hemos se\u00f1alado unos pocos autores con especial val\u00eda hist\u00f3rica; a diferencia de la posici\u00f3n rupturista, nosotros adherimos y observamos una necesaria integraci\u00f3n entre modelos conductuales, cognitivos y bases biol\u00f3gicas, bajo el ala del m\u00e9todo cient\u00edfico. Tal movimiento a\u00fan contin\u00faa en el presente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-01.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2308\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Han pasado 5 d\u00e9cadas y no se observa lo pregonado por los autores cognitivos-rupturistas cuando escribieron, fallida y prematuramente, la \u00abhistoria de la psicolog\u00eda\u00bb. Leahey, uno de los principales especialistas en historia de la psicolog\u00eda, cataloga expresamente a la \u00abrevoluci\u00f3n cognitiva\u00bb como un mito: <strong><em>\u00ablos cient\u00edficos cognitivos prefieren hablar de revoluci\u00f3n porque el t\u00e9rmino les proporciona un mito del origen, una explicaci\u00f3n de sus comienzos que les permite legitimar su pr\u00e1ctica cient\u00edfica (&#8230;) pero no hubo ninguna revoluci\u00f3n: el comportamentalismo prosigui\u00f3 con un nuevo lenguaje, un nuevo modelo y nuevos intereses dirigidos a un fin ya conocido: la descripci\u00f3n, predicci\u00f3n y control de la conducta\u00bb<\/em><\/strong> (Leahey, 1981, 1992).<\/p>\n\n\n\n<p>El paradigma conductual, ha evolucionado al comp\u00e1s de los descubrimientos cient\u00edficos. Como toda disciplina, posee aciertos y limitaciones y considera a la cr\u00edtica como motor para el avance de la ciencia. Tales cr\u00edticas son bienvenidas si provienen de una perspectiva basada en el hallazgo de investigaciones cient\u00edficas y no de escritos de psicolog\u00eda especulativa. La vigencia de modelos te\u00f3ricos y las t\u00e9cnicas derivadas de los mismos debe ser avalada por estudios cient\u00edficos llevados a cabo en las \u00e1reas aplicadas y de investigaci\u00f3n. No deber\u00eda estar sujeta a modas, an\u00e9cdotas, opiniones subjetivas o historizaciones de dudosa metodolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El avance de las disciplinas cient\u00edficas est\u00e1 marcado por los trabajos o productos de los cient\u00edficos, tanto en la investigaci\u00f3n como en campos aplicados. En la actualidad, m\u00e1s all\u00e1 de las revoluciones discursivas, los acontecimientos muestran la vigencia de las teor\u00edas y t\u00e9cnicas del paradigma conductual y el uso del m\u00e9todo cient\u00edfico que lo caracteriza.<\/p>\n\n\n\n<p>De m\u00e1s est\u00e1 recordar que la investigaci\u00f3n b\u00e1sica nutre a la psicolog\u00eda cl\u00ednica y su conocimiento favorece la efectividad de los procedimientos conductuales que se aplican en Terapia Cognitivo-Conductual. Por ello, creemos que el paradigma conductual no puede ser ignorado por los psic\u00f3logos. La autentica integraci\u00f3n que caracteriza al modelo cognitivo-conductual requiere el conocimiento pormenorizado de los procesos b\u00e1sicos de aprendizaje y modelos de condicionamiento. Las evidencias resuelven la controversia entre los paradigmas: los aportes del paradigma conductual contin\u00faan siendo relevantes hoy d\u00eda, tanto en la psicolog\u00eda cient\u00edfica como en las neurociencias, a 60 a\u00f1os, de la llamada, revoluci\u00f3n cognitiva.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Bibliograf\u00eda:<\/h3>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Bunge M. &#8211; Ardila R. (1988):<br>Filosof\u00eda de la Psicolog\u00eda<\/li>\n\n\n\n<li>Cautela J. (1969):<br>T\u00e9cnicas de Condicionamiento Encubierto.<\/li>\n\n\n\n<li>Dahab J., Minici A., y Rivadeneira C. (2011):<br>Importancia del pensamiento y el lenguaje en la aplicaci\u00f3n de las t\u00e9cnicas conductuales.<\/li>\n\n\n\n<li>Dollard J. y Miller N. (1977):<br>Personalidad y Psicoterapia.<\/li>\n\n\n\n<li>Domjan M. (2007):<br>Principios de aprendizaje y conducta.<br>Ep\u00edlogo de Bunge M.: El problema mente-cerebro.<\/li>\n\n\n\n<li>Eysenck H. (1947):<br>Estudio cient\u00edfico de la personalidad.<\/li>\n\n\n\n<li>Eysenck H. (1977):<br>Usted y la neurosis. Porqu\u00e9 falla su analista.<\/li>\n\n\n\n<li>Gardner H. (1985):<br>La nueva ciencia de la mente. Historia de la revoluci\u00f3n cognitiva.<\/li>\n\n\n\n<li>Hebb D. (1980):<br>\u201cUn enfoque conductual\u201d.<\/li>\n\n\n\n<li>Hergenhahn B.R. (2001):<br>Introducci\u00f3n a la historia de la Psicolog\u00eda.<\/li>\n\n\n\n<li>Kuhn T. (1962):<br>La estructura de las revoluciones cient\u00edficas.<\/li>\n\n\n\n<li>Leahey T. (2005):<br>Historia de la Psicolog\u00eda.<\/li>\n\n\n\n<li>Mahoney M. (1974):<br>Cognici\u00f3n y Modificaci\u00f3n de Conducta.<\/li>\n\n\n\n<li>Miller, G. A. (2003):<br>The cognitive revolution: a historical perspective TRENDS in Cognitive Sciences Vol.7, No.3 March, 141.<\/li>\n\n\n\n<li>Morris (1998)<br>Tendencias actuales en el an\u00e1lisis conceptual del comportamiento.<br>(en Manual de an\u00e1lisis experimental del comportamiento).<\/li>\n\n\n\n<li>O\u2019Donohue y Kitchener (1999):<br>Manual de Conductismo.<\/li>\n\n\n\n<li>Pavlov I.(1923):<br>Reflejos condicionados e inhibiciones.<\/li>\n\n\n\n<li>Pelechano (1979):<br>Terapia y Modificaci\u00f3n de Conducta.<\/li>\n\n\n\n<li>P\u00e9rez \u00c1lvarez, M (2004):<br>Contingencia y Drama: La psicolog\u00eda seg\u00fan el Conductismo.<\/li>\n\n\n\n<li>Skinner B.F. (1953):<br>Ciencia y Conducta humana.<\/li>\n\n\n\n<li>Skinner B.F. (1974):<br>Sobre el conductismo.<\/li>\n\n\n\n<li>Vila Castelar (2004):<br>Tratamientos Psicol\u00f3gicos. La perspectiva experimental.<\/li>\n\n\n\n<li>Vila Castelar (2004):<br>Tratamientos Psicol\u00f3gicos: La perspectiva experimental.<\/li>\n\n\n\n<li>Watson J. (1930):<br>Conductismo.<\/li>\n\n\n\n<li>Wolpe J. (1958):<br>Psicoterapia por inhibici\u00f3n rec\u00edproca.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Por: Lic. Ariel Minici, Lic. Carmela Rivadeneira y Lic. Jos\u00e9 Dahab<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-font-size is-style-outline is-style-outline--1\" style=\"font-size:16px\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color wp-element-button\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/el-mito-de-la-revolucion-cognitiva.pdf\" style=\"color:#b90000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">descargar este art\u00edculo <i class=\"fa fa-file-pdf\" style=\"font-size:20px;\"><\/i><\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; En la psicolog\u00eda contempor\u00e1nea, hallamos la vigencia de los modelos te\u00f3ricos y de las&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1066,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15,425],"tags":[348,59,60,51,131,370],"class_list":["post-479","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-discusion-y-critica","category-revista-21","tag-caracteristicas-tcc","tag-condicionamiento-clasico","tag-condicionamiento-operante","tag-conductismo","tag-efectividad","tag-historia-tcc"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/479","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=479"}],"version-history":[{"count":29,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/479\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2400,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/479\/revisions\/2400"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1066"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=479"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=479"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=479"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}