{"id":798,"date":"2018-06-25T13:13:54","date_gmt":"2018-06-25T18:13:54","guid":{"rendered":"http:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/?p=798"},"modified":"2022-04-12T11:28:21","modified_gmt":"2022-04-12T14:28:21","slug":"la-personalidad-y-sus-trastornos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/la-personalidad-y-sus-trastornos\/","title":{"rendered":"La Personalidad y sus Trastornos"},"content":{"rendered":"<h3>\u00bfCu\u00e1ndo es patol\u00f3gica la personalidad?<\/h3>\n<blockquote><p>La Personalidad es uno de los constructos m\u00e1s estudiados por la Psicolog\u00eda. No obstante, hasta el d\u00eda de hoy no tenemos una definici\u00f3n clara y ampliamente aceptada. Ni que hablar de los \u201cTrastornos de la Personalidad\u201d, pues si no acertamos a definir adecuadamente lo que es la Personalidad, menos a\u00fan podremos decir cu\u00e1ndo ella es sana y cu\u00e1ndo patol\u00f3gica. Aun as\u00ed, hay intentos, muy buenos intentos, que en el camino de llegar a una comprensi\u00f3n m\u00e1s cabal de los procesos patol\u00f3gicos de la personalidad nos van aportando gu\u00edas y pautas para trabajar en la cl\u00ednica con los tan temidos \u201cTrastornos de la Personalidad\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Las primeras aproximaciones al estudio de la personalidad se remontan ya a la Grecia Antigua con el m\u00e9dico griego Hip\u00f3crates, quien propuso una visi\u00f3n basada en cuatro grandes temperamentos. Desde ah\u00ed, el t\u00e9rmino ha pasado por muchas vicisitudes hasta que, hacia mitad del siglo pasado, el conocido psic\u00f3logo Gordon Allport propuso una definici\u00f3n cient\u00edfica bastante aceptada: \u201c\u2026la personalidad es una organizaci\u00f3n din\u00e1mica, dentro de la persona, de sistemas psicosociales que crean sus patrones caracter\u00edsticos de comportamiento, pensamiento y sentimiento\u2026\u201d.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n actual de la personalidad se encuentra fuertemente guiada por un enfoque conocido como \u201ctradici\u00f3n l\u00e9xica\u201d. En esta l\u00ednea, la hip\u00f3tesis b\u00e1sica y m\u00e1s importante sostiene que los lenguajes naturales, a lo largo de miles de a\u00f1os, han creado un conjunto muy amplio de palabras para describir a las personas; por ende, si nos tomamos el trabajo de capturar esas palabras y armar una lista exhaustiva, lograremos tener un buen conjunto de calificativos para describir a la personalidad. El m\u00e9todo parece haber tenido \u00e9xito cuando se combin\u00f3 con un procedimiento estad\u00edstico llamado an\u00e1lisis factorial, el cual permite encontrar los denominadores comunes que subyacen a los conjuntos de adjetivos que describen a las personas. As\u00ed, hemos llegado a tener cinco grandes factores de personalidad, a saber: Neuroticismo, Extroversi\u00f3n, Apertura, Acuerdo y Escrupulosidad. A su vez, esto cinco grandes dominios contienen 6 facetas, dando as\u00ed un modelo jer\u00e1rquico de personalidad que se puede caracterizar en funci\u00f3n de 5 grandes dominios y 30 facetas, un total de 35 puntajes. Uno de los grandes apoyos a este modelo tuvo lugar cuando la misma estructura de personalidad se replic\u00f3 en diferentes lenguajes y diferentes culturas; lo cual nos hace pensar que m\u00e1s all\u00e1 de las diferencias en las maneras de vivir y actuar, nos estamos aproximando a una estructura universal de la personalidad humana; un conjunto de rasgos b\u00e1sico que todos los seres humanos tendr\u00edamos pero en diferentes cantidades y combinaciones. Vale decir, la personalidad humana consistir\u00eda en una estructura b\u00e1sica de dimensiones, esto ser\u00eda universal, independientemente del lugar de nacimiento, crianza, la forma de vida de nuestros primeros a\u00f1os, la lengua que hablamos al nacer o la que aprendimos luego a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n formal; m\u00e1s all\u00e1 de todas las contingencias individuales, siempre podremos describir a la personalidad en estos cinco grandes factores y sus seis facetas; lo que va a variar, y lo que finalmente nos dar\u00e1 la individualidad de cada personalidad, es la cantidad que se tenga de cada uno de ellos. As\u00ed, las diferencias individuales radican en la cantidad de cada rasgo que cada uno posee.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 es un rasgo? Constituye un concepto central en la psicolog\u00eda de la personalidad, mucho antes de la introducci\u00f3n del modelo de los cinco factores. Un rasgo es una cualidad humana en la forma de pensar, sentir o hacer, sobre la cual las personas nos diferenciamos, siendo esta cualidad en cada individuo estable por largos periodos de tiempo y en una variada gama de situaciones. Un rasgo es por ejemplo, el grado de sociabilidad de una persona. As\u00ed, todos tenemos el rasgo, todos poseemos el rasgo de sociabilidad (estamos \u201crasgados\u201d, se dice en el lenguaje propio del terreno), pero en diferentes cantidades todos somos m\u00e1s o menos sociables, es una marca estructural sobre la cual las personas nos diferenciamos a partir de la cantidad. Pero quien tienen un elevado rasgo de sociabilidad lo manifestar\u00e1 en muchas situaciones y por periodos largos de tiempo; no es algo que vaya a depender del contexto puntual en el cual est\u00e9.<\/p>\n<p>Justamente, el gran \u00e9xito del modelo de los \u201cCinco Factores\u201d ha sido encontrar un conjunto de rasgos que se replican una y otra vez en diferentes culturas con diferentes idiomas.<\/p>\n<h3>\u00bfCu\u00e1ndo la personalidad es sana y cu\u00e1ndo es patol\u00f3gica?<\/h3>\n<p>Pues bien, como la mayor\u00eda de los modelos psicol\u00f3gicos cient\u00edficos contempor\u00e1neos, el de los \u201cCinco Grandes\u201d es subsidiario de una visi\u00f3n evolucionista. As\u00ed, se entiende que los diferentes rasgos de personalidad, sus cantidades y combinaciones posibles, son adaptaciones a problemas evolutivamente relevantes que nuestros antepasados primitivos afrontaron en el ambiente arcaico. Tambi\u00e9n, como sucede en los des\u00f3rdenes sintomatol\u00f3gicos, lo que otrora fue adaptativo, hoy puede no serlo. As\u00ed, por ejemplo, un nivel elevado de impulsividad y agresividad pudo ser una ventaja evolutiva en un ambiente primitivo, donde la supervivencia se jugaba mucho en la capacidad de defenderse f\u00edsicamente de ataques violentos por parte de \u201clos otros\u201d, los diferentes y distintos a \u201cnosotros\u201d. Estos valores hoy son fuertemente repudiados por la sociedad contempor\u00e1nea. Veamos un ejemplo m\u00e1s pol\u00e9mico a\u00fan. El rapto, la violaci\u00f3n y la esclavitud sexual de mujeres por parte de los pueblos guerreros y m\u00e1s agresivos fue una pr\u00e1ctica relativamente com\u00fan hasta la creaci\u00f3n de los estados modernos; desde un punto de vista evolutivo fue una estrategia eficaz de reproducci\u00f3n cuyo final, al menos como m\u00e9todo sistem\u00e1tico, lleg\u00f3 hace menos de mil a\u00f1os; lapso que representa un parpadeo de ojos en t\u00e9rminos evolutivos. As\u00ed, muchas caracter\u00edsticas de esas personas que violaron agresivamente a sus v\u00edctimas pasaron a las generaciones siguientes y hoy las vemos en des\u00f3rdenes como el trastorno l\u00edmite de personalidad, el trastorno antisocial de personalidad o el paranoide. Tal vez no nos haga sentir muy bien pensar en que alg\u00fan t\u00e1tara-t\u00e1tara abuelo lejano abus\u00f3 sexualmente de nuestra lejan\u00edsma tatara-t\u00e1tara abuela, pero esto es un hecho; muchos de nosotros que hoy repudiamos una pr\u00e1ctica tal, somos los descendientes. Nuestros valores han cambiado, pero nuestra biolog\u00eda no. Y si la familia no se elige\u2026 menos a\u00fan los antepasados\u2026<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, la definici\u00f3n de personalidad patol\u00f3gica no puede desconocer el lecho evolutivo desde el cual venimos pero tampoco deber\u00eda s\u00f3lo remitirse a eso; al fin y al cabo, parece claro que la definici\u00f3n de salud (especialmente la mental) siempre termina conteniendo elementos sociales propios de la cultura que la define.<\/p>\n<p>Uno de los intentos m\u00e1s prometedores ha sido relacionar la patolog\u00eda de la personalidad con los niveles extremos, muy extremos, de algunos rasgos. En este sentido, el primer candidato es el Neuroticismo. Por su misma naturaleza, se lo considera como el \u00e1mbito m\u00e1s propicio para la germinaci\u00f3n de psicopatolog\u00eda en general y la de la personalidad en particular. Los estudios emp\u00edricos han apoyado fuertemente esta hip\u00f3tesis. Respecto de los dem\u00e1s dominios y facetas, el panorama es menos claro. Se ha intentado relacionar con qu\u00e9 otro dominio muy alto o muy bajo deber\u00eda combinarse el Neuroticismo como para dar diferentes des\u00f3rdenes de personalidad. Esta v\u00eda ha dado algunos frutos aunque definitivamente, est\u00e1 lejos de ofrecer un panorama amplio. As\u00ed, por ejemplo, la combinaci\u00f3n del Neuroticismo alto con un elevado nivel de Extroversi\u00f3n es caracter\u00edstica del desorden antisocial de la personalidad y toda su sintomatolog\u00eda concomitante, consumo de sustancias, gasto irrefrenado de dinero y derroche de todos los recursos. La Escrupulosidad muy elevada es protot\u00edpica del trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad. Un nivel extremadamente bajo de Acuerdo es propio del desorden paranoide.<\/p>\n<p>Uno de los aportes m\u00e1s sobresalientes a la discusi\u00f3n acerca de la demarcaci\u00f3n del campo de la psicopatolog\u00eda proviene del concepto de \u201cdisfunci\u00f3n da\u00f1ina\u201d propuesto por Wakefield. De acuerdo a este planteamiento, lo que define a la psicopatolog\u00eda tiene dos aristas: por un lado, la disfunci\u00f3n, un concepto cient\u00edfico; por otro, el costado da\u00f1ino, signado por una valoraci\u00f3n social. As\u00ed, por ejemplo, un cuadro depresivo mayor cumple el criterio de disfuncionalidad, pues pone al organismo en posici\u00f3n de no ejecutar conductas para las cuales simplemente est\u00e1 dise\u00f1ado. La depresi\u00f3n tambi\u00e9n cumple el criterio de da\u00f1o, pues claramente amenaza incluso hasta su misma supervivencia. Pero no todo es tan simple.<\/p>\n<p>Primero, en el campo m\u00e9dico-biol\u00f3gico resulta relativamente sencillo afirmar que hay un proceso patol\u00f3gico bas\u00e1ndonos en la idea de que un \u00f3rgano o sistema deja de cumplimentar su funci\u00f3n; as\u00ed si un ri\u00f1\u00f3n no procesa adecuadamente los l\u00edquidos o la gl\u00e1ndula suprarrenal no fabrica suficiente noradrenalina; diremos que hay una disfunci\u00f3n. El problema al pasar esta idea al campo psicol\u00f3gico radica en que nadie sabe con certeza cu\u00e1ntas y cu\u00e1les son las funciones psicol\u00f3gicas que deber\u00eda llevar adelante un cerebro sano como para luego, desde ah\u00ed, conceptualizar la disfunci\u00f3n. De todos modos, el concepto resulta muy \u00fatil y sobre todo, prometedor a medida de que vayamos alcanzando una comprensi\u00f3n m\u00e1s cabal del mapa de las funciones psicol\u00f3gicas sanas.<\/p>\n<p>Por otro lado, ya hemos insistido en la idea de que nuestro cerebro ejecuta funciones que fueron adaptativas hace miles de a\u00f1os, pero que dudosamente lo son hoy. \u00bfQu\u00e9 diremos en ese caso? Si una persona reacciona desmay\u00e1ndose ante la vista de su propia sangre, no podemos decir que tal caracter\u00edstica es disfuncional, pues ha protegido a la especie de desangrarse en tiempos ancestrales donde no exist\u00edan los coagulantes, las gasas y las vendas. No obstante, s\u00ed es da\u00f1ina y, en este sentido, tratable como condici\u00f3n cl\u00ednica, tan solo porque genera incomodidad. Vale decir, estamos frente a una funci\u00f3n evolutivamente adaptativa, no una disfunci\u00f3n, pero que s\u00ed es da\u00f1ina; cumplimos s\u00f3lo el segundo criterio de la conceptualizaci\u00f3n. \u00bfPodemos encontrar el caso opuesto, esto es, una disfunci\u00f3n que no sea da\u00f1ina? Por supuesto que s\u00ed. En tiempos ancestrales, un marido v\u00edctima de una infidelidad habr\u00eda simplemente matado a su pareja, al amante y seguramente a los hijos frutos probable de tal relaci\u00f3n; definitivamente en la carrera evolutiva esto fue una estrategia para favorecer la reproducci\u00f3n de los propios genes y no los de otros; de hecho a\u00fan hoy puede verse esta conducta en muchas especies no humanas (y a veces en los humanos tambi\u00e9n\u2026). Claro est\u00e1, los valores culturales de nuestra era rechazan de cuajo cualquier tipo de reacci\u00f3n vengativa de esta clase con lo cual, la conducta opuesta, la de saber contener el enojo y agresi\u00f3n, canalizarlo hacia medios m\u00e1s institucionalizados como un divorcio, es en sentido evolutivo una disfunci\u00f3n, pero no es da\u00f1ina.<\/p>\n<p>As\u00ed, sint\u00e9ticamente dicho, Wakefield ha propuesto, y la comunidad cient\u00edfica ha aceptado bastante bien, la idea de que necesitamos ambos criterios, el de disfunci\u00f3n y el de da\u00f1o, para dictaminar con claridad que hay psicopatolog\u00eda. \u00bfCu\u00e1n aplicable es esto a los des\u00f3rdenes de la personalidad? Parece que el criterio es al menos parcialmente aplicable. Por el lado de la disfunci\u00f3n, los des\u00f3rdenes de personalidad pueden ser vistos como disfuncionales tanto desde un modelo categorial como desde uno disfuncional. Desde ambos enfoques, se entiende que los des\u00f3rdenes de personalidad son sistemas cerrados, casi inmunes a la retroalimentaci\u00f3n experiencial, lo que les impide aprender de los ejemplos m\u00e1s simples de la vida. Esto es sin duda una disfunci\u00f3n, pues si hay algo que un cerebro necesita hacer es aprender de la experiencia a fin de modificar los h\u00e1bitos y no cometer sistem\u00e1ticamente los mismos errores. Los sistemas dimensionales enfatizan m\u00e1s el conjunto de rasgos que en cada caso dar\u00eda d\u00e9ficits espec\u00edficos, pero no deja de entender al cuadro como una disfunci\u00f3n. Respecto del criterio de da\u00f1o, tampoco caben muchas dudas, salvo nada menos que para quien lo padece. En efecto, algunos des\u00f3rdenes de personalidad se caracterizan por el da\u00f1o y complicaci\u00f3n que generan al entorno relaciones interpersonales. El desorden antisocial brilla en primera fila por el da\u00f1o que causa a los dem\u00e1s sin ser ning\u00fan problema para quien lo padece. Pero no es el \u00fanico, pues muchas veces cuadros como el histri\u00f3nico, narcisista o l\u00edmite constituyen una fuente de problemas para familia y amigos pero con ninguna consciencia por parte de quien lo lleva.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, La mayor\u00eda de los investigadores ven la \u201cdisfunci\u00f3n da\u00f1ina\u201d como un buen criterio para demarcar la psicopatolog\u00eda. Aparte, se acuerda que los niveles muy extremos de algunos rasgos pueden ser un ingrediente necesario pero no suficiente para definir a la personalidad patol\u00f3gica y, particularmente, a los trastornos de la personalidad. Otros componentes implicados refieren a una cognici\u00f3n desordenada, incapacidad de aprender de la experiencia y alg\u00fan grado de disfuncionalidad en la sociabilidad personal y\/o la generaci\u00f3n de conflictos sociales al entorno m\u00e1s cercano. El componente de sufrimiento subjetivo, tan cr\u00edticamente sobresaliente para algunos des\u00f3rdenes sintomatol\u00f3gicos, no ocupa en las definiciones de trastornos de la personalidad un rol tan destacado pues muchas veces, se trata de cuadros egosint\u00f3nicos.<\/p>\n<h3>Los des\u00f3rdenes de la personalidad<\/h3>\n<p>Hist\u00f3ricamente, se ha realizado una distinci\u00f3n entre los \u201cdes\u00f3rdenes sintom\u00e1ticos\u201d, como por ejemplo una depresi\u00f3n o un trastorno de p\u00e1nico, respecto de otros des\u00f3rdenes m\u00e1s severos, estables y cr\u00f3nicos, los llamados \u201cdes\u00f3rdenes de personalidad\u201d. Siempre han sido categor\u00edas elusivas, complejas de definir, que han generado pol\u00e9mica. Ni que hablar de su tratamiento; si no podemos definirlas adecuadamente, menos a\u00fan podremos tratarlas cl\u00ednicamente. Hasta la versi\u00f3n anterior del DSM los \u201cdes\u00f3rdenes de personalidad\u201d se clasificaban en un eje diferente de los des\u00f3rdenes sintomatol\u00f3gicos; algo que desapareci\u00f3 con la eliminaci\u00f3n de la clasificaci\u00f3n multiaxial a partir de la quinta y vigente versi\u00f3n del manual. No obstante, esta \u00faltima ha dejado intactos los criterios de diagn\u00f3stico y clasificaci\u00f3n de los des\u00f3rdenes de personalidad, pese a l hecho de las sugerencias de cambio y la fuerte pol\u00e9mica que caracteriza al terreno. En el DSM 5, los des\u00f3rdenes de personalidad son categor\u00edas discretas, como en todo el resto del manual. As\u00ed, una lista de diez trastornos compone la nosolog\u00eda actual oficial. No obstante, y como una manera de hacer lugar al fuerte debate presente, el manual ha incorporado una forma alternativa de clasificaci\u00f3n como parte de los criterios y gu\u00edas para investigaciones futuras. Tales criterios poseen una base dimensional vinculada directamente con el modelo de los \u201cCinco Grandes Factores\u201d, sus dominios y facetas.<\/p>\n<p>Sea cual fuera la definici\u00f3n y manera de clasificar a los des\u00f3rdenes de personalidad, y m\u00e1s all\u00e1 de las complejidades propias del campo de estudio, los psic\u00f3logos que hacemos Terapia Cognitivo Conductual no deber\u00edamos olvidar algunas de nuestras premisas b\u00e1sicas, que hacen a la esencia del modelo y su efectividad. Entre ellas, la adecuada evaluaci\u00f3n y construcci\u00f3n de un an\u00e1lisis funcional y formulaci\u00f3n cl\u00ednica del caso, que luego guiar\u00e1 nuestra intervenci\u00f3n. Asimismo, la medici\u00f3n sistem\u00e1tica de la efectividad de nuestras aplicaciones, lo que nos da un criterio claro para incluir o no las nuevas formas de tratar a estos des\u00f3rdenes. En este sentido, nuevas aplicaciones deber\u00e1n ser al menos igual de efectivas que las viejas para ser incluidas, o ser m\u00e1s simples o amigables para pacientes y terapeutas, o habr\u00e1n de contener alg\u00fan componente novedoso que no sea tan s\u00f3lo una reedici\u00f3n (o un nuevo nombre) de pr\u00e1cticas anteriores que \u00fanicamente se organizaron y rebautizaron de otro modo. Eso es hacer Terapia Cognitivo Conductual.<\/p>\n\n\n<p style=\"text-align: right; font-size: 0.7em; color: #666666;\">Por: Lic. Carmela Rivadeneira, Lic. Jos\u00e9 Dahab y Lic. Ariel Minici<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-font-size is-style-outline is-style-outline--1\" style=\"font-size:16px\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/la-personalidad-y-sus-trastornos.pdf\" style=\"color:#b90000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">descargar este art\u00edculo <i class=\"fa fa-file-pdf\" style=\"font-size:20px;\"><\/i><\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfCu\u00e1ndo es patol\u00f3gica la personalidad? 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