{"id":821,"date":"2018-11-26T10:01:34","date_gmt":"2018-11-26T15:01:34","guid":{"rendered":"http:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/?p=821"},"modified":"2022-09-15T11:17:41","modified_gmt":"2022-09-15T14:17:41","slug":"la-autenticidad-de-las-reacciones-emocionales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/la-autenticidad-de-las-reacciones-emocionales\/","title":{"rendered":"La autenticidad de las reacciones emocionales"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfCu\u00e1nto revelan de nosotros las reacciones de enojo?<\/h3>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Una de las ideas com\u00fanmente difundidas es que una persona enojada, particularmente, cuando est\u00e1 incluso fuera de s\u00ed; dice lo que \u201cverdaderamente piensa\u201d, lo cual en otros momentos, cuando est\u00e1 tranquila, bajo un manto de racionalidad y autocontrol hip\u00f3crita logra disimular. \u00bfCu\u00e1nto hay de cierto en esto?<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Los seres humanos somos una especie muy compleja, en muchos aspectos presentamos una semejanza asombrosa con otros animales pero, al mismo tiempo, llevamos rasgos que nos distinguen como \u00fanicos en el concierto de la vida. Hablamos, y esta es casi una de las cualidades que m\u00e1s nos hace humanos. Ahora bien, cuando hablamos, mostramos nuestra parte m\u00e1s humana pero tambi\u00e9n, frecuentemente, lo que llevamos de animalidad primitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Las personas procesamos informaci\u00f3n de modo muy diverso, en simult\u00e1neo y en paralelo. S\u00ed es cierto que la mayor\u00eda de nuestros procesos cognitivos no son conscientes; en efecto, el cerebro realiza muchas operaciones en simult\u00e1neo, sin que nosotros tengamos noticia de ello. As\u00ed, por ejemplo, al relacionarnos con otras personas, establecemos un v\u00ednculo que involucra varios planos de flujo de informaci\u00f3n, desde uno plenamente consciente y voluntario hasta otros completamente inconscientes, ajenos a nuestra voluntad, pero no por eso menos importantes y menos capaces de producir reacciones emocionales de todo tipo: expresiones faciales groseras y sutiles, tonos de voz, posturas corporales, la ropa que usamos y hasta el olor que emanamos forman parte de la comunicaci\u00f3n humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Las interacciones sociales con otras personas son un motivo frecuente de consulta en la cl\u00ednica. Casi todas las personas tienen alg\u00fan grado de conflicto con sus familiares o amigos y es habitual que los pacientes lo planteen con su psic\u00f3logo. Hay algunos casos que est\u00e1n marcadamente signados por este tipo de consulta, como suele suceder con los trastornos de personalidad; en efecto, es una marca distintiva de estos diagn\u00f3sticos el establecer relaciones sociales afectivas conflictivas. Veamos un ejemplo que nos cuenta un paciente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTengo un amigo que normalmente es amable conmigo, buen compa\u00f1ero. Hace algunos a\u00f1os sol\u00edamos salir casi todos los fines de semana pero luego yo me puse en pareja y comenzamos a vernos mucho menos. Mi amigo sigui\u00f3 mostr\u00e1ndose amable, compa\u00f1ero, simp\u00e1tico; lo mismo hizo con mi pareja las veces que la vio. El d\u00eda de su cumplea\u00f1os, yo planificaba verlo, pero tuve un inconveniente de \u00faltimo momento, lo cual me impidi\u00f3 ir. Le avis\u00e9 muy tarde que no llegar\u00eda a la reuni\u00f3n. Al d\u00eda siguiente, pas\u00e9 medio sorpresivamente por su casa para saludar. Ante mi sorpresa, me recibi\u00f3 algo serio y cuando le pregunt\u00e9 qu\u00e9 le suced\u00eda, me levant\u00f3 la voz y me dijo que yo era un ingrato, mal amigo, que lo us\u00e9 el tiempo que estuve solo y que luego, cuando me puse en pareja, me alej\u00e9 y lo abandon\u00e9. Yo trat\u00e9 de hablar con \u00e9l, de dar alguna explicaci\u00f3n, incluso le ped\u00ed disculpas, pero \u00e9l continuaba con su mal humor; lo cual hizo que yo tambi\u00e9n me enojara y le dijera que me iba, que seguramente no lo volver\u00eda ver. D\u00edas luego, mi amigo tom\u00f3 la iniciativa de buscarme para hablar. Me pidi\u00f3 disculpas y me dijo que ese hab\u00eda sido un mal d\u00eda, que por favor, no lo tomara en serio. Fin a la historia. Pero \u00bfqu\u00e9 debo hacer yo? \u00bfqu\u00e9 debo creer? Si me dijo lo que me dijo cuando estaba enojado, acerca de que lo abandon\u00e9, \u00bfno ser\u00e1 que en ese momento estaba siendo sincero y diciendo lo que \u201crealmente pensaba\u201d? Y, contrariamente, \u00bfno ser\u00e1 que ahora, ya m\u00e1s tranquilo, puede volver a disimular y volver a enga\u00f1arme hip\u00f3critamente fingiendo que no piensa mal de m\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>El terapeuta cognitivo conductual debe adoptar una postura racional, equilibrada y no juzgar al paciente. En casos como el narrado, uno puede sentirse r\u00e1pida y f\u00e1cilmente tentado de dar una \u201copini\u00f3n\u201d sobre lo que el paciente nos cuenta; vale decir, ofrecerle al paciente simple y llanamente nuestro punto de vista sobre el tema, sin hacer uso de los conocimientos de psicolog\u00eda que tenemos ni practicar la empat\u00eda con el mismo. Ello constituir\u00eda un error. Cuando estamos en el rol de psic\u00f3logos, frente a un paciente, \u201csiempre somos el psic\u00f3logo\u201d, valga la redundancia, no debemos abandonar nuestra investidura profesional. Con lo cual, deber\u00edamos tomar lo que este paciente nos cuenta como una instancia para ayudarlo a mejorar el manejo de sus relaciones interpersonales. Entre otras cosas, la psicoeducaci\u00f3n es una gran herramienta que permite al paciente disponer de informaci\u00f3n cient\u00edfica para que tome mejor sus decisiones como, por ejemplo, esta que el paciente nos consulta. \u00bfQu\u00e9 hacer con su amigo?<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro cerebro produce las emociones negativas con un conjunto de n\u00facleos y circuitos que, sin entrar en complejidades, se denomina sistema l\u00edmbico. No podemos ni queremos en este art\u00edculo tocar detalles finos de las neurociencias de las emociones, as\u00ed que s\u00f3lo nos referimos con la mayor simpleza posible a los aspectos relevantes para nuestra discusi\u00f3n. Parte integrante y cr\u00edtica de este sistema es un n\u00facleo denominado am\u00edgdala, encargada de dar un disparo defensivo r\u00e1pido ante los peligros. El procesamiento de informaci\u00f3n llevado a cabo por la am\u00edgdala es rudimentario, b\u00e1sico, inmediato y, en muchos casos, sin consciencia, especialmente al inicio del proceso emocional. Vale decir que, ante alguna se\u00f1al de peligro o amenaza, la am\u00edgdala inicia una reacci\u00f3n defensiva de tipo primitivo (escapar o agredir), la cual t\u00edpicamente se arranca con poca o ninguna consciencia y voluntad. Normalmente, nos vamos tornando conscientes de la reacci\u00f3n cuando esta ya est\u00e1 en marcha y ya ha alcanzado cierta intensidad pero, a veces, ya cuando es demasiado tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>En condiciones normales, gracias al aprendizaje, la educaci\u00f3n y la cultura, hemos logrado \u201cdomesticar\u201d la reacci\u00f3n emocional primitiva que nos har\u00eda gritar, insultar o incluso agredir f\u00edsicamente cuando nos sentimos atacados o, simplemente, cuando nos frustramos. Ac\u00e1 hay un punto importante al cual retornaremos: la frustraci\u00f3n es fuente de enojo. Pero volvamos al control de la reacci\u00f3n emocional exagerada. La parte m\u00e1s evolucionada de nuestro cerebro, la corteza prefrontal, tiene fuertes y m\u00faltiples conexiones con la am\u00edgdala; digamos que hay circuitos que comunican ambas zonas en las dos direcciones, la informaci\u00f3n viaja de uno a otro sitio constantemente. Una de esas v\u00edas sale de la corteza frontal e inhibe el funcionamiento de la am\u00edgdala, o lo modera, en circunstancias en las cuales el enojo intenso no ser\u00eda adecuado. Opera, por ejemplo, cuando en una reuni\u00f3n alguien llega tarde y nos hace perder el tiempo; inhibe nuestro enojo, lo regula, especialmente en su expresi\u00f3n. De este modo, al que lleg\u00f3 tarde, tal vez simplemente lo miramos serio y le decimos \u201cTarde, \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3? Vamos a apurarnos porque ya perdimos tiempo\u201d. Punto, seguimos adelante, la corteza prefrontal filtra parte de la reacci\u00f3n y la manifiesta de acuerdo con pautas culturales adecuadas; se llama asertividad.<\/p>\n\n\n\n<p>La corteza prefrontal es una parte evolutivamente nueva en nuestro cerebro, lo cual significa que, en los miles de a\u00f1os de evoluci\u00f3n de la vida en la tierra, apareci\u00f3 relativamente hace poco en los seres humanos. Otras especies carecen completamente de ella o, a lo sumo, muestran alg\u00fan sistema embrionariamente parecido como, por ejemplo, otros primates no humanos (monos, gorilas). Lo que s\u00ed est\u00e1 claro es que el desarrollo y complejidad de esta \u00e1rea alcanza en los seres humanos niveles no vistos en otras especies. Las funciones de la corteza prefrontal son muchas, entre ellas, el pensamiento racional y reflexivo, las funciones ejecutivas, resolver problemas complejos, calcular las consecuencias de mi comportamiento en el largo plazo, planificar a largo plazo; en otras palabras, las funciones m\u00e1s exquisitamente humanas, m\u00e1s delicadas y sutiles; mucho de lo que nos hace especiales, diferentes y seres humanos, radica en la corteza prefrontal. Ni que hablar, no todos son piropos para esta zona del cerebro pues seguramente aqu\u00ed tambi\u00e9n surgieron los planes m\u00e1s macabros de la humanidad en la mente de genocidas y dictadores, quienes supieron hacer finos c\u00e1lculos para potenciar la eficiencia de una m\u00e1quina o estrategia para matar. La corteza prefrontal es el hardware, la base f\u00edsica capaz de hacer procesamientos muy finos de informaci\u00f3n; los contenidos concretos con los cuales se llena son otro asunto, el cual depender\u00e1 de una larga lista de factores.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvemos entonces. As\u00ed las cosas, la am\u00edgdala dispara muchas veces reacciones defensivas y la corteza prefrontal las regula. La corteza prefrontal crea un filtro que da paso s\u00f3lo a algunos contenidos y, particularmente, a algunas intensidades de los contenidos. La corteza prefrontal es la base del autocontrol de las emociones gracias a su capacidad de reflexionar e inhibir respuestas emocionales desbordadas. Pero como todo, a veces, falla\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>La corteza prefrontal puede fracasar por muchos motivos en su capacidad de regulaci\u00f3n emocional. Hay factores circunstanciales como la abstinencia de sue\u00f1o o la ingesta de alcohol; otros son m\u00e1s espec\u00edficos como, por ejemplo, el estr\u00e9s sostenido. El estr\u00e9s cr\u00f3nico no s\u00f3lo debilita algunos circuitos frontales sino que aumenta la labilidad de la am\u00edgdala para disparar, con lo cual, actuando por ambos frentes, es uno de los factores m\u00e1s t\u00edpicamente encontrados en los episodios de desborde emocional. Por supuesto, tambi\u00e9n hay quienes, por su personalidad, llevan una dificultad para que su corteza prefrontal regule sus emociones; se trata de personas que padecen algunas patolog\u00edas llamadas trastornos de la personalidad y, justamente, los tratamientos apuntan, entre otras cosas, a reforzar los circuitos de autocontrol frontales para establecer nuevos patrones de interacciones sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY la am\u00edgdala y toda la orquesta del sistema l\u00edmbico, qu\u00e9 papel ocupa? Pues, de modo muy sencillamente dicho, se trata de un juego de fuerzas. Cuanto m\u00e1s fuerte, r\u00e1pida y frecuentemente dispare la am\u00edgdala, menos probabilidades habr\u00e1 de contener su reacci\u00f3n. Otra vez, un conjunto de factores muy amplio tiene capacidad de facilitar el disparo de la am\u00edgdala. Entre ellos, ya mencionamos el estr\u00e9s. Tambi\u00e9n existen diferencias individuales, hay personas que poseen un sistema defensivo m\u00e1s susceptible; lo cual en t\u00e9rminos de su personalidad se corresponde con un \u00e1rea llamada Neuroticismo. La forma en que toleramos y manejamos la frustraci\u00f3n es una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s importantes en relaci\u00f3n a la probabilidad de desbordarnos emocionalmente. La frustraci\u00f3n es la diferencia entre lo que esperamos y lo que recibimos, pero muchas veces sucede que no tenemos lo que queremos y esperamos, incluso, cuando ello es justo. Hay personas que producen fuertes reacciones de enojo ante la frustraci\u00f3n, las cuales no resultan f\u00e1cilmente controladas por la corteza prefrontal.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, por un lado, tenemos un sistema defensivo primario, que produce reacciones emocionales negativas de variad\u00edsima intensidad, desde leves y casi imperceptibles hasta fuertes tormentas de ira. Este es un circuito que compartimos con casi cualquier otra especie animal medianamente compleja en el planeta, lo poseen ratas, perros y comadrejas. Por otra parte, los seres humanos poseemos una zona denominada corteza prefrontal, asiento de la racionalidad y reflexi\u00f3n, exclusivamente humana; entre otras tantas cosas, esta \u00e1rea se ocupa de regular los desbordes emocionales de la primera. Pues bien, \u00bfcu\u00e1l de las dos es m\u00e1s representativa de lo que es un ser humano? \u00bfLa m\u00e1s animal, la m\u00e1s b\u00e1sica y primitiva o por el contrario, la m\u00e1s distintivamente humana? O tal vez, ninguna de las dos, sino el punto de equilibrio que, en cada uno de nosotros, adquieren estas dos fuerzas. De hecho, la grand\u00edsima mayor\u00eda de las veces, el cerebro act\u00faa como un \u00f3rgano integrado, que no permite visualizar esta escisi\u00f3n en el procesamiento de informaci\u00f3n emocional.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, \u00bfc\u00f3mo intervenimos frente al pedido de nuestro paciente, quien no sabe c\u00f3mo reaccionar con su amigo?<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, nos vamos a refrenar de dar una respuesta r\u00e1pida, una simple opini\u00f3n basada en lo que a nosotros nos gusta o nos parece. Contrariamente, vamos a tratar de practicar la empat\u00eda, procurando pensar de una forma similar a como suele hacerlo nuestro paciente. Luego, podemos proceder con psicoeducaci\u00f3n, explic\u00e1ndole al paciente lo que desarrollamos recientemente en el art\u00edculo, adecu\u00e1ndolo a su nivel de entendimiento. Finalmente, podr\u00edamos utilizar una estrategia de soluci\u00f3n de problemas, valorando pros y contras de mantener o cortar la relaci\u00f3n con su amigo. La decisi\u00f3n la tomar\u00e1 el paciente, no nosotros, nosotros lo ayudamos en el proceso. En casos como este, sucede que el paciente nos pregunta: \u201c\u00bfentonces, vos, con todo lo que me explic\u00e1s, me est\u00e1s diciendo que mejor no le d\u00e9 importancia a lo que pas\u00f3 y que siga siendo su amigo?\u201d. Una respuesta probable por parte del terapeuta ser\u00eda \u201cno, yo no te digo eso, yo te doy informaci\u00f3n que tal vez vos no conoc\u00edas y te ayudo a valorar algunos aspectos de la situaci\u00f3n; pero creo que la decisi\u00f3n de qu\u00e9 hacer concretamente, es tuya\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La psicolog\u00eda aporta conocimiento acerca de c\u00f3mo y por qu\u00e9 actuamos como actuamos, nos ilumina en los procesos b\u00e1sicos involucrados en la formaci\u00f3n de nuestros actos, desde los m\u00e1s cotidianos como saborear una comida hasta los m\u00e1s sublimes como aprender a querer y perdonar. Este conocimiento puede otorgarnos mayor calidad de vida y, en el caso particularmente discutido, relaciones humanas m\u00e1s sanas, respetuosas y rec\u00edprocas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right art-firma\">Por: Lic. Jos\u00e9 Dahab, Lic. Ariel Minici y Lic. Carmela Rivadeneira<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-font-size is-style-outline is-style-outline--1\" style=\"font-size:16px\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/la-autenticidad-de-las-reacciones-emocionales.pdf\" style=\"color:#b90000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">descargar este art\u00edculo <i class=\"fa fa-file-pdf\" style=\"font-size:20px;\"><\/i><\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfCu\u00e1nto revelan de nosotros las reacciones de enojo? 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