{"id":719,"date":"2015-08-12T12:22:11","date_gmt":"2015-08-12T17:22:11","guid":{"rendered":"http:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/?p=719"},"modified":"2024-01-18T19:25:27","modified_gmt":"2024-01-18T22:25:27","slug":"los-origenes-del-pensamiento-catastrofico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/los-origenes-del-pensamiento-catastrofico\/","title":{"rendered":"Los or\u00edgenes del pensamiento catastr\u00f3fico"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfPor qu\u00e9 nos resulta tan f\u00e1cil ser negativos y pesimistas?<\/h3>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Las patolog\u00edas relacionadas con la ansiedad y la depresi\u00f3n cursan casi siempre con un importante grado de pensamiento catastr\u00f3fico. En otras palabras, los pacientes suelen pensar, imaginar y creer en los peores desenlaces a sus problemas y dudas, fantaseando muchas veces con escenarios tr\u00e1gicos de sucesos que casi nunca suceden ni a ellos, ni a la mayor\u00eda de las personas.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Comencemos con algunos ejemplos que plasman bien esta caracter\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>Una persona con trastorno de p\u00e1nico suele pensar que sus latidos card\u00edacos fuertes conducir\u00e1n a un infarto o que sus dolores de cabeza son el inicio de un accidente cerebrovascular.<\/p>\n\n\n\n<p>Un hombre con trastorno de ansiedad generalizada habla por tel\u00e9fono con su esposa quien le cuenta que est\u00e1 por tomar un colectivo junto con los hijos; el hombre piensa que alguno de los ni\u00f1os puede caer debajo de las ruedas del colectivo y morir.<\/p>\n\n\n\n<p>Una persona con depresi\u00f3n cree que su familia no lo quiere, imagina que en algunos a\u00f1os terminar\u00e1 abandonado, solo y morir\u00e1 enfermo en alg\u00fan asilo p\u00fablico para personas indigentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Los anteriores son s\u00f3lo algunos ejemplos que representan al caso t\u00edpico de catastrofismo, no s\u00f3lo por el escenario tr\u00e1gico que el paciente tiene en su consciencia sino muy importante, porque el hecho temido nunca le ha sucedido y porque las probabilidades de que le suceda son \u00ednfimas. No obstante, la persona no puede dejar de pensarlo, con el consiguiente sufrimiento que ello provoca. Digamos sencillamente que una persona piensa, cree y teme infinidad de veces un hecho negativo que no pasa; es decir, infinidad de veces se equivoca, pero por alg\u00fan motivo no acierta a incorporar la evidencia simple de que lo que teme no ocurre y por ende, contin\u00faa con los pensamientos tr\u00e1gicos en su cabeza. Es como si nos levant\u00e1ramos todos los d\u00edas pensando y creyendo que al mirar por la ventana, veremos un hermoso paisaje de mar y monta\u00f1as, pero en lugar de ello, nos encontramos con un sombr\u00edo pulm\u00f3n de edificio. Y a pesar de que hoy y todas las ma\u00f1anas anteriores he visto el mismo pulm\u00f3n de edificio, no importa, me despierto ma\u00f1ana con la creencia de que aparecer\u00e1 ante m\u00ed el paisaje hermoso\u2026\u00bfabsurdo, vedad? Pues bien, as\u00ed de absurdo deber\u00eda sonarnos el hecho de que todos los d\u00edas experimentemos miedo a acontecimientos negativos que nunca han tenido lugar. Pero claro, es m\u00e1s simple notar el desatino con un hecho positivo que con uno negativo, algo que se relaciona con la naturaleza y origen del pensamiento catastr\u00f3fico.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-01.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2308\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>En primera instancia, millones de a\u00f1os de evoluci\u00f3n han dejado en el cerebro humano marcas indelebles, entre las cuales se destaca una facilidad incrementada para reaccionar con miedo ante la ambig\u00fcedad y la incertidumbre. Pensemos en un organismo que viviendo en un ambiente primitivo, en un entorno natural como un bosque o selva, escuchas un sonido at\u00edpico entre los \u00e1rboles. El reaccionar con una respuesta defensiva como el miedo facilitar\u00eda su supervivencia ante la posible presencia de un predador; opuestamente, una reacci\u00f3n \u201coptimista\u201d tal como continuar adelante sin alertarse podr\u00eda llevarlo a la muerte. Vale decir, en el ambiente arcaico que ha estado presente durante los millones de a\u00f1os de evoluci\u00f3n de la vida, el miedo resulta ser una adaptaci\u00f3n cr\u00edtica sin la cual no se sobrevive, motivo por el cual hoy nosotros mostramos esta facilidad incrementada para reaccionar defensivamente ante lo incierto. Ahora bien, sucede que la reacci\u00f3n de miedo implica varios planos y sistemas de respuestas, entre los cuales se encuentra el cognoscitivo. He ah\u00ed el origen del catastrofismo. Se trata de la expresi\u00f3n cognoscitiva de una tendencia evolutivamente facilitada. De este modo, pensar en los peores desenlaces posibles facilita la adaptaci\u00f3n a un ambiente objetivamente m\u00e1s hostil, donde los peligros resultaban efectivamente m\u00e1s frecuentes que en nuestros entornos modernos; opuestamente, ser positivos y optimistas conllevaba el riesgo de no reaccionar en tiempo y forma a una amenaza que de ser real, nos dejaba fuera de la cadena evolutiva. Claramente, todo esto ha cambiado en los entornos modernos y civilizados en los cuales nos movemos la mayor\u00eda de los humanos actuales, no obstante, las reacciones primitivas contin\u00faan en nuestro cerebro profundo, reliquias de nuestro pasado primitivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, la tesis anterior explica parcialmente el problema del catastrofismo como estilo cognitivo. Si bien es cierto que nos da una pista s\u00f3lida para entender por qu\u00e9 reaccionamos f\u00e1cilmente con temor y pensamiento catastr\u00f3fico ante situaciones ambiguas y por qu\u00e9 ser optimistas no nos resulta intuitivo y natural, por otra parte deja abierta la cuesti\u00f3n acerca de por qu\u00e9 algunas personas parecen enquistarse en el pensamiento catastr\u00f3fico que conduce al miedo, sufriendo hasta el desarrollo de des\u00f3rdenes psicol\u00f3gicos mientras que otros aciertan a domesticar el ser primitivo que hay en nuestro interior. En otras palabras, \u00bfpor qu\u00e9 en el pensamiento catastr\u00f3fico se torna frecuente, intenso y duradero en algunos, mientras que es espor\u00e1dico, leve y pasajero en otros? Como suele suceder, no existe una \u00fanica respuesta a este interrogante.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un lado, la investigaci\u00f3n neurocient\u00edfica ha documentado que existen diferencias individuales debido a factores hereditarios. Al fin y al cabo, todos los \u00f3rganos del cuerpo llevan su sello gen\u00e9tico de f\u00e1brica, el cerebro no tiene por qu\u00e9 ser ninguna excepci\u00f3n. Si bien esto es muy interesante, excede los objetivos de este art\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, reaccionar con miedo implica un aprendizaje. Aunque como patr\u00f3n emocional la respuesta de miedo es innata, lo que s\u00ed aprendemos es ante qu\u00e9 reaccionar y c\u00f3mo. Particularmente, las experiencias tempranas de estr\u00e9s intenso predisponen a una labilidad del sistema emocional. As\u00ed, el vivir experiencias infantiles fuertemente estresantes, el vivir en un clima emocionalmente inestable durante los primeros a\u00f1os, deja al sistema m\u00e1s predispuesto a disparar, con m\u00e1s intensidad y frecuencia. De alguna manera, los primeros a\u00f1os dejan una impronta, si durante ellos hemos atravesado experiencias estresantes, nos queda el mensaje general de que \u201cnuestro entorno es peligroso, hostil y por lo tanto, debemos estar siempre preparados para defendernos\u201d; y de ah\u00ed derivamos una facilidad para pensar catastr\u00f3ficamente, pues de alguna manera en los primeros a\u00f1os hemos comprobado que \u201cm\u00e1s vale estar siempre preparado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-02.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2309\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Otro factor cr\u00edtico en el mantenimiento del pensamiento catastr\u00f3fico se relaciona con lo que hacemos cuando tales pensamientos aparecen. Vale decir, una vez que los pensamientos tr\u00e1gicos han aparecido en nuestra mente y nos sentimos ansiosos, \u00bfqu\u00e9 hacemos?, \u00bfqu\u00e9 nos decimos?, \u00bfc\u00f3mo los afrontamos? Este t\u00f3pico tiene especial relevancia con la cl\u00ednica psicol\u00f3gica pues es una de las aristas a trav\u00e9s de las cuales podemos operar para reducir el fen\u00f3meno.<\/p>\n\n\n\n<p>En algunos casos, la persona que tiene un pensamiento catastr\u00f3fico no s\u00f3lo reacciona emocionalmente con ansiedad, como proceso involuntario, sino que tambi\u00e9n se dice o hace conductas orientadas a reducir esa ansiedad sin cuestionar la veracidad del pensamiento catastr\u00f3fico. De alguna manera act\u00faa bajo el influjo de que lo que piensa es cierto, simplemente porque lo piensa, como si las cogniciones tuvieran de suyo un peso propio similar al de los hechos. Esto, definitivamente, es un error. El tener una imagen mental frecuentemente en mi consciencia no hace que el hecho descripto por esa imagen sea objetivamente m\u00e1s probable. Uno de los ejemplos m\u00e1s caracter\u00edsticos lo encontramos en los pacientes que padecen ansiedad antes la salud; quienes ante una m\u00ednima molestia abdominal, creen que tienen un tumor maligno. El pensar en el tumor, el imaginar el diagn\u00f3stico y tratamiento de una enfermedad como el c\u00e1ncer no aumenta la probabilidad de padecerlo. Generalmente, estos pacientes, bajo el influjo de un miedo disparado irracionalmente, en ausencia completa de evidencias, acuden reiteradas veces al m\u00e9dico para que los tranquilice. Lo cual f\u00e1cilmente logran pues no padecen m\u00e1s que de una simple indigesti\u00f3n, informaci\u00f3n de la cual ellos ya dispon\u00edan pues hab\u00edan pasado por esta situaci\u00f3n muchas veces. De este modo, las consultas innecesarias al m\u00e9dico se tornan en conductas de reaseguro que impiden un proceso simple de comprobaci\u00f3n que a la larga llevar\u00eda a la extinci\u00f3n del miedo, esto es, que lo que se pens\u00f3, simplemente no sucede. El problema se agrava por el hecho de que si bien las ideas no son ciertas, s\u00ed pasa que la frecuencia con la cual las pensamos hace que nos parezcan subjetivamente m\u00e1s probables, un fen\u00f3meno conocido como probabilidad subjetiva o probabilidad heur\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro cerebro estima subjetivamente la probabilidad de un suceso de acuerdo con dos tipos de an\u00e1lisis. Uno es el que sigue pautas l\u00f3gicas y racionales, como por ejemplo, las que se deducen de una estad\u00edstica acerca de que el avi\u00f3n es el medio de transporte m\u00e1s seguro de todos. Sin embargo, tambi\u00e9n hay una estimaci\u00f3n de la probabilidad basada en las veces en que hemos pensado en cierto hecho, cuanto m\u00e1s lo pensamos, m\u00e1s probable lo sentimos; independientemente del conocimiento objetivo con el cual contamos. Y es por este motivo que quienes padecen fobia a volar tienen la sensaci\u00f3n de que el avi\u00f3n se estrellar\u00e1, por que simplemente lo han pensado infinidad de veces. Esto tambi\u00e9n explica por qu\u00e9 la persona de nuestro ejemplo anterior, que padec\u00eda ansiedad ante la salud, siente que es muy probable enfermar de un c\u00e1ncer; nada m\u00e1s ni nada menos que porque lo piensa frecuentemente. Esto es lo que llamamos probabilidad heur\u00edstica o subjetiva, un proceso que podr\u00edamos resumir diciendo que en algunas ocasiones, cuando pensamos frecuentemente algo, terminamos por no distinguir cu\u00e1nto de ello es objetivamente cierto y cu\u00e1nto lo hemos inventado nosotros.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image internal-banner-ad\"><a href=\"https:\/\/cetecic.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1080\" height=\"505\" src=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Banner-interno-revista-Cetecic-03.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-2310\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>En algunas personas, los factores mencionados confluyen m\u00e1s que en otras en la misma direcci\u00f3n, dando por resultado que la reacci\u00f3n de miedo y su contraparte cognitiva, el pensamiento catastr\u00f3fico, se expresan con m\u00e1s frecuencia, intensidad y duraci\u00f3n. Si por una parte todos compartimos una tendencia biol\u00f3gica y evolutivamente&nbsp; facilitada a reaccionar con ansiedad, s\u00ed existen diferencias individuales en lo que hemos heredado, en lo que aprendimos durante los a\u00f1os cr\u00edticos de la infancia y en c\u00f3mo afrontamos las cogniciones catastr\u00f3ficas una vez presentadas. Particularmente, en relaci\u00f3n con el \u00faltimo t\u00f3pico, los procedimientos de la Terapia Cognitivo Conductual nos ense\u00f1an que debemos discutir y combatir los pensamientos catastr\u00f3ficos sobre la base de su evidencia, procurando no efectuar conductas de reaseguro que nos tranquilizan moment\u00e1neamente pero que a largo plazo, perpet\u00faan el problema. Como es habitual en nuestro enfoque, procuramos derivar implicancias pr\u00e1cticas de las hip\u00f3tesis cient\u00edficas validadas.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align: right; font-size: 0.7em; color: #666666;\">Por: Lic. Jos\u00e9 Dahab, Lic. Ariel Minici y Lic. Carmela Rivadeneira<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-font-size is-style-outline is-style-outline--1\" style=\"font-size:16px\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color wp-element-button\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/los-origenes-del-pensamiento-catastrofico.pdf\" style=\"color:#b90000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">descargar este art\u00edculo <i class=\"fa fa-file-pdf\" style=\"font-size:20px;\"><\/i><\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9 nos resulta tan f\u00e1cil ser negativos y pesimistas? 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