{"id":84,"date":"2009-07-01T15:55:46","date_gmt":"2009-07-01T20:55:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cetecic.com.ar\/revista\/?p=84"},"modified":"2022-04-30T12:18:22","modified_gmt":"2022-04-30T15:18:22","slug":"ansiedad-social-normalidad-y-patologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/ansiedad-social-normalidad-y-patologia\/","title":{"rendered":"Ansiedad social: normalidad y patolog\u00eda"},"content":{"rendered":"<div class=\"revista17\">\u00a0<\/div>\n<h3>Una emoci\u00f3n que nos ayuda puede transformarse en un problema<\/h3>\n<p>Verdaderamente, \u00bfnos gusta llamar la atenci\u00f3n? \u00bfCu\u00e1nto nos importa lo que los dem\u00e1s piensan y dicen sobre nosotros? \u00bfCu\u00e1nto actuamos para ser aceptados por los dem\u00e1s? \u00bfEn qu\u00e9 medida fingimos para que los dem\u00e1s nos quieran y nos acepten?<!--more--><\/p>\n<p>Se escucha frecuentemente la frase que pregona \u00abyo hago lo que a m\u00ed me gusta, no me importa lo que los dem\u00e1s piensen y digan\u00bb; no obstante, \u00bfcu\u00e1nto hay de cierto en esto? En fin, un conjunto de preguntas a las cuales desde el sentido com\u00fan y la cultura podr\u00edamos dar m\u00faltiples respuestas. Nosotros, por supuesto, deseamos poner algunas l\u00edneas desde el conocimiento psicol\u00f3gico y cient\u00edfico a este asunto.<\/p>\n<p>Una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s distintivas de los seres humanos es su capacidad de formar redes sociales. Si bien los cambios tecnol\u00f3gicos y culturales van alterando dr\u00e1sticamente la forma de comunicarnos, lo esencial del fen\u00f3meno sigue vigente: las personas nos vinculamos con otras personas y ello nos parece a simple vista perfectamente sano y razonable.<\/p>\n<p>En efecto, al igual que para otras tantas especies que habitan nuestro mundo, la capacidad de formar lazos sociales y comunidades nos ha servido como una potente herramienta de supervivencia. La evoluci\u00f3n parece haber favorecido bastante a los organismos que, siendo capaces de comunicarse, han logrado aunar esfuerzos para realizar objetivos comunes, imposibles alcanzar por cada individuo por separado. Los humanos hemos llevado esta caracter\u00edstica a su m\u00e1xima expresi\u00f3n, estableciendo redes cada vez m\u00e1s complejas en un proceso que parece no detenerse.<\/p>\n<p>Ahora bien, si la sociabilidad resalta como una caracter\u00edstica tan b\u00e1sica de la adaptaci\u00f3n y supervivencia de la especie, ello nos da tambi\u00e9n algunas pistas respecto de cu\u00e1n razonable y sano es buscar la aprobaci\u00f3n y aceptaci\u00f3n de los dem\u00e1s. Un ser humano solo, aislado de su grupo, casi no tiene posibilidades de supervivencia.<\/p>\n<p>En este sentido, las habilidades individuales para lograr una aceptaci\u00f3n de los dem\u00e1s se revelan como elementos cr\u00edticos de la adaptaci\u00f3n. En efecto, una de las tareas m\u00e1s importantes que debe realizar cualquier persona es entender el medio social y adecuarse a \u00e9l, siendo aceptado por sus semejantes.<\/p>\n<p>En esta misma l\u00ednea de razonamiento, tambi\u00e9n los temores sociales tienen su raz\u00f3n de ser. Dado que el rechazo del grupo conlleva riesgos para la supervivencia, tambi\u00e9n la evoluci\u00f3n ha favorecido la persistencia de una reacci\u00f3n de miedo ante est\u00edmulos del entorno que nos predigan tal evento. De este modo, las personas nos orientamos de manera natural a evitar la desaprobaci\u00f3n de los dem\u00e1s, como medio tambi\u00e9n de desactivar la reacci\u00f3n de temor.<\/p>\n<p>En este punto cabe recordar r\u00e1pidamente las investigaciones acerca de c\u00f3mo los ni\u00f1os peque\u00f1os reconocen y reaccionan con llanto y miedo m\u00e1s f\u00e1cilmente a un rostro enfadado que a uno amigable, por tomar s\u00f3lo un ejemplo. Entonces, la facilitaci\u00f3n de la sociabilidad a trav\u00e9s de la evoluci\u00f3n se habr\u00eda cristalizado al menos en dos rasgos complementarios. Por una parte, una tendencia subjetivamente experimentada como placentera hacia los dem\u00e1s, la cual dar\u00eda las bases del reforzamiento positivo inherente a las relaciones humanas; ella ser\u00eda la base de la empat\u00eda y las conductas de cooperaci\u00f3n y altruismo. Ha sido algunas veces denominada \u00abmodo hed\u00f3nico\u00bb.<\/p>\n<p>Por otra parte, una facilitaci\u00f3n a reaccionar con miedo ante la posibilidad del rechazo y condena por parte del grupo de pertenencia. Ello motivar\u00eda por reforzamiento negativo la aparici\u00f3n de conductas prosociales, constituyendo a su vez la apoyatura biol\u00f3gica de la reacci\u00f3n de ansiedad exagerada que puede tornarse en fobia social. Ahora bien, en relaci\u00f3n con este \u00faltimo punto hay algo m\u00e1s. Si bien suena perfectamente razonable y l\u00f3gica la idea de que la ansiedad social es una respuesta adaptativa para protegernos de la p\u00e9rdida del grupo de pertenencia, tal vez sea incompleta. En efecto, el miedo del hombre al mismo hombre tambi\u00e9n ha de tener una base en las conductas defensivas hacia los peligros objetivos y reales que la historia de nuestra especie nos ha ido imponiendo.<\/p>\n<p>Una simple pregunta nos abre visibilidad sobre este problema: \u00bfcu\u00e1l es el m\u00e1ximo predador del ser humano? El mismo ser humano, obviamente. Sobre este punto, no hace falta demasiado debate. La historia de la humanidad est\u00e1 plagada de guerras, episodios sangrientos, holocaustos, torturas e historias de c\u00f3mo los grupos de seres humanos han tratado de dominar a otros grupos, someti\u00e9ndolos incluso hasta la esclavitud. El actual panorama pol\u00edtico global tampoco escapa a este an\u00e1lisis muy simple y rudimentario.<\/p>\n<p>Dicho en pocas palabras, el mayor peligro para la supervivencia de un ser humano ha provenido de otro ser humano. El hombre es el m\u00e1ximo predador de s\u00ed mismo. Sin duda, esto tambi\u00e9n ha facilitado las reacciones de ansiedad ante los otros, especialmente cuando son desconocidos. Tal tendencia fue en ocasiones denominada \u00abmodo ag\u00f3nico\u00bb, un concepto que rescata la facilitaci\u00f3n de reacciones de temor y ansiedad pero tambi\u00e9n la cara defensiva y de enfrentamiento que se manifiesta en el plano conductual.<\/p>\n<p>Entonces, tenemos por una parte el modo hed\u00f3nico, evolutivamente facilitado porque la conformaci\u00f3n de redes de cooperaci\u00f3n constituye una estrategia de supervivencia, y desde ac\u00e1 la ansiedad social obedecer\u00eda complementariamente al riesgo de perder el sost\u00e9n grupal. Por otra parte, hallamos un modo ag\u00f3nico, tambi\u00e9n evolutivamente seleccionado como un sistema de defensa del hombre ante la agresi\u00f3n de otro hombre. En esta l\u00ednea, la ansiedad social tiene el sentido de protegernos de la agresi\u00f3n de un semejante.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1, lo m\u00e1s importante a remarcar en este momento es que desde las dos tendencias evolutivas, aparentemente contrapuestas, se llega a un lugar com\u00fan: la facilitaci\u00f3n del miedo social. A ello se debe que, para muchos, si bien la fobia social es una patolog\u00eda, no parece tan irracional como otras fobias.<\/p>\n<p>Hoy, la mayor\u00eda acuerda en que, tal como sucede en otros muchos des\u00f3rdenes psicol\u00f3gicos, se trata de una cuesti\u00f3n de grados. Peque\u00f1as reacciones de ansiedad en situaciones sociales no s\u00f3lo no son patol\u00f3gicas sino que resultar\u00edan saludables y adaptativas, pues funcionar\u00edan como herramientas de protecci\u00f3n iniciales en ambientes desconocidos, motiv\u00e1ndonos a la ejecuci\u00f3n de habilidades interpersonales m\u00e1s cautelosas. A partir de all\u00ed se traza un continuo que va desde la timidez, como forma menor y poco problem\u00e1tica de la ansiedad social, que sigue con la fobia social simple, la fobia social generalizada y finalmente con el trastorno de personalidad por evitaci\u00f3n; \u00e9ste \u00faltimo, la forma m\u00e1s grave e incapacitante de ansiedad social.<\/p>\n<p>Finalmente, las formas patol\u00f3gicas de la ansiedad social consistir\u00edan en exageraciones de rasgos adaptativos. \u00bfPor qu\u00e9 algunas personas logran sobreponerse bien a las reacciones naturales de ansiedad social, las superan, se vuelven extrovertidos y c\u00e1lidos; mientras otros parecen quedar atascados en el miedo, empeorando incluso con las experiencias sociales y desarrollo? Una pregunta muy interesante cuya respuesta excede por mucho las posibilidades de este art\u00edculo. Quiz\u00e1, nos prenda la chispa de la reflexi\u00f3n el intentar responder a alguna de las preguntas iniciales. Al fin y al cabo, \u00bfcu\u00e1nto nos importa lo que los dem\u00e1s piensen y opinen sobre nosotros?<\/p>\n<p style=\"text-align: right; font-size: 0.7em; color: #666666;\">Por: Lic. Jos\u00e9 Dahab, Lic. Carmela Rivadeneira y Lic. Ariel Minici<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-font-size is-style-outline is-style-outline--1\" style=\"font-size:16px\"><a class=\"wp-block-button__link has-text-color\" href=\"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/ansiedad-social-normalidad-y-patologia.pdf\" style=\"color:#b90000\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">descargar este art\u00edculo <i class=\"fa fa-file-pdf\" style=\"font-size:20px;\"><\/i><\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Una emoci\u00f3n que nos ayuda puede transformarse en un problema Verdaderamente, \u00bfnos gusta llamar&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":951,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,421],"tags":[35,37,97,38],"class_list":["post-84","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-conceptuales-teoricos","category-revista-17","tag-ansiedad","tag-evolucion","tag-fobia-social","tag-sociabilidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1711,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84\/revisions\/1711"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/951"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetecic.com.ar\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}