{"id":563,"date":"2013-08-06T22:57:13","date_gmt":"2013-08-07T03:57:13","guid":{"rendered":"http:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/?p=563"},"modified":"2022-04-12T15:53:44","modified_gmt":"2022-04-12T18:53:44","slug":"los-pensamientos-intrusivos-en-el-trastorno-obsesivo-compulsivo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/los-pensamientos-intrusivos-en-el-trastorno-obsesivo-compulsivo\/","title":{"rendered":"Los Pensamientos Intrusivos en el Trastorno Obsesivo Compulsivo"},"content":{"rendered":"<h3>Estrategias de control inadecuadas que pueden enfermarnos<\/h3>\n<blockquote>\n<p>\u00bfQui\u00e9n no ha tenido alguna vez pensamientos absurdos, il\u00f3gicos, incluso claramente inmorales y contrarios a sus propios principios? \u00bfQui\u00e9n no ha experimentado alguna vez que una idea extra\u00f1a y totalmente disparatada se entrometa en su consciencia? Pues bien, cient\u00edficamente hablando, menos del 20 % de las personas. Y s\u00ed, en efecto, una cifra que a simple vista parece llamativa, pero es la que sistem\u00e1ticamente han encontrado las investigaciones que ahondaron en este asunto.<\/p>\n<p>La gran mayor\u00eda de nosotros experimentamos de vez en cuando la presencia, en nuestro foco de atenci\u00f3n, de ideas descabelladas, incongruentes y hasta contrarias a nuestros valores. Esto es totalmente <strong>normal<\/strong>. Lo que no es normal y s\u00ed puede provocar mucho padecimiento es preocuparse por estos pensamientos y tratar de controlarlos. De hecho, esta es una de las marcas distintivas del <strong>Trastorno Obsesivo Compulsivo<\/strong> (T.O.C.).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><!--more--><br \/>Una de las caracter\u00edsticas distintivas y m\u00e1s lastimosas del <strong>T.O.C.<\/strong> es la afectaci\u00f3n que conlleva en el plano del pensamiento. Quienes padecen el cuadro suelen sufrir mucho a ra\u00edz de lo que piensan, c\u00f3mo piensan y el gran esfuerzo que realizan para <strong>controlar<\/strong> su pensamiento. Aunque esta caracter\u00edstica tiene m\u00faltiples causas, una de las m\u00e1s destacadas es el proceso al cual nos referimos aqu\u00ed, gen\u00e9ricamente conocido como \u201cprocesos metacognitivos disfuncionales\u201d o \u201cestrategias inadecuadas de control cognitivo\u201d.<\/p>\n<h3>Lo que s\u00ed es normal<\/h3>\n<p>La mayor\u00eda de las personas, m\u00e1s del 80 % seg\u00fan las investigaciones, refieren experimentar pensamientos absurdos, algunas veces contrarios incluso a sus propios principios. A ellos se los denomina <strong>\u201cpensamientos intrusivos\u201d<\/strong> por la cualidad que poseen de entrometerse en la consciencia de la persona, de forma involuntaria e inconexa con otros pensamientos y actividades. Veamos algunos ejemplos de los pensamientos intrusivos frecuentemente reportados por sujetos normales:<\/p>\n<ul>\n<li>Saltar desde una ventana o balc\u00f3n alto.<\/li>\n<li>Empujar a alguien debajo del tren, auto, colectivo.<\/li>\n<li>Atropellar y lastimar a alguien mientras manejo y no darme cuenta.<\/li>\n<li>No haber cerrado adecuadamente la puerta de casa al salir.<\/li>\n<li>Irme de casa sin avisar, escapar.<\/li>\n<li>Agredir sexualmente a alguien.<\/li>\n<\/ul>\n<p>La experiencia de pensamientos intrusivos no s\u00f3lo no se considera patol\u00f3gica sino que, m\u00e1s a\u00fan, se estima que puede tratarse de un fen\u00f3meno sano y adaptativo. Podr\u00eda ser parte importante de la tan exquisita y distintiva creatividad humana, de la capacidad de generar soluciones novedosas a los problemas. Tal vez muchos de nuestros logros culturales tengan en los pensamientos intrusivos una de sus ra\u00edces.<\/p>\n<h3>Lo que no es normal<\/h3>\n<p>Preocuparse por los pensamientos intrusivos y tratar, por ende, de controlarlos o prevenirlos; <strong>eso no es sano<\/strong>. Y como ya anticipamos, en este proceso radica una parte importante de la patolog\u00eda que observamos en el <strong>T.O.C.<\/strong> Vamos a dedicarnos a esto con m\u00e1s detalle a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>Pensar sobre el pensar: la metacognici\u00f3n<\/h3>\n<p>Como ya sabemos, los seres humanos somos los \u00fanicos con la habilidad de producir lo que, en sentido estricto, llamamos <strong>pensamientos<\/strong>. Nosotros no s\u00f3lo somos conscientes, sino que tambi\u00e9n somos conscientes de que somos conscientes, es decir, sabemos que sabemos. As\u00ed, por ejemplo, al recordar a las personas que queremos, nos damos cuenta de que nos ponemos contentos o que las extra\u00f1amos; lo cual puede por ejemplo llevarnos a evitar o propiciar algunos pensamientos.<\/p>\n<p>Observemos que, en el ejemplo anterior, tenemos dos tipos de pensamientos. Primero, los pensamientos sobre las personas que yo quiero, mi novia, mi hijo, mi amigo; ideas que provocan en m\u00ed sentimientos de ternura y placer. Segundo, el pensamiento de que \u201cpensar en tales personas provoca en m\u00ed sentimientos de ternura\u201d, vale decir, yo pienso sobre lo que pienso, s\u00e9 que pensar en mi novia me provoca placer. Este segundo pensamiento se llama <strong>metacognici\u00f3n<\/strong>, es un pensar sobre el pensar. M\u00e1s a\u00fan, la <strong>metacognici\u00f3n<\/strong> puede derivar en esfuerzos puntuales por pensar o no pensar determinados contenidos.<\/p>\n<p>Siguiendo con el ejemplo, yo puedo tratar de concentrarme m\u00e1s en los recuerdos relacionados con mi novia pues ello me da placer o por el contrario, si ello me hace extra\u00f1arla demasiado y por ende sufrir, puedo procurar distraerme con una pel\u00edcula para no pensar en ella.<\/p>\n<p>Todo esto es perfectamente normal y sano. La <strong>metacognici\u00f3n<\/strong>, el pensar sobre el pensar, no es ning\u00fan fen\u00f3meno patol\u00f3gico ni novedoso. No obstante, como muchas caracter\u00edsticas adaptativas, s\u00ed puede en algunos casos volv\u00e9rsenos en contra.<\/p>\n<p>Algunas personas se sienten responsables por lo que piensan o tienen la idea err\u00f3nea de que por pensar reiteradas veces algo es m\u00e1s probable de que suceda. Desde un punto de vista de las variables cognitivas, estas personas poseen <strong>esquemas disfuncionales exagerados<\/strong>.<\/p>\n<p>Un <strong>\u201cesquema exagerado de responsabilidad personal\u201d<\/strong> sobre el pensamiento consiste en la creencia de que por tener una idea sobre alg\u00fan suceso peligroso que podr\u00eda ocurrir, eso transforma a la persona en un agente responsable de prevenir el suceso indeseado as\u00ed como de las potenciales consecuencias si el hecho tuviera lugar. As\u00ed, por ejemplo, si al salir de mi trabajo, yo pienso que alguien pudo haber dejado el horno el\u00e9ctrico enchufado, lo cual a su vez puede provocar un incendio; entonces el no ir a verificar el estado del horno me convierte en responsable si un tal acontecimiento tuviera lugar. De ese modo, me siento compelido a regresar a mi trabajo y hacer las verificaciones pertinentes.<\/p>\n<p>Claro est\u00e1 que en los pacientes con T.O.C. esto no sucede aisladamente sino de manera reiterada y frecuente. En este caso, el pensamiento intrusivo \u201cel horno el\u00e9ctrico puede estar prendido y causar un incendio\u201d combinado con un esquema de responsabilidad personal exagerada nos da por resultado elevadas conductas de verificaci\u00f3n, es decir, se tratar\u00eda de un <strong>T.O.C. de verificaci\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n<p>Otro ejemplo muy caracter\u00edstico es el esquema <strong>\u201cfusi\u00f3n pensamiento-acci\u00f3n\u201d<\/strong>. Se trata de una creencia por la cual las personas igualan el pensar con el hacer. Esto puede a su vez adoptar dos formas. Por un lado, el esquema <strong>fusi\u00f3n pensamiento-acci\u00f3n<\/strong> conduce a que la persona considere probable la realizaci\u00f3n de una conducta si piensa en ello.<\/p>\n<p>As\u00ed, por ejemplo, al ver un cuchillo afilado, una persona que padece <strong>T.O.C.<\/strong> tiene un pensamiento intrusivo \u201cy si enloqueciera y se lo clavara a mi esposo\u201d. A continuaci\u00f3n la mujer piensa \u201csoy una asesina en potencia, puedo matar a alguien\u201d, lo cual la lleva a ponerse ansiosa y tomar medidas para prevenir el hipot\u00e9tico homicidio. As\u00ed, la mujer del ejemplo podr\u00eda evitar entrar en contacto con cuchillos, tijeras u otros objetos punzantes.<\/p>\n<p>Un ejemplo bastante particular de este tipo de casos es el que se ha difundido en los \u00faltimos a\u00f1os con la denominaci\u00f3n de <strong>\u201cT.O.C. homosexual\u201d<\/strong>, una expresi\u00f3n <strong>poco feliz<\/strong> usada para referirse a las personas que se obsesionan y tienen dudas patol\u00f3gicas respecto de su orientaci\u00f3n sexual. Se trata de personas heterosexuales quienes tienen alg\u00fan pensamiento intrusivo del estilo \u201cy si se me ocurre mirar hombres en el vestuario\u201d o \u201cy si me empezara a gustar mi compa\u00f1ero de trabajo\u201d. Luego, de tales pensamientos intrusivos, el sujeto, var\u00f3n en nuestro ejemplo, realiza una valoraci\u00f3n de sus propios pensamientos, se dice a s\u00ed mismo \u201csi pienso eso, puedo ser homosexual\u201d, lo cual lo pone ansioso y lo lleva a buscar corroborar su orientaci\u00f3n sexual.<\/p>\n<p>Y es con tales conductas de verificaci\u00f3n es que se cierra el c\u00edrculo de la patolog\u00eda, pues el individuo comienza a mirar a otros hombres, particularmente algunos de sus caracteres sexuales y muy frecuentemente a trav\u00e9s del uso de videos o fotograf\u00edas pornogr\u00e1ficas con el objetivo de corroborar que no se siente atra\u00eddo. No obstante, en el proceso se pone ansioso, pierde parte de su autocontrol y al verse a s\u00ed mismo mirando a otras personas de su mismo sexo se dice algo as\u00ed como \u201cy si estoy mirando, es porque me debe gustar\u201d. Vale decir, el mismo acto de verificaci\u00f3n es evaluado como peligroso e indicativo de una orientaci\u00f3n homosexual, lo cual reinicia el c\u00edrculo y termina por reforzar la patolog\u00eda.<\/p>\n<p>Una variante bastante observada del esquema recientemente mencionado se denomina <strong>\u201cfusi\u00f3n moral pensamiento-acci\u00f3n\u201d<\/strong> en la cual, como indica su nombre, la valoraci\u00f3n negativa del pensamiento intrusivo tiene una connotaci\u00f3n moral. As\u00ed, por ejemplo, una persona que padece <strong>T.O.C.<\/strong> tiene alguna fantas\u00eda sexual espont\u00e1nea con una persona conocida, luego de lo cual dice a s\u00ed misma \u201cqu\u00e9 pienso&#8230;soy un inmoral\u201d, raz\u00f3n por la cual siente culpa, malestar y a partir de ello, procura no tener fantas\u00edas sexuales similares.<\/p>\n<p>Desafortunadamente, es poco probable que se logre prohibir el pensamiento, de hecho, suele ser lo contrario lo que se logra; el pensamiento que se trata de evitar tiende a aumentar con la consecuente escalada de angustia para quien padece <strong>T.O.C.<\/strong><\/p>\n<h3>Las estrategias inadecuadas de control y su tratamiento<\/h3>\n<p>En el punto anterior hemos intentado describir brevemente uno de los rasgos m\u00e1s propios del <strong>T.O.C.<\/strong>, considerado de valor etiol\u00f3gico para el desorden. Uno de los denominadores comunes de los esquemas disfuncionales referidos es el exceso de control del pensamiento que fallidamente, procura operar. Sea por un <strong>esquema exagerado de responsabilidad personal<\/strong> o por uno de <strong>fusi\u00f3n pensamiento-acci\u00f3n<\/strong>, el paciente con <strong>T.O.C.<\/strong> realiza un proceso cognitivo que podemos resumir en tres pasos:<\/p>\n<ol>\n<li>Tiene un pensamiento intrusivo.<\/li>\n<li>Valora negativamente el pensamiento intrusivo anterior lo cual le genera malestar emocional.<\/li>\n<li>Procura controlar o prevenir la aparici\u00f3n de pensamientos intrusivos o de sus consecuencias a fin de aliviar su malestar.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Pero contrariamente a las intenciones de la persona con <strong>T.O.C.<\/strong>, las estrategias utilizadas para controlar y prevenir la aparici\u00f3n de pensamientos intrusivos fallan, en su peor sentido. No s\u00f3lo no logran eliminar el pensamiento intrusivo sino que a largo plazo, <strong>lo incrementan<\/strong>.<\/p>\n<p>En pocas palabras, tratar de prohibir un pensamiento no hace m\u00e1s que incrementarlo. En ello radica gran parte del c\u00edrculo vicioso en el cual quien padece <strong>T.O.C.<\/strong> se halla atrapado. Trata de \u201cno pensar\u201d ciertos contenidos, pero ello lleva a un aumento de los mismos; lo cual trae un mayor malestar, pero tambi\u00e9n un esfuerzo m\u00e1s grande por \u201cno pensar\u201d que redunda en una nueva escalada de los contenidos que se quieren evitar. En fin, un c\u00edrculo vicioso que puede alcanzar niveles realmente muy elevados, con el consecuente sufrimiento e impacto en la salud y calidad de vida.<\/p>\n<h3>El tratamiento<\/h3>\n<p>Tal como se deduce de las investigaciones mencionadas sobre los procesos inadecuados de control en el <strong>T.O.C.<\/strong>, resulta necesario que los pacientes aprendan a no combatir sus pensamientos intrusivos. Para ello, el enfoque de la <strong>Terapia Cognitivo Conductual<\/strong> cuenta con un conjunto de herramientas entre las cuales se destacan la <strong>Discusi\u00f3n Cognitiva<\/strong> adaptada espec\u00edficamente al <strong>T.O.C.<\/strong>, la <strong>Psicoeducaci\u00f3n<\/strong>, los <strong>Experimentos Conductuales para la modificaci\u00f3n de las estrategias inadecuadas de control<\/strong>, la <strong>Exposici\u00f3n<\/strong> y <strong>Prevenci\u00f3n de la Respuesta<\/strong>, entre muchas otras.<\/p>\n<p>Al igual que en el tratamiento de cualquier otro desorden, las t\u00e9cnicas mencionadas deben ordenarse coherentemente en un programa de tratamiento racionalmente guiado por la correcta evaluaci\u00f3n del caso. Eso nos brinda muchas posibilidades de remisi\u00f3n definitiva.<\/p>\n<p>Afortunadamente, el <strong>Trastorno Obsesivo Compulsivo<\/strong>, un cuadro que hist\u00f3ricamente se hab\u00eda mostrado muy resistente a casi todas las terap\u00e9uticas, hoy empieza a ser tratado con \u00e9xito gracias al avance de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p style=\"text-align: right; font-size: 0.7em; color: #666666;\">Por: Lic. Ariel Minici, Lic. Carmela Rivadeneira y Lic. Jos\u00e9 Dahab<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-font-size is-style-outline is-style-outline--1\" style=\"font-size:16px\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/los-pensamientos-intrusivos-en-el-trastorno-obsesivo-compulsivo.pdf\" style=\"color:#b90000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">descargar este art\u00edculo <i class=\"fa fa-file-pdf\" style=\"font-size:20px;\"><\/i><\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estrategias de control inadecuadas que pueden enfermarnos \u00bfQui\u00e9n no ha tenido alguna vez pensamientos absurdos,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1009,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,427],"tags":[384,180,65,94],"class_list":["post-563","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-conceptuales-teoricos","category-revista-23","tag-fusion-pensamiento-accion","tag-metacognicion","tag-pensamiento","tag-trastorno-obsesivo-compulsivo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/563","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=563"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/563\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1659,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/563\/revisions\/1659"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1009"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=563"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=563"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=563"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}