{"id":737,"date":"2016-02-06T00:47:46","date_gmt":"2016-02-06T05:47:46","guid":{"rendered":"http:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/?p=737"},"modified":"2022-04-12T12:34:49","modified_gmt":"2022-04-12T15:34:49","slug":"los-origenes-de-la-depresion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/los-origenes-de-la-depresion\/","title":{"rendered":"Los or\u00edgenes de la Depresi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<h3>\u00bfPor qu\u00e9 nos resulta tan f\u00e1cil ser pesimistas y sentirnos tristes?<\/h3>\n<blockquote><p>\u00bfEs cierto que las personas con Depresi\u00f3n perciben en mundo con mayor exactitud que las personas (supuestamente) \u201cnormales\u201d? Se trata de un interrogante relacionado con el fen\u00f3meno descripto como \u201cRealismo Depresivo\u201d, investigado inicialmente en la d\u00e9cada de 1990. En pocas palabras, los investigadores documentaron que en algunos dispositivos experimentales, las personas que padec\u00edan Depresi\u00f3n lograban identificar las causas de algunos hechos con mayor precisi\u00f3n que quienes no padec\u00edan tal desorden. Esta l\u00ednea de investigaci\u00f3n podr\u00eda tener consecuencias importantes no s\u00f3lo para la manera en que entendemos a la Depresi\u00f3n sino tambi\u00e9n para&nbsp; la simple l\u00f3gica del sentido com\u00fan y las filosof\u00edas de vida m\u00e1s mundanas. Al fin y al cabo, \u00bfser\u00eda cierto que si uno ve el mundo tal cual es, lo entiende y percibe m\u00e1s exactamente, entonces se deprime?, \u00bfser\u00eda cierto que para ser felices y acceder a cierta calidad de vida, nos enga\u00f1amos, distorsionando aunque sea un poco la percepci\u00f3n de nuestro entorno?<!--more--><\/p><\/blockquote>\n<p>Muchas son las caracter\u00edsticas que definen a la Depresi\u00f3n, se trata de un desorden polifac\u00e9tico que involucra diferentes planos y sistemas, entre ellos, el conductual. En efecto, la Depresi\u00f3n es tambi\u00e9n un desorden de la actividad, el organismo entra en una suerte de letargo, como si disminuyera su movimiento y velocidad; haciendo que la persona se repliegue sobre s\u00ed misma, frecuentemente aisl\u00e1ndose del mundo social. La tristeza es la emoci\u00f3n que acompa\u00f1a esta disminuci\u00f3n de la actividad, entre cogniciones que sobrevaloran el da\u00f1o y la p\u00e9rdida. Un cuadro que la salud mental de los \u00faltimos a\u00f1os ha calificado como \u201cepidemia\u201d, particularmente en las sociedades industrializadas, con mayor est\u00e1ndar de vida y m\u00e1s acceso a las comodidades del mundo moderno; todo una iron\u00eda. Paralelamente, sin llegar a los estados depresivos graves, existe un amplio tendal de problemas signados por una disforia leve, con tristezas no graves y dudosamente patol\u00f3gicas pero que interfieren con la actividad y el bienestar del individuo. Ha habido varios esfuerzos por clasificar y entender a estos \u201cestados depresivos menores\u201d, con variado \u00e9xito y aceptaci\u00f3n; lo que s\u00ed resulta claro es que se encuentran en el mismo continuo o emparentados con la Depresi\u00f3n en sentido pleno, la Depresi\u00f3n Mayor.<\/p>\n<h3>\u00bfPor qu\u00e9 existe la Depresi\u00f3n? \u00bfTiene alguna utilidad o prop\u00f3sito? \u00bfCu\u00e1l es su valor funcional y adaptativo, si es que tiene alguno?<\/h3>\n<p>Cualquier caracter\u00edstica que se haya extendido ampliamente en una poblaci\u00f3n de individuos y se mantenga en el transcurso de varias de generaciones ha de servir a alg\u00fan prop\u00f3sito en t\u00e9rminos evolutivos; vale decir, ha de tener alg\u00fan valor de adaptaci\u00f3n que facilita o facilit\u00f3 la supervivencia del individuo y su probabilidad de reproducirse. Siempre ha sido m\u00e1s f\u00e1cil encontrar las bases evolutivas de otras emociones diferentes a la tristeza, como por ejemplo, la ansiedad y el enojo. As\u00ed, la ansiedad es una emoci\u00f3n que promueve la activaci\u00f3n para escapar ante una amenaza potencial mientras que el enojo facilita reacciones m\u00e1s propias del enfrentamiento y la lucha; ambas son afectos defensivos. Ahora bien, \u00bfcu\u00e1l es el lugar de la tristeza en este escenario? \u00bfY cu\u00e1l el de la Depresi\u00f3n? Si la ansiedad es una emoci\u00f3n evolutivamente adaptativa, que se transforma en patol\u00f3gica cuando es excesiva, resultando en los trastornos por ansiedad que conocemos; \u00bfpodremos decir lo mismo de la tristeza y la Depresi\u00f3n? Vale decir, \u00bfser\u00e1 la tristeza una emoci\u00f3n con un valor de adaptaci\u00f3n pero que bajo algunas circunstancias particulares desvirt\u00faa su funci\u00f3n, volvi\u00e9ndose patol\u00f3gica y as\u00ed derivando en las formas de Depresi\u00f3n que conocemos? El paralelo no resulta tan evidente pero s\u00ed se ha logrado establecer.<\/p>\n<h3>Tristeza y Depresi\u00f3n como maneras de resguardar los recursos y la energ\u00eda<\/h3>\n<p>Gran parte de la conducta humana adaptativa se explica por su valor instrumental, vale decir, por los incentivos que genera, especialmente en el mundo social. En t\u00e9rminos evolutivos, tal vez el mayor desaf\u00edo que tiene un ser humano es aprender a navegar su cultura, en la cual har\u00e1 casi todos sus esfuerzos y de la cual obtendr\u00e1 casi todos sus refuerzos; en efecto, casi no existen acciones completamente despojadas de un sentido social. Cu\u00e1nto y a qu\u00e9 costo se obtengan los recursos necesarios para sobrevivir y procrear depender\u00e1 en gran medida del entorno interpersonal al cu\u00e1l se pertenece y de la posici\u00f3n relativa que el individuo posea en la escala jer\u00e1rquica. Las relaciones de dominancia y sumisi\u00f3n determinan predominantemente qu\u00e9, c\u00f3mo y cu\u00e1nto debemos esforzarnos para obtener los incentivos. Estos \u00faltimos hoy parecen m\u00e1s simples y al alcance de la mano, particularmente en sociedades marcadas por el exceso de bienes y servicios; no obstante, no hay que olvidar que no es este el escenario en el cual los seres humanos evolucionaron. Contrariamente, los recursos vitales del ambiente arcaico se reduc\u00edan m\u00e1s a comida, sexo y el mismo apoyo del grupo; incentivos a los cuales se acced\u00eda con un proceder m\u00e1s f\u00edsico que mental. Sea como fuera, en el ambiente actual o arcaico, lo que s\u00ed resulta claro es que los recursos necesarios para la supervivencia se obtienen navegando el mundo social, en este sentido, encarando riesgos sociales y gastando energ\u00eda en conductas instrumentales. Vale decir, obtener los incentivos tiene para el organismo un costo en t\u00e9rminos energ\u00e9ticos al tiempo que comporta ciertos riesgos en la escala jer\u00e1rquica de dominancia y sumisi\u00f3n. As\u00ed, \u00bfqu\u00e9 sucede cuando el entorno de una persona se torna adverso por el rechazo social o la p\u00e9rdida de alg\u00fan elemento importante del medio ambiente? \u00bfQu\u00e9 sucede, por ejemplo, cuando el retorno del esfuerzo es bajo, cuando las acciones instrumentales orientadas a obtener los recursos necesarios para vivir dan sistem\u00e1ticamente con el fracaso o nos ponen en riesgo de sufrir un da\u00f1o por parte de los otros? En este contexto, puede resultar conveniente dejar de invertir, dejar de intentar moment\u00e1neamente para conservar los que se tiene y no gastar energ\u00eda en un prop\u00f3sito f\u00fatil del cual hay un retorno escaso. Esto afirma esencialmente la hip\u00f3tesis de la conservaci\u00f3n de la energ\u00eda o los recursos en relaci\u00f3n con la explicaci\u00f3n evolutiva de la Depresi\u00f3n y la tristeza. En otras palabras, se sostiene que en ciertas circunstancias ambientales materiales y sociales, la inhibici\u00f3n de las funciones apetitivas que t\u00edpicamente tiene lugar durante los episodios de tristeza y Depresi\u00f3n constituye un mecanismo adaptativo que permite al individuo conservar sus recursos para luego redirigirlos nuevamente hacia objetivos productivos. As\u00ed, el estado de \u00e1nimo depresivo constituir\u00eda una respuesta adaptativa disparada por una baja cantidad de reforzadores y\/o poco control sobre la forma en que se accede a los mismos. La relaci\u00f3n con el Modelo Socioambiental de la Depresi\u00f3n, propuesto por Lewinshon y Ferster en la d\u00e9cada de 1970 resulta evidente. <a href=\"http:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/depresion-2007\/\" title=\"El lector interesado puede revisar el art\u00edculo &quot;Modelos Explicativos de la Depresi\u00f3n&quot;, en el N\u00ba 13 de esta revista\">[1]<\/a><\/p>\n<h3>Tristeza y Depresi\u00f3n como un estilo cognitivo esc\u00e9ptico y situacionalmente orientado<\/h3>\n<p>La manera en que opera este mecanismo parece implicar un conjunto de procesos cognoscitivos sutiles, como la mayor sensibilidad al rechazo social propia de las personas con Depresi\u00f3n o un estilo cognitivo m\u00e1s centrado en el entorno, con un pensamiento m\u00e1s acomodador que asimilativo. En el sentido de lo anteriormente planteado, la investigaci\u00f3n experimental ha establecido que las personas con un estado de \u00e1nimo ligeramente negativo y triste son m\u00e1s efectivas a la hora de detectar enga\u00f1os o de identificar qui\u00e9n est\u00e1 mintiendo y qui\u00e9n diciendo la verdad sobre la base de las expresiones emocionales faciales y vocales. Por otra parte, las personas con un \u00e1nimo ligeramente disf\u00f3rico producen soluciones m\u00e1s pragm\u00e1ticas y centradas en el ambiente a su vez de que poseen mayor capacidad para armar un discurso coherente a fin de transmit\u00edrselas a los dem\u00e1s. Estos y otros resultados de investigaciones elegantemente conducidas en el entorno de la Psicolog\u00eda Social son altamente compatibles con la idea de que un estado de \u00e1nimo negativo puede facilitar un estilo cognitivo m\u00e1s situacionalmente orientado, acomodador e inductivo; el cual resultar\u00eda mucho m\u00e1s adaptativo en situaciones de tensi\u00f3n social o escasez de recursos. Vale decir, en momento donde escasean los recursos materiales y\/o donde el entorno social se vuelve conflictivo puede ser ventajoso centrarse predominantemente en el ambiente, con mayor escepticismo y una actitud cr\u00edtica orientada a la soluci\u00f3n de los problemas. Contrariamente, en momentos de ausencia de conflicto social y abundancia de recursos, el organismo dar\u00eda una reacci\u00f3n afectiva y cognitiva opuesta, afectividad positiva con una actitud condescendiente y de aceptaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como suele suceder con muchas de las ense\u00f1anzas de la Psicolog\u00eda Evolucionista, las reacciones afectivas adaptativas no son en s\u00ed mismas buena o malas, sino que ello depender\u00e1 del ambiente al cual representan hoy, pero m\u00e1s especialmente representaron en el pasado remoto, una respuesta adaptativa. Y a su vez, el car\u00e1cter ventajoso de un patr\u00f3n de respuesta complejo como una emoci\u00f3n radica en su cantidad, la cual puede estimarse de acuerdo con su frecuencia, intensidad y duraci\u00f3n. Un estado de \u00e1nimo levemente triste y disf\u00f3rico puede resultar \u00fatil incluso hoy en muchas situaciones, pero la Depresi\u00f3n no. La Depresi\u00f3n, como cuadro psicopatol\u00f3gico representar\u00eda un extremo del continuo donde el mecanismo se desvirt\u00faa. De alg\u00fan modo, el tono esc\u00e9ptico, desconfiado y pesimista que puede resolver alg\u00fan problema en momentos de crisis se torna cr\u00f3nico, como si una vez que se ha encendido no puede volver a apagarse aunque las condiciones ambientales cambien.<\/p>\n<p>Luego de casi 30 a\u00f1os de las primeras investigaciones, no podemos afirmar ni negar la idea de que las personas depresivas perciben el mundo mejor. Tal vez nunca tengamos una respuesta definitiva a este interrogante pues en \u00e9l se entremezclan elementos ajenos al campo cient\u00edfico estricto. S\u00ed podemos afirmar que hay un mecanismo evolutivamente facilitado por el cual un estado de \u00e1nimo levemente disf\u00f3rico y triste facilita un pensamiento socialmente m\u00e1s esc\u00e9ptico y centrado situacionalmente. Tal mecanismo pudo y tal vez puede a\u00fan resultar adaptativo; la Depresi\u00f3n representar\u00eda un extremo y una desregulaci\u00f3n de esa tendencia y como tal, constituye una condici\u00f3n desadaptativa en los entornos contempor\u00e1neos.<\/p>\n\n\n<p style=\"text-align: right; font-size: 0.7em; color: #666666;\">Por: Lic. Ariel Minici, Lic. Carmela Rivadeneira y Lic. Jos\u00e9 Dahab<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-font-size is-style-outline is-style-outline--1\" style=\"font-size:16px\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/los-origenes-de-la-depresion.pdf\" style=\"color:#b90000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">descargar este art\u00edculo <i class=\"fa fa-file-pdf\" style=\"font-size:20px;\"><\/i><\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9 nos resulta tan f\u00e1cil ser pesimistas y sentirnos tristes? \u00bfEs cierto que las&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":994,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,432],"tags":[367,6,37,273],"class_list":["post-737","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-conceptuales-teoricos","category-revista-28","tag-causas","tag-depresion","tag-evolucion","tag-tristeza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/737","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=737"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/737\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1625,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/737\/revisions\/1625"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/994"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=737"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=737"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=737"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}