{"id":609,"date":"2014-02-07T19:20:59","date_gmt":"2014-02-08T00:20:59","guid":{"rendered":"http:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/?p=609"},"modified":"2022-04-12T12:52:42","modified_gmt":"2022-04-12T15:52:42","slug":"por-que-la-ansiedad-se-vuelve-patologica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/por-que-la-ansiedad-se-vuelve-patologica\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 la ansiedad se vuelve patol\u00f3gica?"},"content":{"rendered":"<h3>Origen y mantenimiento de la ansiedad desadaptativa<\/h3>\n<blockquote><p>Ansiedad, miedo, angustia, temor, p\u00e1nico; son todos t\u00e9rminos utilizados para referirse a un mismo proceso b\u00e1sico: el organismo reacciona para defenderse. Lo que muchas personas ignoran es que este proceso es normal, sano e imprescindible para nuestra salud.<br>\n\u00bfPor qu\u00e9 entonces nos hace sufrir? \u00bfPor qu\u00e9 una reacci\u00f3n biol\u00f3gica y psicol\u00f3gicamente destinada a protegernos se vuelve contra nosotros? \u00bfPor qu\u00e9 la ansiedad se vuelve patol\u00f3gica?<\/p><\/blockquote>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>La ansiedad no siempre es patol\u00f3gica. Contrariamente, constituye una emoci\u00f3n sana y normal en muchas situaciones. Cuando hay alg\u00fan peligro, cuando nos encontramos en riesgo, entonces el cerebro dispara un conjunto de mecanismos defensivos orientados a preservar nuestra integridad. La experiencia subjetiva emocional de tal reacci\u00f3n defensiva es lo que sentimos como ansiedad o miedo.<\/p>\n<p>En su car\u00e1cter desagradable tambi\u00e9n radica parte de su valor adaptativo: queremos poner fin a la ansiedad y, para ello, debemos salir de la situaci\u00f3n peligrosa en la cual nos encontramos. Ahora bien, tambi\u00e9n sabemos que la ansiedad es una de las emociones m\u00e1s ligadas a la psicopatolog\u00eda; acarreando mucho sufrimiento y malestar.<\/p>\n<p>La ansiedad patol\u00f3gica es exagerada respecto de la amenaza objetiva que la dispara, manifest\u00e1ndose con s\u00edntomas de activaci\u00f3n que preparan al organismo para una acci\u00f3n defensiva frente a un peligro que no existe. En el plano cognitivo, se presentan pensamientos espec\u00edficos que sobrevaloran el riesgo, ellos suelen adoptar la forma de preocupaciones m\u00e1s o menos puntuales seg\u00fan el caso. En el plano fisiol\u00f3gico, se incrementa la activaci\u00f3n de la rama simp\u00e1tica del sistema nervioso aut\u00f3nomo, gener\u00e1ndose reacciones como taquicardia, sudoraci\u00f3n, tensi\u00f3n muscular. En el sistema motor, se producen las respuestas de evitaci\u00f3n y escape, lo cual lleva a abandonar los entornos disparadores de ansiedad o a soportarlos con mucho malestar.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 sucede todo esto? \u00bfPor qu\u00e9 un sistema emocional evolutivamente seleccionado para protegernos se transforma en un arma contra nosotros mismos? Simplemente, \u00bfpor qu\u00e9 la ansiedad se vuelve patol\u00f3gica? Responder a estas preguntas podr\u00eda llenar varias bibliotecas&#8230;<\/p>\n<p>Hoy el debate podemos plantearlo al menos en dos grandes planos. Uno, el de las neurociencias, procurando objetivar las diferencias tanto cualitativas como cuantitativas de los sistemas y subsistemas neurales encargados del procesamiento defensivo. Otro, m\u00e1s caracter\u00edstico de la Psicolog\u00eda, y en particular de la Terapia Cognitivo Conductual; el funcional, ocup\u00e1ndonos de hallar qu\u00e9 patrones relacionales entre el individuo y su entorno conducen a reacciones de ansiedad patol\u00f3gicas duraderas. Por supuesto, la interrelaci\u00f3n entre ambas esferas es sumamente interesante y compleja.<\/p>\n<p>Nosotros nos ocuparemos de la discusi\u00f3n en el segundo \u00e1mbito, por otra parte, m\u00e1s relacionado con el trabajo cl\u00ednico con pacientes que padecen alguna forma de ansiedad patol\u00f3gica.<\/p>\n<h3>Factores de inicio: v\u00edas por las cuales la ansiedad se torna patol\u00f3gica<\/h3>\n<p>La v\u00eda m\u00e1s difundida por la cual la ansiedad se vuelve patol\u00f3gica es la gen\u00e9ricamente denominada traum\u00e1tica. En pocas palabras, una persona adquiere una reacci\u00f3n de miedo patol\u00f3gico porque se establece una asociaci\u00f3n entre un evento neutral con otro que representa una amenaza real. El proceso es uno de los casos particulares de condicionamiento cl\u00e1sico descripto inicialmente por Ivan Pavlov.<\/p>\n<p>Por ejemplo, una persona que viaja en autom\u00f3vil por la ruta tiene un accidente con una seria amenaza a la vida. A partir de ese momento, desarrolla una fobia espec\u00edfica; viajar en autos por la ruta le provocar\u00e1 miedo, tanto as\u00ed que ya no podr\u00e1 hacerlo. Si bien la v\u00eda traum\u00e1tica de adquisici\u00f3n de miedos irracionales es v\u00e1lida, las investigaciones se\u00f1alan que da cuenta como m\u00e1ximo, de un 47 \u00f3 48 % de los casos de fobias espec\u00edficas; vale decir, m\u00e1s de la mitad de estos cuadros tienen alg\u00fan otro origen. Por otro lado, no existen datos concluyentes acerca de cu\u00e1nto la v\u00eda traum\u00e1tica podr\u00eda explicar la aparici\u00f3n de otras formas patol\u00f3gicas de la ansiedad, como las que se presentan en el Trastorno de Ansiedad Generalizada o la Agorafobia.<\/p>\n<p>Un segundo camino por el cual las personas adquirimos miedos patol\u00f3gicos consiste en el aprendizaje por observaci\u00f3n de modelos o Modelado, estudiado minuciosamente por el prominente psic\u00f3logo Albert Bandura. En los humanos, este proceso transcurre de dos maneras diferentes.<\/p>\n<p>Por un lado, la observaci\u00f3n directa de alguna persona que padece alguna forma de ansiedad patol\u00f3gica puede conducir a que el observador adquiera el mismo miedo o alguno relacionado, particularmente si este \u00faltimo se encuentra en la infancia. Los casos m\u00e1s simples son aquellos en los cuales los hijos acaban padeciendo las mismas fobias que sus padres.<\/p>\n<p>Por ejemplo, si un ni\u00f1o peque\u00f1o observa a su madre reaccionar con miedo cuando se relaciona con extra\u00f1os, resulta m\u00e1s probable que copie este patr\u00f3n y que con los a\u00f1os, desarrolle alguna forma de ansiedad social. El rostro tenso, un tono de voz entrecortado, conductas de evitaci\u00f3n sutiles, entre otras se\u00f1ales de miedo que inadvertidamente la madre env\u00eda a su hijo al relacionarse con personas desconocidas; le van dando al ni\u00f1o la pauta de que los extra\u00f1os pueden resultar peligrosos. Ello siembra las bases para que, conjuntamente con otros factores, se termine por desarrollar un Trastorno de Ansiedad Social.<\/p>\n<p>Por otra parte, el modelado tambi\u00e9n puede efectuarse de manera verbal, es decir, a trav\u00e9s de las palabras que narran patrones de reacci\u00f3n ansiosos ante eventos que son inocuos. Al igual que en caso anteriormente mencionado, este proceso tiene m\u00e1s chances de suceder si la exposici\u00f3n al modelo verbal tiene lugar durante la ni\u00f1ez.<\/p>\n<p>Por ejemplo, un ni\u00f1o observa y particularmente, escucha, a su padre preocuparse por una variada cantidad de temas, desde el dinero hasta la salud y seguridad personal, pero en ausencia de eventos ambientales claros que justifiquen los lamentos. As\u00ed, por ejemplo, mientras cenan, algunas veces el padre se queja espont\u00e1neamente de las dificultades econ\u00f3micas; otras, de los problemas de inseguridad ante la delincuencia. En otro momento, cuando uno de los hermanos se retrasa uno minutos en su llegada a casa, dice frases tales como \u201cpor Dios que no le haya pasado nada\u201d mientras emite se\u00f1ales de activaci\u00f3n ansiosa.<\/p>\n<p>Inevitablemente, el ni\u00f1o expuesto a este modelo tiene m\u00e1s probabilidades de aprender que las situaciones ambiguas constituyen una fuente de peligro, sent\u00e1ndose as\u00ed las bases para un posterior desarrollo de un Trastorno de Ansiedad Generalizada.<\/p>\n<p>Una tercera posibilidad para el desarrollo de los miedos patol\u00f3gicos proviene de la aplicaci\u00f3n de los principios darwinianos. Por un lado, una observaci\u00f3n simple nos indica que los temores humanos no se distribuyen uniformemente, lo que significa que las personas tendemos a desarrollar miedo m\u00e1s f\u00e1cilmente hacia algunos est\u00edmulos que hacia otros.<\/p>\n<p>De este modo, resulta com\u00fan escuchar que la gente le tiene miedo a las alturas, las cucarachas, los sapos o los espacios cerrados como un subte o ascensor; pero casi nunca nos anoticiamos de que alguien padece una fobia a los enchufes, a los zapatos o los cuchillos. Claro est\u00e1 que, en la actualidad, estos \u00faltimos elementos (enchufes y cuchillos) conllevan un grado de peligro mayor que los primeros (sapos o ascensores). No obstante, la reacci\u00f3n defensiva de ansiedad es ciega respecto de este hecho.<\/p>\n<p>La respuesta al interrogante radica en que durante millones de a\u00f1os, la vida en nuestro planeta evolucion\u00f3 en un ambiente muy diferente al de los humanos modernos. En aquel ambiente arcaico, reaccionar con miedo de manera r\u00e1pida a algunos est\u00edmulos cr\u00edticos pod\u00eda representar la diferencia entre la vida y la muerte; de all\u00ed que se haya facilitado la reacci\u00f3n emocional ante los eventos otrora realmente peligrosos.<\/p>\n<p>En efecto, animales, insectos, espacios cerrados, alturas son algunos de los elementos que representaron un peligro de muerte para nuestros antepasados. Aunque hoy ya no involucren mayor riesgo para nuestra integridad, el cerebro conserva hacia ellos una facilidad para reaccionar defensivamente. Tanto es as\u00ed que representa una de las v\u00edas por las cuales la ansiedad puede volverse patol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La hip\u00f3tesis m\u00e1s fuerte de esta l\u00ednea sostiene que nacemos con una reacci\u00f3n innata de temor ante estos est\u00edmulos preparados evolutivamente y que a trav\u00e9s del proceso de socializaci\u00f3n, mediante la exposici\u00f3n natural a los mismos en nuestra cultura, vamos perdiendo el miedo inicial. Por ejemplo, nuestra reacci\u00f3n instintiva de miedo a las alturas va desapareciendo a medida que nos vamos aproximando a espacios altos protegidos, como balcones y ventanales, mientras somos contenidos por nuestros cuidadores. Cuando este proceso natural de extinci\u00f3n del miedo biol\u00f3gicamente preparado falla, entonces se dar\u00edan las condiciones para la aparici\u00f3n la ansiedad patol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La discusi\u00f3n previa ha repasado brevemente tres v\u00edas tradicionalmente propuestas para la adquisici\u00f3n de los miedos patol\u00f3gicos: el episodio traum\u00e1tico, el modelado y la preparaci\u00f3n evolutiva. Ahora bien, no todo termina ac\u00e1 en lo que hace a la explicaci\u00f3n de la ansiedad patol\u00f3gica. Pues no s\u00f3lo se trata de preguntarse c\u00f3mo se adquiere un miedo sino, y tal vez m\u00e1s importante, c\u00f3mo se mantiene. Contar con explicaciones acerca de c\u00f3mo se perpet\u00faa a lo largo del tiempo la ansiedad patol\u00f3gica puede arrojar mucha luz sobre los posibles abordajes terap\u00e9uticos.<\/p>\n<h3>Factores de mantenimiento y modulaci\u00f3n de la ansiedad patol\u00f3gica.<\/h3>\n<p>Existen varios factores que pueden modular y mantener la reacci\u00f3n de ansiedad patol\u00f3gica a largo plazo. No es nuestra intenci\u00f3n efectuar ac\u00e1 una discusi\u00f3n exhaustiva de todos ellos sino s\u00f3lo llamar la atenci\u00f3n hacia el m\u00e1s importante en lo que hace a la terap\u00e9utica.<\/p>\n<p>Inevitablemente, la ansiedad patol\u00f3gica conduce a conductas de evitaci\u00f3n y escape. Este es el elemento cr\u00edtico de mayor relevancia a la hora de explicar el mantenimiento de la ansiedad patol\u00f3gica a largo plazo. Por ejemplo, si una persona padece una Fobia Simple, por tomar el caso m\u00e1s sencillo a los fines explicativos, seguramente procurar\u00e1 evitar lo que teme o escapar\u00e1 si tiene con el objeto fob\u00edgeno un encuentro inesperado. As\u00ed, quien padece una fobia a los sapos, evitar\u00e1 ir a lugares descampados y, si repentinamente se cruza con uno de estos animales, intentar\u00e1 huir.<\/p>\n<p>Pues bien, pregunt\u00e9monos qu\u00e9 pasar\u00eda si esta persona efectuara un patr\u00f3n de conducta opuesto, es decir, se aproximara, tal vez lenta y paulatinamente, a los sapos y de a poco fuera intentando permanecer cerca de ellos en lugar de evitar y escapar. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda con el miedo? Definitivamente, ir\u00eda en disminuci\u00f3n hasta desaparecer. Este proceso recibe hoy t\u00e9cnicamente el nombre de Aprendizaje de Extinci\u00f3n y consiste en una disminuci\u00f3n y desaparici\u00f3n de la respuesta de miedo por exponerse al est\u00edmulo que lo provoca.<\/p>\n<p>Apartir de esto, no es dif\u00edcil deducir por qu\u00e9 las conductas de evitaci\u00f3n y escape mantienen los miedos patol\u00f3gicos. En efecto, ellas interfieren con el proceso normal de extinci\u00f3n que tendr\u00eda lugar si la persona se expusiera. Ahora bien, sucede que las respuestas de evitaci\u00f3n y escape no son tan sencillas y observables como la del caso mencionado sino que, por el contrario, adoptan formas sutiles y muy poco evidentes. Veamos un ejemplo.<\/p>\n<p>Si una persona padece un Trastorno de Ansiedad Social, vale decir, experimenta reacciones de temor al relacionarse con la gente; muy probablemente rehuir\u00e1 el contacto con los dem\u00e1s. No obstante, a la mayor\u00eda de f\u00f3bicos sociales les pasa que hay ocasiones en las cuales no les queda m\u00e1s opci\u00f3n que relacionarse con otros y en esos momentos suelen aparecer conductas de evitaci\u00f3n sutiles.<\/p>\n<p>Por ejemplo, al estar en la oficina, la persona procura comunicarse predominantemente por mail y no por tel\u00e9fono, mas no por una cuesti\u00f3n de practicidad, sino porque hablar le resulta m\u00e1s ansi\u00f3geno que escribir. Al ver aproximarse a un compa\u00f1ero, finge estar sumamente concentrado en el monitor de la computadora para evitar saludar y as\u00ed no correr el riesgo de que se inicie una conversaci\u00f3n.Permanece siempre con abrigo, pues si se pone colorado piensa que lo adjudicar\u00e1n a que tiene calor y no a que se puso nervioso. Tose frecuentemente para evitar que los dem\u00e1s noten que tartamudea o se entrecorta su voz.<\/p>\n<p>En fin, la lista podr\u00eda ser mucho m\u00e1s larga pero basta a los efectos de lo que queremos mostrar: las conductas de evitaci\u00f3n pueden ser indetectables para los observadores externos pues adoptan la forma de los actos m\u00e1s comunes; no obstante ello, interfieren con el natural proceso de extinci\u00f3n y perpet\u00faan as\u00ed la ansiedad patol\u00f3gica. En estos casos, los comportamientos de evitaci\u00f3n y escape suelen llamarse \u201cde reaseguro\u201d, una expresi\u00f3n que busca enfatizar el hecho de que, al ejecutarse, estas acciones brindan a la persona una seguridad moment\u00e1nea extra que en verdad no necesita.<\/p>\n<p>Claro est\u00e1, quien padece alg\u00fan Trastorno de Ansiedad busca alivio al llevar adelante las conductas de evitaci\u00f3n y escape; en la gran mayor\u00eda de los casos desconoce el efecto de mantenimiento que ellas est\u00e1n ejerciendo en su patolog\u00eda. En algunos casos, la persona realiza los actos de evitaci\u00f3n y escape con plena consciencia y voluntad de reducir su malestar; aunque en otras situaciones estas conductas se efect\u00faan sin consciencia y de manera autom\u00e1tica, con escaso o nulo registro cognitivo. Esto \u00faltimo nos revela que las conductas de reaseguro no s\u00f3lo suelen pasar inadvertidas para los dem\u00e1s, sino para el mismo sujeto.<\/p>\n<p>Cualquiera sea el caso, el que realiza conductas de evitaci\u00f3n y escape se halla motivado por la b\u00fasqueda de alivio a su malestar, la ansiedad patol\u00f3gica, pero sin saberlo, la perpet\u00faa. Esto ha llevado a afirmar que en lo que hace a la patolog\u00eda de la ansiedad, lo m\u00e1s importante no es la emoci\u00f3n misma ni tampoco su intensidad. Por el contrario, y tal como planteamos al inicio, la ansiedad es una emoci\u00f3n sana y necesaria. Lo que convierte a esta emoci\u00f3n en patol\u00f3gica es toda la parafernalia que los seres humanos a veces hacemos para evitarla y controlarla.<\/p>\n<p>Esto, justamente, los intentos de control destinados a aliviarla, es lo que transforma a un patr\u00f3n emocional adaptativo evolutivamente destinado a protegernos en algo desadaptado que acarrea sufrimiento y malestar. Tal vez, una de las patolog\u00edas donde m\u00e1s claro se note este fen\u00f3meno es en algunos pacientes que padecen Trastorno de P\u00e1nico y Agorafobia, un cuadro caracterizado por la presencia de reacciones de ansiedad exageradas que van empeorando a medida de que la persona incrementa los intentos de control.<\/p>\n<p>As\u00ed, todo suele comenzar con alguna crisis de p\u00e1nico que deja al sujeto muy asustado. Esto lleva a que est\u00e9 preocupado, intentando prever la aparici\u00f3n de una nueva crisis. Para ello, monitorea su cuerpo y evita situaciones y\/o actividades que supuestamente podr\u00edan disparar otra crisis. Inadvertidamente, el automonitoreo de las propias sensaciones las incrementa y las torna m\u00e1s salientes.<\/p>\n<p>La evitaci\u00f3n de los entornos hipot\u00e9ticamente peligrosos que disparar\u00edan las crisis conduce a una generalizaci\u00f3n de los miedos. El estado permanente de alerta e hipervigilancia incrementa el nivel de ansiedad basal, facilitando la aparici\u00f3n de nuevos episodios de p\u00e1nico. Con cada crisis, el individuo redobla sus esfuerzos por controlar la ansiedad pero s\u00f3lo consigue empeorar la situaci\u00f3n. En alg\u00fan momento, el control de la ansiedad y la supuesta prevenci\u00f3n de la aparici\u00f3n de crisis se tornan el epicentro de la vida, el paciente est\u00e1 casi todo el tiempo pendiente y preocupado por \u201cno sentirse mal\u201d, lo cual equivale a \u201cno sentirse ansioso\u201d, pero sin saberlo genera el efecto contrario.<\/p>\n<h3>Conclusi\u00f3n y s\u00edntesis<\/h3>\n<p>Nos hemos preguntado c\u00f3mo y por qu\u00e9 una emoci\u00f3n sana y normal como la ansiedad se torna patol\u00f3gica. La respuesta ha girado en relaci\u00f3n a dos ejes. Primero, hemos planteado cu\u00e1les son las v\u00edas por las cuales se adquieren los miedos desadaptativos. Segundo, hemos discutido el principal medio de mantenimiento de la ansiedad patol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Si bien las causas originarias de los des\u00f3rdenes de ansiedad resultan importantes a la hora de entenderlos, en la labor cl\u00ednica concreta de la Terapia Cognitivo Conductual, los mecanismos de mantenimiento se revelan como factores m\u00e1s importantes pues hacia ellos ha de dirigirse la intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Independientemente de c\u00f3mo un problema se gener\u00f3, si hoy existe es porque hay causas actuales y presentes que lo mantienen. Identificar estas \u00faltimas permite una acci\u00f3n eficaz que alivie el malestar y sufrimiento del paciente.<\/p>\n<p style=\"text-align: right; font-size: 0.7em; color: #666666;\">Por: Lic. Ariel Minici, Lic. Carmela Rivadeneira y Lic. Jos\u00e9 Dahab<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-font-size is-style-outline is-style-outline--1\" style=\"font-size:16px\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/por-que-la-ansiedad-se-vuelve-patologica.pdf\" style=\"color:#b90000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">descargar este art\u00edculo <i class=\"fa fa-file-pdf\" style=\"font-size:20px;\"><\/i><\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Origen y mantenimiento de la ansiedad desadaptativa Ansiedad, miedo, angustia, temor, p\u00e1nico; son todos t\u00e9rminos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1005,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,428],"tags":[35,367,59,385,37,190],"class_list":["post-609","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-conceptuales-teoricos","category-revista-24","tag-ansiedad","tag-causas","tag-condicionamiento-clasico","tag-conductas-de-evitacion-y-escape","tag-evolucion","tag-modelado"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/609","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=609"}],"version-history":[{"count":17,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/609\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1651,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/609\/revisions\/1651"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1005"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=609"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=609"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=609"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}